"El infierno consiste en la condenación eterna de quienes, por libre elección, mueren en pecado mortal" (Catecismo de la Iglesia Católica, Compendio, 212)
San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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viernes, 3 de febrero de 2023
jueves, 30 de abril de 2020
Santo Tomás de Aquino y el Infierno

Los cuerpos de los condenados
El castigo eterno producirá en los cuerpos cuatro taras contrarias a las dotes de los cuerpos gloriosos. Serán oscuros: Sus rostros, caras chamuscadas. Pasibles, si bien nunca llegarán a descomponerse, puesto que constantemente arderán en el fuego pero jamás se consumirán: Su gusano no morirá, y su fuego no se extinguirá. Pesados y torpes, porque el alma estará allí como encadenada: Para aprisionar con grillos a sus reyes . Finalmente, serán en cierto modo carnales, tanto en alma como el cuerpo: Se corrompieron los asnos en su propio estiércol.
La pena del llanto
Debe decirse que en el llanto corporal se hallan dos cosas. Una es la resolución de las lágrimas. Y en cuanto a esto el llanto corporal no puede existir en los condenados. Porque después del día del juicio, descansando el movimiento del primer móvil, no habrá ninguna generación, o corrupción, o alteración del cuerpo. Y en la resolución de las lágrimas es preciso que haya generación de aquel humor que destila por medio de las lágrimas. Por lo cual en cuanto a esto no podrá haber llanto corporal en los condenados. Lo otro que se halla en el llanto corporal es cierta conmoción y perturbación de la cabeza y de los ojos. Y en cuanto a esto podrá haber en los condenados, llanto después de la resurrección. Porque los cuerpos de los condenados no sólo serán afligidos en lo exterior, sino por lo interior, según que el cuerpo se cambia para el padecimiento del alma en bien, o en mal, Y en cuanto a esto el llanto de la carne indica la resurrección, y corresponde a la delectación de la culpa, que hubo tanto en el alma como en el cuerpo.
La pena del fuego
Del fuego con que serán atormentados los cuerpos de los condenados después de la resurrección es preciso decir que es corpóreo porque al cuerpo no puede adaptarse convenientemente la pena, sino es corpórea. Por lo cual San Gregorio, prueba que el fuego del infierno es corpóreo por lo mismo que los réprobos después de la resurrección serán arrojados en él. También San Agustín, manifiestamente confiesa que aquel fuego con que serán atormentados los cuerpos es corpóreo Y de esto versa la cuestión presente. Pero de qué manera las almas de los condenados son atormentadas por este fuego corpóreo, ya se ha dicho en otra parte.
La pena que causará el conocimiento.
Debe decirse que así como por la perfecta bienaventuranza de los santos no habrá en ellos nada que no sea materia de gozo, así también en los condenados no habrá nada que no sea en ellos materia y causa de tristeza; ni faltará nada de cuanto pueda pertenecer a la tristeza para que su desdicha sea consumada. Mas la consideración de algunas cosas conocidas bajo algún concepto induce al gozo o por parte de las cosas cognoscibles, en cuanto se aman, o por parte del mismo conocimiento, en cuanto es conveniente y perfecto. Puede también haber razón de tristeza ya de parte de las cosas cognoscibles, que son aptas para contristar; ya de parte del mismo conocimiento, según que se considera su imperfección; como cuando uno considera que le falta el conocimiento de alguna cosa cuyo perfecto conocimiento apetecería. Así pues en los condenados habrá actual consideración de aquellas cosas que antes supieron, coma materia de tristeza, y no como causa de delectación. Pues considerarán las cosas malas que hicieron por las que han sido condenados, y los bienes deleitables que perdieron, y por ambas cosas se atormentarán. Del mismo modo también serán atormentados porque considerarán que el conocimiento que tuvieron de las cosas especulativas era imperfecto, y que perdieron su perfección suma, que podían haber adquirido.
Pena de daño
Esa pena será inmensa en primer lugar por la separación de Dios y de los buenos todos. En esto consiste la pena de daño, en la separación, y es mayor que la pena de sentido. Arrojad al siervo inútil a las tinieblas exteriores. En la vida actual los malos tienen tinieblas por dentro, las del pecado, pero en la futura las tendrán también por fuera. Será inmensa, en segundo lugar, por los remordimientos de su conciencia. Sin embargo, tal arrepentimiento y lamentaciones serán inútiles, pues provendrán no del odio de la maldad, sino del dolor del castigo.
En tercer lugar, por la enormidad de la pena sensible, la del fuego del infierno, que atormentará alma y cuerpo. Es este tormento del fuego el más atroz, al decir de los santos. Se encontrarán como quien se está muriendo siempre y nunca muere ni ha de morir; por eso se le llama a esta situación muerte eterna, porque, como el moribundo se halla en el filo de la agonía, así estarán los condenados. En cuarto lugar, por no tener esperanza alguna de salvación. Si se les diera alguna esperanza de verse libres de sus tormentos, su pena se mitigaría; pero perdida aquélla por completo, su estado se torna insoportable.
En el infierno se sufrirá de muchas maneras
Debe decirse que, según San Basilio, en la última purificación del mundo se hará separación en los elementos, de modo que cuanto es puro y noble permanecerá arriba, para gloria de los bienaventurados; pero cuanto es innoble y manchado será arrojado al infierno para pena de los condenados; de suerte que, así como toda creatura será para los bienaventurados materia de gozo, así también para los condenados será aumentado el tormento por todas las creaturas, conforme a aquello , peleará con él el orbe de las tierras contra los insensatos. También compete a la divina justicia que así como los que apartándose de uno por el pecado constituyeron su fin en las cosas materiales, que son muchas y varias, así también sean afligidos de muchas maneras por muchos.
La pena que causará el gusano.
Debe decirse que después del día del juicio en el mundo renovado no quedará animal alguno, o cuerpo alguno mixto, sino sólo el cuerpo del hombre, porque no tiene orden alguno respecto a la incorrupción, ni después de aquel tiempo se ha de verificar generación y corrupción. Por lo cual el gusano que se supone en los condenados, no debe entenderse que es corporal, sino espiritual, el cual es el remordimiento de la conciencia, que se llama gusano en cuanto nace de la podredumbre del pecado, y aflige al alma como el gusano corporal nacido podredumbre aflige punzando.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Experiencias del Infierno (I)
Las siguientes son experiencias del Infierno vividas por un alma en oración, en nuestros días, transcriptas literalmente.
No despreciemos los llamados de atención que nos hace el Cielo, porque son para nuestro bien. Recordemos lo que nos dice la Sagrada Escritura: "Medita en las postrimerías y no pecarás jamás" (Ecl 7, 40).
Experiencia a.
"Me dormí en la noche. Me ví por el pasillo de entrada a casa. Me dirigía hacia el jardín. La puerta del frente se abrió o la abrí. Llamaradas inmensas de fuego salían desde abajo hacia arriba. No les veo el comienzo, ni el final. La puerta no se quema, tampoco está caliente. Yo no me quemo. No soy introducida en las llamas. Pero permanezco ahí observando. No sentí miedo en ese instante. Me dí la vuelta para ir hacia adentro. Apareció alguien (vestido) de blanco. Su cara es espantosa. Sí sentí miedo o impresión (lo cual perdura) hasta hoy. Luego no sé qué pasó.
Experiencia b.
"Caía boca abajo en una especie de espiral. No le veo el fin. En las paredes de este espiral, hay como unas celdillas o huecos. Parece una a la par de la otra. Salen sonidos o gemidos o quejidos espantosos. El color es marrón claro, la consistencia parece barrosa. El lugar es iluminado por el resplandor de fuego. Grito al caer. Luego no sé qué pasó. ¡Bendito sea Dios clemente y misericordioso!".
Experiencia c.
"Me ví en un lugar, grande, inmenso. Ni comienza hacia abajo, ni termina hacia arriba (yo al menos no lo veo). Están las celdillas. Una a continuación de la otra. Una cornisa o un caminito angosto comunica por fuera de las mismas. Estoy suspendida ahí. En ese camino hay dos seres, están vestidos de gris claro (no son como aquí), están controlando una de las celdillas. Yo soy una extraña en ese lugar. Luego no sé qué pasó".
martes, 22 de octubre de 2013
La visión de un pastor protestante sobre el infierno
Este es un testimonio de un pastor evangélico, Lorne F. Fox, que fue llevado al infierno mientras estaba enfermo y yacía en la cama, y los enviados de Dios le mostraron las secciones del mismo y los castigos que recibían las almas.
Algunas personas no creen que haya un infierno literal pero otros si, como el pastor de este caso, que creen en primer lugar, porque la Biblia enseña enfáticamente que existe, y, en segundo lugar, a causa de la experiencia milagrosa que Dios trajo a su corazón, y que no lo puede negar.
Este material es para su discernimiento.
SU ESTADO DE TRANCE
Mientras yacía postrado sobre mi espalda por más de tres horas, una tarde, el Señor me dio una visión. Me sacudió para ver algunas de las glorias del cielo, y entonces Él me permitió ver algunos de los horrores y lo terrible del infierno.
Yo no morí, quiero que entiendan claramente. Yo simplemente caí en un trance, como lo hizo el apóstol Pedro (Hechos 10:10). Yo no soy una persona dada a los sueños y visiones, pero ese día Dios retrató la terrible realidad del infierno en mi mente de tal manera que no puedo olvidar.
EL DESCENSO
Vi la imagen delante de mí del alma de un hombre que no se salvó para la eternidad, al mismo tiempo de su muerte física. Esa alma dejó su tabernáculo mortal, el cuerpo terrenal, y salió de la habitación de enfermo, al espacio. Comenzó a descender. Abajo, abajo, abajo, yendo a las regiones inferiores y todo se oscureció. Pronto fue tan negro que no se podía ver una pulgada de distancia de los ojos, aunque tenía la vista más aguda. Pero, aún así, el movimiento o la sensación de descenso continuó, y después de un tiempo comenzaron a aparecer, débilmente al principio, luces y sombras extrañas y fantásticas. Era como una luz del fuego parpadeante, que fue creciendo más y más brillante.
La atmósfera, que había sido tibia, de repente se convirtió en un calor sofocante y casi insoportable, y el descenso cesó por un poco de tiempo. Desde las regiones más bajas subió una criatura de aspecto extraño que había sido enviada, evidentemente, para guiar a aquella alma perdida en el resto del viaje al reino más bajo. Juntos, el alma perdida y la extraña criatura continuaron el descenso, y en una distancia corta se me permitió, en la visión, descender y ver de nuevo.
UNA ESFERA DE FUEGO
Muy por debajo de nosotros, por este tiempo, las cosas comenzaron a tomar forma definida. Apareció, muy por debajo, una gran esfera brillante. Esa fue la fuente de la luz del fuego parpadeante que había visto. Se hizo más y más grande, mientras que se acercaba, hasta que finalmente fue muy grande, una persona no podría ver a su alrededor. Todo lo que podía ver era una pequeña porción situada en su visión. Quiero decir esto: el gran astro estaba cubierto de llamas de fuego literal – no, yo creo que sería más exacto si dijera fuego líquido, porque así es como apareció.
Las lenguas de fuego líquido cubrieron cada parte de este astro, y lamían a la lengua de fuego en su parte superior. Por último, el descenso cesó, mientras vinimos a la derecha en contra de este gran orbe. Había evidencia de una lucha feroz contra el conductor que había llegado. Entonces, de repente, con un grito salvaje, el alma se cayó de cabeza en el muro de llamas. Luego todo quedó en silencio, excepto por el lamido de las llamas del fuego.
De repente, una extraña sensación me invadió. Un mensajero enviado por el Señor estuvo a mi lado y dijo: “No tengas miedo. He sido enviado por el Señor para sostenerte y fortalecerte.”
DENTRO DE LA ESFERA
A continuación, una sensación rara y extraña pasó a través de mi propio ser, y de repente sentí que me caí de cabeza hacia ese fuego. No me quemó o lastimó. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, me encontraba en otro reino. Era como estar en otro mundo. Y en ese mundo oí los gritos y gemidos de las almas contadas por miles.
Oí una risa irónica y sarcástica. Oí llantos y lamentos, oí gritos y maldiciones. Instintivamente, el conductor celestial me dijo, que yo estaba en las regiones de los perdidos, el lugar de la que se habla como el infierno. Permítanme detenerme un momento decir esto: yo creo en el infierno de fuego literal, porque la Biblia dice que es literal, y también porque lo he visto.
Yo sé que existe. No sólo las almas de los hombres y mujeres perdidos serán atormentadas eternamente por fuego literal, sino que también serán atormentados por los pecados y los vicios que causaron al ser perdidas. Para mi descubrimiento, ya que mi guía conductor me llevó el a través de diversas cavernas y corredores, el infierno se divide en secciones.
EL LUGAR DE LOS JUEGOS DE AZAR
Más allá, vi a los mejores juegos de azar que jamás se podría imaginar. Me estremecí. Había dispositivos de juego que estoy seguro nunca han sido perpetrados en la faz de la tierra. Había grandes montones de oro y plata y piedras preciosas, y estas almas perdidas jugaban con ellos. Jugaban con furia. Cada vez que tocaban los dispositivos, cada vez que tocaban el dinero, se quemaban, y se echaban hacia atrás y, sin embargo una fuerza irresistible les llevaba a jugar de nuevo. Lo odiaban, lo odiaban, querían alejarse de él, pero no podían. Ellos eran llevados al lugar como por una fuerza magnética.
No hace mucho, cuando me dirigían a Boise, Idaho, tuve una experiencia extraña. Leímos los carteles de publicidad a lo largo de la carretera de un lugar de juego en Reno, Nevada. Nos detuvimos en Reno por sólo unos instantes, y yo dije: “Yo quiero ir a ese lugar de juegos de azar y ver lo que pasa.” Ya era la hora de la tarde. Nosotros entramos y caminamos a través de algunos de los corredores. Cientos de personas participaban en los juegos de azar de todas las formas. De repente, mi sangre se heló. Me volví hacia mi esposa y le dije: “Oh, por favor, vamos a salir de aquí. He visto este lugar antes, y yo no me quiero quedar por aquí.” Fuimos al aire libre, y fue muy bueno obtener una bocanada de aire fresco de nuevo. Yo había visto algo como eso, sólo que peor, en el reino de los perdidos.
UNA DANZA ETERNA
En otra sección del infierno vi un una danza eterna llevándose a cabo. A medida que me acercaba, y miraba los rostros de aquellas almas perdidas, mi corazón se compadecía de ellos con una gran lástima, porque estaban completamente fatigados y cansados. Y decían: “¿Oh, no podemos dejar por un momento?” Pero no había ninguna parada. La eterna danza seguía y seguía, al igual que un gran caldero hirviendo.
Yo nunca pasé mucho tiempo predicando en contra de las diversiones mundanas, porque creo que, cuando la gente realmente consigue salvarse, el Señor va a quitar el deseo de estas cosas fuera de sus corazones. Pero me voy a detener el tiempo suficiente para decir lo siguiente: el salón de baile moderno es una de las puertas de la mayor trampa del diablo que conduce directamente al infierno.
LA BEBIDA
En otro lugar una fiesta de eterno beberaje estaba sucediendo. He sido testigo de algunas escenas de libertinaje por ebriedad en esta vida que han sido horrible, pero nada es comparable a las orgías salvajes, borracheras que suceden eternamente en el infierno.
Y ellos no lo pueden detener. Esa cosa, que los llevó al infierno, los atormenta continuamente a través de toda la eternidad.
EL LUGAR DEL MIEDO A CONFESAR A JESUCRISTO
En otro lugar en el infierno, vi la forma más cruda de miedo que jamás haya existido. Nunca hemos visto nada parecido sobre la faz de la tierra. A cada rato se oía un grito, un alarido, un gemido, o cualquier otro sonido, en cualquier momento podría oírse el crujido de las llamas del infierno; estas pobres personas, abyectamente temerosas, se lanzaban de nuevo a las sombras, temblando, horrorizadas. Y vi a más gente en esta sección que en todas las otras secciones combinadas. Estos, dijo el mensajero que estaba conmigo, fueron los millones de personas que tenían demasiado miedo de confesar abierta y públicamente a Jesucristo. Sus temores les habían llevado al infierno, miedo de sus familias, miedo de sus padres, miedo de la esposa o el marido, miedo de los amigos o colegas de trabajo, etc. Allí ellos estaban perdidos, llenos de un miedo abyecto que les atormentaba, como las llamas del infierno que quemaban sin cesar.
UNA RELIGIÓN INFERNAL
Por último, usted puede quedar sorprendido cuando le diga que también fui testigo de una forma de religión en el infierno. La música que iba con ella era suficiente para que a un se le pararan los pelos. Usted ha sentido la música menor, pero que nunca había oído nada como esto. Es la peor clase de canto fúnebre que se va incrustando en los huesos, y dentro de la médula interior de los huesos.
No adoración de Dios, sino una forma de religión. Y, mientras miraba a esas multitudes, me dijo mi mensajero que eran los que alguna vez tuvieron una forma de religión, pero que negaron el poder del evangelio.
UN MURO DE FUEGO
La gente en el infierno estaba pidiendo a gritos la liberación en todas partes, pero no había ninguna ayuda, porque habían hecho caso omiso de la sangre que es el único poder para salvar. Ninguno escapó.
Ese muro de fuego que cubría la gran esfera parecía ser una barrera a través de la cual un alma perdida nunca podría pasar, una vez que habían penetrado las llamas en el momento de la muerte física.
Oh, me gustaría tener el poder de hacer el infierno real para ustedes como Dios lo hizo para mí. Daría cualquier cosa si yo pudiera ayudarles a darse cuenta de lo horrible que es. Es diez mil veces más horrible de lo que puedo describir.
Fuentes: Lorne F. Fox para The Gospel Tract Society, Signos de estos Tiempos
lunes, 17 de junio de 2013
Santa Veronica Giuliana y el infierno
"...En un
momento, me encontré en un lugar oscuro, profundo y pestilente; escuché voces de
toros, rebuznos de burros, rugidos de leones, silbidos de serpientes,
confusiones de voces espantosas y truenos grandes que me dieron terror y me
asustaron. También vi relámpagos de fuego y humo denso. ¡Despacio! que todavía
esto no es nada.
Me pareció ver una gran montaña como formada toda por
una enrome cantidad de víboras, serpientes y basiliscos entrelazados en cantidades infinitas;
no se distinguía uno de las otras. La montaña viva era un clamor de maldiciones horribles. Se escuchaba por debajo de ellos maldiciones
y voces espantosas. Me volví a mis Ángeles y les pregunté qué eran aquellas
voces; y me dijeron que eran voces de las almas que serían atormentadas por
mucho tiempo, y que dicho lugar era el más frío. En efecto, se abrió enseguida
aquel gran monte, ¡y me pareció verlo todo lleno de almas y demonios! ¡En gran
número! Estaban aquellas almas pegadas como si fueran una sola cosa y los
demonios las tenían bien atadas a ellos con cadenas de fuego, que almas y
demonios son una cosa misma, y cada alma tiene encima tantos demonios que apenas
se distinguía. El modo en que las vi no puedo describirlo; sólo lo he descrito
así para hacerme entender, pero no es nada comparado con lo que es.
Fui
transportada a otro monte, donde estaban toros y caballos desenfrenados los
cuales parecía que se estuvieran mordiendo como perros enojados. A estos
animales les salía fuego de los ojos, de la boca y de la nariz; sus dientes
parecían agudísimas espadas afiladas que después reducían a pedazos todo aquello
que les entraba por la boca; incluso aquellos que mordían y devoraban las almas.
¡Qué alaridos y qué terror se sentía! No se detenían nunca, fue cuando entendí
que permanecían siempre así. Vi después otros montes más despiadados; pero es
imposible describirlos, la mente humana no podría nunca comprender.
En medio de este lugar, vi un trono altísimo, larguísimo,
horrible ¡y compuesto por demonios! Más espantoso que el infierno, ¡y en medio
de ellos había una silla formada por demonios, los jefes y el principal! Ahí es
donde se sienta Lucifer, espantoso, horroroso. ¡Oh Dios! ¡Qué figura tan
horrenda! Sobrepasa la fealdad de todos los otros demonios; parecía que tuviera
una capa formada de cien capas, y que ésta se encontrara llena de picos bien
largos, en la cima de cada una tenía un ojo, grande como el lomo de un buey, y
mandaba saetas ardientes que quemaban todo el infierno. Y con todo que es un
lugar tan grande y con tantos millones y millones de almas y de demonios, todos
ven esta mirada, todos padecen tormentos sobre tormentos del mismo Lucifer. Él
los ve a todos y todos lo ven a él.
Aquí, mis Ángeles me hicieron
entender que, como en el Paraíso, la vista de Dios, cara a cara, vuelve
bienaventurados y contentos a todos alrededor, así en el infierno, la fea cara
de Lucifer, de este monstruo infernal, es tormento para todas las almas. Ven
todas, cara a cara el Enemigo de Dios; y habiendo para siempre perdido Dios, y
no tenerlo nunca, nunca más podrán gozarlo en forma plena. Lucifer lo tiene en
sí, y de él se desprende de modo que todos los condenados participan de ello. Él
blasfema y todos blasfeman; él maldice y todos maldicen; él atormenta y todos
atormentan.
- ¿Y por cuánto será esto?, pregunté a mis
Ángeles.
Ellos me respondieron:
- Para siempre, por toda la
eternidad.
¡Oh Dios! No puedo decir nada de aquello que he visto y
entendido; con palabras no se dice nada. Aquí, enseguida, me hicieron ver el
cojín donde estaba sentado Lucifer, donde eso está apoyado en el trono. Era el
alma de Judas. Y bajo sus pies había otro cojín bien grande, todo desgarrado y
marcado. Me hicieron entender que estas almas eran almas de religiosos;
abriéndose el trono, me pareció ver entre aquellos demonios que estaban debajo
de la silla una gran cantidad de almas. Y entonces pregunte a mis
Ángeles:
- ¿Y estos quiénes son?
Y ellos me dijeron que eran
Prelados, Jefes de Iglesia y de Superiores de Religión.
¡Oh Dios!!!! Cada
alma sufre en un momento todo aquello que sufren las almas de los otros
condenados; me pareció comprender que ¡mi visita fue un tormento para todos los
demonios y todas las almas del infierno!
Venían conmigo mis Ángeles, pero
de incógnito estaba conmigo mi querida Mamá, María Santísima, porque sin Ella me
hubiera muerto del susto. No digo más, no puedo decir nada. Todo aquello que he
dicho es nada, todo aquello que he escuchado decir a los predicadores es nada.
El infierno no se entiende, ni tampoco se podrá aprender la acerbidad de sus
penas y sus tormentos. Esta visión me ha ayudado mucho, me hizo decidir de
verdad a despegarme de todo y a hacer mis obras con más perfección, sin ser
descuidada. En el infierno hay lugar para todos, y estará el mío si no cambio
vida.
¡Sea todo a gloria de Dios, según la voluntad de Dios, por Dios y
con Dios!"
La
visión del infierno de Santa Veronica Giuliani (clarisa, 1660-1727)
“Me
parecía que el Señor me hacía ver un lugar oscurísimo, el cual sin embargo
ardía como si fuera una inmensa hoguera. Eran llamas y fuego, pero no se veía
ninguna luz; yo sentía gritos y golpes, pero no se veía nada; salían un hedor y
un humo horrendo, pero no hay, en esta vida, cosa alguna con la cual poder
compararla. En ese momento, Dios me dio hizo saber lo que es la ingratitud de
las creaturas y cuánto le desagrada ese pecado. Y se me mostró todo flagelado,
coronado de espinas, con una cruz pesadísima sobre la espalda. Me dijo así: “Mira
y observa bien este lugar que no jamás tendrá fin. En él está, para tormento,
mi justicia y mi riguroso desprecio”. Mientras el Señor decía esto, me pareció
sentir un gran ruido. Aparecieron muchísimos demonios: todos, con cadenas,
llevaban atadas a bestias de diversas especies [como cuando alguien lleva con
la correa a diversos perros. N. del T.]. Estas bestias, en un instante, se
convirtieron en creaturas (hombres), pero tan espantosas y horribles, que me
provocaban más terror que los mismos demonios. Yo estaba temblando con todo mi
cuerpo, y me quería acercar adonde estaba el Señor, pero por más que había poco
espacio, no podía acercarme. El Señor manaba abundante Sangre. ¡Oh Dios! Yo
querría haber recogido la Sangre, y tomar la Cruz. En un instante, aquellas
creaturas se convirtieron, nuevamente, en figura de bestias, y luego fueron
todas precipitados en aquel lugar oscurísimo, y maldecían a Dios y a los
santos. Aquí, me pareció que el Señor me hacía entender que aquel lugar era el
infierno y que aquellas eran almas muertas y, por el pecado, se habían
convertido en bestias y que, entre ellas, había también religiosos (…). Me
parecía ser transportada a un lugar desierto, oscuro y solitario, donde no se
sentían más que gritos, alaridos, silbidos de serpientes, ruidos de cadenas, de
ruedas, de hierros, golpes tan fuertes que, a cada golpe, parecía que se hundía
todo el mundo. Yo no podía moverme de ninguna manera, ni ir a ningún lugar; no
podía hablar, no podía llamar al Señor. Me parecía que fuese lugar de castigo y
de desprecio de Dios hacia mí, por tantas ofensas hechas a Su Divina Majestad. Y
yo tenía delante de mí todos mis pecados (…). Yo sentía un incendio de fuego,
pero no veía las llamas; también sentía ruidos, pero no veía a nadie. En un
momento, sentí como una llama de fuego que se me acercaba y me golpeaba, pero
no veía nada. ¡Oh, qué pena! ¡Qué tormento! No puedo describirlo, y el solo
recordarlo, me hace temblar. Al fin, entre tantas tinieblas, me pareció ver una
pequeña luz que venía por el aire. Poco a poco, se agrandó, y me parecía que me
aliviaba de tales penas, pero no veía otra cosa.
En
un abrir y cerrar de ojos, me encontré en una región baja, negra y fétida,
llena de mugidos de toros, de rugidos de leones, de silbidos de serpientes (…).
Una gran montaña se alzaba delante de mí y estaba toda cubierta de serpientes y
basiliscos atados juntos (…). La montaña viva era un clamor de maldiciones
horribles. Ella era el infierno superior, es decir, el infierno benigno. En efecto,
la montaña se abrió y en sus flancos abiertos vi una multitud de almas y
demonios entrelazados con cadenas de fuego. Los demonios, extremadamente
furiosos, golpeaban a las almas, las cuales gritaban desesperadas. A esta
montaña le seguían otras montañas más horribles, cuyas vísceras eran teatro de
suplicios atroces e indescriptibles. En el fondo del abismo vi un trono
monstruoso, hecho de demonios aterrorizantes. En el centro había una silla
formada con jefes del abismo. Satanás se sentaba arriba en su indescriptible
horror y desde allí observaba a todos los condenados. Los ángeles me explicaron
que la visión de Satanás constituye el tormento del infierno, así como la
visión de Dios constituye la delicia del Paraíso. Entre tanto, noté que el mudo
almohadón de la silla eran Judas Iscariote y otras almas desesperadas como él. Les
pregunté a los Ángeles quiénes eran aquellas almas y tuve esta terrible
respuesta: “Fueron dignatarios de la Iglesia y prelados religiosos”.
“Lucifer
tiene en torno a sí a las almas más agraciadas por el cielo, que nada hicieron
por Dios, por su gloria; y tiene bajo sus pies, a modo de almohadón, y las
golpea continuamente, a las almas que faltaron a sus votos (…) ¡Oh justicia de
Dios, cuán potente eres!”.
(extraído del sitio: papalepapale.com; traducción propia)
jueves, 15 de noviembre de 2012
Infierno: llanto, lamentos, dolor, desesperación para siempre, y todo por un pecado fugaz, de pocos instantes...
INFIERNO, la prisión de la desesperación;
Estas son algunas cosas que estarán allí:
El fuego y el azufre están allí, nosotros lo sabemos,
Porque Dios en Su Palabra nos lo dijo así,
Recuerdos, remordimientos, sufrimiento, y dolor,
Llorando y lamentándose, pero todo inútilmente
Blasfemo, malvado, tú que rechazaste a Dios,
Tú, que rechazaste a Cristo mientras caminabas aquí, en la tierra.
Asesino, ladrón, borracho, y mentiroso,
Tendrás tu parte en el lago de fuego;
El vicioso, el vil, el cruel y el malo,
Verán a una horrible multitud en el infierno;
Sí, más de lo que los hombres de este mundo pueden describir,
¡Son los tormentos y las aflicciones del INFIERNO eterno!
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Los inicuos no serán aniquilados: sufrirán tormento eterno
Los Muertos Inicuos ¿Experimentarán Aniquilación o Tormento Eterno?
Como con cualquier punto doctrinal, debemos buscar cuidadosamente en las Escrituras la respuesta a esta importante pregunta (2 Tim. 3:16, 17). No podemos subrayar esto demasiado, porque sólo en las Escrituras aprendemos las verdades de Dios. Esto quiere decir que debemos ir primero a la palabra escrita de Dios para entender lo abstracto. Por ejemplo, si la Escritura directamente declara que los muertos inicuos serán eternamente atormentados, entonces debemos interpretar que la misericordia, el amor, la gracia y la justicia de Dios, permiten esto. En contraste, lo siguiente es un ejemplo de cómo la antagonista Ellen G. White, fundadora del Adventismo del Septimo Día (ASD), ve esta doctrina:
Cuán repugnante a toda emoción de amor y misericordia, y aún a nuestro sentido de justicia, es la doctrina de que los muertos inicuos son atormentados con fuego y azufre en un infierno eternamente incendiado; que por los pecados de una breve vida terrenal vayan a ser torturados mientras Dios viva.(1)
Los Testigos de Jehová (TJ) han escrito algo similar:
El infierno no podría ser un lugar de tormento porque una idea así nunca vino a la mente ni al corazón de Dios. Además, para atormentar a una persona eternamente porque hizo mal en la tierra por unos pocos años es contrario a la justicia (itálico de ellos).(2)
¿Querría un Dios amoroso verdaderamente atormentar a la gente para siempre?(3)
No debemos nunca recurrir a razonamientos humanos aparte de las Escrituras, como los antes mencionados, si queremos conocer la verdad. De hecho, las Escrituras establecen el engaño que puede resultar de este tipo de pensamiento errado:
Mirad que nadie os engañe por filosofías y vanas sutiliezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo. (Col. 2:8).
E. G. White continuó haciendo otras extremas, acusaciones no escriturales acerca de esta doctrina y aquellos que la abrazan:
Está más allá del poder de la mente humana el calcular el mal que ha traído la herejía del tormento eterno.(4)
La teoría del tormento eterno es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de la abominación de Babilonia, del cual ella hace que todas las naciones beban ... Lo recibieron de Roma ... Si nos tornamos del testimonio de la Palabra de Dios, y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada sobre Babilonia; estamos bebiendo el vino de su abominación.(5)
¿Es Su Alma Eterna?
¿Es ese verdaderamente el mensaje de la Escritura que Dios desea que la humanidad conozca acerca de la muerte de los inicuos? Busquemos en el registro eterno nosotros mismos, como lo hicieron los de Berea (Hechos 17:11). El primer pasaje que debemos observar es Apoc. 20:10:
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (RV).
La palabra estaban en ese versículo se refiere al diablo, a la bestia (o anticristo) y al falso profeta. En otras palabras, el diablo y algunos humanos sufrirán este destino eterno. Así, según la Escritura, su destino eterno será tormento día y noche por los siglos de los siglos. De esto podemos también concluír que las almas del anticristo y del falso profeta son eternas, ya que no van a ser aniquiladas o eliminadas de la existencia. Esta misma verdad es repetidamente sustanciada a través de la Escritura.
Más aún, la palabra Griega traducida como atormentados en Apoc. 20:10, en su significado, es:
basanizo, bas-an-id'-zo; del G931; torturar:--dolor, fatiga, tormento, arrojar, vejar.
Basanizo(6) aparece en otro lugar:
Y clamaron [los demonios] diciendo: "¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?" (Mt. 8:29, RV).
Ese versículo revela que los demonios conocían ya cuál sería su futuro destino, esto es, tormento no aniquilación. Consecuentemente, este versículo y Apoc. 20:10 juntos nos brindan una idea más clara acerca del fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles:
Entonces dirá también a los de la izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mt. 25:41, RV).
Este fuego eterno del que habló el Señor en Mt. 25:41 fue especialmente preparado para que seres espirituales fueran atormentados para siempre (Apoc. 20:10; Mt. 8:29). De acuerdo a este verso, Apoc. 20:10 y Mt. 25:46 personas irán también a este fuego especial.
E irán éstos ["cabritos"] al castigo eterno: pero los justos a la vida eterna (KJV).
La palabra Griega para "castigo" en este versículo también significa tormento:
kolasis, kol'-as-is; del G2849; imposición penal:--castigo, tormento.
De nuevo, la evidencia demuestra que los muertos inicuos van al "tormento eterno", según las enseñanzas de Jesús y no pueden interpretarse como aniquilación.(7) (Si fueran aniquilados, no podrían experimentar tormento eterno.) Todas las personas semejantes a los cabros serán lanzados en el mismo fuego preparado para el diablo y sus ángeles, lo cual va de acuerdo con la clara enseñanza de Apoc. 20:10.
Geenna o Gehenna
Como los ASD, los agresivos TJ también se oponen a la doctrina de un tormento eterno y consciente para los muertos. Dos de las Escrituras mal interpretadas por ellos para esto son Mt. 10:28 y Luc. 12:4, 5:
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruír el alma y el cuerpo en el infierno [geenna] (RV).
Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno [geenna]; sí, os digo, a éste temed (RV).
El aniquilacionista Clark Pinnock, también cita Mt. 10:28 en forma similar:
Nuestro Señor habló claramente del juicio de Dios como la aniquilación de los inicuos cuando advirtió de la capacidad de Dios para destruír al cuerpo y el alma en el infierno (Mt. 10:28).(8)
(La palabra Griega traducida como Infierno en Mt. 10:28 y Luc. 12:5 es geenna. Otros versículos en los que esta palabra se encuentran son: Mt. 5:22, 29, 30; 18:9; 23:15, 33; Marc. 9:43, 45, 47; Sant. 3:6. Jesús fue el único que utilizó el término geenna, excepto Santiago en ese único versículo.)
Los TJ erróneamente entienden geenna (o gehenna) como:
También hemos aprendido que Gehenna no significa un lugar de tormento, sino que en la Biblia se utiliza como un símbolo de destrucción eterna.(9)
Destruye No Aniquila
De Mt. 10:28 y Luc. 12:4, 5, podemos concluír que aquellos que son lanzados en el infierno (geenna) tienen tanto sus almas como sus cuerpos destruídos allí. Sin embargo, la palabra traducida como destruír (apollumi), como se utiliza en Mt. 10:28, no significa aniquilar. Además de Apoc. 20:10 como prueba de esto, podemos fácilmente deducirlo si examinamos otros dos versículos donde esta misma palabra Griega es utilizada, pero queriendo decir perderse y perdido respectivamente:
ni echan vino en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden [apollumi]: pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente (Mt. 9:17, RV).
"Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido [apollumi] y es hallado. Y comenzaron a regocijarse" (Luc. 15:24, RV).
De nuevo, esta palabra Griega no puede significar aniquilar. Sabemos esto porque las botellas de vino que se perdieron estaban todavía en existencia, pero arruinadas para el propósito para el cual fueron creadas. Todavía más, el hijo pródigo no fue aniquilado cuando se perdió, sino que estaba completamente consciente en aquel estado espiritual.
Aún más, si uno fuera aniquilado en el geenna no podría experimentar "tormento" por los siglos de los siglos, como claramente expresa Apoc. 20:10. Todavía más, ese mismo pasaje es mucho más claro cuando lo consideramos junto a Apoc. 19:20. Aquí los presentamos unidos:
Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (Apoc. 19:20, RV).
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta ; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apoc. 20:10, rv).
Claramente entonces, el diablo, el falso profeta y el anticristo experimentarán todos el castigo eterno, esto es, tormento sin fin para siempre, pero no destrucción total, como algunos enseñan. Esto es aún más claro cuando observamos que "la bestia y el falso profeta" fueron lanzados en el lago de fuego y azufre 1,000 años antes de que el diablo llegara allí, y aún así, estos humanos no fueron aniquilados en el lago de fuego.
Recuerde también que este fuego fue preparado para seres espirituales, y es algo nunca visto y de lo que no sabemos nada, excepto lo que aparece revelado en la Biblia. Entonces, argüir que este mismo fuego no puede ser literal, porque del fuego emana luz y lo opuesto, esto es, la más densa oscuridad está reservada para los que se pierden (2 Ped. 2:17; Judas 13, RV) no tiene sentido, ya que ese argumento está basado en lo que conocemos acerca de un fuego que no puede atormentar a seres espirituales. ¿No será acaso posible que de un fuego que atormente por los siglos de los siglos pueda emanar oscuridad?
Jehová Se Venga y Guarda Su Enojo
Considere las siguientes verdades acerca de Dios, las que muy pocas veces son mencionadas:
Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda su enojo para sus enemigos (Nahum 1:2, RV).
Apoc. 14:9-12 añade a todo esto al establecer:
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, el también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentedo(10) con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios en la fe de Jesús (RV).
El Señor Reserva a los Injustos para Ser Castigados
Observe, además 2 Ped. 2:9:
...sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio (RV).
La palabra Griega traducida como "reservar" (RV) aparece definida a continuación:
tereo, tay-reh'-o; de teros (vigilia; tal vez relacionado a G2334); guardarse (de pérdida o daño), a base de mantenerse alerta; distinto a G5442, que significa evitar escapar; y a G2892, en donde se implica una fortaleza o una línea completa de aparato militar), observar (una profecía; fig. cumplir una orden); por impl. detener (en custodia; fig. mantener); por extensión, retener (para fines personales; fig. mantenerse soltero):--aguantarse, tener, (ob-, pre-, re) servar, vigilar.
En el contexto de 2 Ped. 2:8-10, los Sodomitas son los injustos reservados bajo castigo. Esto quiere decir que han pasado miles de años desde la destrucción de Sodoma (Gen. 19:24) hasta el día de hoy y todavía ellos están reservados o preservados(11) esperando el día del juicio mencionado en Apoc. 20:11-15. Sus almas no han sido aniquiladas a lo largo de milenios. Considere este significativo dato.
Sufriendo es en Contínuo Presente
Judas comenta acerca de la misma gente inmoral de los que Pedro estableció que están reservados:
como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno (Judas 7, RV).
La palabra Griega traducida como sufriendo es un participio presente activo, que expresa una acción contínua o repetida. Utilizar el tiempo contínuo sufriendo para ellos sería imposible si fueran aniquilados de la existencia.
Observe también la palabra castigo en el relato de Judas. Recuerde a Nahum 1:2 cuando lo analice. Aquí está otra vez:
Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda su enojo para sus enemigos.
Aniquilación, una imposibilidad
Este es otro versículo que contradice la aniquilación de los inicuos y que muchas veces es ignorado:
A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, más ¡ay de aquel hombre [Judas] por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido (Mrc. 14:21, RV).
Claramente ese es un lenguaje de condenación. Más aún, Jn. 17:12 es explícito en cuanto a que el apóstol Judas Iscariote murió en una perdida condición espiritual, aún cuando antes había sido salvado (Mt. 10:1-4 cf. 12:49,50).(12) El Señor dijo de Judas que él estaría peor después de muerto que antes de haber nacido. Antes de nosotros haber nacido no conocíamos nada. En otras palabras, estabamos en una condición similar a la de ser aniquilados. Sin ambargo, eso no es lo que Judas y otros muertos inicuos van a conocer, según Jesús.
Mayor Condenación
En forma similar, la aniquilación de los inicuos es desmentida en esta Escritura:
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho le hacéis dos veces más hijo del infierno, [geenna] que vosotros (Mt. 23:14, 15, RV).
¡Va a haber una mayor condenación en el geenna para unos que para otros! ¡Esto sería imposible si todos los inicuos fueran aniquilados. Si todos ellos fueran aniquilados, entonces todos recibirían la misma "condenación." Ninguno podría recibir una mayor condenación.
Otros Pasajes Relacionados sobre el Infierno
Considere estos otros pasajes acerca de aquellos que no entran en el Reino de Dios:
Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno [geenna], al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos nunca muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies,ser echado en el infierno [geenna], al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos nunca muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno [geenna], al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos nunca muere, y el fuego nunca se apaga (Mrc. 9:43-48, RV).
Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego (Mt. 3:10 RV).
Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará (Mt. 3:12 RV).
Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno [geenna] de fuego (Mt. 5:22 RV).
Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego (Mt. 7:19 RV).
De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo (Mt. 13:40 RV).
Así será al fin del siglo; saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mt. 13:49, 50 RV).
Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno[geenna] de fuego (Mt. 18:8, 9 RV).
Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el crujir de dientes (Mt. 25:30, RV).
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua (Dan. 12:2, RV).
Sobre los malos hará llover calamidades Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos (Psa. 11:6, RV).
en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán de pena eterna de perdición, excluídos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2 Tes. 1:8, 9, rV).
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado(13), e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? (Heb. 10:26-29, RV).
Tanto los Justos como los Inicuos Han Descendido al Sheol
En el AT, tantos los justos como los inicuos descendían al sheol. Sheol es el equivalente al hades en el AT. Sabemos esto porque en Hechos 2:27 se cita el Sal. 16:10 y se utiliza hades en Hechos, pero sheol en Salmos, para la misma palabra. Antes de que Jesús resucitara de su tumba, ambos, los justos (Gen. 37:35) y los inicuos (Sal. 9:17; Prov. 7:27) iban a ese lugar. Asombrosamente, aún Jesús, después de su muerte redentora y antes de su resurrección corporal, fue al hades (Hech. 2:31). Fue en ese momento que le predicó a los "espíritus encarcelados que desobedecieron" en tiempos de Noé (1 Ped. 3:19, 20, RV). El hecho de que Jesús predicara desde el hades a los muertos inicuos contradice la idea del sueño del alma, porque eso hubiera sido imposible si Jesús y su audiencia hubieran estado inconscientes en aquel momento.
Ecl. 9:5,10
Ecl. 9:5,10 ha sido erróneamente utilizado para sustentar el concepto equivocado del "sueño del alma." Desafortunadamente, estos versículos han sido sacados del contexto correcto, creando confusión. Por favor, observe los versículos 3-10:
Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida; y después de esto se van a los muertos. Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto. Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol. Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. Todo lo que te viniere a la mano hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría (Ecl. 9:3-10).
El "único evento que todos," experimentaremos "debajo del sol" es la muerte física. Vea también Heb. 9:27. Esto explica el significado de los muertos nada saben, esto es, los físicamente muertos no saben lo que ocurre "debajo del sol" donde los físicamente vivos están. No tienen nada que ver con los vivos más, como una vez tuvieron. Además, en la tumba [sheol] no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría, todas ellas tareas y deberes comunes a los vivos "debajo del sol." Otra vez, 1 Ped. 3:19 refuta claramente la idea del sueño del alma.
En Luc. 16:19-31, Jesús dio algunos detalles acerca del lugar de los muertos, con sus dos compartimientos separados por un gran abismo insalvable, cuando enseñó acerca de dos personas que murieron y dónde estaban después. Los aniquilacionistas, como los TJ, intentan explicar este pasaje diciendo lo siguiente:
El texto que queda en el que se utiliza el término Hades se encuentra en Luc 16:22-26 en el relato del "hombre rico" y "Lázaro." El lenguaje a lo largo del relato es sencillamente parabólico y no puede ser interpretado literalmente dados los texto que le preceden. Nota, sin embargo, que del "hombre rico" de la parábola se dice que fue "enterrado" en el Hades, presentando evidencia adicional para sustentar que el Hades significa la tumba común de la humanidad.(14)
Aquí está el pasaje acerca de Lázaro y el hombre rico que fue al hades:
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, leno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían sobre la mesa del rico; y aún los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo y fue llevado al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que me moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos (RV).
No Es Una Parábola
Más allá de la muerte física, Lázaro se reunió con Abraham en un lugar agradable. Ya que Abraham fue un personaje real del AT, sabemos que esta historia no puede ser una parábola, como los TJ quieren hacernos pensar. Más aún, este pasaje no aparece identificado como una parábola ni bajo la descripción de parábolas, como aparecen las demás en los Evangelios (Mt. 13:3, 10, 13, 18, 24, 31, 33, 34, 35, 36, 53; 15:15; 21:33, 45; 22:1; Marc. 3:23; 4:2, 10, 11, 13, 30, 33, 34; 7:17; 12:1, 12; Luc. 5:36; 6:39; 8:4, 9, 10, 11; 12:16, 41; 13:6; 14:7; 15:3; 18:1, 9; 19:11; 20:9, 19; 21:29).
Finalmente, aceptar la enseñanza del hombre rico y Lázaro como una parábola, como los TJ quieren que hagamos, es también darle una muy extraña interpretación que no puede ser verificada. Lo siguiente es lo que la Sociedad Atalaya enseña:
El hombre rico en la ilustración representa los líderes religiosos importantes que rechazaron a Jesús y finalmente le mataron. Lázaro representa la gente común que aceptaron al hijo de Dios. La muerte del hombre rico y de Lázaro representa un cambio en su condición. Este cambio ocurrió cuando Jesús alimentó espiritualmente a la gente olvidada como Lázaro, para que ellos pudiesen así recibir el favor de Abraham del Abraham Mayor, Jehová Dios. Al mismo tiempo, los falsos líderes religiosos "murieron" con respecto a obtener el favor de Dios. Habiendo sido descartados, sufrieron tormentos cuando los seguidores de Cristo expusieron sus malas obras. (Hechos 7:51-57) Así, esta ilustración no enseña que algunas personas muertas son atormentadas en un infierno de fuego literal..(15)
No hay ninguna Escritura que llame a Dios el Abraham Mayor. Es vitalmente importante recordar que la Sociedad Atalaya es Bíblicamente-definida como falso profeta. (Tiene en su haber una larga lista de profecías falsas.) Por esto, su extraña interpretación de Luc. 16:19-31 debe reconocerse como proveniente de una fuente oscura. Observe: mientras que ellos dicen que ese pasaje no enseña que algunas personas son atormentadas en un infierno de fuego literal, el Señor Jesucristo enseñó otra cosa.
El Fuego Del Hades
El hombre rico de Lucas 16:19-31 también murió y su cuerpo fue enterrado. El fue a un lugar de tormento en fuego:
Y en el Hades alzó los ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que me moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. (Luc.16:23, 24, RV).
Recuerde que el cuerpo humano no es lo mismo, obviamente, que el alma. Jesús enseñó en Mt. 10:28 que hay una diferencia entre el cuerpo del hombre y su alma, por la palabra y. Por lo tanto, después que una persona muere físicamente, su alma seguirá viviendo, como lo confirman los pasajes antes mencionados. Aquí vemos una vez más que los TJ están en un error cuando enseñan lo siguiente:
... Dios creó al hombre con un alma. El hombre es un alma.(16)
La palabra Griega traducida como atormentados (basanizo) en Apoc. 20:10 proviene de la palabra (basanos) interpretada como tormentos en Luc. 16:23 y tormento en el v. 28. Esto nos ayuda a entender cómo el fuego del Hades (Luc. 16:23, 24) puede seguir atormentando, pero no aniquila a las personas que mueren en una condición espiritual sin salvación. Nos ayuda también a comprender el siguiente pasaje que establece que el Hades entregó los muertos que había en él y será al final lanzado en el lago de fuego:
Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda (Apoc. 20:13, 14, KJV).
Observe: los muertos en el hades, aún después de miles de años, no fueron aniquilados ni sacados de la existencia, porque fueron entregados para ser juzgados, antes de ser lanzados al lago de fuego (v. 15).
Además, la muerte segunda es otro nombre para el lago de fuego. La muerte en ese contexto significa separación no destrucción por aniquilación. Recuerde que cuando el hijo pródigo estaba muerto estaba separado del Padre. Para las personas experimentar muerte segunda significa que estarán separados de Dios en un lugar de fuego y azufre donde serán atormentados para siempre.
El mismo hombre rico de Luc. 16:19-31 que estaba siendo atormentado en fuego podía recordar su vida terrenal y estaba completamente consciente mientras oía y hablaba con Abraham, podía ver a Lázaro y deseaba agua. Por lo tanto, las enseñanzas de los ASD y TJ sobre el sueño del alma, son antibíblicas. Vea también Apoc. 6:9-11(17) y 1 Ped. 3:19, 20.(l8) Esto también contradice claramente esta creencia de los TJ:
Así que los sentidos humanos del oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto, los cuales dependen, de su capacidad para pensar, todos dejarán de funcionar. De acuerdo a la Biblia, los muertos entran en un estado de completa inconsciencia.(19)
Jonás Oró desde el Sheol
Recuerde también que Jonás estaba totalmente consciente cuando oraba a Dios desde el sheol (Jonás 2:2). Que embarazoso resulta este evidente hecho para la siguiente enseñanza de los TJ:
En todos los lugares en los que el Sheol aparece en la Biblia nunca se asocia con vida, actividad o tormento. Más bien se vincula a muerte e inactividad.(20)
En contraste, vemos ambas, vida y actividad en la oración de Jonás a Dios (Jonás 2:1-9). También vemos tormento en 2:2:
Y dijo: invoqué en mi angustia [tsarah] a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Sheol clamé, y mi voz oíste (RV).
La palabra Hebrea traducida como aflicción se define a continuación:
tsarah, tsaw-raw'; fem. de H6862; aprieto (i.e. fig. problema); trans. un rival femenino:--adversario, adversidad, aflicción, angustia, malestar, tribulación, dificultad.
Claramente, Jonás sufrió tormento si sufrió lo mencionado arriba. Más específicamente, la Escritura continúa diciendo lo siguiente acerca de su malestar dentro del gran pez:
Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre. Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová, Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. (2:5-7, rV).
Aunque la Sociedad Atalaya hace declaraciones autoritarias en cuanto a lo que la Biblia enseña, no debemos dejarnos engañar por ellos. Por lo general está equivocados, como hemos demostrado.
Lloro y Crujir de Dientes
Este destino para los malos en el fuego, también será acompañado de lloro y crujir de dientes, parecido a lo que podemos esperar del hombre rico en el hades:
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mt. 13:41, 42, RV).
Cuán contrario es el verdadero mensaje de la palabra de Dios a lo que los TJ enseñan acerca del lago de fuego y la aniquilación de los muertos inicuos:
es, de todas formas, claro, que Jesús usó Gehenna queriendo decir destrucción total resultante del juicio adverso de Dios, haciendo así imposible su resurrección a la vida como alma. (Mat. 10:28; Luc 12:4, 5).(21)
... una destrucción que es eterna y que estará disponible siempre para recibir a cualquiera que en cualquier tiempo futuro ameriten la destrucción de Dios.(22)
La palabra de Dios es clara en cuanto al futuro más allá de la tumba para todos los que mueren en una condición espiritual sin salvación. Serán lanzados en el mismo lago de fuego que eternamente atormentará al diablo, al anticristo y al falso profeta (Apoc. 20:10, 15 cf. Mt. 25:41-46). Por lo tanto, además de un reino en el Paraíso Celestial que ganar (Luc. 23:43; Fil.1:21-23 cf. 2 Cor. 12:4; Apoc. 21:4), también hay un lago de fuego que evitar. Esto nos ayuda a comprender cuán importante y preciosa es la salvación. El Señor Jesucristo lo dijo de esta manera:
Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Marc. 8:36, 37, RV).
Un pasaje final que es necesario mencionar es Mt. 7:13, 14. Está indirectamente relacionado con el tormento de los condenados porque revela que la mayoría de la gente que ha nacido no podrán entrar en el Reino de Dios e irán a ese lugar de pesadilla. Querido lector, ¿es usted bíblicamente salvo en este momento? Si no, vuélvase de sus pecados y coloque su fe en Jesús para su salvación (Hech. 20:21). Si usted fue una vez salvo, pero perdió su salvación, arrepiéntase y regrese al Padre como el hijo pródigo (Luc. 15:24, 32). Recuerde: Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio (Heb. 3:14). Vea también Mt. 10:22 y Apoc. 2:10, 11. Al final, pasaremos toda la eternidad en el Reino de Dios con sus muchos gozos y placeres (Isa. 35:10; Mt. 25:21, 23; Rom. 2:7; 2 Cor. 12:4; Apoc. 21:4; 22:3; etc.) o continuaremos experimentando dolor y tormento en un feroz, eterno e inextinguible fuego que fue preparado para el diablo y sus ángeles, sin ser nunca aniquilados y sin esperanza de salir. La elección es suya, ya que Dios ne desea que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Ped. 3:9). Además, muchos serán engañados por falsos profetas (Mt. 24:11) tales como E. G. White(23) y la Sociedad Atalaya. No sea usted una de sus víctimas ni las de nadie con enseñanzas similares.
*Nota: Como este documento es una traducción del original en Inglés, todas las citas a continuación son de libros en inglés.
(1) Ellen G. White, The Great Controversy Between Christ and Satan (Pacific Press Publishing Association, 1950), p. 535. El énfasis en negrillas es nuestro.
(2) You Can Live Forever in Paradise on Earth (Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, 1982), p. 89. Cuán presuntuosa resulta la Sociedad Atalaya al decir que esa una idea así nunca estuvo en el corazón de Dios, especialmente a la luz de las antes mencionadas Ecrituras.
(3) Ibid., p. 81.
(4) The Great Controversy, p. 536.
(5) Ibid., pp. 536, 537.
(6) Basanizo puede asociarse con dolor literal en el cuerpo (Mt. 8:6) y aún en el alma (2 Pet. 2:8). Compare esto con Mt. 10:28 y Apoc. 20:10.
(7) El Aniquilacionismo se conoce tambiénen Teología como "inmortalidad condicional."regrese
(8) Clark Pinnock, citó de Four Views on Hell (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1992), p. 146.
(9) You Can Live Forever in Paradise on Earth, p. 89. Los Aniquilacionistas están por lo general prestos para señalar que el gehenna es una alusión a un crematorio de basura fuera de Jerusalem en tiempos de Jesús, donde una vez se ofrecían sacrificios a deidades paganas. Al utilizar el mismo término para describir el lugar de fuego y de tormento reservado para los muertos inicuos, el Señor estaba simplemete diciendo que los no salvados serán lanzados en el fuego como la basura era lanzada en el fuego afuera de Jerusalem.
(10) La palabra Griega utilizada aquí es basanizo, la misma que se utiliza en Apoc. 20:10.
(11) Preservado ies uno de los significados de esta palabra Griega.
(12) La enseñanza popular de salvo siempre salvo, seguridad eterna security la perseverancia de los santos, no es Escritural, como lo demostró el Apóstol Judas Iscariote y muchos pasajes no citados aquí. Para ordenar el libro en Ingés de 801 páginas titulado, The Believer's Conditional Security [ISBN 0-9639076-0-3] con más de 650 notas al calce, envíe un cheque por $23.15 pagadero a: Evangelical Outreach, P. O. Box 265, Washington, PA 15301. Este libro es la más comprensiva y exhaustiva refutación a las enseñanzas de salvo siempre salvo, seguridad eterna y la perseverancia de los santos que ha sido publicada. No podrá ser refutado.
(13) Este pasaje sobre el infierno de fuego y condenación se refiere directamente a personas que una vez fueron salvas, pero que luego pecaron hasta el punto de convertirse en adversaries de Dios al pisotear al Hijo de Dios bajo sus pies, teniendo por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, haciendo afrenta al Espíritu de Gracia. Podemos asegurar que esa persona había sido salva anteriormente, porque establece que fue santificado por la sangre del pacto (la sangre de Jesús). Esto puede suceder cuando hay una verdadera regeneración. Heb. 10:26-29 refuta claramente la enseñanza de la seguridad eterna, también conocida como salvo siempre salvo o la perseverancia de los santos. La falacia común de que esos en realidad nunca fueron salvos se derrumba por el contexto de este pasaje. Esas personas nunca volvieron a salvarse, a diferencia del hijo pródigo (Luc. 15:24, 32) o los mencionados en Sant. 5:19, 20.
(14) Aid To Bible Understanding (Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, 1971), p. 701.
(15) You Can Live Forever in Paradise on Earth, pp. 88, 89.
(16) Ibid., p. 78.
(17) Porque las almas hablaban y fueron capaces de recibir una túnica, sabemos que estaban conscientes.
(18) Ecl. 9:5,10 debe interpretarse teniendo a Ped. 3:19,20 en mente.
(19) Ibid., p. 77.
(20) Ibid., p. 83.
(21) Aid To Bible Understanding, p. 634.
(22) Ibid., p. 1019.
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