San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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miércoles, 21 de agosto de 2019

Santa Verónica Giuliana vio con espanto a obispos y sacerdotes en el infierno

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“…En un momento, me encontré en un lugar oscuro, profundo y pestilente; escuché voces de toros, rebuznos de burros, rugidos de leones, silbidos de serpientes, confusiones de voces espantosas y truenos grandes que me dieron terror y me asustaron. También vi relámpagos de fuego y humo denso. ¡Despacio! que todavía esto no es nada.

Me pareció ver una gran montaña como formada toda por una enrome cantidad de víboras, serpientes y basiliscos entrelazados en cantidades infinitas; no se distinguía uno de las otras. La montaña viva era un clamor de maldiciones horribles. Se escuchaba por debajo de ellos maldiciones y voces espantosas. Me volví a mis Ángeles y les pregunté qué eran aquellas voces; y me dijeron que eran voces de las almas que serían atormentadas por mucho tiempo, y que dicho lugar era el más frío. En efecto, se abrió enseguida aquel gran monte, ¡y me pareció verlo todo lleno de almas y demonios! ¡En gran número! Estaban aquellas almas pegadas como si fueran una sola cosa y los demonios las tenían bien atadas a ellos con cadenas de fuego, que almas y demonios son una cosa misma, y cada alma tiene encima tantos demonios que apenas se distinguía. El modo en que las vi no puedo describirlo; sólo lo he descrito así para hacerme entender, pero no es nada comparado con lo que es.

Fui transportada a otro monte, donde estaban toros y caballos desenfrenados los cuales parecía que se estuvieran mordiendo como perros enojados. A estos animales les salía fuego de los ojos, de la boca y de la nariz; sus dientes parecían agudísimas espadas afiladas que después reducían a pedazos todo aquello que les entraba por la boca; incluso aquellos que mordían y devoraban las almas. ¡Qué alaridos y qué terror se sentía! No se detenían nunca, fue cuando entendí que permanecían siempre así. Vi después otros montes más despiadados; pero es imposible describirlos, la mente humana no podría nunca comprender.

En medio de este lugar, vi un trono altísimo, larguísimo, horrible ¡y compuesto por demonios! Más espantoso que el infierno, ¡y en medio de ellos había una silla formada por demonios, los jefes y el principal! Ahí es donde se sienta Lucifer, espantoso, horroroso. ¡Oh Dios! ¡Qué figura tan horrenda! Sobrepasa la fealdad de todos los otros demonios; parecía que tuviera una capa formada de cien capas, y que ésta se encontrara llena de picos bien largos, en la cima de cada una tenía un ojo, grande como el lomo de un buey, y mandaba saetas ardientes que quemaban todo el infierno. Y con todo que es un lugar tan grande y con tantos millones y millones de almas y de demonios, todos ven esta mirada, todos padecen tormentos sobre tormentos del mismo Lucifer. Él los ve a todos y todos lo ven a él.

Aquí, mis Ángeles me hicieron entender que, como en el Paraíso, la vista de Dios, cara a cara, vuelve bienaventurados y contentos a todos alrededor, así en el infierno, la fea cara de Lucifer, de este monstruo infernal, es tormento para todas las almas. Ven todas, cara a cara el Enemigo de Dios; y habiendo para siempre perdido Dios, y no tenerlo nunca, nunca más podrán gozarlo en forma plena. Lucifer lo tiene en sí, y de él se desprende de modo que todos los condenados participan de ello. Él blasfema y todos blasfeman; él maldice y todos maldicen; él atormenta y todos atormentan.

– ¿Y por cuánto será esto?, pregunté a mis Ángeles.

Ellos me respondieron:

– Para siempre, por toda la eternidad.

¡Oh Dios! No puedo decir nada de aquello que he visto y entendido; con palabras no se dice nada. Aquí, enseguida, me hicieron ver el cojín donde estaba sentado Lucifer, donde eso está apoyado en el trono. Era el alma de Judas. Y bajo sus pies había otro cojín bien grande, todo desgarrado y marcado. Me hicieron entender que estas almas eran almas de religiosos; abriéndose el trono, me pareció ver entre aquellos demonios que estaban debajo de la silla una gran cantidad de almas.

“Lucifer tiene en torno a sí a las almas más agraciadas por el cielo, que nada hicieron por Dios, por su gloria; y tiene bajo sus pies, a modo de almohadón, y las golpea continuamente, a las almas que faltaron a sus votos (…) ¡Oh justicia de Dios, cuán potente eres!”.

Y entonces pregunte a mis Ángeles:

– ¿Y estos quiénes son?

Y ellos me dijeron que eran Prelados, Jefes de Iglesia y de Superiores de Religión.

¡Oh Dios!!!! Cada alma sufre en un momento todo aquello que sufren las almas de los otros condenados; me pareció comprender que ¡mi visita fue un tormento para todos los demonios y todas las almas del infierno!

Venían conmigo mis Ángeles, pero de incógnito estaba conmigo mi querida Mamá, María Santísima, porque sin Ella me hubiera muerto del susto. No digo más, no puedo decir nada. Todo aquello que he dicho es nada, todo aquello que he escuchado decir a los predicadores es nada. El infierno no se entiende, ni tampoco se podrá aprender la acerbidad de sus penas y sus tormentos. Esta visión me ha ayudado mucho, me hizo decidir de verdad a despegarme de todo y a hacer mis obras con más perfección, sin ser descuidada. En el infierno hay lugar para todos, y estará el mío si no cambio vida.

¡Sea todo a gloria de Dios, según la voluntad de Dios, por Dios y con Dios!”
(https://www.hispanidadcatolica.com/2019/01/santa-veronica-giuliana-vio-con-espanto-a-obispos-y-sacerdotes-en-el-infierno/?fbclid=IwAR1QRzxucHvDGl6FOJWaxqySDSXIsaSm8mi4URUHPpI9YjE5lOrZOj9x6OM)

sábado, 1 de noviembre de 2014

Los pormenores del exorcismo real sobre el que se basó la película El Exorcista



Entrevista única a uno de los sacerdotes que participó.

Uno de los más famosos exorcismos fue el que basó la novela El Exorcista y luego la película del mismo nombre.

Pero los principales exorcistas del caso real quedaron decepcionados con la película y marcan las diferencias.

 En un artículo anterior presentamos detalles del exorcismo real que se realizó en 1949, y ahora traemos un reportaje realizado al padre Walter Halloran, sj, que asistió al exorcista principal que fue el padre William S. Bowdern.   

EL Padre Bowdern nació en 1897 y murió en 1983, fue el jefe exorcista en el exorcismo de “Robbie” (nombre ficticio) en 1949, el niño adolescente cuyo caso inspiró la novela El exorcista de William Peter Blatty 1971, que posteriormente se convirtió en un largometraje. El exorcismo de “Robbie” se llevó a cabo en gran medida en St. Louis, Mo.

Curiosamente, el padre Bowdern al parecer sufrió efectos algo debilitantes del exorcismo, aunque no fue algo que se hizo público. 

Un jesuita narró hace unos años que había visto al Padre Bowdern tambaleándose por el pasillo en la mañana antes de la celebración de la misa y este testigo quedó comprensiblemente preocupado, pensando que podría haber estado relacionado con el alcohol. Se dirigió a su superior, quien le explicó que el padre Bowdern había participado en un exorcismo, y que el exorcismo le causó ese efecto. Aunque después de celebrar varias misas el Padre Bowdern quedó bien.

ENTREVISTA CON EL SACERDOTE INVOLUCRADO EN EL CASO DETRÁS DE EL EXORCISTA

Una interesante entrevista fue realizada hace algunos años por el autor y periodista Michael Brown con el padre Walter Halloran, sj. El Padre Halloran, quien murió en 2005, había asistido al Padre Bowdern en una porción significativa de estos exorcismos.

El Padre Halloran todavía recuerda vívidamente el caso, que tuvo lugar en 1949 en el área de Washington-Baltimore, con el último exorcismo realizado en St. Louis, donde el muchacho tenía parientes.

EL Padre Halloran asistió al exorcista principal, el padre William S. Bowdern de St. Francis Xavier Church en St. Louis. El Padre Halloran dice que el muchacho tenía 11 años. Otros dicen 13 o 14. Pero todos están de acuerdo en una cosa: que fue espeluznante.

MB: Padre, ¿cuántas veces estuvo presente en las sesiones de exorcismo?

Fr. Halloran: Supongo que todas las noches durante tres semanas.

MB: ¿Tuvo usted alguna idea sobre el origen del problema?

Fr. H: En cierto modo, fue una víctima del estado mental de la tía (que estaba en el espiritismo).

MB: ¿Qué pasó al final? Se nos dice que el Arcángel Miguel se manifiestó.

Fr. H: Por lo que entiendo hubo un sonido muy fuerte, un boom – como una especie de estampido sónico – y luego el muchacho abrió los ojos y dijo: San Miguel vino y todo terminó. Al mismo tiempo, mientras esto tenía lugar, había unos seis o siete sacerdotes en la iglesia del colegio diciendo el oficio y hubo un gran boom por allí y toda la iglesia quedó completamente iluminada. El Padre Bowdern, que estaba haciendo el exorcismo, y el niño se encontraban en la casa parroquial. Hubo una luz muy, muy brillante que iluminó toda la iglesia.

MB: ¿Cuáles fueron los fenómenos físicos más notables de los que usted fue testigo durante los exorcismos?

Fr. H: Creo que las marcas en el cuerpo del niño. No puedo pensar que hubo alguna manera en que podrían haber sido auto-inducidas, las marcas, los arañazos, las palabras, los números y ese tipo de cosas que aparecieron [en sangre roja]. Cuando el espíritu maligno se hizo cargo del niño, no parecía haber nada que él pudiera hacer al respecto. Hubo un par de veces cuando algo muy peligroso podría haber sucedido y él no tuvo ningún recuerdo en absoluto de todo lo que ocurrió cuando se encontraba en uno de estos asedios. Y eso me afectó, el poder que alguien o algo tiene sobre alguien.

MB: ¿Has visto algo volar por la habitación o los muebles moverse?

Fr. H: Si. La primera noche que estuve allí estaba de rodillas al lado de la cama en la que yacía el chico y la cama empezó a ir hacia arriba y hacia abajo y luego casi me golpeó una botella de agua bendita, que estaba en la cómoda y salió volando por la habitación.

MB: ¿Hubo alguna oración particular a la que el espíritu maligno pareciera reaccionar más?

Fr. H: Sí. Fueron más elementos o palabras o frases en cada oración. Cada vez que el nombre de la Santísima Madre se invocaba o mencionaba, el niño quedaba muy, muy agitado y cuando el nombre de Nuestro Señor – Cristo, nuestro Señor, o de Jesús – era dicho, y lo mismo con el Arcángel Miguel. Y luego quedaba en muy, muy agitado con el agua bendita. Con algunas de las oraciones cuando se rocía a la persona agua bendita, se volvía salvaje, salvaje físicamente.

MB: ¿Agitando las manos, ese tipo de cosas?

Fr. H: Si.

MB: ¿Ha visto la película el ‘exorcista’?

Fr. H: La vi justo después de que salió. Fui con el padre Bowdern y pensé que era una típica película de Hollywood, ostentosa, tratando de llevar a la gente a tener miedo o gritar. Me quedé decepcionado con ella. Pensé que era un desastre. Y el padre Bowdern también lo hizo. Hacía una especie de comentarios negativos durante toda la película. Pensé que íbamos a ser expulsados de la sala.

Era ridícula, y la parte donde la niña se masturba con un crucifijo. Esto no fue así, eso es todo, y la enorme cantidad de vómito verde, tonterías.

MB: ¿Hubo algo que escupió o no?

Fr. H: Sí, hubo escupidas, y cuando pienso en ello, me sorprende, su precisión. Había escupido a unos ocho metros de distancia.

MB: Yo entiendo que en un momento Ud. salvó la vida del niño. Estaba listo para ir por un precipicio, ¿no?

Fr. H: Si. Lo llevé a la casa de retiro en St. Louis, un lugar muy bonito, para salir del hospital y tomar un poco de aire fresco, y él no sabía nada de las Estaciones de la Cruz y así que le pregunté si quería aprender y el dijo, oh seguro. Él era un niño afable. No muchos niños de 11 años de edad dirían que estaban interesados ??en saber acerca de las Estaciones de la Cruz, pero lo estaba. Y le expliqué lo que significaba cada una y llegamos a la estación 12 y dije, que esto conmemora la muerte de Cristo en la cruz, y cuando yo dije eso corrió hacia el borde de un acantilado para dejarse caer de 150 o 200 metros y le grité y no pasó nada, así que corrí y por una vez en mi vida hice un tackle decente.

MB: ¿Tuvo usted alguna manifestación después, o fue el final? ¿Estuvo usted bajo ataque demoníaco después?

Fr. H: No, nunca.

MB: ¿Ayunó durante todo el proceso?

Fr. H: Si.

MB: ¿A pan y agua?

Fr. H: No, cosas como simplemente tomar una taza de café y un trozo de pan tostado y saltarse una comida y en ese momento nosotros estábamos practicando la abstinenencia durante la Cuaresma.

MB: ¿El Padre Bowdern también ayunó?

Fr. H: Lo hizo un poco, y a veces estaba agotado [el exorcismo duró seis semanas].

MB: ¿Qué edad tenía usted?

Fr. H: Alrededor de 28.

MB: ¿Usted temió por su vida?

Fr. H: No, en realidad no. Pero me preguntaba por qué yo, con qué fin estaba ahí. Hubo un momento en que nos pidió que pararamos y tomó la chaqueta del pijama y se cubrió las marcas, arañazos, y dijo que le dolían. Era Jueves Santo y yo le hablaba del Jueves Santo y comenzó a retorcerse de dolor y me dijo: Mira, no puedo soportar esto. Pareció más afectado cuando dije cosas como “Santísimo Sacramento” o mencioné la ordenación de sacerdotes y cosas por el estilo.

MB:  ¡Qué una confirmación del poder de la fe, y los poderes que luchan entre sí en esta tierra!.

Fr. H: Sí. Eso es lo que me afectó más, y supongo que por eso me quedé muy decepcionado con la película.

MB: ¿Cree usted que fue satanás o un demonio?

Fr. H: Durante el rito, cuando se le preguntó su nombre, la única respuesta que puedo recordar que dio fue “Legión”, que nos recuerda el piara corriendo hacia el lago luego del exorcismo de Jesús.

Hubo victoria al final y el muchacho se casó y se instaló en la costa este después de asistir a Loyola High School en Baltimore. El Padre Bowdern murió hace más de treinta años después del exorcismo, en 1983. Mientras tanto la película se convirtió en uno de las más famosas de todos los tiempos.

El Padre Halloran aparece en el video de abajo, una excelente docu-drama y que, al igual que cualquier cosa relacionada con el mal, debe ser precedido por la oración, la lectura de la Biblia, y el agua bendita.
()artículo extraído de: http://forosdelavirgen.org/71032/los-pormenores-del-exorcismo-real-sobre-el-que-se-baso-la-pelicula-el-exorcista-2013-10-19/)

lunes, 3 de marzo de 2014

COMO REBATIR LAS 14 EXCUSAS MAS HABITUALES PARA NO CONFESARSE



Cuando se trata de acercarse al sacramento de la confesión es muy común escuchar algunos de los siguientes «motivos» para justificar su inutilidad o su inconveniencia. Estos son los 14 más habituales: 

1 ¿Quién es el señor cura para perdonar los pecados?
Sólo Dios puede perdonarlos Sabemos que el Señor les dio ese poder a los Apóstoles; además, ese argumento lo he leído antes… precisamente en el Evangelio: lo decían los fariseos, indignados, cuando Jesús perdonaba los pecados… (consúltese Mt 9, 1-8).

2 Yo me confieso directamente con Dios, sin intermediarios
Genial … pero hay algunos «peros» que se tienen que considerar… ¿Cómo sabes que Dios acepta tu arrepentimiento y te perdona? ¿Escuchas alguna voz celestial que te lo confirma?
¿Cómo sabes que estás en condiciones de ser perdonado? Te darás cuenta de que la cosa no es tan sencilla… Una persona que roba un banco y se niega a devolver el dinero, por más que se confiese directamente con Dios o con un sacerdote, si no tiene intención de reparar el daño hecho -en este caso, devolver el dinero-, no puede ser perdonada… porque ella misma no quiere «deshacerse» del pecado.
Por otro lado, este argumento no es nuevo: hace casi 1600 años, San Agustín replicaba a quien argumentaba del mismo modo: «Nadie piense: yo obro privadamente, de cara a Dios… ¿Es que sin motivo el Señor dijo: “Lo que atareis en la tierra, será atado en el Cielo”? ¿Acaso les fueron dadas a la Iglesia las llaves del Reino de los Cielos sin necesidad? Al proceder así, frustramos el Evangelio de Dios, hacemos inútil la palabra de Cristo».

3 ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre como yo?
Porque ese hombre no es un hombre cualquiera: tiene el poder especial para perdonar los pecados (el Sacramento del Orden). Esa es la razón por la que tienes que acudir a él.

4 ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre que es tan pecador como yo? 
El problema no radica en la «cantidad» de pecados: si es menos, igual o más pecador que tú…. No vas a confesarte porque sea santo e inmaculado, sino porque te puede dar la absolución, un poder que tiene por el Sacramento del Orden, y no por su bondad. Es una suerte -en realidad, una disposición de la sabiduría divina- que el poder de perdonar los pecados no dependa de la calidad personal del sacerdote, cosa que sería terrible, ya que uno nunca sabría quién sería suficientemente santo como para perdonar. Además, el hecho de que sea un hombre y que como tal tenga pecados, facilita la confesión: precisamente porque sabe en carne propia lo que es ser débil, te puede entender mejor.

5 Me da vergüenza
Es lógico, pero hay que superarla. Hay un hecho comprobado universalmente: cuanto más te cueste decir algo, tanto mayor será la paz interior que consigas después de decirlo. Y cuesta, precisamente, porque te confiesas poco; en cuanto lo hagas con frecuencia, verás como superarás esa vergüenza.
Asímismo, no creas que eres tan original…. Lo que vas a decir, el sacerdote ya lo ha escuchado miles de veces. A estas alturas de la historia, es difícil creer que puedas inventar pecados nuevos.
Por último, no te olvides de lo que nos enseñó un gran santo: el Diablo quita la vergüenza para pecar, y la devuelve aumentada para pedir perdón. No caigas en su trampa.

6 Siempre me confieso de lo mismo 
Eso no es problema. Hay que confesar los pecados que uno ha cometido, y es bastante lógico que nuestros defectos sean siempre más o menos los mismos. Sería terrible ir cambiando constantemente de defectos; además, cuando te bañas o lavas la ropa, no esperas que aparezcan manchas nuevas, que nunca antes habías tenido; la suciedad es más o menos siempre del mismo tipo. Para desear estar limpio basta con querer remover la mugre… independientemente de cuán original u ordinaria sea.

7 Siempre confieso los mismos pecados 
No es verdad que sean siempre los mismos pecados: son diferentes, aunque sean de la misma especie. Si yo insulto a mi madre diez veces, no se trata del mismo insulto, cada vez es uno distinto; así como no es lo mismo matar a una persona que a diez: si asesiné a diez no es el mismo pecado, sino diez asesinatos distintos. Los pecados anteriores ya me han sido perdonados, ahora necesito el perdón de los «nuevos», es decir, de los cometidos desde la última confesión.

8 Confesarme no sirve de nada, sigo cometiendo los pecados que confieso 
El desánimo puede hacer que pienses: «es lo mismo si me confieso o no, total, nada cambia, todo sigue igual». No es verdad. El hecho de que uno se ensucie, no hace concluir que es inútil bañarse. Alguien que se baña todos los días, se ensucia igual todos los días. Pero gracias a que se baña, no va acumulando mugre, y puede lucir limpio. Lo mismo pasa con la confesión. Si hay lucha, aunque uno caiga, el hecho de ir sacándose de encima los pecados hace que sea mejor. Es mejor pedir perdón, que no pedirlo. Pedirlo nos hace mejores.

9 Sé que voy a volver a pecar, lo que muestra que no estoy arrepentido 
Depende… Lo único que Dios me pide es que esté arrepentido del pecado cometido y que ahora, en este momento, esté dispuesto a luchar por no volver a cometerlo. Nadie pide que empeñemos el futuro que ignoramos. ¿Qué va a pasar en quince días? No lo sé. Se me pide que tenga la decisión sincera, de verdad, ahora, de rechazar el pecado. El futuro hay que dejarlo en las manos de Dios.

10 ¿Y si el confesor piensa mal de mí?
El sacerdote está para perdonar. Si pensara mal, sería un problema suyo del que tendría que confesarse. De hecho, siempre tiende a pensar bien: valora tu fe (sabe que si estás ahí contando tus pecados, no es por él, sino porque crees que él representa a Dios), tu sinceridad, tus ganas de mejorar, etcétera. Supongo que te darás cuenta de que sentarse a escuchar pecados, gratuitamente -sin ganar un peso-, durante horas, si no se hace por amor a las almas, no se hace. De ahí que, si te dedica tiempo, te escucha con atención, es porque quiere ayudarte y le importas. Aunque no te conozca te valora lo suficiente como para querer ayudarte a ir al Cielo.

11 ¿Y si el sacerdote después le cuenta a alguien mis pecados?
No te preocupes por eso. La Iglesia cuida tanto este asunto que aplica la pena más grande que existe en el Derecho Canónico -la excomunión- al sacerdote que se atreviera a decir algo que conoce por la confesión. De hecho hay mártires por el sigilo sacramental: sacerdotes que han muerto por no revelar el contenido de la confesión.

12 Me da pereza
Puede ser toda la verdad que quieras, pero no creo que sea un obstáculo verdadero, puesto que es bastante fácil de superar. Es como si uno dijese que hace un año que no se baña porque le da pereza…

13 No tengo tiempo
No creo que te creas que en los últimos meses no hayas tenido disponibles diez minutos para confesarte. ¿Te animarías a comparar cuántas horas de televisión has visto en ese tiempo? Multiplica el número de horas diarias que ves por el número de días.

14 No encuentro un padre 
Los sacerdotes no son una raza en extinción, hay miles de ellos. En el último de los casos, en las páginas amarillas, busca el teléfono de tu parroquia; si ignoras el nombre, busca por la diócesis, así será más sencillo. De este modo podrás saber, en tres minutos como máximo, el nombre de un padre con el que te puedes confesar, e incluso concertar una cita para que no tengas que esperar.

"Mantén tu alma limpia. Para ello acude al confesionario 2 veces al mes, así recibas a Jesús Sacramentado en Comunión de manera digna. Porque así como cuando uno limpia la casa, y la deja cerrada durante 20 días y vuelve y la encuentra con polvillo, así se ensucia nuestra alma con los pecados veniales, y mucho peor con los pecados mortales".

martes, 4 de febrero de 2014

Testimonio del exorcismo de un niño en Chile

Se había contaminado a través de la Ouija.
 El Portal Luz publica un testimonio de una posesión de un bebé en Chile y su posterior liberación por sacerdotes. La historia les fue contada por la familia y los nombres están cambiados por privacidad. El relato también ha sido confirmado por los dos sacerdotes que intervinieron en el exorcismo, cuyos nombres son reales.

ouija

La pareja de Teresa y Roberto tenían tres hijas y anhelaban concebir un varón. Celebraron como un regalo de Dios cuando se supo que Teresa estaba embarazada esperando a Miguel.
Ya en los primeros meses de gestación Teresa sintió que este era un niño especial, porque sin buscarlo empezaron las bendiciones. Estaba en su tercer mes de embarazo cuando el Papa Juan Pablo II llegó a Chile y por el vínculo activo que ella mantenía en la Iglesia, tuvo la oportunidad de estar físicamente muy cerca de él.
“Recuerdo que en un determinado momento el Papa me miró la barriga, sonrió, y me dio una bendición. Me estremecí de emoción, fue muy impactante. Ese mismo año además, dos obispos visitaron mi parroquia. Cada uno de ellos, en fechas distintas, nada más llegar, también me bendijeron el vientre. En algún momento me dije, ¡qué extraño esto!, tantas bendiciones para este bebé…”.

INESPERADAMENTE MIGUEL COMIENZA A PONERSE AGRESIVO

Miguel, confiesa esta madre, “era un niño que emanaba paz” y su bautizo fue celebrado, comenzando así su camino como hijo de la Iglesia…
“Cierto día del año mil novecientos ochenta y nueve me comprometí para colaborar un par de horas en un retiro de oración guiado por unos sacerdotes amigos de nuestro cura párroco. Miguel tenía poco más de un año y como era una salida breve, no vi inconveniente en dejarle junto a sus hermanas al cuidado de una tía, hermana de mi padre, que me ofreció recibirlos aquella tarde”.
Cuando pasó a recogerlos Teresa notó a su hijo muy extraño. “Estaba inquieto, lloraba y lloraba”. Pensó que pronto se calmaría, pero la intranquilidad del pequeño continuó. Pasaban los días y el niño seguía muy llorón y casi no dormía por la noche. Los médicos no encontraban explicación, pero Teresa, por su sensibilidad espiritual captó que “algo” grave ocurría…
“Comenzó a ponerse agresivo, especialmente cuando iba con él a misa. Luego de comulgar, teniéndolo en mis brazos… me agredía, mordía mi cara, me arañaba. Violento casi, todo era muy extraño. Me angustiaba no saber cómo ayudarlo, oraba más por él y continuaba llevándolo a misa conmigo. Pero lejos de variar su conducta se iba poniendo más agresivo y más llorón. Entonces yo decía, ¿qué pasa aquí?”

RECURREN A SACERDOTES ESPECIALIZADOS

Fue su cura párroco quien después de la misa se me acercó. ¡Él también se había dado cuenta del cambio repentino de Miguel! y al saber que tampoco los médicos tenían explicación le refirió el nombre y dirección de dos sacerdotes que tal vez podrían ayudarles.

Las distancias en Chile son bastante grandes y aunque estos sacerdotes vivían aproximadamente a tres horas de mi casa, decidí ir a conversar con ellos, el Padre Carlos Aldunate y el Padre Agustín Sánchez. Nada más llegar el Padre Carlos llamó al Padre Agustín y en ese momento el niño, cuando vio a este sacerdote, se puso llorón, llorón, ¡tremendo!, sin control. Me sentí horrible. Sereno, el Padre Agustín me hizo un gesto con la mano para que me acercase, al tiempo que se alejaba un poco; así es que le entregué a mi esposo el niño y fui con él…
«Mira, yo no puedo ayudar en este momento a tu hijo», me dijo. «¿Pero Padre por qué, qué pasa?», repliqué. Y agrega… «Hay algo dentro de tu hijo, pero yo no lo puedo ayudar aún. Piensa Teresa, ¿con quién se quedó tu hijo, a cargo de quién, qué ha pasado en este tiempo? Mira, trata de averiguar y a la hora que sea, el día que tú te enteres, me llamas y lo traes»”.
Con el corazón apretado, muy triste, el matrimonio regresó a su hogar. Al llegar sus hijas estaban esperándolos en la puerta. Apenas se bajaron del auto les preguntaron cómo había ido todo con su hermano. Teresa les contó lo que el sacerdote Agustín Sánchez les había dicho…
“Ese día decidimos acostarnos temprano, tipo nueve y media. Estaba entrando el invierno, ya estaba frío y comenzábamos a dormirnos cuando escuchamos un par de golpes suaves en la puerta de nuestra pieza. Eran dos de nuestras hijas, las mayores… «Mamá, Papá, nosotras sabemos lo que pasó con mi hermano», fue lo primero que dijeron al entrar”…

EL SECRETO DE LO QUE HABÍA SUCEDIDO CON MIGUEL

Teresa y su esposo se incorporaron en un segundo pidiéndoles que se explicaran…
“Nerviosa, una de ellas hizo el relato: «Bueno, ocurre que… ¿te acuerdas ese día cuando ustedes nos dejaron en la casa de la tía porque tenían un retiro y tú nos permitiste invitar a unas compañeras para hacer juntas las tareas?». Asentí, intentando mantener la calma. «Bueno –continuó narrando mi hija-  cuando terminamos los deberes nosotras nos pusimos a jugar… Es que una de nuestras amigas llevaba la tabla de la Ouija, esa con las letras, con el vasito, para hablar con los espíritus… y empezamos a ver si nos resultaba. Estábamos en el comedor, abajo, y pusimos todo ahí en el piso, al lado del calefactor que tiene la tía…».
Poco a poco, algo temerosas, casi arrepentidas diría, fueron narrándome su secreto. Nos dijeron que llevaban pocos minutos con lo de la Ouija y a su parecer todo iba bien, alguien o algo estaba allí, afirmaban.
Pero repentinamente, sin darse apenas cuenta por lo concentradas que estaban en sus preguntas como en las respuestas que iban surgiendo, apareció su hermanito y sin tiempo de reacción para detenerlo, el niño con la inocencia propia de la edad, pasó corriendo por encima del tablero, que estaba en el suelo, desbaratándolo todo.
Sin demora el matrimonio llamó al sacerdote Sánchez quien les indicó que la familia completa fuera de inmediato a verlo.
“Partimos todos y nuevamente, nada más entrar al jardín de la casa de los sacerdotes, mi hijo se puso a llorar, se revolvía en mis brazos, estaba claro que no quería entrar allí, el corazón me dio un vuelco”.

LOS SACERDOTES COMIENZAN LA LIBERACIÓN DE MIGUEL

El Padre Agustín – cuenta Teresa – conversó con cada una de las niñas, las confesó, luego las ungió y con firmeza como lo haría cualquier papá, las reprendió por su imprudencia. En eso estaban, dice, cuando apareció también el Padre Carlos y el Padre Agustín tomando de los brazos de Teresa a su hijo se lo entregó al recién llegado…
“Miguel lloraba a todo pulmón cuando ambos sacerdotes ingresaron en la capilla del recinto llevando a mi hijo. Yo, instintivamente les seguí para entrar con ellos, pero el Padre Agustín me detuvo y dijo… «No hija, tú te quedas fuera»”. 
La angustia, los nervios, pero también la esperanza de que todo se resolviera por fin, formaban un torbellino en la mente de la atribulada madre, padre y hermanas.
“Yo lo único que sentía era la voz fuerte del Padre Agustín adentro exorcizando a mi hijo y como no conocía del tema la inquietud me aguijoneaba pensando… ¿pero qué le están haciendo a mi hijo?”.
Cuando Teresa estaba al límite de estas emociones
“¡salieron de la capilla y traían a mi hijo, dormido, con ese rostro plácido que siempre había sido tan característico en él y que en las últimas semanas había perdido!”.
Al entregarle –dice la madre- al pequeño Miguel, el sacerdote Agustín Sánchez se dirigió nuevamente a las niñas, al tiempo que acariciaba sus cabezas, diciéndoles:
 «¡Y ustedes no jueguen más con tonteras… ¡porque miren lo que pasó con su hermano, se le había metido un ‘espíritu inmundo!».
 Aún tuvieron que llevar al niño nuevamente en varias ocasiones con el sacerdote, según él mismo se los indicara.
“En esos momentos el padre Carlos lo ungía con aceite – que supe era para exorcizar – en la frente, en sus manitos y otros lugares del cuerpo. Luego oraba por el niño pidiendo a la Virgen María que lo protegiera. Aún recuerdo que sería luego de la tercera o cuarta de esas liberaciones que mi hijo comenzó a estar envuelto en un aroma a flores, que se podía percibir en los lugares donde había estado y esto siguió ocurriendo varios días después que terminó todo el ciclo de unción y oraciones. Yo también rezaba cada día con ahínco por mi hijo y al finalizar, este buen sacerdote me enseñó una oración de protección que hasta hoy es una de mis devociones cotidianas; es la conocida Coraza de San Patricio, pero en versión adaptada por este exorcista.”
Con el paso del tiempo, agradecida de Dios, esta experiencia llevó a Teresa a participar hasta hoy en un pequeño grupo de laicos que colaboran con sacerdotes para liberar a otros que son atormentados por el demonio.
“En un comienzo me provocaba algo de temor el saber que estaba decidiendo servir a Nuestro Señor Jesucristo enfrentando a su enemigo. Pero Jesús gracias a la vida sacramental me da su gracia y ya no temo. Si Cristo está contigo ¿quién contra ti? La clave está en mantener una vida coherente con la fe. Miguel, mi hijo, volvió a ser el mismo de siempre. Cuando comenzó a hablar, sin proponérselo nosotros, pedía él mismo ir a misa e incluso prepararse para la Primera Comunión. La hizo a los siete años y el Padre Carlos se la dio. El quería recibir a Jesús. Continuamos orando juntos por su protección. Es importante que él y todos quienes han vivido algo semejante tengan conciencia que si una vez te pasó, puedes ser vulnerable a que te ocurra de nuevo si olvidas estar en comunión con Dios… Padre, Hijo, Espíritu Santo y como mediadora poderosa la Virgen María, Madre, que siempre acude en nuestra ayuda”.

martes, 21 de enero de 2014

Los exorcismos se están convirtiendo en una manera de luchar contra los narcos en México


Desde el año 2006, nada menos que 80.000 personas murieron por la guerra de las drogas en México. En un país católico romano, los exorcismos combaten la violencia del mal de carteles de la droga, dicen sacerdotes. 



Parte de la culpa del salvajismo de las bandas es la creciente popularidad de la Santa Muerte, el santo popular de los narcos, que se calcula tiene unos dos millones de seguidores mexicanos.
En un artículo anterior explicamos cómo el aborto está relacionado con el ascenso de los asesinatos en México, según un poseído al que el Papa Francisco le impuso las manos en la la plaza de San Pedro.

UN CASO
El Padre Ernesto Caro, con 22 largos años de servicio a la iglesia cuenta el caso de un asesino para el cártel de Los Zetas, el sindicato del crimen más atroz de México. Su especialidad era cortar a la gente en pedazos, mientras aún estaban vivos.
“Él dijo que él sonreía mientras lo hacía. Dijo que le gustaba y que él se reía” dijo Caro, un sacerdote y exorcista en Monterrey, y agregó, “Me dijo cosas terribles.”
Tomó cuatro meses de visitas semanales librar al asesino de los demonios que lo poseían, dijo Caro.
El convicto – quien fue encarcelado por asesinato y secuestro – se convirtió al catolicismo en 2012 y comenzó una nueva vida sin violencia, dijo el sacerdote. Ha oído que el hombre está seguro en una carcel, pero no sabe su paradero, dijo Caro.
“Dios me envía estas personas”, dijo el exorcista de la diócesis de Monterrey.
LA SANTA MUERTE
imagen de la santa muerte
El exorcismo está en crecimiento como arma en contra de la violencia cada vez más intensa de los cárteles de la droga, dicen los sacerdotes y expertos religiosos. Aunque nadie lleva estadísticas, los sacerdotes dicen que está alimentado por la creciente popularidad de  la Santa Muerte, el santo favorito de las bandas de narcos, con unos 10 millones de seguidores en todo el mundo, y se estima que 2 millones de ellos en México.
El icono popular femenino se representa como un esqueleto envuelto en un manto, en estatuas que son ubicuas en las tiendas mexicanas y puestos ambulantes. A veces, luciendo una tiara, a veces cubiertas en dinero, a la Santa Muerte se le atribuye todo lo que trae la riqueza y la salud, y la protección de las drogas ilegales y de los criminales del cártel que las transportan.
El Vaticano ha condenado a los seguidores de la Santa Muerte como un culto satánico. En México, los sacerdotes culpan a sus adoradores por traer actos sin precedentes del mal a los ciudadanos comunes.
Hace no muchos años
“los miembros del cártel comenzaron a orarle a ella para la protección contra la muerte y la protección de la policía. Ya que ella no es una santa católica, si quieres pedirle que tu cargamento de cristal de metanfetamina llegue de Michoacán (un bastión central de la droga de México) a Nuevo México, lo puedes hacer porque ella no es católica”, dijo Andrew Chesnut, autor del libro “Devotos de la Muerte: La Santa Muerte, el Santo Esqueleto”, que enseña y estudios religiosos en Commonwealth University de Virginia.
El santo popular – que data del siglo XVIII – es inmensamente popular en América Latina e incluso en los Estados Unidos. Pero es igualmente impopular con el gobierno mexicano. Soldados y policías federales tiran abajo continuamente santuarios a ella en las carreteras – muchos de ellos erigidos por los cárteles ilegales – ya que se cree que la presencia de la Santa Muerte glorifica a los sindicatos del crimen y a su libertinaje.
Medidas enérgicas en los sitios se intensificaron en los últimos años después de que los miembros del cártel comenzaron a dejar los artefactos de la Santa Muerta en las escenas de los asesinatos en masa, y adoradores extremos comenzaron a hacer los sacrificios humanos a ella.
EL ARMA DEL EXORCISMO
Los exorcismos son especialmente populares en pueblos más alejados, donde los sacerdotes a menudo celebran misa semanal para conducir demonios de almas atormentadas, dicen los expertos.
En videos publicados en YouTube, exorcismos en las zonas pobres y peligrosas tales como Veracruz, muestran que las mujeres y los hombres gritan y ruedan por el suelo cuando un sacerdote preside.
El gemido gutural, a veces acompañado de vómitos, es horrible y suena extrañamente como Linda Blair en “El Exorcista”.
Los mexicanos están recurriendo cada vez más a los rituales de exorcismo católicos para deshacerse de “demonios” que poseen los sindicatos del crimen que torturan y matan.
Incluso los sacerdotes confiesan sentir miedo.
Cuando el Padre Caro exorcizó su primer miembro del cártel, hace tres o cuatro años en su parroquia en Monterrey, la miró a los ojos del hombre “y vi al diablo” dijo. Entonces el hombre “se retorcía en el suelo como una serpiente”, dijo.
“A veces tengo un poco de miedo, cuando se convierte en algo físico”, dijo el sacerdote. En 22 años de llevar a cabo el ritual católico, Caro dijo que nunca había visto un miembro del cártel antes de que el hombre llegara a su iglesia.
“El mal está creciendo”, advirtió.
Aunque el acto de exorcismo sigue siendo un ritual de la Iglesia, no se discute a menudo en público por la Santa Sede.
El Papa Francisco recibió una gran atención el año pasado cuando fue acreditado con la realización de un presunto acto a un visitante a la misa dominical en la Plaza de San Pedro. Después de que el Papa puso las manos sobre el hombre en silla de ruedas de México, el visitante se convulsionó y luego se desplomó.
El Vaticano restó importancia al incidente, diciendo en un comunicado que Francisco “no tenía intención de realizar ningún exorcismo”.
“La posesión completa es una especie de rara”, dice Michael Scherrey, un sacerdote carismático que recientemente se mudó a Detroit desde Houston, donde se desempeñó en la curación en una congregación con muchos miembros hispanos.
“El enemigo siempre está tratando de apoderarse de la gente… pero no es por lo general de la parte interior“, dijo.

Fuentes: Daily News, Signos de estos Tiempos

viernes, 16 de agosto de 2013

Buscan exorcistas para México: cada vez hay más posesiones

Wicca y paganismo


El fenómeno está muy relacionado con el culto al ídolo demoníaco llamado "Santa Muerte", a la religión "wicca" y al esoterismo

Las posibles influencias y las posesiones diabólicas se han disparado en México.  Los diferentes encargados de oficiar los exorcismos se han visto desbordados en los últimos años por el aumento de casos en todo el país.

Por tales motivos, la arquidiócesis primada de México, que encabeza el cardenal Norberto Rivera Carrera, acaba de concluir el Décimo Congreso de Exorcistas y Auxiliares de Sanación, en donde se capacitó a sacerdotes de la propia arquidiócesis primada y de todos el país así como a fieles laicos para atender a feligreses con posibles influencias o posesiones demoníacas.

Sacerdotes expertos

El sacerdote Pedro Mendoza Pantoja, uno de los organizadores del encuentro explicó a Aleteia-El Observador  que existen tres principales campos de acción del demonio: la tentación, la influencia y la posesión. “Lo más común, puntualizó, es la tentación y la influencia demoniaca, en tanto que la posesión es rarísima”.

En los años que lleva como exorcista, el Padre Mendoza Pantoja aseguró que jamás ha realizado un exorcismo por posesión diabólica. Afirma que a los sacerdotes les falta preparación en este tema, pues deben contar con las herramientas para detectar si se trata «de una simple enfermedad, una influencia demoniaca o puede haber influencia sin que llegue a ser posesión; o si realmente hay una posesión, además de una influencia demoniaca».

Los asistentes a este encuentro trabajaron en temas como “El Diablo, realidad o superstición”, “El Maligno, fuente de todo mal, “El Magisterio de la Iglesia y el ritual del exorcismo” y “Las medicinas alternativas y la acción diabólica”. Por su parte, el religioso François Marie Dermine expuso la fenomenología de la presencia diabólica y su discernimiento, así como riesgos y errores relativos al exorcismo, entre los que destaca interrogar al demonio.

Para los sacerdotes promotores de este encuentro, “el exorcista debe tener estudios en psicología, desarrollo humano, debe ser piadosos, sabios prudente e íntegro de vida”. Indicaron que en todas las diócesis deberían tener al menos un exorcista por vicaría, pero esto no siempre sucede.  Se calcula que hay un déficit de un 50 por ciento de sacerdotes que podrían dedicarse a esta labor, lo que implica que muchos casos queden sin ser sanados.

Derrotar al maligno

El rito es relativamente breve y consiste en bendiciones con agua bendita, oraciones y un interrogatorio al diablo en el que el exorcista exige saber el nombre del demonio y cuándo saldrá de la persona a la que posee. Sólo un sacerdote autorizado por un obispo puede efectuar un exorcismo, y el derecho canónico especifica que el exorcista debe estar "dotado de piedad, conocimiento, prudencia e integridad".

A México –dijeron los organizadores del encuentro anual-- le urge tener más sacerdotes exorcistas “pues el crecimiento de cultos como el de la Santa Muerte o de prácticas como la adivinación, la brujería y prácticas esotéricas está aumentando en la sociedad, con lo cual se abren infinitas puertas para influencias o posesiones demoniacas”.

Un caso que dio la vuelta al mundo

El padre Juan Rivas, legionario de Cristo, ha contado la historia del hombre que en la Plaza de San Pedro encontró al Papa Francisco. Cuenta el Padre Rivas: “Un día  me encuentro en Morelia con un señor que yo no conocía, que nunca había visto, y me empieza a contar de sus experiencias espirituales muy fuertes, y me dice: ‘Padre, la violencia está relacionada con el aborto. La Virgen está muy triste porque en México, en la capital, donde Ella misma vino a arrojar a Satanás y a acabar con los sacrificios humanos, ha vuelto México a los sacrificios humanos’”.

Más aún, este individuo, que hoy se sabe que es el endemoniado en silla de ruedas que el padre Juan Rivas llevó al Vaticano el día de Pentecostés de 2013 y sobre el cual el Papa Francisco oró imponiéndole las manos, le hizo en 2012 esta observación: “Padre, me puse a investigar: para mayo de 2011 había habido 40 mil abortos, y el número de crímenes violentos era más o menos el mismo: por arriba de los 40 mil abortos conocidos; y va a seguir la violencia mientras no se revierta el aborto,  y va a haber tanta violencia en proporción del aborto”.

Los demonios hablan de México

Ángel es el nombre del mexicano de 43 años de edad, esposo y padre de familia, que desde hace algunos años viene padeciendo la posesión diabólica, y que ya ha sido sometido a numerosos exorcismos por distintos sacerdotes autorizados, hasta el momento sin lograr la liberación.

El cardenal emérito de Guadalajara, monseñor Juan Sandoval Íñiguez, le dio a Ángel las cartas necesarias para facilitarle el acceso al Papa y para que el más autorizado exorcista de la Iglesia, el italiano Gabriele Amorth, lo recibiera.

Y como los medios de comunicación ya sabían del caso, estuvieron muy al pendiente; de ahí que el propio padre Amorth, después de una sesión de exorcismo sobre Ángel, dijo a la prensa que son cuatro los demonios metidos en el cuerpo de este hombre, y que  durante el exorcismo  revelaron que están ahí en razón de que se aprobó en la ciudad de México  el aborto en el 2007; es decir, que esta posesión es una consecuencia y un signo de lo que está pasando en el país.

Igualmente, que Dios y la Santísima Virgen están muy agraviados por haberse aprobado la ley del aborto en la ciudad de México, y que el Cielo ha permitido que por cada aborto pueda haber un homicidio por parte del crimen organizado en el país, lo cual era la tesis del propio Padre Rivas.