"El infierno consiste en la condenación eterna de quienes, por libre elección, mueren en pecado mortal" (Catecismo de la Iglesia Católica, Compendio, 212)
San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
Hay muchos relatos de experiencias cercanas a la muerte, en realidad hay mas de visitas al cielo que al infierno. Esta que presentamos aquí es una supuesta experiencia de un marine norteamericano que estuvo muerto por 8 minutos, fue tomado por un demonio para llevarlo al infierno profundo, cuando fue rescatado por una figura angélica, que resultó ser el Arcángel San Miguel.
Arcángel San Miguel
Cuando uno lee las declaraciones del marine parece que estuviera leyendo un cómic de aventuras, pero el marine afirma, con lágrimas, la realidad del suceso.
¿No será que cada uno recibe su experiencia de la vida futura en el estilo que le es familiar y con lo que está acostumbrado a pensar? Porque un marine esta entrenado para el combate, esa es su profesión, la pelea.
Este es un material para meditar y discernir.
He aquí la historia.
Un infante de marina de Louisiana llamado Shawn Weed dice que estuvo fuera de su cuerpo y se dirigió a ese “otro lugar” durante un episodio de muerte de ocho minutos causada por una travesura que salió terriblemente mal.
En un descanso de la Infantería de Marina y para relejarse con dos amigos marinos (uno del cuerpo y el otro agente de inteligencia S-2), Weed y sus amigos estaban haciendo se los tontos tomando fotografías de una soga que se colocaban en su cuello, cuando fue atrapado por detrás por uno de los hombres, que pensó que sería aún más divertido apretar el nudo un poco, Weed fue repentinamente incapaz de inhalar, sin el conocimiento de sus colegas, que pensaron que Weed había prolongando el truco.
Fue todo lo contrario.
Weed se encontró incapaz de respirar. Desesperado, el marine había intentado aflojar la soga estrangulándolo. Eso le resultó imposible. De repente, se encontró allí, en la habitación, pero de una forma completamente nueva, ahora mirando a su propio cuerpo en la misma habitación con sus amigos marinos, que se tomaron un tiempo terriblemente largo para darse cuenta de que estaba inconsciente y en problemas. Su espíritu había dejado su cuerpo.
Con la misma rapidez, Weed se encontró fuera de la habitación y en un lugar de otro mundo totalmente desconocido con una oscuridad tan densa y sólida, negra que casi no tenía una textura: una vasta región o plano que parecía no tener tierra o el piso, y sin embargo, estaba de pie en algo, como en el aire.
Un lugar que no conocía en absoluto: no había luz, no había viento, sin sonido, de pie sobre la nada, como en un almacén gigante. La única luz era una tenue luz que venía de su propia forma. Se sentía atrapado a pesar de dar grandes zancadas hacia adelante para encontrar una salida. “No tenía ni idea”, dice, “donde estaba”.
“Empecé a darme cuenta de que estaba de pie en el intervalo entre dos planos paralelos que se extienden por siempre y no hay paredes, no hay puertas, no hay ventanas, estoy atrapado entre estos dos planos paralelos, y no hay manera de salir”.
“A partir de ese momento me sentí muy asustado, pero antes de que pudiera pensar en otra idea salió de mis pies un demonio muy grande. Y, por supuesto, yo no sabía lo que había pasado. Era como ser golpeado por un camión y uno no tiene ni idea de que estaba viniendo. Esta cosa se había apoderado de mí muy rápido y me agarró con tanta sorpresa y era tan grande, que no es posible describir lo que se siente al estar en las garras de algo tan grande”.
“Tuve ese dolor punzante de mi cabeza a mis pies, como un rayo de electricidad, pero sin detenerse. Y tuve esa palpitante sensación, de estar lastimado, golpeado, con la sensación bajando de mi hombro izquierdo y vi estos dedos que bajaban a aproximadamente al fondo de mi pecho. El tamaño de sus manos eran desde el costado de mi cuello hasta mi hombro. Esa era la anchura de su mano. El color de su piel era negro y rojo. No sé si era roja con sombras negras moviéndose a través de ella o rojo con una sustancia aceitosa negra como una nube en movimiento debajo de la piel, por lo que tenía una percepción de movimiento mientras estaba detenido, como el cielo con las nubes en movimiento. Estaba viendo estos dedos rojos gigantes en la oscuridad en movimiento y esta cosa estaba aplastando mi hombro izquierdo”.
“Esta cosa me tenía y estaba sonriéndome, esperando a que yo lo viera. Cuando miré por encima de mi hombro, esta cosa era grotesca. Suena aún más loco, pero era como de cuatro metros de altura. Cualquier cosa que quisiera saber en este lugar se puede pedir en la mente y la respuesta es dada inmediatamente y cuando pensé en lo grande que era, ‘trece pies’ de vino a mí. Sólo sé que era enorme, arrasaba con mis músculos. Sin cabello, sin barba, totalmente sin pelo y de forma humanoide – dos piernas, dos brazos, una boca, una nariz, dos oídos. Las diferencias eran estas: en que nuestros ojos son de color blanco, los suyos era amarillos, y mientras nuestros iris son de color verde o azul o marrón, sus iris eran de oro y diamantes en forma de una serpiente. Tenía una nariz muy ancha y plana y relucientes dientes blancos y perfectamente en la forma de un ser humano. Lo único extraño en los dientes es que donde tenemos los caninos, tenía dos colmillos que salían de su boca como un jabalí, un cerdo salvaje”.
“La cosa me tomó como si no pesara nada. Y me llevaba a un paseo. Sólo miré su rostro por un segundo. Eso es todo lo que hice. Como hombre, yo no tengo miedo de ningún otro hombre sobre la faz de esta tierra. Lucharé contra cualquier hombre, no me importa cuánto más grande es que yo. ¿Pero esta cosa? No había como combatirlo. Era demasiado grande. Era como que pesaba tres o cuatro mil libras. Usted podría tomar uno sobre mí y poner otro encima de mí y aún así no sería tan alto. Esta cosa me tenía por el hombro y se movía a una velocidad muy rápida. Me sentía como yendo a un centenar de millas por hora y tenía el control completo. No había nada, nada en absoluto, yo no podía hacer nada para escapar. Había visto esa cara por tan solo un segundo y fue suficiente para asustarme. Estoy bastante seguro de que asustaría a cualquiera”.
Toda esperanza desapareció de Weed. Parecía que todo había terminado.
“Creo que la fuerza de la esperanza está con Dios, y sin Dios, cualquier esperanza realmente no tiene una razón para vivir y para luchar y no da ninguna fuerza en absoluto”, dice en el vídeo (que se puede ver más adelante).
“Sin esperanza usted no tiene fuerza. Después que la esperanza me dejó, me estaba llevando a donde quiera que quería llevarme”.
Una idea vino a él de que se dirigían desde las “tinieblas de afuera” (lo que más tarde se preguntó si no es lo que la Biblia llama el “seno de Abraham”) hacia la parte de fuego (el “fuego y azufre”) del infierno.
Esto confundió a Weed.
Él no era un santo. Él era indiferente (lo que la Biblia dice acerca de ser “tibio”). Él “bebía como un pez” muchas noches, y fumaba unos cigarrillos. Quién sabe qué más.
Pero él no se consideraba una persona “mala”. Él no era un asesino. Él nunca había molestado a un niño. De vez en cuando iba a la iglesia.
Y así le parecía “mortalmente atroz” que estuviera “siendo llevado al infierno” por un demonio imponente.
Suena absurdo, hasta que ves y escuchas a Weed contarlo.
¿Fantasía? ¿Igual que un cómic?
Si es así, es un cuento que hace que este rudo infante de marina llore en varias coyunturas.
Ese llanto comienza cuando describe (comenzando aproximadamente a los 52 minutos del video) cómo fue rescatado por un ángel.
“Yo era un tipo normal”, dijo. “Nunca me imaginé a mí mismo como malo”.
Mientras pensaba en estas cosas él vio un punto de luz.
“Cuando yo estaba pensando en mí mismo – que no soy un mal tipo – es cuando esa luz apareció”, dice, “como una estrella lejana en el cielo nocturno, algo tan pequeño e insignificante y lejano que no podía ayudarme”.
“Luego se marchó a la izquierda un poco y volvió a la derecha. Se movía y me pregunté: ‘¿Qué es eso?’ y empecé centrarme en ella y salió corriendo hacia mí como – la única manera de describirla – a la velocidad de un relámpago”.
“Vino a mí tan rápido que en un segundo era sólo una pequeña estrella pequeña en el cielo de la noche y al siguiente hubo un cegamiento de luz blanca y su mano estaba alcanzándome y era un ángel”. [aquí comienza a llorar] .
“Mi mano sólo se estiró y agarró su mano, mi reflejo fue sólo para tomar esta mano. Y tan pronto como toqué esta mano los tres estábamos inmóviles y de pie en esta tierra que no se puede ver”.
“Esta bestia, este demonio, todavía me tenía por el hombro e instintivamente supe que debía detenerme porque sabía que si me movía hubiera arrancado mi hombro y el brazo. Era muy fuerte. Hubo algo en mí que me decía, ‘No te muevas. No te muevas’”.
“Yo estaba allí de pie mirando a este ángel y ese ángel era como de nueve pies y seis pulgadas de alto y tenía el pelo castaño ondulado, empujado a la parte trasera y tenía la piel de color oliva-, en realidad no era blanco, no era realmente negro, era un punto intermedio, pero la luz que emanaba de su interior era tan brillantemente blanca que prácticamente eclipsaba el color de su piel”.
“Yo digo ‘eso’, porque en realidad no era un ‘él’ o ‘ella’ a pesar de que el cuerpo tenía la forma de un ‘él’, como un hombre, y cuando miré su rostro era como el hombre más guapo que haya visto combinado con la mujer más hermosa que jamás haya visto. Quiero decir, que cuando se mira a este ángel, piensas, ‘Wow, es hermoso’. Sé que esto es algo gracioso de decir. En la lengua vernácula, un hombre es ‘guapo’ y una mujer es ‘bella’”.
“Pero este ángel era simplemente hermoso”.
“Sus ojos eran azules, me refiero azul perfecto. Como si alguien tomó un pedazo de cielo y lo puso en sus ojos, o una taza del océano, y la puso en sus ojos, no había fallas en ellos. Simplemente perfecto. Simplemente hermoso”.
“Él tenía la forma de un hombre con un pecho y brazos fuertes y la nuez de Adán, un hombre fuerte, más como un fitness trainer fuerte, no un fisicoculturista fuerte como el demonio, con los músculos que resaltan donde no deberían estar. Pero se puede decir que este ángel estaba allí para luchar y tenía una túnica blanca con un corte en v en cuello en la parte delantera y bordada de oro a lo largo del borde de su cuello; este manto era como una especie de túnica romana blanca que llegaba justo debajo de las rodillas y los codos y yo estaba impresionado por ella”.
“Estaba mirándola y perdiendo la cabeza por su brillo y belleza, y al mismo tiempo, congelado porque se podía sentir el aire del demonio, que miró a su alrededor para ver qué lo había detenido. Se dio la vuelta y estaba dispuesto a luchar, no se equivoquen, este demonio estaba listo para batallar de la peor manera – pero cuando se dio la vuelta, este ángel – su velocidad era simplemente increíble y simplemente se adelantó y con la palma abierta golpeó a este demonio a la altura de la cabeza y en el pecho. No puedo describir la fiereza y el poder de esta cosa. Golpeó a este demonio con tal fuerza que su mano literalmente fue arrancada de mi hombro y no tenía ni idea de lo que le había golpeado”.
“Este demonio fue golpeado con tanta fuerza que literalmente se dobló y voló hacia atrás”.
El ángel, al parecer, de acuerdo con el marine, llama a Weed por un “largo” nombre místico.
“Me llamó por el nombre que me dejaba saber más o menos de que todavía tenía la oportunidad de estar en el cielo, que tenía un nombre celestial, y que yo lo dilapidé, me perdí, y si hubiera sido mi tiempo final, ahí es donde me habría quedado. Cuando me llamó con este largo nombre, era como sentirme en ‘casa’”.
El nombre fue removido con la misma rapidez de su memoria.
“Me miró y empezó a hablar de mí y su voz era como una cascada. Si una cascada pudiera hablar, como un sonido de ráfaga (Shawn), comprendí que estaba convirtiendo mi entendimiento para entender su idioma. Me elevó hasta entender su lengua y él me miró y dijo: ‘Hola, mi nombre es Michael’ [Weed llora otra vez]. De inmediato supe que era el Arcángel de la Biblia”.
El demonio estaba tratando de volver, afirma Weed, y el ángel
“me dio una mirada triste y me dijo: ‘tu tiempo aún no ha llegado. Ya es hora de que te vayas’”.
Inmediatamente el marine estaba de vuelta en su cuerpo, tan inmediatamente como lo había dejado. Shawn abrió los ojos; regresó a la “vida”; allí estaba, de nuevo en la sala con sus amigos; acostado en el sofá en que le habían puesto; él dijo que le tomó veinte minutos para recuperar el uso de su cuerpo, ya que trataron de reanimarlo (con éxito, afortunadamente, para los tres, ¿te imaginas ?).
El mensaje de Weed:
Dedicar la vida a Dios tanto como le sea posible.
No es suficiente decir que usted cree. Usted debe creer.
No es suficiente que no sea un asesino, o un abusador. Usted debe ser santo .
Y Weed reafirma,
“No nos damos cuenta de la realidad del lugar. Estuve a las puertas del infierno . Sé a ciencia cierta que existe, porque ahí es donde [antes de que Miguel llegara] me estaban llevando”.
El caso de Marta representa un ejemplo de posesión demoníaca enormemente difícil de tratar. En él, más de cuarenta demonios tomaron parte. Es uno de los más largos y complejos que se conocen hasta la fecha. El Padre Antonio Fortea, quien a la fecha es el mayor exorcista de España y una autoridad mundial en el tema del exorcismo y en la Demonología en general, empezó a tratar el caso un 23 de marzo del 2002 y, según dio a entender durante una conferencia en México, recién en el 2008 el caso fue solucionado.
Por tratarse de un caso tan bien documentado, hacemos un extracto y presentamos videos al respecto.
FUE UNA GUERRA CONTRA MÁS DE 40 DEMONIOS
Como pocos, del exorcismo de Marta se puede decir que ha venido dándose como una verdadera guerra entre los espíritus de la luz y los demonios. La razón de esto es que todo comenzó con una secta satánica en la que Marta estuvo involucrada y en la que un chico se obsesionó terriblemente con ella, canalizando en parte su obsesión a través de siniestros rituales de invocación que él y otros miembros de la secta han venido efectuando (y al parecer lo siguen haciendo) a lo largo de los años que el caso de Marta ha durado. Por ello, los rituales mencionados han estado actuando como una fuente desde la cual han sido convocados todos los demonios que han atormentado a Marta, ya que todos y cada uno de esos rituales fueron efectuados con la finalidad precisa de enviar determinados demonios a tomar control de Marta. Allí tendríamos entonces el primer frente de combate, el de La Oscuridad, conformado por Zabulón, Satanás, Lucifer, Belcebú, Fausto, Azabel, Perfidia, Odio, Jánser y otros demonios más. En cuanto al segundo frente, el de las fuerzas de La Luz, ha tenido como combatientes al Padre Fortea, a la madre de Marta (que ha colaborado con incesantes oraciones), a San Jorge, Santa Teresa y otros santos como presencias ocasionales, al Arcángel San Miguel, a Jesús, a La Virgen, a todos los hombres y mujeres que estuvieron junto al Padre Fortea en las sesiones de exorcismo, a la propia Marta (que ha resistido en la medida de sus fuerzas al Maligno) y a muchos otros que por economía verbal o desconocimiento se omiten ahora.
Otro aspecto importante de este exorcismo es que, sobre todo gracias a la narración que de aquel hace el Padre Fortea en Summa Daemoniaca, se ha conseguido un material importantísimo para entender no solo el pensamiento y la naturaleza de varios demonios sino también ciertas cuestiones teológicas. Esto, al igual que en otros casos de exorcismo pero en una medida mucho mayor, se posibilitó porque muchas veces los demonios fueron obligados a hablar, porque eran muchos los demonios, porque el caso ha tenido una extensión inusitada y, desde luego, porque dentro de su narración el Padre Fortea dio una importancia particular a todas las declaraciones que obtuvo de los demonios que atormentaban a Marta.
Por último, solo cabe advertir que, cuando el padre Fortea escribió sobre el caso de Marta, no relató su evolución más allá del 2004. Por ello y porque ni Fortea ni nadie (aparentemente) ha dado a conocer qué sucedió en todos los años que pasaron hasta su resolución en el 2008, solo es posible dar una idea sobre las primeras etapas del proceso.
EL ORIGEN DEL MAL Y LOS INICIOS DEL COMBATE EXORCISTA
Los síntomas de Marta, una universitaria que seguía una carrera en el ámbito de las Ciencias, habían comenzado antes del 2001. De hecho, en el 2001 Marta había sido ingresada a la Unidad de Cuidados Intensivos (U.C.I.). Tenía convulsiones, volteaba los ojos, gritaba como desaforada; pero, hasta el momento, no daba ningún indicio incuestionable de estar bajo el poder de algún mal sobrenatural. Doce fueron los días que Marta estuvo ingresada en la U.C.I., doce largos días en que su madre no hizo otra cosa que rezar y rezar por la salud de su hija.
Una vez que concluyó el tratamiento de Marta en el U.C.I., ella y su madre regresaron de nuevo a su vida normal en aquella casa donde únicamente vivían ellas dos (el padre había muerto hace años). Todo parecía que iba a ir bien pues aparentemente Marta estaba sana; aunque, habiendo pasado apenas un poco de tiempo, la madre de Marta empezó a notar crujidos y otros ruidos sin explicación aparente dentro de la casa. Además, Marta estaba mostrando un comportamiento extraño: no quería ir a misa, a veces mostraba repulsión por las cosas religiosas (crucifijos, rosarios, cuadros, etc), bostezaba con frecuencia excesiva cada vez que su madre oraba ante ella, lanzaba de vez en cuando miradas aterradoras; se sentía agotada con frecuencia, tenía en ciertas ocasiones dolores agudos que la atacaban en cualquier parte de su cuerpo aunque principalmente en la cabeza; y, por todo ello, había empezado a experimentar serias dificultades para concentrarse en sus estudios. Hasta allí todo podría tener una explicación científica y la madre no descartaba la posibilidad de acudir a psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, un día ocurrió algo que terminó por convencerla de que aquello con lo cual estaban lidiando no era algo natural: estando las dos juntas en el salón, Marta empezó a mover la cabeza cual si fuera un chamán o un místico en trance, luego se quedó completamente quieta y entonces, aquel pesado butacón en el que ella estaba sentada, se levantó del suelo y se quedó flotando a aproximadamente un palmo de distancia del suelo…
Una entidad infernal estaba allí y había que hacer algo. Fue así que la madre de Marta emprendió un largo “peregrinaje eclesiástico” en busca de ayuda. En sus inicios fueron donde el obispo de su diócesis pero éste les recomendó un psiquiatra y le ordenó a su secretario que no les volviera a permitir una audiencia con él; luego, tras ir al psiquiatra, solo obtuvieron un informe según el cual la chica estaba sana; desesperadas, fueron a varias iglesias encontrando en todas una negativa a atender el caso. Sumado a las negativas, estaba el hecho de que Marta había comenzado a mostrar unas contorsiones mucho peores, unas contorsiones en que se arqueaba hasta medio metro por encima de la cama; ante eso, la madre acudió a un sacerdote en el cual tenía ciertas esperanzas pero, en vez de encontrar ayuda, encontró una actitud despreciativa y la recomendación insultante de que ambas fueran a un psiquiatra…Nadie quería ayudar y el tiempo pasaba, por lo cual la madre de Marta se desesperó aún más y, en el menor tiempo posible, visitó a un gran número de sacerdotes y otros religiosos (monjes, monjas, etc), encontrando no solo gente indispuesta sino cruel como aquel jesuita que, cuando Marta se echó a llorar e implorarla ayuda en el confesionario, él la sacó con rudeza y desprecio.
Tras mucho intentar, consiguieron algo un día en que habían acudido a un viejo sacerdote de su parroquia al que veían por vez primera. Y es que, justo cuando estaban los tres en la iglesia, Marta fue arrebatada por un demonio y empezó a revolverse y gritar ante el crucifijo del altar. Tan grotesca fue la forma en que lo hizo que el anciano sacerdote dijo que había recibido el “susto de su vida” y, aterrado ante lo que presenció, le insistió al obispo para que enviara un exorcista. Pero, lejos de ser esa la solución, el exorcista que enviaron parecía ser alguien que estaba improvisando en ese campo ya que, según cuenta el Padre Fortea, no solo que no sabía muchas técnicas de exorcismo sino que, entre otras cosas, cada vez que la poseída incrementaba los gritos ante las recitaciones de oraciones, el exorcista se detenía siendo sabido que en esos casos lo que hay que hacer es orar con más fuerza e insistencia. Finalmente, el pobre e inexperto exorcista terminó enfermándose como consecuencia del impacto que le producían las sesiones de combate con las fuerzas de El Maligno; y, tan severa fue la crisis de salud en que entró, que tuvo que cancelar el proceso de exorcismo y pese a eso permaneció enfermo por meses…
Paralelamente a todo lo anterior, Marta y su madre continuaban en la universidad y el trabajo y, estoica y abnegadamente, habían guardado y seguirían guardando la firme resolución de no decir nada sobre el tema de la posesión a familiares o amigos.
Pero a pesar de todo debían seguir intentando, por lo cual la madre de Marta se encargó de conseguir los números de todas y cada una de las diócesis de España, obteniendo en cada diócesis la respuesta de que no había exorcista alguno que pudiese ayudarlas (¡a pesar de que antes ya habían estado con uno!) y de que lo único que podían hacer era acudir a un psiquiatra. Afortunadamente, la madre de Marta había terminado por enterarse del gran exorcista romano Gabriel Amorth; el cual, muy sensatamente, les comunicó que no tenía sentido que fueran a Roma y que lo que tenían que hacer era buscar un exorcista en España.
Hasta allí todo parecía perdido; mas, sin que haya pasado mucho tiempo, la casualidad quiso que ambas terminasen por enterarse del Padre José Antonio Fortea. La ayuda, tras largos meses de angustias y fracasos, había arribado a sus vidas. Así, el Padre Fortea se entrevistó con ambas y, luego de asegurarse de que el caso presentaba todas las condiciones necesarias para ser catalogado como una auténtica posesión demoníaca, aceptó tomar las riendas del asunto e iniciar el proceso el 23 de marzo del 2002. De su parte, madre e hija solo tendrían que poner el tiempo, el esfuerzo y el dinero (que no era mucho) para trasladarse cada cierto tiempo a la diócesis de la ciudad de Alcalá de Henares, diócesis en la que trabajaba el Padre Fortea.
En la primera sesión (23/03/2002), el Padre Fortea trajo a cuatro personas para que le ayuden a orar y a sujetar a la poseída en caso de ser necesario. Dos fueron las horas que estuvieron orando; después, ya en medio proceso de exorcismo, Fortea le ordena (en nombre de Jesucristo) al demonio que diga cuántos hay dentro de la chica y él responde que “cinco”, mostrándose así desde sus inicios la dificultad del caso. Luego, y es aquí donde se confirma la raíz del caso expuesta mucho antes, el Padre Fortea le pregunta al demonio que cómo entró en la chica y, tras tener que obligarlo a responder en nombre de Jesús, él nos cuenta que: ‹‹Al final respondió. Pero cuando lo hizo yo no entendí nada. Era el nombre de un chico. ¿Qué significaba aquello? La madre me dijo que era el nombre de un compañero de clase de su hija. En latín volví a insistir en que me dijera de qué medios concretos se había servido para entrar en esa persona. Tras insistir yo en mi orden, la respuesta entrecortada que obtuve fue “hechizo de muerte”. Todo estaba claro. La enfermedad que había padecido y que casi la había matado era el fruto de un hechizo que había llevado a cabo ese chico. Por las muchas oraciones de su madre, Marta se había salvado, pero había quedado posesa. Normalmente este tipo de cosas no suceden aunque alguien haga un hechizo, pero cuando se invoca a estas fuerzas demoníacas cualquier cosa puede pasar. Cuando una persona va a Misa y se confiesa está protegida por Dios. Y probablemente si hubiera rezado el Rosario hubiera estado protegida. Pero solo con la Misa, y aun confesándose de vez en cuando, no fue suficiente para que el hechizo no hiciera efecto en su cuerpo en forma primero de enfermedad y de posesión después.››
Tras esa sesión vinieron innumerables sesiones a razón de una cada semana, sesiones en las que en general acudían cuatro o cinco personas como ayuda para orar (el Rosario sobre todo) o sujetar a la poseída, sesiones en las que la madre de Marta solía pasar horas arrodillada en el piso repitiendo Rosario tras Rosario…De aquellos exorcismos, nos dice Fortea que nada recordaba Marta, que solo “tenía una vaga sensación como de haber pasado por una pesadilla”.
En cuanto a los cinco demonios descubiertos en la primera sesión, cuatro de ellos (Fortea omite el nombre de uno de ellos) eran los siguientes: Fausto, Perfidia, Azabel y Zabulón. Todos, a excepción de Zabulón, salieron a lo largo de ocho sesiones. Para expulsarlos, además de los métodos generales, Fortea necesitó encontrar lo que más atormentaba a cada uno; siendo que, por ejemplo, a Azabel curiosamente le resultaba insoportable oír el sonido que hacía la madre de Marta al besar su crucifijo.
Zabulón, que según investigaciones de Fortea había sido mencionado en escritos medievales y había aparecido cuatro veces en la historia siendo la penúltima en los exorcismos del Padre Candido Amantini (maestro del gran exorcista Gabriel Amorth), era un demonio que se resistía a salir y al que atormentaba particularmente el ser obligado a recitar fragmentos de la Biblia, sobre todo de aquellas partes como el Evangelio de San Juan en que se menciona a Dios como Luz. Dentro de esa aversión de Zabulón, algo que resultó sorprendente fue que en varias sesiones, sin que se lo obligue a decir la frase, él dijo con rabia y pesar lo siguiente: ‹‹Yo vi la luz y me alejé de ella››. Cuenta también el Padre Fortea algo que resulta hilarante y llamativo en relación a Zabulón; dice: ‹‹Cuando se le ordenaba que besara una estampa de la Virgen le daba mordiscos. Sin embargo, a pesar de esta rebeldía, cuando se le ordenaba beber el agua bendita en nombre de Cristo, la bebía. Aunque había que ordenarle después que la tragara. Pues de lo contrario más de una vez algún poseso me ha regado la cara varios minutos después con el contenido de su boca.››
De entre todos los demonios que pasaron por Marta, Zabulón fue uno de los que dio declaraciones más valiosas e interesantes. Una de ellas resultó particularmente polémica y tuvo al Padre Fortea sumido en profundas cavilaciones hasta que por fin encontró una solución lógica que le permita comprender cómo la declaración de Zabulón podía ser verdadera y a la vez Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei) ser santo, puesto que la declaración de Zabulón había sido dada bajo obligación en nombre de Cristo —recuérdese que la teoría eclesiástica del exorcismo dice que, si un demonio habla obligado por el nombre de Cristo, no miente— y según esa declaración José María Escrivá de Balaquer no era santo. La solución de Fortea fue que, ya que cuando el demonio emitió esa declaración Escrivá de Balaguer no había sido canonizado, aquel era entonces santo por derecho (tenía la condición moral y los méritos necesarios para ser canonizado, tenía derecho a la canonización) pero aún no era santo de hecho (esto es: santo según el veredicto de la Iglesia expresado en la canonización): de ese modo la figura de Balaguer seguía impoluta y, el postulado de que los demonios no mentían bajo el nombre de Cristo, se salvaba de ser contradicho. Sin embargo es evidente que el Padre Fortea se había auto-engañado con un refinado sofisma y que el demonio había dicho una verdad llana en tanto que había dicho que José María Escrivá de Balaguer no era santo en ningún sentido (ni de hecho ni de derecho). La información que avala esto es numerosísima en la web y nos permite comprender que José María Escrivá de Balaquer era un misógino, un enfermo mental y sexual, un tipo colérico y autoritario; y que, sin lugar a dudas, la canonización de José María Escrivá de Balaquer fue un fraude porque se omitieron los elementos contrarios a la misma. Finalmente, el asunto de la tan polémica (y real) declaración del demonio Zabulón se puede apreciar muy bien en las siguientes palabras del Padre Fortea: ‹‹Solo una vez por más que le di vueltas pensé que Zabulón me estaba engañando por más que insistí en mi orden, el hecho me dejó muy perplejo. En un momento dado invoqué a varios santos. En mi oración en voz alta le pedí a la madre Teresa de Calcuta y a Josémaría Escrivá de Balaguer que nos ayudaran. Entonces aquella voz desagradable habló, cosa extraña pues casi nunca decía nada salvo que se le obligara a hablar. Pero en esa ocasión dijo: “ella sí que es una Santa” (la madre Teresa de Calcuta), “él no” (Josémaría Escrivá de Balaguer). Yo le repliqué al momento diciéndole que estaba mintiendo. El demonio me dijo: “piensa lo que quieras, pero no es Santo”. Le dije que creía a la Iglesia, y si la Iglesia me decía que Josémaría Escrivá era Santo pues lo era, y punto. Y es más, quise comprobar el poder del nombre de Cristo y le ordené que dijera la verdad. Pero ante mi sorpresa, por más que se lo ordené se mantuvo en su afirmación sin ceder››
Luego de Zabulón desfilaron muchos otros demonios por la pobre Marta; pero, ya que no se tiene un registro completo de todo o de la mayor parte del proceso de exorcismo de Marta, poner todas las sesiones de exorcismo que se han relatado o incluso la mayor parte de las mismas, carecería de sentido en el contexto de este artículo. Por ello, a continuación lo que se expondrá será lo siguiente: primero, una lista con todos los demonios que han pasado por Marta y han sido nombrados en lo que el Padre Fortea escribió sobre el caso; segundo, una selección de los fragmentos más reveladores e impactantes de lo que el Padre Fortea ha redactado en torno al caso de Marta.
LOS DEMONIOS DE MARTA: LISTA INCOMPLETA DE UN BATALLÓN INFERNAL
Satán, Lucifer, Belcebú; Judas Iscariote; Dolor, Tristeza, Desesperación, Agonía, Enfermedad, Veneno, Muerte, Miedo, Desconfianza, Negación, Separación, Discordia, Maldad, Odio, Perversión, Dureza, Soberbia; No, Isomnio; Noise (“Ruido”); Herir; Jaizel, Jaisander (“El que negó a Dios”), Jaim (“Oscuro”), Jasar (“Muerte”), Jael (“Pesar”), Jaister (“Perdición”), Jaislashenka, Jánser (“La luz que se apagó”); Ledeseil (“Desobediencia”), Belseinhagen (“El que se hundió en la miseria y las tinieblas de Dios”), Fireflea (“Pulga de fuego”), Zabulón (“Morada”), Kadetdsar (“Impuro”), Daheinsea (“Maldad”), Sadrechachán (“Separación y Miedo”), Haissa (“Hundido”), Zafa; Judas Iscariote
FRAGMENTOS REVELADORES E IMPACTANTES
Sobre el porqué de la negativa divina a dejar salir a un demonio:
‹‹En un momento dado decidí preguntarle por qué no salía. Le ordené en nombre de Jesús que me respondiera, insistí, perseveré en la pregunta. Finalmente dio una respuesta, quizá la única respuesta que yo no me esperaba A la pregunta de por qué no salía, la respuesta había sido: yo quiero salir. A la pregunta de por qué entonces no salía la respuesta era: Dios no me deja. Aquello era el mundo al revés. Aquello subvertía todos mis esquemas. El sacerdote tratando de hacer salir al demonio, el demonio queriendo salir y Dios que no le dejaba salir. Aun así, confiando más en Jesús en el Sagrario, hice con Fe, en un supremo esfuerzo de Fe, la pregunta: en el nombre de Jesús te ordeno que me digas por qué Dios no deja salir. El demonio dijo únicamente cuatro palabras. Musitó con rabia cuatro sencillas palabras: para que se conciencien. De pronto todo tenía sentido: las respuestas anteriores, lo mucho que se estaba prolongando el caso…[…]…La madre entendió perfectamente desde ese día que la concienciación era parte integrante de la liberación de su hija. El caso de Marta no era un caso más, era un caso-signo. Un caso de posesión dado como signo para que mucha gente creyera.››
La terrible voz de Satanás:
‹‹Aquella mañana, en la posesa se encontraba solo Satán. Al principio de la sesión le pregunté: ¿cuántos estáis? la respuesta fue: YO. Lo dijo con una voz terrible. Escuchar a Satán es impresionante, su voz es la peor, la que más odio denota. Las oraciones en aquella mañana siguieron. En un momento dado hizo gesto en el aire con la mano de querer escribir. Pero fue San Miguel el que se comunicó con nosotros a través de la escritura, pues nos escribió lo siguiente: tenéis que tener fe, queda poco. Los ángeles no hablan a través de los posesos, pero aquel caso iba a ser especial.››
La primera manifestación verbal de San Miguel en la lucha por liberar a Marta:
‹‹Él (Jánser) insistió que Satán no le dejaba, cuando le pregunté al demonio qué tipo de poder era ese me respondió con un lacónico tú no lo entenderías. Al final, tras mucho invocar a San Miguel, vino. Tras salir habló a través de ella San Miguel. Hasta entonces San Miguel se había comunicado con nosotros escribiendo, pero no hablando. Era la primera vez que lo hizo, también la última. Su voz, a diferencia de la del demonio, era bella. Más bella, incluso, que la de Marta cuando estaba en estado normal. Era una voz que transmitía paz, serenidad, amor y bondad, una gran bondad y ternura. Todos nos emocionamos. Aquella voz nos dijo que tuviéramos fe, que vendría un gran bien para toda España de todo esto. Como es lógico aquella escena fue tan impresionante, que ningún escrito puede reflejar la emoción de ese momento, todos estábamos llorando.››
Un truco revelado por San Miguel en una sesión de exorcismo:
‹‹Estamos solos la madre, la hija y yo. Y tres demonios. Pronto contestó el inferior que además de Satán y Lucifer estaba otro llamado Odio. Hacerle la señal de la Cruz era lo que más le atormentaba. Yo le hablaba del amor de Jesús, del amor de Dios. En un momento dado, y sin hacerle ninguna pregunta, hizo gesto de querer escribir. Al ponerle las hojas sobre el vientre escribió con una letra distinta a todas las letras anteriores: las cruces en la cabeza/casi ninguno las soporta/ muy importante hazlo a todos cuando vengan a ti/ a ninguno [de los demonios] le gusta signo tú hacer siempre. Estas líneas se las obligó a escribir San Miguel, para que supiera cómo hacer para descubrir a los demonios que se ocultan cuando un sacerdote trata de discernir si alguien está poseso. Y es verdad que el padre Amorth siempre hacía sus oraciones con un gran crucifijo en la mano con el que hacía cruces en la cabeza cuando alguien llegaba a ver si estaba poseso.››
Sobre lo que la Madre de Marta le contó que el demonio había escrito con la mano de su hija:
‹‹Me llamó la madre por teléfono para decirme que en casa había escrito lo siguiente:
No salvación a los hijos de Satán no salvación.
libertad
el nunca feliz
no [se da] cuenta.
No salvación a los hijos de Satán.
Aviso nesta última palabra estaba metida en un recuadro doble]
los pactos hacen eso. No [metido en un recuadro] salvación.
Tú no entender nada. No Pedro almas perdidas
[Eso lo dijo porque la madre comentó que Pedro sería como un alma perdida. Pero quedaba claro que no, que iba hacia la condenación]
La voluntad lo niega
[Porque la madre antes había dicho que las almas perdidas no niegan a Dios]
Él lo odia.››
‹‹Yo no quiero que nadie rece, quiero que la gente no crea en
Dios. Quiero perder el máximo de almas posibles y llevarlos
a la más completa desesperación y pena, a la destrucción.
Los seduzco con falsas promesas que nunca cumplo para
atraerlos a la oscuridad. Hay gente que sin saberlo se va hundiendo
poco a poco porque no me ven.
No saben que detrás de “pequeños” vicios estoy yo
[La palabra ‘pequeños’ la escribió entre comillas y ‘yo’ dentro de un recuadro]
San Miguel me obliga a escribir porque ellos deben saber
para poder defenderse y no caer en mis redes. Yo busco su
perdición. La gente debe volver a Dios de forma intensa,
rezar, hablar con Dios, pedirle lo que necesitan, Él los escucha
siempre. Yo influencias fuertes para que la gente no crea.
Les inculco no creencia, no moral, nada es pecado, todo está
bien, les incito a la destrucción.
Los odio.
Ellos no se dan cuenta.
las cosas deben cambiar.
Tienen que saberlo: cuanto más se alejan de Dios más actúo
yo soy Satán.
Reza por ella lo necesita mucho. Tranquilas. Es pasajero, pasará››
Un criterio para reconocer la ayuda invisible en los exorcismos:
‹‹Cuando en un momento determinado de un exorcismo (normalmente hacia el final de la sesión), un poseso grita y aúlla como si estuviera en los peores momentos de las conjuraciones del ritual y el exorcista no hace ni dice nada, es que ha venido un ángel o un santo y ha entablado una lucha invisible con él. En esos momentos el exorcista es mejor que ore en silencio, para sí, sin estorbar la acción del ángel con el demonio››
En la expulsión del demonio Isomnio:
‹‹Así que opté sólo por orar y ordenarle que saliera. Después de tres rosarios, estaba yo orando en lenguas cuando de pronto comprobé con turbación que sólo me salía de la boca un sonido hecho sólo con los labios y no articulado con la garganta, un sonido que sonaba a un breve y repetitivo “psi”. Hubiera querido orar otra cosa, pero de mi boca sólo salía ese bisbiseo en voz muy baja que decía: psi, psi, psi…[…]…Aunque, ese psi, psi, psi a mí no me sonaba a nada que pudiera tener un significado, sin embargo, le producía una verdadera tortura al demonio. Al final salió. Y al siguiente demonio le pregunté cuál había sido la causa de que saliera. Y repitió ese sonido que yo pronunciaba ¿Pero qué significa?, le dije. Espíritu de Dios, fue su respuesta. Aquel sonido me parecía que difícilmente podía pertenecer a una lengua, así que le ordené que me dijera a qué lengua pertenecía. No dijo nada. Entonces dije a todos que rezáramos un avemaría para que nos dijera a qué idioma pertenecía aquel sonido extraño. El demonio no dijo nada, pero mientras rezábamos muy concentrados el avemaría comprendí que era griego.››
Una extraña teoría sobre los condenados al Infierno (palabras que el Arcángel Miguel obliga a pronunciar a Satanás a través de la boca de Marta):
‹‹Dios tiene compasión de todos. Con que en un momento de sus vidas piensen en Dios, ya tienen posibilidad de salvarse. El demonio quiere corromperlos, hundirlos completamente y cuando ya sean suyos que no puedan salir, entonces los mata, el demonio los mata, acaba con ellos, para que sean completamente suyos. Pero Dios les da muchas oportunidades para que se salven, muchas oportunidades, un leve resquicio donde entre un poco de luz y se puedan salvar. Por eso viven tiempo. Cuando ya después de muchas, pero que muchas oportunidades, han decidido completamente con voluntad ser de Satán, entonces se mueren y se convierten en demonios.››
Sobre los viajes astrales (diálogo entre Fortea y San Miguel haciendo hablar a Satanás con la boca de Marta):
‹‹En ese momento, en voz muy baja, le pregunté yo si el demonio estaba en la práctica del péndulo (radiestesia) y en los viajes astrales. Respondió con un breve sí. Después le pregunté si en las dos cosas, a lo que también respondió afirmativamente.
—¿Siempre? Le pregunté.
—No
—¿No siempre?
—No. Hay casos que sí, pero hay casos que no.
—¿Hay algún modo de distinguir?
—Rezando
—¿Los hombres pueden practicar viajes astrales si rezan?
No es recomendable. En algún caso especial no vendría mal. Pero sólo en casos excepcionales, como regla general no.››