San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
Mostrando entradas con la etiqueta pastorcitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pastorcitos. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de mayo de 2019

Así fue como la Virgen de Fátima mostró el infierno a los tres Pastorcitos

Infierno / Crédito: Wikimedia Commons

13 de mayo de 2019

Redacción ACI Prensa

El 13 de julio de 1917 la Virgen de Fátima mostró a los tres pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta, en la Cova da Iria (Portugal), una visión del infierno que muestra las trágicas consecuencias que trae la falta de arrepentimiento y lo que espera en el mundo invisible a quienes no se convierten.

Esta visión, mostrada en la tercera de las apariciones de Fátima, proveyó a los pequeños un secreto en tres partes. En la primera parte del secreto, donde el infierno fue mostrado, Nuestra Señora les dio a los niños una manera de ayudar a otros para que no se condenen:

“Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María”.

Una visión aterradora

En el libro La verdadera historia de Fátima del P. John de Marchi, se relata cómo el padre de la pastorcita Jacinta, Ti Marto, presenció lo ocurrido en Cova da Iria aquel día.

Recordó que “Lucía jadeó de repente horrorizada, que su rostro estaba blanco como la muerte y que todos los que estaban allí la oyeron gritar de terror frente a la Virgen Madre, a quien llamaba por su nombre. Los niños miraban a su Señora aterrorizada, sin palabras, e incapaces de pedir socorro por la escena que habían presenciado”.

Más tarde, a petición del Obispo de Leiria, Lucía describió la visión en sus “Memorias”:

“Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente: ‘Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz’”.

Luego, después de la visión, María les indicó una oración esencial para ayudar a los pecadores: “Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita Misericordia”.

El P. de Marchi señaló que los niños comprendieron por qué la Virgen de Fátima pidió orar y hacer sacrificios por los pecadores. “Haz esto”, decía la Señora. “Es una cosa grande, buena y amorosa, y agradará a Dios que es Amor”.

“Se convirtieron, de su libre albedrío, corredentores con Cristo. La visión del infierno que habían visto en julio no se borró de sus mentes. Oraron incesantemente. Ellos buscaban nuevos sacrificios. Rezando el Rosario, nunca se olvidaron de incluir la oración que Nuestra Señora les enseñó a decir después de cada decena”, indicó el sacerdote en su libro.

Además de la visión del infierno del 13 de julio de 1917, el mensaje de la Virgen de Fátima indica que se debe orar el Rosario todos los días, hacer sacrificios y orar por los pecadores, practicar la devoción de los 5 primeros sábados de mes en honor del Inmaculado Corazón de María, y la consagración personal también a su Inmaculado Corazón.

Para leer el mensaje completo ingrese AQUÍ.

Etiquetas: Virgen de Fátima, Portugal, infierno, Mensaje de Fátima, apariciones marianas, Centenario de las Apariciones de la Virgen de Fátima, Fátima, Pastorcitos de Fátima
(https://www.aciprensa.com/noticias/hace-100-anos-la-virgen-de-fatima-mostro-el-infierno-a-los-tres-pastorcitos-74809?fbclid=IwAR2ZK3xIWYVo3HA-HkXO31sp9dXQoU8FWfh75SE9CkAc9iqNRDcdqRM2WDA)

sábado, 20 de octubre de 2012

La Virgen en Fátima nos advierte sobre el infierno - 13 de Julio de 1917




En sus apariciones en Fátima, Portugal, a tres pastorcitos, la Virgen María, tal como declara Sor Lucía, “no estaba contenta”, y el motivo era la enormidad de la malicia del corazón humano, que se eleva como pútrido hedor a los cielos, ofendiendo la majestad divina. Si ya en ese entonces la Justicia divina estaba airada por la maldad de los hombres, cabe imaginarse, teniendo en cuenta la multiplicación casi al infinito de las ofensas a Dios Trino, a Jesús, Dios Hijo encarnado, a la Virgen, y a la Iglesia santa de Dios, que día a día se cometen a lo largo y ancho del mundo.
El hombre peca, inconscientemente, y no se da ni la más pequeña idea de lo que el pecado significa para Dios, y tampoco se imagina qué es lo que le espera si, despreciando la Misericordia Divina, que lo invita una y otra vez a la conversión, se obstina en su malicia.
Precisamente, para que nos demos una idea, al menos ligera, ya que no es lo mismo la información intelectual a la experiencia de vivir en ese lugar, la Virgen María, como auxilio del cielo, nos muestra, a través de los pastorcitos de Fátima, cómo es el infierno, el lugar adonde van los hombres que obedecen a los mandamientos de Satanás y desprecian a los mandamientos de Dios.
Ofrecemos estos extractos de las Apariciones de la Virgen en Fátima, a fin de que por la meditación acerca de las realidades eternas, evitemos el camino del pecado y vivamos la vida de la gracia.

La Virgen dijo a los pastorcitos: “Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”. Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todo los lados, semejante a la caída de pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debe haber sido a la vista de esto que di aquel “ay” que dicen haberme oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa.
Asustados y como para pedir socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:
-Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo, la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hiciesen lo que os digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz”.
“Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Al final, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARÁ”.