San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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martes, 14 de abril de 2015

El P. Gabrielle Amorth,exorcista, explica qué es el maleficio y cómo defenderse


El padre Gabrielle Amorth es un sacerdote católico italiano, y también un respetado exorcista de la Diócesis de Roma y uno de los más conocidos del mundo. Tiene 89 años de edad y unos 70. 000 exorcismos en su haber.

En 1990, el Padre Amorth fundó la Asociación Internacional de Exorcistas y fue presidente hasta su jubilación, a los 75, en el año 2000. Actualmente es presidente honorario de por vida de la asociación.

En su libro “Memorie di un esorcista –La mia vita in lotta contro Satana-“, el Padre Amorth nos relata varias de sus experiencias más destacadas en su lucha contra el mal. Uno de sus apartados explica lo que es el maleficio y las oraciones para contrarestarlo.

El Excorcista asegura: "el maleficio es un mal causado a una persona recurriendo al diablo. Se puede hacer de varias formas, como hechizos, maldiciones, mal de ojo, vudú, macumba. Los maleficios son con mucho la causa más frecuente de posesiones o de males causados por el demonio: no menos del 90 por ciento.

¿Existen maleficios de muerte?

Sí, existe el maleficio de muerte, y me he encontrado con varios. En mi opinión, no es seguro que surtan efecto, pero, desde luego, hay personas que intentan lanzar maleficios de muerte. Se refiere en cierto término a un maleficio muy grave. Un maleficio no tiene por qué ser mortal; la vida está en manos de Dios

Oraciones contra el maleficio (del ritual griego)

Kyrie eleison. Dios nuestro Señor, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, Tú que lo has hecho todo y que lo transformas todo con tu sola voluntad; Tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a tus tres santos jóvenes; Tú que eres doctor y médico de nuestras almas; Tú que eres la salvación de aquellos que se dirigen a Ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo... haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad.

Tú, Señor, que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya, mandando sobre ella el ángel de la paz, fuerte y protector del alma y el cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas; de modo que debajo de Ti tu suplicante protegido te cante con gratitud: “el Señor es mi salvador y no tendré temor de lo que pueda hacerme el hombre.” “No tendré temor del mal porque Tú estás conmigo, Tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, padre de los siglos futuros”. Sí Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo... de todo daño o amenaza procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la más que bendita, gloriosa Señora, la madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes arcángeles y de todos sus santos. ¡Amén!

Oración contra todo mal

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.

Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame. Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.

Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

Ante todo esto, requiere de una buena confesión sacramental, ayuno y oración contínua.
(http://www.pildorasdefe.net/post/conocetufe/IHS.php?id2=P-Exorcista-G-Amorth-explica-que-es-el-maleficio-y-como-defenderse)

jueves, 14 de noviembre de 2013

P. Gabrielle Amorth: «El mundo tiene que saber que Satanás existe»



El padre Gabriele Amorth, sacerdote exorcista de la diócesis de Roma (Italia) y uno de los más conocidos del mundo, señaló a ACI Prensa que el ahora Beato Papa Juan Pablo II se ha convertido, en los últimos años, en un poderoso intercesor en la lucha contra el demonio.

El Padre Amorth tiene 86 años de edad y unos 70.000 exorcismos en su haber. Lo primero que dijo en la entrevista es que "el mundo tiene que saber que Satanás existe".

En su pequeña y sencilla oficina en la zona sureste de Roma en donde ha llevado a cabo miles de exorcismos, el sacerdote contó que a veces invoca la ayuda de santos hombres y mujeres, entre los que destaca Juan Pablo II, beatificado por el Papa Benedicto XVI el pasado 1 de mayo en Roma ante un millón y medio de fieles.

Durante los exorcismos, contó el sacerdote a ACI Prensa, "le he preguntado al demonio más de una vez: ‘¿por qué te da tanto miedo Juan Pablo II?’ Y he tenido dos respuestas distintas, ambas interesantes".

La caída del comunismo y la salvación de los jóvenes
"La primera, ‘porque desarmó mis planes’. Y creo que con eso se refiere a la caída del comunismo en Rusia y en Europa del Este. El colapso del comunismo".

"Otra respuesta que el demonio me dio fue ‘porque arrebató a muchos jóvenes de mis manos’. Hay muchos jóvenes que, gracias a Juan Pablo II, se convirtieron. Tal vez algunos ya eran cristianos pero no practicantes, y luego con Juan Pablo II volvieron a la práctica".

Al ser preguntado sobre el intercesor más efectivo de todos, el P. Amorth contestó a ACI Prensa sin dudar: "por supuesto que la Virgen es la más efectiva. ¡Y cuando la invocas como María!".

¿Por qué te asustas más cuando invoco a María?
"Una vez le pregunté a Satanás. ‘¿pero por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo?’ Me contestó ‘porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él".

El sacerdote dijo también que es importante la intercesión de los que aún viven a través de la oración. Los cristianos pueden rezar por la liberación de un alma, uno de los tres elementos que ayudan en este proceso a los que se suman la fe y el ayuno.

"El Señor les dio a ellos (los Apóstoles) una respuesta que también es muy importante para nosotros los exorcistas. Dijo que para vencer al demonio se necesita mucha fe, mucha oración y mucho ayuno: Fe, oración y ayuno".

El padre Amorth dijo además que en la lucha contra el demonio es necesaria "especialmente la fe, se necesita mucha fe. Muchas veces también en las curaciones, Jesús no dice en el Evangelio soy yo quien te ha curado. Dice, en vez de eso, estás curado por tu fe. Quiere fe en la gente, una fe fuerte y absoluta. Sin fe no puedes hacer nada".

Los cuatro poderes extraordinarios del demonio
El sacerdote miembro de la Sociedad de San Pablo explicó luego a ACI Prensa que "el diablo y los demonios son muchos y tienen dos poderes: los ordinarios y los extraordinarios".

"El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para distanciarlo de Dios y llevarlo al infierno. Esta acción se realiza contra todos los hombres y las mujeres de todo lugar y religión".

Sobre los poderes extraordinarios, el padre Amorth indicó que estos se concentran en una persona específica y existen cuatro tipos:

"La posesión demoníaca para la cual se requiere un exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió en reiteradas ocasiones el Santo Padre Pío de Pietrelcina que era golpeado físicamente por el demonio; las obsesiones que llevan a la persona a la desesperación; y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal o incluso un objeto".

El sacerdote alertó que estos hechos son poco frecuentes pero están en aumento. También manifestó a ACI Prensa su preocupación por la cada vez mayor cantidad de jóvenes que son afectados por Satanás a través de las sectas, las sesiones de espiritismo y las drogas. Pese a ello no se desalienta.

"Con Jesucristo y María, Dios nos ha prometido que nunca permitirá tentaciones más grandes que nuestras fuerzas", apuntó.

"Breve guía" para la lucha contra el demonio
Finalmente en la entrevista el padre Amorth propuso una breve guía a tomar en cuenta en la lucha contra Satanás:

"Las tentaciones del demonio son vencidas primero que nada evitando las ocasiones, porque el demonio siempre busca nuestros puntos más débiles. Y luego, con la oración. Nosotros los cristianos tenemos una ventaja porque tenemos la Palabra de Dios, tenemos la oración y podemos rezarle al Señor", concluyó.

lunes, 11 de noviembre de 2013

miércoles, 31 de julio de 2013

Habla el padre Amorth, exorcista de Roma: «El demonio se descontrola de rabia cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen»

«El demonio se descontrola de rabia cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen»
Una mañana de 1985, el cardenal Ugo Poletti, vicario de Juan Pablo II como obispo de Roma, llamó a un sacerdote paulista nacido en 1925, el P. Gabrielle Amorth, para encomendarle una misión: ser el exorcista de la diócesis de Roma. 

En estos veintisiete años, el padre Amorth reconoce haber realizado más de cincuenta mil exorcismos. Por tanto, nadie mejor que él en todo el mundo para explicar qué este ritual del exorcismo, en un momento en el que, en la práctica, está olvidado incluso en el seno de la Iglesia.

-Padre Amorth, ¿qué es un exorcismo?
-El exorcismo es una oración pública de la Iglesia que se hace con la autoridad de la Iglesia, porque la hace un sacerdote designado por el obispo; es una oración de liberación del demonio, de su influencia maligna o del mal provocado por él.

-En la actualidad hay muy pocos exorcistas, ¿No son necesarios?
-Durante trescientos años la Iglesia ha abandonado los exorcismos. Los motivos son diversos y los explico en el libro Habla un exorcista. Sin embargo, en cada diócesis debe haber uno ¡como mínimo! Pero ¿cómo los va a haber, si la gente no cree en el Demonio, incluso gente de Iglesia, como sacerdotes y obispos? Es necesario saber que el obispo que no proporciona la ayuda espiritual necesaria a un fiel con un problema demoníaco está pecando gravemente.

-¿Por qué permite Dios una posesión o un mal demoníaco?
-Hay gente a la que he tratado que va a misa, reza y hace ayuno. Yo les pregunto: “Si no estuvieses poseído, ¿lo harías?”. Y me responden que no. Además, pregunto a los demonios mientras hago este exorcismo: “¿Por qué te empeñas en quedarte? Y me dicen: “No puedo irme porque Dios no me lo permite. Si me fuera de esta persona, se alejaría de los sacramentos, y estando así, acude a Dios y es ferviente su oración”. Luego es posible que para esas personas, esa cruz sea necesaria para su salvación y la de los que comparten esa cruz con ella: su entorno, su familia y sus amigos.

Ayuno y oración
-En el Evangelio, Jesús dice que algunos demonios sólo se van con ayuno y oración, pero existen casos en los que el exorcismo dura muchos años, o que incluso no llega a producir nunca esa liberación, aunque se recurra al ayuno y la oración. ¿Por qué?
-Hay ocasiones en que el Señor permite un caso de posesión en el que la persona no llegue a liberarse nunca. Yo los he tratado. El Señor invita a acudir al ayuno y a la oración para expulsar cierto tipo de demonios, porque hay varios. Igual que hay ángeles con diferentes funciones y misiones, con los caídos pasa lo mismo, pues también son ángeles. Pero como digo, en ocasiones nada funciona, ya que Dios lo permite para la salvación de muchas almas, no sólo de la persona poseída, aunque no es normal.

-Otra cosa incomprensible es cómo puede comulgar un poseído y que no se dé su liberación, siendo como es la Sagrada Forma el cuerpo vivo de Cristo. ¿Acaso no nos ha dicho la Iglesia que el demonio huye de Cristo como de la peste?
-Es cierto. No se aleja el demonio cuando la persona comulga. Se queda ahí quieto, aunque supongo que tremendamente incómodo. A veces, durante un exorcismo, coloco sobre la cabeza del poseído una forma consagrada y pregunto: “¿Sabes lo que tienes ahí?”.Y contesta: “Sí, está Él”, y ni se inmuta. 

Sin embargo, he descubierto algo curiosísimo: el demonio se descontrola en rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones de la Virgen. ¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste!

-¿Por qué?
-Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor...

También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos santos. Yo suelo utilizarlas con mucha frecuencia, porque no las puede soportar. Suele ‘salir’ despavorido por la misma razón: la humillación de la obediencia a la que le obliga Nuestro Señor, que le induce a doblegarse ante un hombre, no ante un ángel o ante Dios mismo: ante un hombre que ha sido santo.

Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él. ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro tiempo.

Objetos de metal
-Usted cuenta que durante los exorcismos un poseído puede expulsar por la boca objetos de metal, cristal y cosas así.
-Es curioso, ocurre a veces. Esos objetos no están dentro de la persona físicamente, se materializan en la boca, al ser expulsados. Los he cogido con mi mano, incluso cuchillas de afeitar. Tengo una caja enorme llena de estos objetos. La guardo para demostrar físicamente lo que ocurre durante la expulsión de un demonio. Es muy difícil de creer, pero están ahí. 

Una vez, una persona sobre la que oraba me escupía todo el rato y yo esquivaba sus salivazos como podía. Una de ésas veces, le vi que me iba a escupir y puse mi mano ante su boca. Fue todo muy rápido, pero cogí al vuelo un clavo enorme y estaba seco. No tenía saliva ni nada. Se había materializado en el momento de salir de su boca.

-Usted cuenta que una sola sesión de exorcismo puede ser durísima.
-Se necesita una enorme fuerza psicológica para asistir a un exorcismo y no distraerse de la oración con nada, diga lo que diga o haga lo que haga el demonio. La fatiga puede ser muy grande.

-¿Cómo nos protegemos para que nunca nos suceda algo así?
-El mejor remedio contra el demonio es la oración y la confianza en la Misericordia. Con oración y siendo fieles a los regalos infinitos de la Iglesia: los Sacramentos. Dios jamás abandona a un hijo fiel. Lo protege, lo ama con locura, lo mima con sus regalos. ¡No debéis tener miedo jamás!

-¿Usted no ha tenido miedo nunca?
-El mismo día que me nombraron exorcista me encomendé a la Santísima Virgen. Le pedí que me arropase y me protegiese cada día con su manto materno. Además, tengo una profunda devoción a mi ángel de la guarda, al que me encomiendo cada día y antes de cada exorcismo. Por lo tanto, creo que es el demonio, por la gracia de Dios, el que se echa a temblar cuando me ve aparecer y empiezo a rezar.

Juan Pablo II
-¿Es cierto que usted exorcizó junto a Juan Pablo II?
-Le cuento una anécdota de ese impresionante santo. Estaba yo exorcizando a una pobre muchacha joven, a la que llevaba muchos años intentando liberar. El exorcismo esa mañana había sido durísimo y tanto ella como yo estábamos agotados. Entonces nos fuimos los dos a una misa que celebraba el Papa en San Pedro.

Ella estaba tranquila, con unas ganas tremendas de estar en la Misa y de ver al Papa. Todo iba bien hasta que el Papa entró en la basílica, con todos los ropajes, preparado para celebrar. En cuanto esta muchacha le vio, se puso fatal: alaridos, convulsiones, etc. Estaba claro que el demonio no soportaba la presencia de ese hombre tan de Cristo. El Papa la miró lleno de compasión y dio la orden de que la alejaran un poco, pues los gritos que profería y las palabrotas iban a ser un incordio para la celebración.

Cuando finalizó la Misa, el Papa se acercó a ella, que seguía con una inquietud horrorosa. Le impuso las manos, comenzó a orar y la muchacha se puso fatal. Así estuvo el Santo Padre un buen rato, hasta que se calmó un poco. Quizá logró expulsar un par de demonios. El caso es que, agotado, le dijo a su secretario: “Avise al padre Amorth. Que siga él”. Y ahí tuve que seguir yo, que había estado antes no sé cuántas horas con la pobre desdichada sin ningún fruto. Me reí: el Papa no lo sabía.

-¿Le obedeció?
-¡Por supuesto! Yo quise muchísimo a Juan Pablo II.

Medjugorje
-Hay un elemento muy fuerte en el mundo actual en la lucha contra el demonio, un fenómeno que el Papa Juan Pablo II amaba mucho como ha revelado el postulador de su causa de beatificación, que es el fenómeno de Medjugorje. ¿Qué opinión le merece?
-Medjugorje es un lugar de gran fortaleza contra Satanás. Nuestra Señora dijo en Medjugorje el 14 de abril de 1982: “Dios ha permitido que Satanás ponga a prueba a la Iglesia durante un siglo”, pero añadió que no la destruiría: “Este siglo en el que vivís está bajo el poder de Satanás, pero cuando sean realizados los secretos que os he confiado, su poder se quebrará”.

Estas palabras nos dicen que Satanás está hoy trabajando, pero a la vez que él, también está la Virgen. Ahí están los frutos de Medjugorje. Son ya más de 30 años de buenos frutos y el Evangelio es claro sobre cómo discernir los acontecimientos que suceden. Al árbol se le conoce por sus frutos, y los de Medjugorje son tan claros que a mí me da pena que se ignoren. Incluso creyentes, laicos y consagrados, que sin haber estado si quiera allí, ya tomaron su decisión de rechazarlo. Pero bueno, de lo poco que sabemos de los secretos confiados a los videntes de Medjugorje es que cuando se realicen, el dragón será derrotado y el reino de la luz triunfará.

-¿Qué recomienda a una persona que quiera ir al cielo sin pisar el purgatorio y sin saber nada de Satanás?
-Hijo mío, yo también quiero ir al cielo. Agárrate a los sacramentos y sobre todo a la Virgen María. Ella jamás te abandonará.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Entrevista al P. Gabrielle Amorth, exorcista oficial de la diócesis de Roma



«Al diablo le gusta adueñarse de los que ocupan cargos políticos»
(Padre Gabriele Amorth / Exorcista oficial de la Diócesis de Roma)

El exorcista oficial de la diócesis de Roma, el padre Gabriele Amorth, cree que «todo el mundo es vulnerable a la acción de Satanás» . 


No tema. Si vive usted cerca de Dios, está a salvo. Si no, lea las recomendaciones del exorcista de Roma.
El padre Gabriele Amorth es el exorcista oficial de la diócesis de Roma.
En su «consulta» cuelgan imágenes del Padre Pío, de Juan Pablo II y de Cándido Amantini, su preceptor. No aparece nada inquietante a la vista: ni olor a azufre ni potros para atar a los poseídos. «A los que vienen a verme les aconsejo que primero vayan al médico o al psicólogo. En la mayoría de los casos hay una base física o psicológica para explicar sus sufrimientos. Los psiquiatras me envían los casos incurables. No hay rivalidad. El psiquiatra establece si es una enfermedad; el exorcista, si hay una maldición», explica el padre Gabriele Amorth, exorcista oficial de la diócesis del Papa, a la revista «María Mensajera».

Rugidos y sollozos
El interior de la iglesia de la Inmaculada Concepción está débilmente iluminado. El sacerdote entra, acompañado por tres diáconos, a una sala contigua; allí les esperan tres ayudantes: tres señoras de cierta edad y aspecto jovial. La puerta se cierra y, poco después, empieza a oírse un murmullo; de vez en cuando se aprecia la voz del padre Amorth. De repente, un grito obscenamente intenso. El murmullo se hace más alto. Otro grito: «¡Maledetto!» («¡Maldito!»). Es una voz de mujer. Al cabo de un rato, una de las mujeres sale y se lava las manos. Sonríe, como si en la habitación a sus espaldas no ocurriera nada, no se oyeran gritos, rugidos salvajes y sollozos. «¡Yo te maldigo!», se oye también; luego otra vez al padre Amorth preguntando: «¿Cuál es tu nombre?». Un lamento gutural se transforma en un grito agudo. «¡Dime tu nombre! ¿Es Asgaroth?».
En la sala de espera aguarda Tonino con sus padres. Viven en un barrio humilde de Roma y tienen un problema: los muebles de su casa se mueven. «Ocurre por la noche, y se ven sombras de encapuchados», dice su madre. Su marido y su hijo Tonino permanecen en silencio. «Pasen, por favor», les dice Don Gabriele. A sus espaldas se ve una pequeña sala con un viejo sillón, unas sillas y, en el centro, una camilla. A su alrededor ya están sentadas las tres ayudantes con sus rosarios en la mano. Hablan de las rebajas, tan tranquilas. Junto a ellas, tres diáconos jóvenes y fornidos. «Lo primero que hago es preguntarle al demonio cuál es su nombre. A menudo no quiere decirlo, pues se vuelve más vulnerable. No hay que hacerle nunca preguntas estúpidas, como si la Roma ganará al Lacio. Sólo preguntas directamente relacionadas con la curación del poseído. Así, que, primero el nombre; luego el día de entrada en el cuerpo, los motivos y quién lo envía», explica el exorcista.
Tonino ya está tumbado en la camilla. Una mujer sostiene la cabeza y uno de los diáconos le coge la mano. Los padres permanecen de pie. El exorcista rocía al joven con agua bendita. «Renuncia, Tonino, al satanismo, a la brujería, a los demonios, a los echadores de cartas...», comienza. Tonino lleva pendientes en las orejas: dos puntas de acero. Don Gabriele traza varias veces la señal de la cruz sobre la frente del joven, luego lo golpea con la yema de los dedos. «¿Cómo te llamas?», pregunta, y acerca su oreja a los labios de Tonino. No hay respuesta.
A Tonino se le ve inquieto. Esto no mola nada, ni siquiera a un chaval de 17 años del extrarradio de la capital italiana. «Con la ayuda de don Cándido, con la ayuda de Juan Pablo II, con la ayuda de la Inmaculada Virgen María... libera a Tonino», repite una y otra vez el Padre Amorth mientras golpea la frente del joven. El chico suda, arruga el rostro como si algo empezara a dolerle, agita las piernas. «Libera a Tonino, libera a Tonino...». Su cuerpo empieza a rebelarse, el torso se comba hacia arriba. La ayudante más robusta se sienta sobre sus muslos. Otra sostiene una servilleta por si el joven empieza a escupir o vomitar. El ambiente empieza a cargarse.
Pero Tonino no escupe, sólo cierra los ojos con fuerza durante un momento, y todo termina. Los presentes rezan un Avemaría. Tonino también, para alivio de sus padres y los religiosos presentes. «Bueno, ¿te sientes mejor?», pregunta el exorcista. Tonino asiente. «Un exorcista puede ayudarte, pero sólo tú puedes sanarte. Tienes que rezar todos los días», le aconseja el padre Amorth, y le entrega una lista de diez oraciones. «¿Y qué hacemos con los muebles que se mueven, padre?», pregunta la madre de Tonino. «El agua bendita suele ser de ayuda. Un par de gotas en cada rincón de la casa», responde. La mujer sostiene con fuerza la mano del Padre Amorth; luego le da 20 euros. «Para los pobres», dice el Padre: su labor es gratuita.
«No estoy a salvo»
«No, por supuesto que no estoy a salvo del diablo. Todo el mundo es vulnerable», aclara el sacerdote. Incluso Madre Teresa fue exorcizada en sus últimos años. Y otros santos también. El diablo es muy inteligente. Ha conservado la inteligencia del ángel que fue», agrega. «Puede ser, por ejemplo, que alguien de su trabajo sienta envidia de usted y le lance una maldición. Usted enfermará. El origen del 90 por ciento de los casos que trato es, precisamente, una maldición. El resto se debe a la pertenencia a sectas satánicas, a haber tomado parte en sesiones de espiritismo o practicar la magia. Si usted vive en consonancia con Dios, al diablo le resultará mucho más difícil llevar a cabo la posesión», continúa.
«El Papa apoya a los exorcistas», añade. «Sin embargo, las sectas satánicas proliferan», se lamenta. Y con semblante serio, agrega: «El diablo trabaja en todas partes. Está en Fátima, en Lourdes... Y con toda seguridad también actúa en el Vaticano, en el centro mismo del cristianismo».


70.000 exorcismos
Sigue llevando la sotana con 33 botones. El padre Amorth es uno de los mayores expertos en el diablo. A sus 82 años de edad ha realizado más de 70.000 exorcismos. «Ojalá no tuviese vecinos tan quisquillosos. Todo sería más sencillo... Se quejaban de alteración al orden público..., de los gritos..., claro. Pero es que en los casos más difíciles son inevitables... Por suerte, un amigo me ha dejado un local. Tengo también cinco o seis ayudantes, por si alguien se pone violento. Además, allí sí que pueden gritar». Habla, claro, de los poseídos por el diablo. Para el padre Amorth, Satanás no es una metáfora. «Soy el único exorcista que trabaja siete días a la semana, desde la mañana hasta la tarde, incluidas Nochebuena y Semana Santa», asegura. Todos los martes y viernes a partir de las nueve de la mañana aguarda en su consulta. Y no le falta trabajo: «¿Ve mi agenda? Está llena para los próximos dos meses». 




«Hitler y Stalin estaban poseídos por Satanás»
El padre Gabriele Amorth ya se dedicaba a luchar contra el mal antes de hacerse exorcista. Combatió a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. A los 18 años se unió a los partisanos. Su nombre de guerra era Alberto. Tras la caída del régimen fascista, Giulio Andreotti intentó llevarlo a la política, pero al final decidió hacerse sacerdote.
«Por supuesto que existe el mal en la política, incluso es frecuente. Al diablo le gusta adueñarse de aquellos que ocupan cargos de responsabilidad, empresarios, políticos... Hitler y Stalin estuvieron poseídos. ¿Por qué lo sé? Porque mataron a millones de personas. El Evangelio dice: "Por los frutos los conoceréis". Desgraciadamente, un exorcismo no habría bastado con ellos, pues estaban convencidos de lo que hacían. No se puede decir que fuera una posesión en el sentido estricto de la palabra, más bien se trataba de una aceptación total y voluntaria de las sugerencias del diablo», aclara.
El padre asegura que, tras 70.000 casos, no es capaz de reconocer a un demonio de un vistazo. 


www.larazon.es 12 de Junio del 2008