San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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sábado, 18 de enero de 2020

Descubriendo al Demonio con San Pedro de Verona



SABIAS QUE....

San Pedro de Verona exorcisó a la imagen de la Virgen

El famoso caso de san Pedro de Verona, que según cuenta la tradición había en una población un grupo de gente que decían que la Virgen se les aparecia y les decía que la iglesia católica estaba mal y que ellos eran la verdadera iglesia y que ella los guiaría, el arzobispado pidió a san Pedro de Verona que era inquisidor fuera a examinar el caso y cuando san Pedro escucho a los supuestos videntes les dijo que haria una prueba y que si era la Madre de Dios la que allí se presentaba el mismo se convertiría, entonces llevo al Santísimo Sacramento y le dijo a la supuesta Virgen que si en verdad era Madre de Dios adorara a su hijo presente en la eucaristia y en ese momento le salieron cuernos y alas a la supuesta imagen de la Virgen y desaparecio entre humo negro y olor a azufre.

San Pedro Martir de Verona patrón de Gran Canaria ruega por nosotros

miércoles, 31 de julio de 2013

Habla el padre Amorth, exorcista de Roma: «El demonio se descontrola de rabia cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen»

«El demonio se descontrola de rabia cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen»
Una mañana de 1985, el cardenal Ugo Poletti, vicario de Juan Pablo II como obispo de Roma, llamó a un sacerdote paulista nacido en 1925, el P. Gabrielle Amorth, para encomendarle una misión: ser el exorcista de la diócesis de Roma. 

En estos veintisiete años, el padre Amorth reconoce haber realizado más de cincuenta mil exorcismos. Por tanto, nadie mejor que él en todo el mundo para explicar qué este ritual del exorcismo, en un momento en el que, en la práctica, está olvidado incluso en el seno de la Iglesia.

-Padre Amorth, ¿qué es un exorcismo?
-El exorcismo es una oración pública de la Iglesia que se hace con la autoridad de la Iglesia, porque la hace un sacerdote designado por el obispo; es una oración de liberación del demonio, de su influencia maligna o del mal provocado por él.

-En la actualidad hay muy pocos exorcistas, ¿No son necesarios?
-Durante trescientos años la Iglesia ha abandonado los exorcismos. Los motivos son diversos y los explico en el libro Habla un exorcista. Sin embargo, en cada diócesis debe haber uno ¡como mínimo! Pero ¿cómo los va a haber, si la gente no cree en el Demonio, incluso gente de Iglesia, como sacerdotes y obispos? Es necesario saber que el obispo que no proporciona la ayuda espiritual necesaria a un fiel con un problema demoníaco está pecando gravemente.

-¿Por qué permite Dios una posesión o un mal demoníaco?
-Hay gente a la que he tratado que va a misa, reza y hace ayuno. Yo les pregunto: “Si no estuvieses poseído, ¿lo harías?”. Y me responden que no. Además, pregunto a los demonios mientras hago este exorcismo: “¿Por qué te empeñas en quedarte? Y me dicen: “No puedo irme porque Dios no me lo permite. Si me fuera de esta persona, se alejaría de los sacramentos, y estando así, acude a Dios y es ferviente su oración”. Luego es posible que para esas personas, esa cruz sea necesaria para su salvación y la de los que comparten esa cruz con ella: su entorno, su familia y sus amigos.

Ayuno y oración
-En el Evangelio, Jesús dice que algunos demonios sólo se van con ayuno y oración, pero existen casos en los que el exorcismo dura muchos años, o que incluso no llega a producir nunca esa liberación, aunque se recurra al ayuno y la oración. ¿Por qué?
-Hay ocasiones en que el Señor permite un caso de posesión en el que la persona no llegue a liberarse nunca. Yo los he tratado. El Señor invita a acudir al ayuno y a la oración para expulsar cierto tipo de demonios, porque hay varios. Igual que hay ángeles con diferentes funciones y misiones, con los caídos pasa lo mismo, pues también son ángeles. Pero como digo, en ocasiones nada funciona, ya que Dios lo permite para la salvación de muchas almas, no sólo de la persona poseída, aunque no es normal.

-Otra cosa incomprensible es cómo puede comulgar un poseído y que no se dé su liberación, siendo como es la Sagrada Forma el cuerpo vivo de Cristo. ¿Acaso no nos ha dicho la Iglesia que el demonio huye de Cristo como de la peste?
-Es cierto. No se aleja el demonio cuando la persona comulga. Se queda ahí quieto, aunque supongo que tremendamente incómodo. A veces, durante un exorcismo, coloco sobre la cabeza del poseído una forma consagrada y pregunto: “¿Sabes lo que tienes ahí?”.Y contesta: “Sí, está Él”, y ni se inmuta. 

Sin embargo, he descubierto algo curiosísimo: el demonio se descontrola en rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones de la Virgen. ¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste!

-¿Por qué?
-Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor...

También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos santos. Yo suelo utilizarlas con mucha frecuencia, porque no las puede soportar. Suele ‘salir’ despavorido por la misma razón: la humillación de la obediencia a la que le obliga Nuestro Señor, que le induce a doblegarse ante un hombre, no ante un ángel o ante Dios mismo: ante un hombre que ha sido santo.

Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él. ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro tiempo.

Objetos de metal
-Usted cuenta que durante los exorcismos un poseído puede expulsar por la boca objetos de metal, cristal y cosas así.
-Es curioso, ocurre a veces. Esos objetos no están dentro de la persona físicamente, se materializan en la boca, al ser expulsados. Los he cogido con mi mano, incluso cuchillas de afeitar. Tengo una caja enorme llena de estos objetos. La guardo para demostrar físicamente lo que ocurre durante la expulsión de un demonio. Es muy difícil de creer, pero están ahí. 

Una vez, una persona sobre la que oraba me escupía todo el rato y yo esquivaba sus salivazos como podía. Una de ésas veces, le vi que me iba a escupir y puse mi mano ante su boca. Fue todo muy rápido, pero cogí al vuelo un clavo enorme y estaba seco. No tenía saliva ni nada. Se había materializado en el momento de salir de su boca.

-Usted cuenta que una sola sesión de exorcismo puede ser durísima.
-Se necesita una enorme fuerza psicológica para asistir a un exorcismo y no distraerse de la oración con nada, diga lo que diga o haga lo que haga el demonio. La fatiga puede ser muy grande.

-¿Cómo nos protegemos para que nunca nos suceda algo así?
-El mejor remedio contra el demonio es la oración y la confianza en la Misericordia. Con oración y siendo fieles a los regalos infinitos de la Iglesia: los Sacramentos. Dios jamás abandona a un hijo fiel. Lo protege, lo ama con locura, lo mima con sus regalos. ¡No debéis tener miedo jamás!

-¿Usted no ha tenido miedo nunca?
-El mismo día que me nombraron exorcista me encomendé a la Santísima Virgen. Le pedí que me arropase y me protegiese cada día con su manto materno. Además, tengo una profunda devoción a mi ángel de la guarda, al que me encomiendo cada día y antes de cada exorcismo. Por lo tanto, creo que es el demonio, por la gracia de Dios, el que se echa a temblar cuando me ve aparecer y empiezo a rezar.

Juan Pablo II
-¿Es cierto que usted exorcizó junto a Juan Pablo II?
-Le cuento una anécdota de ese impresionante santo. Estaba yo exorcizando a una pobre muchacha joven, a la que llevaba muchos años intentando liberar. El exorcismo esa mañana había sido durísimo y tanto ella como yo estábamos agotados. Entonces nos fuimos los dos a una misa que celebraba el Papa en San Pedro.

Ella estaba tranquila, con unas ganas tremendas de estar en la Misa y de ver al Papa. Todo iba bien hasta que el Papa entró en la basílica, con todos los ropajes, preparado para celebrar. En cuanto esta muchacha le vio, se puso fatal: alaridos, convulsiones, etc. Estaba claro que el demonio no soportaba la presencia de ese hombre tan de Cristo. El Papa la miró lleno de compasión y dio la orden de que la alejaran un poco, pues los gritos que profería y las palabrotas iban a ser un incordio para la celebración.

Cuando finalizó la Misa, el Papa se acercó a ella, que seguía con una inquietud horrorosa. Le impuso las manos, comenzó a orar y la muchacha se puso fatal. Así estuvo el Santo Padre un buen rato, hasta que se calmó un poco. Quizá logró expulsar un par de demonios. El caso es que, agotado, le dijo a su secretario: “Avise al padre Amorth. Que siga él”. Y ahí tuve que seguir yo, que había estado antes no sé cuántas horas con la pobre desdichada sin ningún fruto. Me reí: el Papa no lo sabía.

-¿Le obedeció?
-¡Por supuesto! Yo quise muchísimo a Juan Pablo II.

Medjugorje
-Hay un elemento muy fuerte en el mundo actual en la lucha contra el demonio, un fenómeno que el Papa Juan Pablo II amaba mucho como ha revelado el postulador de su causa de beatificación, que es el fenómeno de Medjugorje. ¿Qué opinión le merece?
-Medjugorje es un lugar de gran fortaleza contra Satanás. Nuestra Señora dijo en Medjugorje el 14 de abril de 1982: “Dios ha permitido que Satanás ponga a prueba a la Iglesia durante un siglo”, pero añadió que no la destruiría: “Este siglo en el que vivís está bajo el poder de Satanás, pero cuando sean realizados los secretos que os he confiado, su poder se quebrará”.

Estas palabras nos dicen que Satanás está hoy trabajando, pero a la vez que él, también está la Virgen. Ahí están los frutos de Medjugorje. Son ya más de 30 años de buenos frutos y el Evangelio es claro sobre cómo discernir los acontecimientos que suceden. Al árbol se le conoce por sus frutos, y los de Medjugorje son tan claros que a mí me da pena que se ignoren. Incluso creyentes, laicos y consagrados, que sin haber estado si quiera allí, ya tomaron su decisión de rechazarlo. Pero bueno, de lo poco que sabemos de los secretos confiados a los videntes de Medjugorje es que cuando se realicen, el dragón será derrotado y el reino de la luz triunfará.

-¿Qué recomienda a una persona que quiera ir al cielo sin pisar el purgatorio y sin saber nada de Satanás?
-Hijo mío, yo también quiero ir al cielo. Agárrate a los sacramentos y sobre todo a la Virgen María. Ella jamás te abandonará.

lunes, 1 de julio de 2013

El cuadro completo de la posesión de Ángel, el mexicano al que Francisco le impuso las manos


 papa impone las manos a angel
Mensaje: por cada aborto habrá un muerto por el crimen organizado.
La posesión de Ángel salió a la luz pública por la polémica de si Francisco le había hecho un exorcismo en Pascua. A partir de ahí los periodistas salieron a investigar y encontraron una historia terrible, que vincula los crímenes de los narcos en México con el aborto (por cada aborto habrá un crimen), y su posesión, con la débil respuesta de los Obispos contra el aborto, el cual comenzará a desaparecer de México cuando hagan una cruzada de reparación y de liberación en todas las diócesis del país  



Desde hace 14 años el michoacano Ángel  de 43 años, casado y con hijos, asegura, que es atormentado por 4 demonios que no han conseguido sacarle ninguno de los 10 exorcistas en 30 exorcismos a los que ha acudido, entre ellos el padre Gabriele Amorth, exorcista oficial de la diócesis de Roma desde hace 26 años y realizador de más de 160 mil exorcismos.
LA POSESIÓN
Ángel recuerda que todo comenzó en 1999 mientras regresaba desde la Ciudad de México a su natal Michoacán:
“Sentí que una energía entraba en el autobús. No la vi con los ojos, pero la percibí. Noté que se aproximaba a mí y se colocaba enfrente de mí. Y de pronto noté como una estaca que se me clavaba en el pecho y luego, poco a poco, la sensación de que se me iban abriendo las costillas”.
El padre de 2 hijos creyó que iba a morir en ese momento, pero no fue así; sin embargo, su salud comenzó a deteriorarse: sentía piquetes en todo el cuerpo, tenía dificultades para caminar y respirar, además de insomnio que se mezclaban con pesadillas ‘relacionadas con el mal’.
Desde entonces ha tenido trances en los que blasfema y hablas lenguas desconocidas.
Los médicos, tras varios análisis, radiografías y todo tipo de pruebas, no dieron con la causa de sus problemas. Debido a su situación el hombre, licenciado en Mercadotecnia por la Universidad de Guadalajara, ha visto cómo su negocio de publicidad se ha ido a la quiebra.
Después de 5 años de padecer los ‘trances’, Ángel notaba cierto alivio cuando rezaba y asistía a misa, pero aún no relacionaba sus malestares a una posible posesión. Fue hasta que asistió a la conferencia de un sacerdote ucraniano en la iglesia de San Agustín, en Morelia, Michoacán.
Le contó sus síntomas a la persona que lo acompañaba y éste le colocó en el pecho una reliquia, Ángel afirma que vio una luz especial que lo rodeaba e inmediatamente sintió que algo le arañaba su interior… tuvo un trance; era 2004 y, por fin, recibió un diagnóstico: estaba poseído, ese día le practicaron el primer exorcismo.
Desde entonces, Ángel empezó a buscar exorcistas, así pasó varios años ‘de exorcista en exorcista’.

LO QUE SUCEDIÓ DESDE PASCUA DE 2013

El domingo de Pascua, en Plaza San Pedro, el Papa Francisco llevó a cabo un exorcismo o una imposición de manos, al mexicano originario de Michoacán.
Su llegada a Roma fue un acto de desesperación, para ver si el Papa podía hacerle el milagro. Lo acompañó el Padre Juan Rivas, L.C.
Estando en San Pedro, Ángel se sintió desvanecer, por lo cual lo sentaron en una silla de ruedas. El P. Juan pensó que era la ocasión ideal para llevarlo a la sección de enfermos y acercarlo al Papa.
Cuando el Papa pasó frente a ellos, el P. Juan se acercó y le dijo al Papa que Ángel era un atormentado y que nadie lo había podido liberar. Entonces el Papa intentó hacerlo.
Inmediatamente, Ángel besó el Anillo del Pescador y cayó en trance; el Sumo Pontífice le puso las manos en la cabeza al tiempo que se escuchaba un alarido saliendo de la garganta del mexicano ‘como el rugido de un león’, que todos los presentes lograron escuchar y el cual incluso se oye en el video.

Ángel cuenta que él vio que los demonios “se hacían chiquitos”, pero siguieron allí. El papa no lo logró sacarlos, en parte porque fue algo improvisado, mientras que hay requisitos previos para poder hacerlo.
El hecho es que a los dos días, el P. Juan hizo otro intento, llevándolo con el P. Gabriele Amorth, quien es el exorcista número uno en la Iglesia, autor de varios libros sobre exorcismo.
Ángel perdió el conocimiento durante el ritual y los demonios que trae dentro comenzaron a hablar en latín y en italiano con el Padre Amorth. Por esa conversación, el Padre Amorth logró saber lo que él mismo declaró a la prensa, a saber, que esa persona está poseída por cuatro demonios, y que esa posesión es una consecuencia y un signo: consecuencia de que los obispos mexicanos no hicieron nada cuando se aprobó el aborto en la Ciudad de México, y signo de la liberación por la que México pasará una vez que se hayan liberado las diócesis del mal que vino a raíz de la omisión de los obispos cuando se aprobó el aborto,  y cuyo efecto directo son los homicidios en México. Por cada aborto habría un asesinato de parte del crimen organizado, que entre otras cosas hacen sacrificios rituales y misas negras a la “santa muerte” para obtener la protección del demonio en el negocio del narcotráfico.

LA VIRGEN LES OBLIGÓ A HABLAR A LOS DEMONIOS

El caso del que hablamos, el de Ángel y su posesión, está relacionado con el triunfo del Corazón Inmaculado de María, prometido en Fátima, y que está siendo frenado y su corazón ultrajado por el aborto aprobado en México desde el 2007.
Los demonios son mentirosos por naturaleza y no querían divulgar esto, pero en los exorcismos que realizaron tanto el padre Amorth como otros sacerdotes, los demonios han sido obligados por “La Señora” (la Virgen María, en este caso de Guadalupe) para que revelen las causas de la posesión y de las vejaciones.
También han revelado los demonios que la Virgen de Guadalupe les quitó la tierra mexicana en 1531 con su aparición y conversión de los aztecas, y que ahora ellos están tratando de dar vuelta su influencia.

EL MENSAJE

El mismo Amorth explicó que se trata de una posesión particular, que contiene un “mensaje”. Asegura que la causa de la posesión de Ángel sería la débil respuesta de los obispos mexicanos ante la aprobación de la legalización del aborto en la Ciudad de México.
Afirma que para la liberación de Ángel y para librar a México de la violencia que lo sacude, los obispos tienen que cumplir ciertas condiciones:
- Reconocimiento y condena pública y nacional del pecado del aborto.
- Acto de reparación a María por haberle clavado una espada en su corazón y haber ofendido gravemente al Señor por quien se vive.
- Acto de consagración (y renuncia a Satanás) de la nación entera.
“En esta batalla decisiva contra Satanás, añadió, México tiene una función primordial. México es y sigue siendo una nación cristiana”.

“La fe del pueblo es fuerte y ellos darán el aporte decisivo al Triunfo del Corazón Inmaculado de María”.
La liberación de México, señaló el P. Amorth, se obtendrá una vez que los obispos se arrepientan de su grave omisión, y una vez que se haga una gran cruzada en que los mexicanos consagren el sufrimiento que están padeciendo mediante su ofrenda personal.
Una mención particular se hizo de la Basílica de Guadalupe, señalando que la Santísima Virgen está muy ofendida de que en la Ciudad donde está su presencia, se estén cometiendo miles de abortos.
Después de que los obispos hagan ceremonias de reparación y México sea liberado, entonces se podrá derogar la ley del aborto en la Ciudad de México, origen de todos esos males que sufre la nación.
El P. Juan Rivas comentó a diversos medios que es urgente comenzar con una cruzada de reparación y de liberación en todas las diócesis del país, porque ningún esfuerzo del ejército o de la policía federal va a lograr acabar con el flagelo de la violencia hasta que no se vaya a la raíz que ocasionó ese mal. Mientras que los obispos no se arrepientan por su pecado de omisión, insiste, y los mexicanos ofrezcan humildemente su reparación y sufrimiento, el aborto y la violencia del crimen organizado seguirán creciendo.

VIDEOS
Los siguientes videos son de un programa, Pulso de la Fe, del periodista Roberto O’Farril que hace un muy buen resumen de lo que se sabe hasta ahora; está publicado en Youtube.







viernes, 16 de noviembre de 2012

La Virgen y Jesús le muestran a Amparo, vidente de Prado Nuevo de El Escorial, el cielo, el purgatorio y el infierno



LAS APARICIONES DE PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL, MADRID, ESPAÑA

Mensaje del día 2 de Febrero del 2.002, primer sábado de mes,
en Prado Nuevo de El Escorial. (Madrid)
LA VIRGEN:
Hija mía, aquí estoy otra vez como Madre de los afligidos, Madre de los pecadores. Sé, hija mía, que tu corazón está afligido, pues te has quedado huérfana de un director que tanto te ha ayudado, a lo largo de tantos años, hija mía, pero te ha preparado y, desde el Cielo, te seguirá ayudando y seguirá ayudando a esta Obra, que tanto y tanto ha amado.
PADRE ALFONSO MARÍA:
Dios permite que me veas, hija mía, que diferencia la del Cielo a la Tierra: aquí no valen los títulos, ni los nombramientos; aquí es todo a lo Dios ¡qué grandezas las del Cielo y ver el rostro de Dios! Cuántas almas llegan aquí, por ese lugar, con una vida perfecta, porque los hombres se llaman católicos practicantes, ¿pero cómo viven la doctrina...?
¡Qué maravillas las del Cielo cuanto he anhelado este lugar y este momento! No te quedas sola, desde aquí velare por ti. Luchad todos para venir a juntarnos todos: ¿Cómo los hombres pueden negar la existencia del Cielo y del Infierno? Y muchos pastores que niegan la existencia del Infierno no saben el mal que hacen a las almas; cuando se encuentren ante el atribunal de Dios... Hermanos ,sed sinceros en predicar el Evangelio tal como está escrito; que los hombres sepan las verdades. No tengáis temor de explicarles las verdades, porque cuánto se pierde en llegar aquí por no haberles dicho con claridad la existencia del Cielo y del Infierno. Qué grandezas las que hay aquí, qué diferencia en la Tierra a este lugar: en la Tierra todo atrae al hombre menos Dios y aquí sólo te atrae Dios. Esta grandeza infinita no la perdáis, hijos míos. ¡Cómo os atrevéis a no explicar las verdades!
LUZ AMPARO:
¡Ay, qué grandezas, Dios mío! ¡Ay, Padre, ayúdeme!
PADRE ALFONSO MARÍA:
Ya he llegado aquí a ver el rostro de Dios, qué alegría siente todo mi ser porque estoy impregnado de la divinidad de Dios participando de estas grandezas. ¡Que grandezas y cuánto he deseado este momento! Esta es la grandeza infinita por la que tiene que luchar el hombre, no hay otras grandezas en la Tierra mayor que ésta; dejad los halagos, vivid para Dios y no seáis centros, que los hombres son muy dados a hacernos centros; y no os dejéis embaucar por unas palmaditas, que es fácil, como no reflexionéis, de que el demonio os conquiste por la soberbia y la vanidad. Luchad, sólo Dios basta, amad a las criaturas pero Dios por encima de todas las cosas. ¡Cuántos se quedan sin llegar aquí, hijos míos, porque se han creído Dioses y todo lo que han hecho lo han hecho para su vanidad y su persona: no os dejéis conquistar por los hombres conquistad a los hombres para Dios y dejad que Dios conquiste vuestro corazón! Vivid una vida entregada, amad mucho esta Obra. En esta Obra iréis por camino de perfección, pero ¡Ay, cómo os dejéis halagar y dar palmaditas en la espalda!; no seáis centros, hijos míos, cuánto me sirvió esto a mí, aunque yo amaba mucho a mi Dios, pero cuánto bien me ha hecho. Ay, hija mía, lucha para que un día estemos juntos. He dirigido tu alma, hija mía, todo lo mejor que he podido para encaminarla a Dios; sigue por el camino perfecto, desprendido, y humíllate, hija mía, que todo el que se humille será ensalzado. No olvides todo lo que te he enseñado, y también gracias os doy por todos los bienes que he recibido de vosotros. Criaturas que os habéis entregado a Dios, es el mejor camino más perfecto y seguro. Que nadie os confunda, nadie. Estad siempre unidos y ninguno que sea mayor que otro. Amaos. Cuántas almas hay en este lugar participando de esta misma gracia, pero han tenido que ser humilladas y pisoteadas para llegar tan alto. Sé muy humilde, hija mía, no olvides mis consejos.
LA VIRGEN:
Otras almas están en este lugar. Este alma va a hablar porque Dios se lo permite.
ALMA DEL PURGATORIO:
Yo estoy aquí, en el Purgatorio, soy un alma que me entregué a Dios, pero no fui fiel a mi vocación y tenía otro lugar para ir, un lugar tenebroso, un lugar donde no existía la paz, donde no existe el amor, pero, por la misericordia de Dios, aquí estoy. Gracias a vuestras oraciones estoy esperando salir de un momento a otro de este lugar. Aunque es un lugar de purificación pero ¡somos tan felices purgando nuestras deudas! No cambiaríamos nada de la Tierra por el Purgatorio, pues hemos visto a Dios, desde lejos, nos ha abierto un rayito del Cielo y lo hemos visto y su Madre Santísima nos consuela. No queremos nada ni aspiramos nada que no sea Dios, que no sea la eternidad: estar con la Divina Majestad de Dios.
Nada cambiaríamos, aunque sufrimos para purificar nuestras culpas, por este lugar. Llevo aquí mucho tiempo, aunque mi tiempo no es vuestro tiempo, pero no importa el tiempo, importa el lugar donde voy a ir. Y otras muchas están purificándose, aunque es un lugar de dolor también es un lugar de gozo...
EL SEÑOR:
Mira los condenados.
LUZ AMPARO:
¡Qué horror!
ALMA CONDENADA:
No queremos saber nada ni de vosotros ni de Dios; no cambiaríamos las penas ni el dolor, para ir al Cielo. Nuestra misión es el odio, la destrucción, el desamor; es un tormento que no acabará nunca y nunca nos consumirá; es un fuego devorador que devora nuestras entrañas; pero somos malditos de Dios porque nosotros no hemos querido amarlo. Pero sí que quiero que aviséis a los hombres los tormentos tan grandes que hay en este lugar, para que no lleguen a él; así me lo ordena la voz de Dios... Pero por mí arrastraría a todos a este lugar donde se consumieran con el fuego, donde el odio, donde la destrucción, no dejan de existir. Todo es amargura, y nuestra misión es destruir a las almas.
LUZ AMPARO:
¡Qué horror!
ALMA CONDENADA:
Muchos llegamos aquí porque nadie ha querido decirnos la verdad y nosotros tampoco hemos querido comprenderla; era más fácil vivir en comodidad, en abundancia, en hacer cada uno lo que nos da la gana, sin hacer la voluntad de Dios. Este es nuestro sueldo, nos pagan para quien hemos trabajado; sentimos odio, desprecio. Si Dios nos dejara, destruiríamos el mundo. Sólo sentimos deseos de arrastrar a todos los hombres para que participen de este dolor.
LA VIRGEN:
Hija mía, ¿ves qué diferencia del amor al odio? Fíjate la paz que hay en este lugar y el odio, el desprecio, el rencor que hay en el otro; luchad, hijos míos, y no os dejéis conquistar por palabras que regalen vuestros oídos, por comodidades para vuestro cuerpo. Sed fieles a la voluntad de Dios, amad nuestros Corazones, hijos míos. Las almas buenas gozan de la misericordia tan grande que Dios ha tenido con ellas , porque han sido capaces de luchar, de desprenderse, de no aceptar vanidades, ni rencores, ni envidias, de ser pobres, humildes, de sacrificados, de imitar a Jesús en la Cruz y a María en Nazaret. ¿No has visto a tu padre espiritual, hija mía, qué gozoso está en la presencia de Dios? Toda su vida entregada a Dios desde muy niño; desde nueve años ya empezó su camino, hija mía.
EL SEÑOR:
Se entregó todo, por eso yo le di el premio a él y a ti; a él, de ser tu director espiritual y a ti, de aprender de él. Por eso pido a los hombres: acercaos a los Sacramentos, hijos míos, no os abandonéis en la oración, dejad el mundo y todas las vanidades que hay en el mundo y llevad un camino recto y seguro. En el mundo hay una crisis de fe que los hombres han perdido, porque todo lo ven bien. El hombre ha perdido la moral y el mundo está lleno de una inmoralidad: que nada es pecado, la carne la llevan en triunfo y te repito, hija mía, que los hombres quieren cambiar las leyes, no aceptándose cada uno como es, en el camino de la santidad, si no en la inmoralidad y adulterando su cuerpo: hombres con hombres, mujeres con mujeres . ¡Pero hasta dónde vais a llegar criaturas, que no respetáis la ley de Dios! Dios creó al hombre para procrear y a la mujer; no para gozar ni para placeres ni pasiones. El hombre lo ha olvidado; te repito, hija mía, esto parece Sodoma y Gomorra: ¡Hasta cuándo tiene Dios que avergonzarse de los hombres! Orad, hijos míos, orad, para no caer en tentación.
Acudid a este lugar, hijos míos, que sólo vengo a enseñar que cumpláis con el Evangelio tal como está escrito y no pongáis leyes cada uno a vuestro antojo. Orad, sacrificaos, hijos míos, acercaos al Sacramento de la Confesión y de la Eucaristía, para fortalecer vuestras almas; que los hombres están en una tibieza porque han dejado a Dios y cada día el demonio se está apoderando más de las almas, y los guías no ven la situación del mundo; ciegos, que vuestra soberbia no os deja ver ni aceptar que Dios se manifieste a los humildes para confundir a los soberbios y a los que se creen grandes y poderosos. Pedid, hijos míos, por ellos.

Tres horas en el Purgatorio y luego... ¡al cielo para siempre jamás, en compañía de Jesús y de la Virgen!



TRES HORAS EN EL PURGATORIO


Las almas que están en el Purgatorio siempre desean ir lo más pronto a Dios, se siente amadas por nuestro Padre Dios, desean la presencia de Jesucristo, algo que les haría olvidar los sufrimientos que padecen. Pero han de esperar todo el tiempo que Dios haya determinado hasta quedar totalmente purificadas todas las almas que están el Purgatorio. 


Hay personas que dicen que pasarán al Purgatorio antes de ir al cielo. Pues nada manchado puede entrar el Reino de Dios. Se le podría preguntar, ¿Quieres pasar de aquí al Purgatorio cuando no puedes soportar los sufrimientos que Dios te permite tener con las enfermedades, adversidades ahora que puedes? ¿Y te quejas mucho? Ya quisieran las almas del purgatorio sufrir tus enfermedades, lo llevarían mucho mejor, pues existe una gran diferencia. 


Pero seria mejor que el Purgatorio lo debemos pasar en la tierra. A Fray Daniele también pensaba que después de morir pasaría un tiempo en el Purgatorio, pero el Señor le llevó allí en vida para hacerle reflexionar.


Una cosa es pensar, pero otra es vivirla, sentir en su propio ser los padecimientos, las penas del Purgatorio. Después de que en su cuerpo sintió el gran rigor de las penas del Purgatorio, y cuando volvió en sí, determinó servir de un modo más perfecto a Dios y pasar su purgatorio en vida. Y esto es lo que debemos hacer todo. Porque la experiencia de Fray Daniele, nos hace saber que un momento en el Purgatorio es mucho tiempo; una hora en el Purgatorio parece una eternidad.


Vivamos en gracia de Dios, pidamos a Dios ahora que podemos que nos de fortaleza para no sucumbir en nuestros dolores. Por muy terrible que nos parezca todo tipo de dolores, de persecuciones, de adversidades, de incomprensiones, todo eso es nada ante la eternidad feliz que Dios tiene preparado para sus fieles, para sus hijos. Soportémoslo todo como lo hizo con infinita perfección nuestro Santísimo Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María. 


Publicamos el testimonio de Fray Daniele, compañero inseparable del P. Pío. Este interesante relato sobre la experiencia del Fray Daniele y el purgatorio y posterior resurrección, está tomado del libro «Omagio a Fray Daniele». 


Traducción del italiano del libro «Omagio a Fra'Daniele, capuchino». Autor, Padre Remigio Fiore, capuchino y sobrino de Fray Daniele, 


Aprobación eclesiástica de Monseñor Serafino Spreafico, Obispo Capuchino, 29 de julio de 1998. «Convento de Santa María de las Gracias», San Giovanni Rotondo Foggia). Fray Daniele y el purgatorio Relato de Fray Daniele Soy un simple hermano lego capuchino.


He desenvuelto mi vida haciendo el trabajo que me correspondía; de portero, sacristán, pedir limosnas y cocinero. Con frecuencia me iba con la mochila en la espalda a pedir limosnas de puerta en puerta. Hacía la compra todos los días para el convento. Todos me conocían y me querían bien. Siempre que compraba alguna cosa me hacían descuentos, y aquellas pocas liras que recogía, en vez de entregárselas al superior, las conservaba para la correspondencia, para mis pequeñas necesidades y también para ayudar a los militares que llamaban a la puerta del convento.


Inmediatamente después de la guerra, me encontraba en San Giovanni Rotondo, mi pueblo nativo, en el mismo convento del P. Pío. Un poco tiempo después comencé con algunos dolores en el aparato digestivo y me fui a una consulta médica, y el médico me diagnosticó un mal incurable: un tumor. 


Pensando ya en la muerte, fui a referírselo todo al Padre Pío, el que -después de haberme escuchado- bruscamente me dijo: «Opérate.» Permanecí confuso y reaccionando le dije: «Padre, no me vale la pena. El médico no me ha dado ninguna esperanza. Ahora sé que debo morir.»


«No importa lo que te ha dicho el médico: opérate, pero en Roma en tal clínica y con tal profesor.»


El P. me dijo esto con tal fuerza y con tanta seguridad que le contesté: 


«Si Padre, lo haré». Entonces él me miró con dulzura y, conmovido, añadió: 


«No temas, yo estaré siempre contigo». 


A la mañana siguiente salí ya en viaje para roma, y estando sentado en el tren. Advertí al lado mío una presencia misteriosa: era el Padre Pío que mantenía la promesa de estar conmigo.


Cuando llegué a Roma super que la clínica era «Regina Elena», y que el profesor se llamaba Ricardo Moretti. Hacia el atardecer ingresé en la clínica. Parecía que todos me esperaban, como si alguno hubiera anunciado mi llegada, y me acogieron inmediatamente. 


A las 7 de la mañana estaba ya en la sala de operaciones. Me prepararon la intervención. A pesar de la anestesia, permanecí despierto y me encomendé al Señor con las mismas palabras que Él dirigía al Padre antes de morir:


«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».


Comenzaron los médicos la intervención y yo sentía todo lo que decían. Sufría dolores atroces, pero no me lamentaba, al contrario, estaba contento de soportar tanto dolor que ofrecía a Jesús, ya que aquellos todos sufrimientos purificaban mi alma de mis pecados. Un rato después me adormecí. 


Cuando recobré la conciencia me dijeron que había estado tres días en coma antes de morir. Me presenté delante del Trono de Dios. Veía a Dios pero no como juez severo, sino como Padre afectuoso y lleno de amor. Entonces comprendí que el Señor había hecho todo por amor hacia mí desde el primero al último instante de mi vida, amándome como si fuera la única criatura existente sobre la tierra. 


No obstante me di cuenta también de que no solamente no había cambiado este inmenso amor divino, sino que lo había descuidado totalmente.


Fui condenado a dos / tres oras de Purgatorio


«¿Pero cómo? -me pregunté- ¿Solamente dos / tres horas? Y después podré quedarme siempre próximo a Dios eterno amor? Di un salto de alegría y me sentía como hijo predilecto. La visión desapareció y me volví a encontrar en el Purgatorio.


Las dos / tres horas de Purgatorio fueron dadas sobre todo por haber faltado al voto de pobreza, es decir, por haber conservado para mí unas pocas liras -como dije antes.


Eran unos dolores terribles que no sabia de donde venia, pero se sentía intensamente. Los sentidos con los cuales se había ofendido más a Dios en este mundo: los ojos, la lengua... experimentaba mayor dolor y era una cosa increíble porque allí abajo, en el Purgatorio, uno se siente como si tuviese cuerpo y conoce / reconoce a los demás como sucede en el mundo.


Mientras tanto, que no había pasado más que unos instantes con aquellas penas, me parecía ya que fuera una eternidad. Lo que más hace sufrir en el Purgatorio no es tanto el fuego -también muy intenso- sino aquel sentirse lejos de Dios -y lo que más aflige es haber tenido todos los medios a disposición para la salvación y no haber sabido aprovecharse de ellos.


Fue entonces cuando pensé ir a un hermano de mi convento para pedirle que rezara por mí que estaba en el Purgatorio. Aquel hermano quedó maravillado porque sentía mi voz pero no me veía y me preguntó:


¿Dónde estás, porque no te veo?


Yo insistían y, viendo que no tenía otro medio para llegar a él, pero mis brazos se cruzaban pero no llegaba. Sólo entonces me di cuenta que estaba sin cuerpo. Me contenté con insistirle para que rezase mucho por mí y me fuera del Purgatorio.


«¿Pero cómo? -me decía a mí mismo- ¿no debería estar solo dos / tres horas en el Purgatorio? Y han transcurrido ya trescientos años? Por lo menos así me parecía. De repente se me aparece la Bienaventurada Virgen María y le pedí insistentemente, le supliqué, diciéndole:


«¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios, consígueme del Señor la gracia de volver a la tierra para vivir y trabajar solamente por amor de Dios!».


Acudí también ante el P. Pío e igualmente le supliqué: «Por tus atroces dolores, por tus benditas llagas, padre Pío, ruega por mí a Dios para que me libere de estas llamas y me conceda continuar el Purgatorio en la tierra».


Después no vi nada más, pero me di cuenta de que el Padre hablaba a la Virgen. Unos instantes después se me apareció nuevamente la Bienaventurada Virgen María: era Santa María de las gracias, pero venía sin el Niño Jesús, inclinó la cabeza y me sonrió. En aquel mismo momento volví a tomar posesión de mi cuerpo, abrí los ojos y extendí los brazos. Después, con un movimiento brusco, me liberó de la sabana que me cubría. Estaba contento, había recibido la gracia. La Santísima Virgen me había escuchado.


Inmediatamente después los que me velaban y rezaban, asustadísimos, se precipitaron fuera de la sala a buscar enfermeros y doctores. En pocos minutos la clínica estaba abarrotada de gente. Todos creían que yo era un fantasma y decidieron cerrar bien las puertas y desaparecer, por cierto temor a los espíritus.


A la mañana siguiente me levanté muy pronto y me senté en una butaca. A pesar de que la puerta estaba cuidadosamente vigilada, algunos lograron entrar y me pidieron les explicara lo que me había sucedido. Para tranquilizarles, les dije que estaba llegando el médico de guardia, al cual tenía que decir lo que me había pasado. Corrientemente los médicos no llegaba antes de las diez, pero aquella mañana todavía no eran las siete y dije a los presentes:


«Mirad; el médico está llegando; ahora está aparcando el coche en tal puesto».


Pero nadie me creía. Y yo continuaba diciéndole:


«Ahora está atravesando la carretera, lleva la chaqueta sobre el brazo y se pasa la mano por la cabeza como si estuviera preocupado, no sé que tendrá»...


Pero nadie daba crédito a mis palabras. Entonces dije: «Para que me creáis que no os miento, os confirmo que ahora el médico está subiendo en el ascensor y está para llamar a la puerta». Apenas había terminado de hablar, se abre la puerta y entró el médico quedando maravillados todos los presentes. Con lagrimas en los ojos, el doctor dijo:


«Sí, ahora creo en Dios, creo en la Iglesia y creo en el Padre Pío...». 


Aquel médico que primero no creía o cuya fe era como agua de rosas, confesó que aquella noche no había logrado cerrar los ojos pensando en mi muerte, que él había comprobado, sin dar más explicaciones. Dijo que a pesar del certificado de muerte que había escrito, había vuelto para cerciorarse qué era lo que había sucedido aquella noche que tantas pesadillas le había ocasionado, porque aquel muerto (que era yo) no era un muerto como los demás y que, efectivamente, no se había equivocado.


Conclusión Después de esta experiencia, Fray Daniele vivió verdaderamente el Purgatorio en esta tierra, purificándose a través de enfermedades, sufrimientos y dolores, conformándose siempre y en todo con la voluntad de Dios. Solamente recuerdo algunas intervenciones que sufrió: de próstata, coliscititis, aneurisma de la vena abdominal con relativa prótesis; otra intervención después de un accidente callejero cerca de Bolonia, prescindiendo ya de otros dolores no sólo físicos, sino también morales.


A la hermana Felicetta, que le preguntó cómo se sentía de salud, Fray Daniele le confió: «Hermana mía, hace más de 40 años que no recuerdo que significa estar bien».


Para terminar podría decir que este relato de Fray Daniele es un episodio más que prueba el amor de Fray Daniele por la Virgen. Fray Daniele falleció el 6 de julio de 1994. Mientras colocaban convenientemente sus restos mortales en la capilla de la Enfermería del Convento de los Hermanos Capuchinos, en San Giovanni Rotondo, y se recitaba el Rosario en sufragio de su alma, a algunos de los presentes les parecía que Fray Daniele movía los labios como para contestar al Ave María del Rosario. La voz se difundió tan rápidamente, que el superior, Padre Livio de Matteo, para quedar tranquilo, quiso cerciorarse de que no se trataba de una muerte aparente. Por este motivo hizo venir de la Casa Alivio del sufrimiento próxima, al doctor Nicolás Silvestri, ayudante de Medicina Legal y doctor José Pasanella, asistente también de medicina Legal, los cuales hicieron un electrocardiograma a Fray Daniele y le tomaron la temperatura, por lo cual confirmaron definitivamente su muerte.


Ahora Fray Daniele goza ciertamente de la visión beatifica de Dios y, desde el cielo, sonríe, bendice y protege.


(SOL DE FATIMA, número 188, pagina 26-27. noviembre-diciembre, 1999), 


«A algunos de los presentes les parecía que Fray Daniele moviera los labios, como para contestar al Ave María del rosario». Después de que el alma ya no estaba en el cuerpo de Fray Daniele, aún así, para aquellos, algunos de los presentes, veían como seguía orando al Señor.


«Y lo vieron más de uno.»


El cuerpo acostumbrado a tanta oración, todavía permanecía como si estuviera bien vivo, aunque en ese mismo momento su alma ya gozaba de la presencia de Dios. Se había convertido en instrumento de oración, aun cuando su alma había quedado libre de aquel cuerpo bendecido por Dios. Se cuenta también en la historia que ha habido personas que poco antes de morir, tuvieron deseos de pecar, y acabaron en ruina perpetua. Unos cuerpos se convierten en bendición y otros en maldición.


A esto, remito el Santo Rosario que Adry Treviño nos ha aportado para alivio de las benditas almas del Purgatorio:


Sagrado Corazón de Jesús en Vos Confío, Sagrado Inmaculado Corazon de María Santisima, sed nuestra salvación. Jesús y María Santísima, bendecid y proteged a todos tus hijos e hijas que participan con deseos de aprender las enseñanzas de Jesús en la Iglesia católica, Santa, Apostólica y Romana.

sábado, 10 de noviembre de 2012

La Virgen le muestra a Amparo, vidente de El Escorial, Madrid, el infierno y sus castigos


MENSAJE DEL DÍA 26 DE MAYO DE 1984 EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID) LA VIRGEN (se trata de apariciones aprobadas por la Iglesia en España): 


Pero para que veas que todo no es gloria, hija mía, verás una parte de infierno. 

AMPARO:: ¡Ay, ay, ay, ayyy...! Pero ¡bueno! ¡Ay, ay, ay..! 
LA VIRGEN: Esas llamas que salen de su boca, es porque han publicado doctrinas falsas. 

AMPARO: ¡Ay!, ¿Y están siempre así? ¡Ay, ay, ay! ¿Y ese brazo está ardiendo también? 
LA VIRGEN: Cada miembro, que ha cometido un pecado, será atormentado, hija mía. 

AMPARO: ¡Ay!, a esos retírales las llamas. ¡Si yo eso no lo había visto de las llamas! Parecen hierro los cuerpos que están ardiendo, como un hierro está al rojo, lo tiran para arriba y para abajo. ¿Eso es siempre? LA VIRGEN: Estas almas, hija mía, están constantemente diciendo: "Maldita boca, malditos brazos, y todo mi cuerpo sea maldito", que no me ha servido nada más que para la condenación, "maldito sea mi cuerpo". 

AMPARO: Pero esos ¿no pueden salir de ahí? ¿No? ¿Tampoco? ¡Ay, Dios mío! 
LA VIRGEN: Los miembros de vuestro cuerpo, hijos míos, que hayan cometido un pecado serán eternamente atormentados. Por eso os digo, hijos míos: Si vuestro ojo os hace pecar, arrancáoslo y tiradlo lejos. Y si vuestro brazo os hace pecar, arrancaoslo fuerte y tiradlo muy lejos, porque más vale entrar sin ojos y sin brazos en el cielo, que no con todo el cuerpo en el infierno. 

AMPARO: Pero ¿cuántos infiernos hay?, porque ya son muchos. 
LA VIRGEN: Cada infierno, hija mía, cada infierno será según su pecado. 

AMPARO: Pero ya está bien, todos los que tiene. 
LA VIRGEN: Porque a todos no se os puede dar el mismo castigo, hijos míos. Dios Padre le dará a cada uno según el castigo que merece. Como las moradas, hijos míos, cada uno iréis según vuestras obras. 

AMPARO: Si a cualquier morada vas ¿se sufre? ¿no? 
LA VIRGEN: No, hija mía, en todas es felicidad, todo es amor; pero unos están más cerca de Dios Padre que otros; pero no sienten ningún dolor, ni ningún tormento y no necesitan de nada, están gloriosos, hija mía.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Los Novísimos y una visión de Santa Brígida en la que la Virgen salva un alma de ser condenada


Recordemos lo que nos espera: el terrible juicio de Dios; y después de él, según hayamos obrado en nuestras vidas, la sentencia será lanzada:

- O ir al cielo directamente 
- O ir al Purgatorio por quién sabe cuánto tiempo 
- O ir al infierno por toda la eternidad

Por eso es muy importante y provechoso que siempre en la vida reflexionemos en 3 puntos:

1) En el terrible juicio de Dios y lo mucho que ayuda para aprobarlo, las oraciones de los demás
2) En las terribles penas que se sufren en el Purgatorio
3) En la expiación que tendríamos que hacer durante nuestras vidas si quisiéramos no pasar por el Purgatorio, o sólo estar allí por breve “tiempo”.

-En este post sólo analizaremos el primer punto, esto es el terrible Juicio de Dios y lo mucho que ayuda para aprobarlo, las oraciones de los demás.

El terrible juicio de Dios nos lo recuerda muy bien el “DIES IRAE”:
“Día de ira, el día aquél, que reducirá el mundo a cenizas;…
Cuán grande será el terror cuando aparezca el Juez,
para sentenciarlo todo con rigor…
El libro, ya completo, será leído, en el que todo (¡TODO!) se haya consignado…
Cuando el juez se haya sentado, se revelará todo secreto; nada (¡NADA!) quedará sin castigo…
¿Qué he de decir entonces, miserable de mí? ¿a qué abogado recurriré si apenas el justo estará seguro?...”

¿TENEMOS MIEDO DEL JUICIO DE DIOS?

Bueno, al menos que ese temor sea saludable para prepararnos bien para ese momento. Pero veamos lo mucho que ayuda para aprobarlo, las oraciones de los demás.

PARA ILUSTRAR ESTO, NARREMOS UNA VISIÓN DE SANTA BRÍGIDA:

Santa Brígida
Ella, velando en oración vio en una visión espiritual, un trono, que estaba ocupado por uno como el sol; y la luz y resplandor que de él salía, era incomprensible en longitud, latitud y profundidad.

Estaba una Virgen cerca del trono con una preciosa corona en la cabeza. Tras esto, vio un negro como etíope, feo y abominable, lleno de inmundicia y encendido de enojo, que comenzó a dar voces diciendo: “Oh Juez justo, juzga esta alma y oye sus obras, que ya poco le resta de estar en el cuerpo, y dame licencia para que atormente al alma y al cuerpo en lo que fuera justo”.

Después vio la Santa un soldado armado junto al trono, modesto en el aspecto, sabio en las palabras y dulce en sus ademanes, el cual dijo:

“Oh Juez, ves aquí las buenas obras que ha hecho esta alma hasta este punto”.

Y LUEGO SE OYÓ UNA VOZ DEL TRONO QUE DIJO: “Más son, pues, los vicios en esta alma, que las virtudes. No es justicia que tenga parte el vicio con la suma virtud, ni se junte a ella”.

Enseguida dijo el negro: “A mí es de justicia que se me entregue esta alma; que si ella tiene vicios, yo estoy lleno de maldad, y estará bien conmigo”.

“La misericordia de Dios -dijo el soldado- hasta la muerte acompaña a todos, y hasta que haya salido el alma del cuerpo, no se puede dar la sentencia; y esta alma sobre que pleiteamos, aun está en el cuerpo, y tiene discreción para escoger lo bueno”.

“La escritura -replicó el negro- que no puede mentir, dice: Amarás, a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo. Y todo cuanto éste ha hecho, ha sido por temor, no por amor de Dios como debía, y todos los pecados que ha confesado, han sido con poca contrición y dolor. Y pues no mereció el cielo, justo es que se me dé para el infierno, pues sus pecados están aquí manifiestos ante la divina justicia, y nunca de ellos ha tenido verdadera contrición y dolor”.

“Este infeliz, dijo el soldado, esperó y creyó que asistido de la gracia tendría esa verdadera contrición”.

A lo cual le respondió el negro: “Has traído aquí todo cuanto bien ha hecho ése, todas sus palabras y pensamientos que pueden servirle para salvarse; pero todo ello no llega ni con mucho a lo que vale un acto de verdadera contrición y dolor, nacido de la caridad divina con fe y esperanza; y por consiguiente, no puede servir para borrar todos sus pecados. Porque justicia es de Dios, determinada en su eternidad, que nadie se salve sin contrición; y como es imposible que vaya Dios contra este su decreto eterno, resulta, que con razón pido se me dé esta alma para ser atormentada con pena eterna en el infierno”.

¡No!, replicó el soldado, y luego aparecieron innumerables demonios, semejantes a las centellas que salen de un fuego abrasador, y a una voz clamaban diciendo…

“¡Tú amas la justicia, oh Juez!, ¿por qué no declaras ser nuestra esta alma, para que la atormentemos según sus obras?”.

Santa Brígida vidente
OYÓSE DESPUÉS EL SONIDO DE UNA TROMPETA, al cual todos quedaron silenciosos, y al punto dijo una voz:

“Callad y oíd vosotros todos, ángeles, almas y demonios, lo que va a hablar la Madre de Dios”.

Y EN SEGUIDA APARECIÓ ANTE EL TRONO DEL JUEZ LA MISMA VIRGEN MARÍA, trayendo mucho bulto de cosas como escondidas debajo del manto, y dijo a los demonios:

“Vosotros, enemigos, perseguís la misericordia, y sin ninguna caridad pregonáis la justicia. Aunque es verdad que esta alma se halla falta de buenas obras, y por ellas no pudiera ir al cielo, mirad lo que traigo debajo de mi manto. Y alzándolo por ambos lados, veíase por el uno una pequeña iglesia y en ella algunos religiosos; y por el otro lado se veían hombres y mujeres, amigos de Dios, todos los cuales clamaban a una voz, diciendo: Señor, tened misericordia de él”.

REINÓ DESPUÉS UN GRAN SILENCIO Y PROSIGUIÓ LA VIRGEN:

“La Sagrada Escritura dice, que el que tiene verdadera fe en el mundo, puede mudar los montes de una a otra parte. ¿Qué no pueden y deben hacer entonces los clamores de todos estos que tuvieron fe y sirvieron a Dios con fervoroso amor? ¿Qué no han de alcanzar los amigos de Dios, a quienes éste rogó que pidiesen por él, para que pudiera apartarse del infierno y conseguir el cielo, y mucho más cuando por sus buenas obras no buscó otra remuneración que los bienes celestiales? ¿Por ventura, no podrán las lágrimas y oraciones de todos estos bienaventurados ayudar esta alma y levantarla, para que antes de su muerte tenga verdadera contrición con amor de Dios? Yo también uniré mis ruegos a las oraciones de todos los santos que están en el cielo, a quienes éste honraba con particular veneración. Y a vosotros, demonios, os mando de parte del Juez y de su poder, que atendáis a lo que veréis ahora en su justicia".

Y respondieron todos, como con una sola voz: "Vemos, que como en el mundo las lágrimas y la contrición aplacan la ira de Dios, así tus peticiones le inclinan a misericordia con amor”.

DESPUÉS DE ESTO, OYÓSE UNA VOZ que salió del que estaba sentado en el solio resplandeciente, y dijo:

“Por los ruegos de mis amigos tendrá éste contrición antes de la muerte, y no irá al infierno, sino al purgatorio con los que allí padecen mayores tormentos; y acabados de purgar sus pecados, recibirá su premio en el cielo, con aquellos que tuvieron fe y esperanza, pero con mínima caridad.”

Y así que oyeron esto, huyeron los demonios.

Santa Brígida narra luego que ese pecador tuvo que sufrir las más duras penas en el purgatorio "con los que allí padecen mayores tormentos", pues el sufrimiento para purgar las culpas será distinto en cada caso según sea la culpabilidad.

¡QUÉ CONSOLADOR SABER lo mucho que ayudan las oraciones del prójimo! POR ESO, DESDE AHORA, RECEMOS MÁS POR NUESTROS DIFUNTOS para ayudarlos en el juicio de Dios que hayan tenido, que aunque ya sea un juicio pasado, Dios, con su mirada sobre todos los tiempos, veía las oraciones que se iban a hacer por determinada alma, y así podría haberles concedido el perdón antes de haber comparecido ante su divina presencia.

Y NOSOTROS, DESDE AHORA, TENGAMOS MAYOR DEVOCIÓN A LOS SANTOS, pidámosles que rueguen siempre por nosotros, especialmente en la hora de nuestra muerte; Y CLARO ESTÁ, TENGAMOS MAYOR AMOR Y DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA, y recemos con fervor, esas palabras que a menudo decimos distraídos:

“Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.

Y TAMBIÉN TENGAMOS AMIGOS EN ESTE MUNDO, a quienes ayudemos por nuestras limosnas, caridad, consejos, amor, para que ellos rueguen a Dios por nosotros, especialmente en la hora de nuestra muerte y también después de ella. Pues aunque nos hayamos salvado, también necesitaremos su ayuda para mitigar los terribles tormentos del Purgatorio.

LAS PENAS QUE SUFREN LAS ALMAS DEL PURGATORIO son muchas en cantidad, son indecibles en intensidad, y en duración, parecen muchas veces casi interminables.

CONCLUSIÓN

QUE ESTAS REFLEXIONES NOS AYUDEN a tener mayor amor por las almas del Purgatorio, y a no cesar jamás de rezar por ellas. ALGÚN DÍA, TAMBIÉN EL TURNO NOS LLEGARÁ A NOSOTROS: vendrá la muerte, vendrá el terrible juicio de Dios, ¿qué será de nosotros?

¡NO TENGAMOS MIEDO!, desde ahora preparémonos bien para nuestro juicio, purifiquemos nuestras almas con frecuentes confesiones, y hagámonos amigos de las almas del Purgatorio, para que ellas al llegar al cielo, rueguen a su vez por nosotros.

SANTA BRÍGIDA, EN UNA VISIÓN, OYÓ UNA VEZ QUE UN ÁNGEL EXCLAMÓ: “¡Bendito de Dios sea, el que en el mundo ayuda las almas con sus oraciones y con el trabajo de su cuerpo!”.

Y TAMBIÉN OYÓ MUCHAS VOCES DESDE EL PURGATORIO QUE DECÍAN: “¡Dios se lo pague a aquellos que nos ayudan y suplen nuestras faltas! ¡Oh Señor Dios!, da de tu incomprensible poder, el ciento por uno, a todos los que en el mundo nos ayudan y nos elevan con sus buenas obras, para que veamos la luz de tu Divinidad, y gocemos de tu presencia y divino rostro”.

OREMOS POR LOS DIFUNTOS, mandémosles decir misas, para que las almas del purgatorio salgan pronto y alcancen la bienaventuranza eterna. También OREMOS POR LOS VIVOS e igualmente pidamos misas para ellos, porque la Madre de Dios nos reveló -en Fátima- que muchos se condenan porque no hay quien los tenga presentes en sus oraciones. Muchas personas jamás tienen en cuenta a los vivos, pues parecieran ignorar que también a las personas vivas se puede aplicar el Santo Sacrificio de la Misa con gran provecho. ¿Qué mejor regalo puede haber para un difunto o un ser querido vivo que mandarle ofrecer una Santa Misa y orar frecuentemente por él?
(texto extraído de: http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com.ar)