San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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martes, 17 de octubre de 2017

El poco conocido poder espiritual de la Sal Bendita


La Sal Bendecida o Exorcizada es uno de los sacramentales de la Iglesia Católica.

Probablemente estés muy familiarizado con el agua bendita. ¿Pero también lo estarás con la sal bendita?

Tanto la sal como el agua bendita son sacramentales, o signos sagrados que disponen a los fieles para recibir una gracia (cf. Sacrosanctum Concilium 60).

El uso de la sal con fines religiosos por el pueblo de Dios se remonta a miles de años tras hasta el pueblo judío antes de Cristo. Y también fue usado por los cristianos de la Iglesia primitiva, especialmente de rito romano.

Hoy en día el uso de la sal bendita en la liturgia se da con mayor frecuencia en la Forma Extraordinaria, especialmente en exorcismos, bautizo, la reconsagración de un altar, y la bendición del agua bendita. Pero también en la Forma Ordinaria la sal bendita puede ser usada para bendecir el agua.

La sal es también usada para bendecir hogares. Se puede rociar, o incluso dibujar una línea, la cual actúa como una línea espiritual de protección contra los espíritus malignos (es posible que hayas visto esto en las películas de terror… ¡pero es una práctica tradicional católica!). Algunas personas incluso la utilizan en la cocina.

Si deseas tener un poco de sal bendita solo debes tomar un poco de sal común y corriente y pedir a un sacerdote que la bendiga. ¡Así de simple!
(http://es.churchpop.com/2017/09/03/poco-conocido-poder-espiritual-la-sal-bendita/)

viernes, 22 de septiembre de 2017

El poco conocido poder espiritual de la Sal Bendita


La sal bendecida o exorcizada es uno de los sacramentales
de la Iglesia Católica.

Probablemente estés muy familiarizado con el agua bendita. ¿Pero también lo estarás con la sal bendita?

Tanto la sal como el agua bendita son sacramentales, o signos sagrados que disponen a los fieles para recibir una gracia (cf. Sacrosanctum Concilium 60).

El uso de la sal con fines religiosos por el pueblo de Dios se remonta a miles de años tras hasta el pueblo judío antes de Cristo. Y también fue usado por los cristianos de la Iglesia primitiva, especialmente de rito romano.

Hoy en día el uso de la sal bendita en la liturgia se da con mayor frecuencia en la Forma Extraordinaria, especialmente en exorcismos, bautizo, la reconsagración de un altar, y la bendición del agua bendita. Pero también en la Forma Ordinaria la sal bendita puede ser usada para bendecir el agua.

La sal es también usada para bendecir hogares. Se puede rociar, o incluso dibujar una línea, la cual actúa como una línea espiritual de protección contra los espíritus malignos (es posible que hayas visto esto en las películas de terror… ¡pero es una práctica tradicional católica!). Algunas personas incluso la utilizan en la cocina.

Si deseas tener un poco de sal bendita solo debes tomar un poco de sal común y corriente y pedir a un sacerdote que la bendiga. ¡Así de simple!
(http://es.churchpop.com/2017/09/03/poco-conocido-poder-espiritual-la-sal-bendita/)

lunes, 11 de septiembre de 2017

3 poderosos sacramentales para tener en casa



Estos pequeños artículos religiosos pueden ayudar a proteger a tu familia

El uso de los sacramentales es una de las prácticas más malinterpretadas de la Iglesia católica. Son parte de la vida de la Iglesia desde los primeros tiempos, pero por lo general son vistos como una especie de superstición.

El motivo está, en gran medida, en el hecho de que muchos católicos a lo largo de los siglos han empleado los sacramentales de forma supersticiosa, ya que no habían aprendido a usarlos como es debido. En vez de utilizarlos con fe, algunos católicos los empleaban como amuletos mágicos más que como instrumentos de gracia.

Lo cual es una pena, ya que la función de los sacramentales es enriquecer nuestras vidas espirituales, no menoscabarlas. Han sido instituidos por la Iglesia para acercarnos a una relación más profunda con Cristo y están centrados en santificar todos los ámbitos de nuestras vidas. Los sacramentales son extensiones de los siete sacramentos y traen la gracia de Dios a todo lo que hacemos.

Un lugar donde los sacramentales son especialmente poderosos es el hogar. Si se usan con espíritu de fe, los sacramentales pueden protegernos del daño espiritual o inspirarnos para vivir una vida santa dedicada a Dios.

A continuación tienen tres de esos sacramentales que, si se usan adecuadamente, pueden ofrecer un estímulo espiritual al hogar, además de mantener a raya a los enemigos espirituales que acechan en las sombras.

Agua bendita
El agua bendita tiene un doble significado: nos recuerda nuestro bautismo y también es un símbolo de purificación espiritual.

Se dice que el agua bendita tiene un gran poder contra el diablo, ya que el diablo no puede soportar esta agua “limpia” porque él es impuro para toda la eternidad. Es un recordatorio del agua que manó del costado de Cristo, que es un símbolo del bautismo, y nos trae a la mente el día de la derrota del diablo (la crucifixión de Cristo).

Es una costumbre antigua tener ‘pilas’ o ‘fuentes’ de agua bendita en las paredes de una casa. Son cálices simples o elaborados que contienen agua bendita que puede usarse para bendecirse uno mismo durante el día. Es especialmente útil disponerlas junto a las puertas para salir de la casa y en los dormitorios de los familiares. De esa manera, nos mantenemos siempre fijos en Cristo y nos recordamos que hemos de permanecer puros. También nos facilita el tener el agua bendita a mano cuando es necesario repeler cualquier influencia del Maligno.

Sal bendita
Si es posible, también es bueno tener un pequeño recipiente de sal bendita en casa. Tendrías que pedírselo específicamente a tu párroco para que te lo suministrara y lo más probable es que el sacerdote no esté familiarizado con ello. Es un sacramental que a menudo se descuida y no es costumbre usarlo en las parroquias.

Sin embargo, es un arma poderosa contra el mal, como puede verse en el siguiente fragmento de una bendición dicha por un sacerdote en el Ritual Romano:

Te suplicamos, Dios todopoderoso, que bendigas (+) en tu bondad esta sal creada por ti. Tú mandaste al profeta Eliseo arrojarla en el agua estéril para hacerla fecunda. Concédenos, Señor, que al recibir la aspersión de esta agua mezclada con sal nos veamos libres de los ataques del enemigo, y la presencia del Espíritu Santo nos proteja siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Crucifijo
Otro sacramental muy poderoso es el que más comúnmente encontramos en los hogares: el crucifijo. El crucifijo no solo nos recuerda el gran amor de Dios hacia nosotros, sino que también tiene un poderoso efecto disuasorio contra los enemigos espirituales. El crucifijo es el flagelo de la existencia de Satán y es el signo de todo lo que desprecia.

Es beneficioso tener un crucifijo en cada habitación de la casa (o apartamento), de modo que puedas meditar frecuentemente sobre el gran sacrificio de amor de Jesús, además de tener una imagen que te recuerde mantener el centro durante los momentos de tentación.

Aquí hay dos oraciones de bendición de un crucifijo en el Ritual romano que resumen todas las razones por las que necesitamos los crucifijos en nuestros hogares:

Oh Dios Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, bendice esta cruz para que pueda ser de ayuda para salvar a la humanidad. Permítele ser de apoyo para la fe, un estímulo para las buenas obras, redención de las almas, consuelo, protección y escudo de los crueles dardos del enemigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Señor Jesucristo, bendice esta cruz por la cual arrebataste al mundo de las garras del enemigo y por la cual venciste mediante tu sufrimiento al pecado, quien se regocijó en la caída del primer hombre al comer el fruto del árbol prohibido. [El sacerdote rocía agua bendiga sobre la cruz]. Santifica esta cruz en el nombre del Padre, (+) del Hijo (+) y del Espíritu (+) Santo y que todos se arrodillen y oren ante ella en honor al Señor para tener salud de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.
(https://es.aleteia.org/2017/07/07/3-poderosos-sacramentales-para-tener-en-casa/)

viernes, 7 de julio de 2017

3 poderosos sacramentales para tener en casa


PHILIP KOSLOSKI 

El uso de los sacramentales es una de las prácticas más malinterpretadas de la Iglesia católica. Son parte de la vida de la Iglesia desde los primeros tiempos, pero por lo general son vistos como una especie de superstición.

El motivo está, en gran medida, en el hecho de que muchos católicos a lo largo de los siglos han empleado los sacramentales de forma supersticiosa, ya que no habían aprendido a usarlos como es debido. En vez de utilizarlos con fe, algunos católicos los empleaban como amuletos mágicos más que como instrumentos de gracia.

Lo cual es una pena, ya que la función de los sacramentales es enriquecer nuestras vidas espirituales, no menoscabarlas. Han sido instituidos por la Iglesia para acercarnos a una relación más profunda con Cristo y están centrados en santificar todos los ámbitos de nuestras vidas. Los sacramentales son extensiones de los siete sacramentos y traen la gracia de Dios a todo lo que hacemos.

Un lugar donde los sacramentales son especialmente poderosos es el hogar. Si se usan con espíritu de fe, los sacramentales pueden protegernos del daño espiritual o inspirarnos para vivir una vida santa dedicada a Dios.

A continuación tienen tres de esos sacramentales que, si se usan adecuadamente, pueden ofrecer un estímulo espiritual al hogar, además de mantener a raya a los enemigos espirituales que acechan en las sombras.

Agua bendita

El agua bendita tiene un doble significado: nos recuerda nuestro bautismo y también es un símbolo de purificación espiritual.

Se dice que el agua bendita tiene un gran poder contra el diablo, ya que el diablo no puede soportar esta agua “limpia” porque él es impuro para toda la eternidad. Es un recordatorio del agua que manó del costado de Cristo, que es un símbolo del bautismo, y nos trae a la mente el día de la derrota del diablo (la crucifixión de Cristo).

Es una costumbre antigua tener ‘pilas’ o ‘fuentes’ de agua bendita en las paredes de una casa. Son cálices simples o elaborados que contienen agua bendita que puede usarse para bendecirse uno mismo durante el día. Es especialmente útil disponerlas junto a las puertas para salir de la casa y en los dormitorios de los familiares. De esa manera, nos mantenemos siempre fijos en Cristo y nos recordamos que hemos de permanecer puros. También nos facilita el tener el agua bendita a mano cuando es necesario repeler cualquier influencia del Maligno.

Sal bendita

Si es posible, también es bueno tener un pequeño recipiente de sal bendita en casa. Tendrías que pedírselo específicamente a tu párroco para que te lo suministrara y lo más probable es que el sacerdote no esté familiarizado con ello. Es un sacramental que a menudo se descuida y no es costumbre usarlo en las parroquias.

Sin embargo, es un arma poderosa contra el mal, como puede verse en el siguiente fragmento de una bendición dicha por un sacerdote en el Ritual Romano:

Te suplicamos, Dios todopoderoso, que bendigas (+) en tu bondad esta sal creada por ti. Tú mandaste al profeta Eliseo arrojarla en el agua estéril para hacerla fecunda. Concédenos, Señor, que al recibir la aspersión de esta agua mezclada con sal nos veamos libres de los ataques del enemigo, y la presencia del Espíritu Santo nos proteja siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Crucifijo

Otro sacramental muy poderoso es el que más comúnmente encontramos en los hogares: el crucifijo. El crucifijo no solo nos recuerda el gran amor de Dios hacia nosotros, sino que también tiene un poderoso efecto disuasorio contra los enemigos espirituales. El crucifijo es el flagelo de la existencia de Satán y es el signo de todo lo que desprecia.

Es beneficioso tener un crucifijo en cada habitación de la casa (o apartamento), de modo que puedas meditar frecuentemente sobre el gran sacrificio de amor de Jesús, además de tener una imagen que te recuerde mantener el centro durante los momentos de tentación.

Aquí hay dos oraciones de bendición de un crucifijo en el Ritual romano que resumen todas las razones por las que necesitamos los crucifijos en nuestros hogares:

Oh Dios Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, bendice esta cruz para que pueda ser de ayuda para salvar a la humanidad. Permítele ser de apoyo para la fe, un estímulo para las buenas obras, redención de las almas, consuelo, protección y escudo de los crueles dardos del enemigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Señor Jesucristo, bendice esta cruz por la cual arrebataste al mundo de las garras del enemigo y por la cual venciste mediante tu sufrimiento al pecado, quien se regocijó en la caída del primer hombre al comer el fruto del árbol prohibido. [El sacerdote rocía agua bendiga sobre la cruz]. Santifica esta cruz en el nombre del Padre, (+) del Hijo (+) y del Espíritu (+) Santo y que todos se arrodillen y oren ante ella en honor al Señor para tener salud de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.
(https://es.aleteia.org/2017/07/07/3-poderosos-sacramentales-para-tener-en-casa/amp/)

martes, 3 de febrero de 2015

Una coraza eficiente contra el mal a través de los sacramentales




En la medida que la verdadera lucha es entre lo sagrado y las fuerzas del mal, los sacramentales nos protegen y cobijan en esta contienda sobrehumana de la que hoy somos el objetivo, porque como dice el Apocalipsis 12:17: “Entonces el dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús”.

La Iglesia anima a los fieles a hacer uso de los sacramentales, porque como escribió San Pablo: “no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba” (Efesios 6:12).


¿QUÉ ES UN SACRAMENTAL?
El Catecismo enseña:
1667 La Santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida.
Los Sacramentales son las múltiples ceremonias de bendiciones y consagraciones que figuran en el Ritual y en el Pontifical Romano.
Citemos algunas:
bendición de las personas, de cosas (medallas, casas, automóviles, alimentos, etc.), el agua bendita, los exorcismos, la consagración de vírgenes, dedicación del altar, del templo, de las campanas, etc.

Por lo tanto, en el caso de los objetos sacramentales externos (como medallas, escapularios), su eficacia emana de la bendicón que hay y se hace sobre ellos.
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EFECTOS DE LOS SACRAMENTALES
Leclercq menciona tres efectos:
EFECTO 1
Uno de los efectos más sorprendentes de los sacramentales es su virtud de ahuyentar los espíritus malignos cuyas misteriosas y siniestras operaciones afectan a veces la actividad física del hombre. Para combatir este poder oculto, la Iglesia tiene como recursos el exorcismo y los sacramentales.
EFECTO 2 
Otro efecto es la protección del alma contra el pecado y las penas debidas por éste. Por lo tanto, en la bendición de un crucifijo, la Iglesia, pide que este signo sagrado pueda recibir la bendición celestial a fin de que todos aquellos que se arrodillen ante él e imploren a la Majestad Divina puedan recibir una mayor contrición y un perdón general de las faltas cometidas.
EFECTO 3
Los sacramentales pueden utilizarse para obtener favores temporales, puesto que la Iglesia misma bendice objetos que se utilizan en la vida diaria, por ejemplo,
-la bendición de una casa, en la que se pide la abundancia del rocío celestial y la riqueza de la fructificación de la tierra;

-la bendición de los campos, en la que se le pide a Dios que derrame sus bendiciones sobre las cosechas para que la tierra fértil supla las necesidades y carencias de los desposeídos.

DIFERENCIAS ENTRE SACRAMENTOS Y SACRAMENTALES
Hay diferencias de base en la génesis y la opración de los sacramentos y los sacamentales:
Los sacramentos son de institución divina, los sacramentales son de institución eclesiástica.
Los sacramentos actúan “ex opere operato” (por sí mismos), los sacramentales “ex impetratione Ecclesiae” (por impetración de la Iglesia).
Los sacramentos son signos de la gracia, los sacramentales son signos de la oración de la Iglesia.
Los sacramentos tienen como fin producir la gracia que significan, los sacramentales sólo disponen para recibir la gracia (consiguen gracias actuales) y obtienen otros efectos espirituales.
Los sacramentos son necesarios para la salvación; los sacramentales, no.
vino y hostia

5 FUERZAS DE LOS SACRAMENTALES
1 – Con los Sacramentales obtenemos el poder pascual

Debemos tener cuidado de no pensar en los sacramentales como una protección mágica. Las prácticas ocultistas, de la Nueva Era y satánicas hacen uso de signos externos tales como cristales y pentagramas pero son burlas de los signos sagrados de la cristiandad.
Dice el Catecismo:
1670 Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella. “La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida […] sean santificados por la gracia divina que emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios.
Los sacramentales son signos externos, bendiciones y consagraciones que son recibidos y ofrecidos con una disposición interior de auténtico discipulado en Cristo.
Papa-Francisco-esparciendo-agua-bendita
Como leemos en el Catecismo, el poder espiritual de los sacramentos y sacramentales derivan del Misterio Pascual de Cristo.
Al recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo atraemos la gracia y nos ayuda a resistir las asechanzas del enemigo. Esta es la razón por la que la temporada de Cuaresma es odiada por el mundo de los demonios.


2 – El exorcismo se realiza mediante sacramentales

El rito del exorcismo es un sacramental reservado para los casos raros (pero cada vez mayores) de la posesión demoníaca completo con marcadores espirituales específicos.
La explicación de “solemne exorcismo” en el Catecismo ayuda a desmitificar el exorcismo.
La desmistificación del exorcismo es útil para frenar la fascinación desordenada, la sospecha y / o compulsión de pensar que el exorcismo es la cura para diversas enfermedades espirituales o mentales.
El Catecismo enseña sobre exorcismo:
1673 Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar. En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne llamado «el gran exorcismo» sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante, asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del Maligno y no de una enfermedad.
La cita anterior explica por qué es necesario un proceso de discernimiento y pruebas médicas, psicológicas antes de conceder permiso para que un “gran exorcismo”.
La Iglesia esta involucrada con la curación de la persona entera. Piensa en el proceso que seguimos en el cuidado de un médico. Hay una historia clínica, se hacen exámenes, se hacen, son consultados expertos, se recomiendan terapias, puede considerarse cirugía y si es así, puede que haya un seguimiento de terapia física.
Así, la curación física y espiritual es un proceso destinado a una recuperación permanente.
Cuando la gente pregunta sobre el rito del exorcismo, y qué herramientas son necesarias para derrotar a lo demoníaco, es necesario tener claro que los laicos católicos tienen el recurso de todas las herramientas sacramentales que tiene un exorcista y emplea su equipo excepto el libro que contiene el rito de exorcismo.

El Exorcismo Mayor es una oración que normalmente tiene lugar en un espacio sagrado, en presencia del Santísimo Sacramento, con una serie de reliquias de santos presentes.
El agua bendita (que contiene la sal bendita), el crucifijo, el Santo Rosario, la Biblia, son parte del arsenal espiritual de la Iglesia para liberar a un alma que sufre de lo demoníaco, y son sacramentales.
Es bastante evidente que los sacramentales de la Iglesia producen una gran violencia a los espíritus demoníacos y los encamina a expulsarlos.
bendicion de aceite

¿POR QUÉ EL AGUA, LA SAL Y EL ACEITE BENDECIDOS?
El sentido de estar exorcizados cada elemento antes de ser bendecidos le agrega el efecto de su eficacia en la lucha contra el maligno, donde cada elemento tiene un fin específico.
El Agua bendita nos recuerda el bautismo y se usa en casi todos los ritos de bendición. La oración de exorcismo sobre el agua agrega en ella muchos efectos, el principal es hacer perder al Demonio todo poder y hacerlo huir, como así también luchar contra las enfermedades y otras influencias que éste ejerce en las personas directamente o indirectamente a través de cosas o lugares afectados.

El Aceite se utiliza en el área de la salud física y mental, alma y cuerpo para librarlo de las adversidades. Recuerda el uso antiguo de ungir con el aceite las heridas y el poder que Jesús dio a los Apóstoles de curar a los enfermos con la imposición de las manos y ungiéndolos con el aceite. Nos prepara para el sacramento de la Confesión y la Unción de los enfermos.

La Sal exorcizada protege los lugares de presencias malignas. Se suele colocar saquitos de sal o sal directamente, en las cuatro esquinas del lugar.


3 – Los sacramentales más eficaces son el Nombre de Jesús y el signo de la Cruz

Dos de los sacramentales más eficaces utilizados durante el ministerio de liberación y exorcismo son el signo de la cruz y el santo nombre de Jesús.
En relación con el santo nombre de Jesucristo, una escritura que se lee a menudo durante los exorcismos menores y mayores es Filipenses 2: 9-11:
“Debido a esto, Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre; para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria del Padre”
Esta es una escritura maravillosa para memorizar como parte de su armadura espiritual, ya que ayuda a vencer al enemigo.
- Exorcismo y bendición de la casa con la Cruz
El crucifijo y la señal de la cruz son odiados por lo demoníaco, ya que representan la victoria de Cristo en el Calvario, donde fue derrotado satanás.
Mira lo que dice el Catecismo:
1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones. En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre “con toda clase de bendiciones espirituales”. Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

4 – Los sacramentales son impuestos por una oración

Las bendiciones son sacramentales, no sacramentos porque no son instituidos por Dios. Por lo tanto, no confieren la gracia santificante, sino que se llevan a cabo para producir los siguientes buenos efectos espirituales.
Estimulan las emociones piadosas y afectos del corazón
Liberan del poder de los malos espíritus
Conservan y restauran la salud corporal
Varios otros beneficios, temporales o espirituales
La bendición de las casas, la consagración de la familia al Sagrado Corazón de Jesús, el crucifijo en las habitaciones de nuestras casas son prácticas que muchos sacerdotes exorcistas recomiendan.
La oración en si misma y para la bendición, la imposición de las manos, el signo de la cruz, y la aspersión de agua bendita son característicos de los sacramentales.

Como enseña el Catecismo:
1668 Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre. Según las decisiones pastorales de los obispos, pueden también responder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propia del pueblo cristiano de una región o de una época. Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).
bendicion de un cura

ORACIONES PARA EL USO DE LOS SACRAMENTALES (del Padre Fabián Barrera)

Para esparcir la SAL BENDECIDA por la casa
Imploro humildemente la protección de mi Señor Jesucristo sobre mí, mi familia y todos los que me rodean, imploro tu misericordia, la bondad y clemencia para que todo aquello que sea tocado por esta sal bendecida carezca de toda inmundicia y de toda irnpregnación del mal. En nombre de Dios vivo, en nombre de Dios verdadero, en nombre de Dios Santo ordeno que toda esterilidad, toda maldad, toda acción del maligno, todo espíritu inmundo y conjurado que haya en este casa se aleje en este mornento y nunca más regrese a perturberme y a hacerme daño.
Amen

Para consumir la SAL BENDECIDA
Señor Dios Omnipotente tu creaste la sal para uso del género humano, con humildad reclamo la promesa de la sanación por medio de la sal como Dios Padre lo mando al profeta que al ser puesta en el agua para sanar su esterilidad, me suplico Señor que al comerla me traiga la salud del alma y del cuerpo. Amen

Para esparcir el AGUA BENDITA por la casa
En nombre de Dios Padre, en nombre de Jesucristo nuestro Señor y con el poder del Espíritu Santo al asperjar esta agua bendita sobre esta casa ahuyente toda fuerza del enemigo erradique y arranque de este lugar al maligno con sus ángeles apóstatas. Señor rnío Jesucristo has que esta casa quede libre en tu nombre de toda inmundicia y de todo mal, que no resida más un espíritu pestilente, se alejen todas las insidias del enemigo y si hay algo que este perjudicando a los que habitan aquí o impida su tranquilidad por la aspersión de esta agua huyan y de ahora en adelante reine la presencia del Espíritu Santo y les conceda tu rnìsericordia y tus bendiciones por todos los días de nuestra vida. Amen.

Para consumir el AGUA BENDITA
Esta agua que hemos preparado con estas purificaciones y que ha sido bendecida de manos del sacerdote en Nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, la tomo invocando el nombre poderoso del Señor Jesucristo para que aleje toda enfermedad de mi alma y de mi cuerpo y mediante la presencia del Espíritu Santo me concedas bondadosamente tu misericordia. Amen

Para la unción personal con el ACEITE BENDECIDO
Dios Padre omnipotente que este aceite bendecido me de la salud mental y corporal para que obtenida la salud te dé gracias a ti Dios vivo y verdadero, que quede libre de toda enfermedad, de todo dolor y de toda insidia del enemigo, siendo libre de toda adversidad no sea herido por la mordedura de la antigua serpiente ya que he sido redimido por la sangre de Jesucristo mi Señor y Salvador. Amen

Para tomar una MEDICINA
Oh Señor Dios Todopoderoso, Tú me creaste a imagen y semejanza Tuya y me formaste maravillosamente, te has dignado socorrerme con múltiples remedios en las diferentes enfermedades que aquejan mi cuerpo, has que esta medicina la tome en Tu Nombre y con toda la fe de mi corazón recibiendo de tu Presencia la salud de la mente y del cuerpo. Por Jesucristo el Señor. Amen.

5 – Los Objetos usados por la piedad popular son sacramentales

El Catecismo menciona la piedad popular en la sección sobre los sacramentales e incluye:
la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las Estaciones de la Cruz, el Santo Rosario, medallas de santos, porque tales devociones pueden ser poderosos catalizadores de la gracia.
El escapulario de la Virgen o la Medalla Milagrosa y otros objetos testeados por el tiempo, y otras devociones aprobadas por la Iglesia, pueden ser parte de tu armadura espiritual.

La pureza de intención es fundamental para que la superstición no jueguen un papel em ellos.
Es central en la construcción de una defensa espiritual el santo sacrificio de la Misa. La piedad popular debe fluir hacia y desde la Eucaristía.
1679 Además de la liturgia, la vida cristiana se nutre de formas variadas de piedad popular, enraizadas en las distintas culturas. Esclareciéndolas a la luz de la fe, la Iglesia favorece aquellas formas de religiosidad popular que expresan mejor un sentido evangélico y una sabiduría humana, y que enriquecen la vida cristiana.
Aunque esto no se menciona en el Catecismo, también hay que considerar que el esposo y la esposa se vuelven como sacramentales para sí y para la familia. Las buenas amistades cristianas también ofrecen cierta protección espiritual y esto suena a verdad, porque el amor, porque su naturaleza es comunitaria y de protección del otro.

jueves, 23 de octubre de 2014

5 cosas que todo cristiano debe saber sobre la Guerra Espiritual


La verdadera batalla ‘no es contra la carne’.

Habitualmente informamos sobre las batallas que se suceden en el mundo a nivel de guerras, delitos, conflictos étnicos, políticos, religiosos, batallas legales, etc., pero no hay que perder de vista que todos tienen una base común, una batalla a nivel espiritual en los invisible, entre el mal y el bien, que se reproduce inclusive dentro de nosotros mismos.

Aquí traemos 5 cosas principales que todo cristiano debe saber sobre la guerra espiritual.

La guerra espiritual se refiere a la lucha espiritual diaria entre el bien y el mal.
Satanás existe:

“el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El “diablo” (diá-bolos) es aquél que “se atraviesa” en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo”. (Catecismo 2851)

Existen espíritus malignos:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6: 11-12).

En la guerra espiritual, el campo de batalla es el terreno de nuestras almas. Tener un conocimiento básico de la guerra espiritual es una parte importante de conocer nuestra fe católica.

Jesús ganó la victoria sobre satanás, pero nuestra lucha no ha terminado. 
Satanás ha sido derrotado pero no destruido. El enemigo ya no es una amenaza para Jesús, pero sigue siendo una amenaza para nosotros:

“La victoria sobre el “príncipe de este mundo” (Jn 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo está “echado abajo” (Jn 12, 31; Ap 12, 11). “Él se lanza en persecución de la Mujer” (cf Ap 12, 13-16), pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, “llena de gracia” del Espíritu Santo es preservada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre virgen). “Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos” (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 17. 20) ya que su Venida nos librará del Maligno” (Catecismo 2853)

El poder de satán no es infinito como el de Dios.
Dios creó a todos los ángeles, incluyendo al ángel lucifer, quien se convirtió en satanás después de rebelarse contra Dios. Satanás es poderoso, pero sigue siendo una criatura:

“Satanás, el seductor del mundo entero” (Ap 12, 9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota toda la creación entera será “liberada del pecado y de la muerte” (Plegaria Eucarística IV, 123: Misal Romano). “Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno”. (Catecismo 2852)

El poder de Satán no es infinito, no es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura. Él no puede impedir la edificación del Reino de Dios.

No estamos solos; Dios está con nosotros cuando soportamos las pruebas que vienen con la guerra espiritual.
Dios Padre está con nosotros. Jesucristo está con nosotros: “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

El Espíritu Santo está con nosotros. La Virgen María, los ángeles, los santos y nuestros compañeros miembros vivos del Cuerpo de Cristo están con nosotros.

El Señor ofrece la gracia y la armadura espiritual:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que seáis capaces de estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6: 11) “Somos más que vencedores en Cristo” (Romanos 8: 37).

Debido al poder de Jesús, no debemos que tener miedo, pero debemos estar atentos:

“Sed sobrios y velad; vuestro adversario el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar; resistirle, firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en la fe en todo el mundo sufren los mismos sufrimientos” (1 Pedro 5: 6-11).

La oración, los sacramentos y sacramentales son medios eficaces de permanecer íntimamente unidos a Dios y resistir la tentación, que es la táctica más común utilizada por el enemigo en la guerra espiritual.
““No entrar en la tentación” implica una decisión del corazón: “Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón [...] Nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 21-24). “Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu” (Ga 5, 25). El Padre nos da la fuerza para este “dejarnos conducir” por el Espíritu Santo. “No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito” (1 Co 10, 13). Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cf Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cf Mt 26, 36-44)”. (Catecismo  2848-2489)

“Los siete sacramentos corresponden todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida cristiana: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos” (Catecismo 1210)

“Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella. “La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida [...] sean santificados por la gracia divina que emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios” (SC61)” (Catecismo  1670)

Fuentes: Foundation For Priests, Signos de estos Tiempos
(extraído de: http://forosdelavirgen.org/82665/5-cosas-que-debe-saber-sobre-la-guerra-espiritual-14-10-23/)

jueves, 3 de enero de 2013

Cómo deshacerse de los malos espíritus, demonios y fantasmas


 [2012-12-26] 


Este artículo está escrito especialmente para aquellos que están oprimidos o abiertamente atacados por demonios y espíritus malignos, y están tratando de librar sus hogares de la influencia o la presencia de espíritus malignos; lo cual tiene interés especial en este período navideño.

Después de haber pasado años estudiando la vida de decenas de santos y místicos, uno descubre rápidamente el papel que Dios permite a los demonios, de jugar, por ejemplo, en las vidas de los santos místicos. Dios mismo lo explica cuando le dijo a San Gemma Galgani:
“Tu serás pisoteada por los demonios. Prepárate, hija mía, el demonio a Mi pedido será el que sumará el último toque a mi plan que llevaré a cabo en ti, es decir, tu santificación”.
¡Y fue una guerra increíblemente infernal del diablo emprendida contra Gemma! Los interesados ??pueden leer más sobre esto aquí.
Pero el punto es que, literalmente, todos los místicos que he leído han sido atacados por los espíritus malignos a través de la autorización expresa de Dios. Pero entonces, ¿por qué permite Dios que los demonios ataquen a los místicos o a cualquier persona de esa forma? Es para acercarnos más a Él. Dios permite, a veces, que los demonios nos asalten, para que podamos volvernos a Él en la oración, con una renovada confianza en su amor y preocupación por nosotros. Al extraordinario sacerdote San Juan María Vianney, que dormía en cama de paja, el diablo trató de quemarlo cuando se encontraba durmiendo en ella, y una vez comentó que “el diablo es como un perro en una cadena. Él sólo puede ir tan lejos como lo permita Dios.”
Así que la primera regla a recordar es que Dios siempre tiene el control absoluto, y el diablo no puede hacer nada sin el permiso de Dios.
Dios siempre busca sacar bien de todo, y Él sabe sacar el bien incluso del mal, si se lo permitimos. Un excelente ejemplo de cómo Dios saca bien del mal es la Pasión y Muerte de Jesús. El Evangelio de Juan dice que en la última cena entró Satanás en Judas, y luego traicionó a Jesús. -Seguro que conoces la historia- Jesús fue capturado, torturado, fue clavado a una cruz, y murió de una muerte tortuosa. ¿Pero fue la muerte del Hijo de Dios, en este acto de pura maldad, una victoria para Satanás y los demonios? ¡No!. De hecho fue la derrota de satanás, porque a través de la muerte de Jesús en la cruz, podemos ser perdonados de nuestros pecados, si deseamos serlo. Por lo que fácilmente se puede ver cómo Dios puede y transforma el mal en bien.

UNA BATALLA ESPIRITUAL DEBE SER COMBATIDA CON LAS ARMAS ESPIRITUALES

Entonces, ¿cómo todo esto se correlaciona con aquellos que están luchando con los demonios, y quieren librarse de los malos espíritus? En primer lugar tenemos que buscar la forma en que Jesús luchó y echó fuera a los demonios. Entre otros leer Marcos 5:1, Marcos 1:23, y quizás el más revelador es el de Marcos 9:29, en el que los apóstoles no tuvieron éxito en el manejo de un demonio en un muchacho. Así que después le preguntaron a Jesús por qué no pudieron manejar al demonio, y Jesús responde: “Este tipo sólo puede ser expulsado ??con oración y ayuno.”

¡ORACIÓN Y EL AYUNO!

Ahí está la principal arma espiritual a ser usada para librarse de los demonios y espíritus malignos. Jesús dijo que la oración en primer lugar, porque laoración es el arma primera y más importante para ser utilizada contra el diablo. ¡Esto no puede enfatizarse lo suficiente! La oración nos une a Dios, y nos acerca a Él, y sólo Dios puede liberarnos de las presencias demoníacas. ¡No podemos hacer nada sin Él, quien nos sostiene!
La otra arma contra el diablo que Jesús menciona es el ayuno. Esto se explica por sí, pero lo que a veces olvidamos es el espíritu que debe acompañar al ayuno. Hemos de ayunar de comida con un espíritu de sacrificio en reparación por nuestros pecados. Nuestros pecados son los que nos separan de Dios, por lo que debemos ayunar en un espíritu de penitenciay reparación por los pecados, los cuales nos pusieron en la disposición adecuada para que Dios nos perdone por estos pecados. Así, en primer lugar la oración, y luego hacer ayuno en un espíritu de reparación por nuestros pecados, es el principal recurso contra los malos espíritus. Los demonios no tienen poder sobre aquellos que están íntimamente unidos a Dios en oración, y que se encuentran en un estado de gracia.

EL DIABLO NO TIENE TRATADOS DE PAZ

Dios nos ama. Y porque Dios nos ama, el diablo y los demonios nos odian, porque odian a Dios. “Descansen todas sus preocupaciones sobre él, porque él cuida de vosotros. Sed sobrios y vigilantes. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.” 1 Pedro 5:7
Satanás y los demonios no hacen ningún tratado de paz. Sólo conocen la guerra. Ellos vagan por el mundo buscando constantemente la ruina nuestras almas, y nos arrastran al infierno. Por lo tanto, tenemos que hacer frente a los malos espíritus, con valentía. Tenemos que luchar y pelear la buena batalla. No podemos escapar, porque como el Padre John Corapi siempre dice “¡la rendición no es una opción!”

LOS PUNTOS CLAVE PARA LOS CATÓLICOS EN LA LUCHA CONTRA EL DEMONIO

EUCARISTÍA / CONFESIÓN / ROSARIO / SACRAMENTALES
Los católicos están en una posición privilegiada en la lucha contra los malos espíritus, porque la Iglesia Católica ha estado luchando contra los poderes del infierno desde que Jesús instituyó la Iglesia sobre Pedro, el primer Papa, y los apóstoles (los obispos) hace unos 2000 años. En el Santo Evangelio Jesús dice: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” (Mateo 3:16)
Junto con la oración y el ayuno, los católicos tienen armas poderosas para utilizar en la lucha contra la presencia del mal. La más importante de ellos es la confesión sacramental (también conocida como el sacramento de la Reconciliación), donde los pecados son confesados ??a Dios, y se obtiene el perdón de pecados. Un alma libre de pecado se encuentra en un estado de gracia y no tiene nada que temer del diablo.
Junto con la confesión, la misa y la recepción frecuente de la Eucaristía son el medio más eficaz de luchar contra el mal. También la oración ante el Santísimo Sacramento (la adoración eucarística) es muy poderosa, porque entonces uno está rezando a los pies del Señor.
CRUCIFIJOS
El diablo huye de Jesús en la cruz, así que si usted no tiene uno, obtenga un crucifijo y hagalo bendecir por un sacerdote, y coloquelo en un lugar adecuado y digno en su casa – y sobre todo, ore a Jesús ante él cada día. Además, si usted no tiene uno, consiga un crucifijo en un collar, hágalo bendecir y llevelo con devoción y en oración.
ORACIONES A LA VIRGEN MARÍA, LOS SANTOS Y LOS ÁNGELES
Por expreso poder y voluntad de Dios, la Santísima Virgen María, los ángeles y los santos nos ayudan en nuestra lucha contra el mal. Jesús nos dio a su madre mientras él se estaba muriendo, suspendido entre el cielo y la tierra en la cruz (Juan 19:26). Y al lado de Jesús, nuestra Madre del cielo es nuestra mayor ayuda y defensora contra el demonio y sus secuaces. Y la gran oración pidiendo ayuda Santísima Madre es el Santísimo Rosario. El Rosario es una cadena que defiende de los malos espíritus.
Junto con Santísima Virgen María, los Santos y los Ángeles son especialmente poderosos en contra de la maldad del diablo. San Miguel Arcángel, por ejemplo — la oración a él ha sido recitada desde hace más de un siglo y es extremadamente poderosa — “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sea nuestra amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímele Dios, pedimos suplicantes, y tú, Oh Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás, y a todos los espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”
A lo largo de los siglos, las reliquias de los santos han demostrado también ser muy eficaces contra los demonios. Rece a los santos, y si es posible mantenga una reliquia en su persona.
SACRAMENTALES CATOLICOS
Los Sacramentales, especialmente el agua bendita y la sal exorcizada deben ser rociadas en las zonas afectadas de la casa, y el agua bendita y la sal exorcizada deben ser rociadas sobre la propia comida y bebida para proteger desde dentro. (* Ver nota sobre el agua y la sal exorcizada más abajo).
Junto con las reliquias de los santos, están las medallas bendecidas y estampas con la bendición de la Iglesia Católica, y la protección del santo cuya imagen está en la medalla o estampa llevadas consigo. Además, la quema develas bendecidas e incienso bendito son reconocidos como un arma muy poderosa contra los demonios.
Por lo tanto, para resumir las armas espirituales que se necesitan para librarse uno mismo o la casa de los malos espíritus:
la oración, el ayuno en un espíritu de reparación por los pecados, la confesión, la comunión, la adoración eucarística, las oraciones a los ángeles y santos para pedir su ayuda celestial y la intercesión, y el uso de sacramentales (agua bendita, sal exorcizada, estampas, medallas, la quema de incienso y velas bendecidas).
Por último, si su casa parece ser la fuente de la infestación demoníaca, busque obtener la bendición del sacerdote.
*Nota: Hay un ritual especial de oración llamada “bendición de exorcismo” que cualquier sacerdote puede recitar para dar a la sal y al agua bendita una bendición especial. Esta sal exorcizada o el agua bendita son especialmente eficaces contra los malos espíritus.
Fuentes: Glenn Dallaire para Mistics of the Church, Signos de estos Tiempos