San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final

sábado, 15 de octubre de 2022

Halloween es esencialmente una fiesta satánica


 

El P. Javier Luzón, sacerdote y ex exorcista de la Archidiócesis de Madrid (España), explicó en una entrevista que la celebración de Halloween es “el cumpleaños de Satanás” y también el inicio del año satánico que celebraban los druidas varios siglos antes de Cristo.

En esta entrevista que el P. Luzón concedió en el año 2018, explicó que “en una sociedad en la que no se habla del demonio para nada, decir que Halloween es una práctica relacionada con el ocultismo o el satanismo puede parecer una exageración. Pero no es así. Lo que hay es un gran desconocimiento sobre lo que hay detrás de esta celebración aparentemente inofensiva”.

Además del carácter comercial que tiene esta fiesta, que “mueve mucho dinero”, el sacerdote también asegura que hay un “interés ideológico” entorno a ella.

“Nos están metiendo esta fiesta por todas partes. El chico al que su familia le dice que no se disfrace de muerto y le anima a vestirse de algo positivo, le toman por alguien extraño”, asegura. 

Por eso el sacerdote de la Archidiócesis de Madrid recordó que el famoso exorcista, P. Gabriele Amorth, solía decir que no se puede jugar con fuego, porque él sí se había encontrado con niños y adolescentes con problemas por abrir puertas con ocasión de Halloween. 

Además precisó que Halloween se trata de “una celebración en la que se invoca al dios de la muerte porque ese día”, según la tradición de los druidas, “se abre las puertas del averno para que los espíritus puedan perturbar a las personas”.

“Los druidas iban casa por casa para que hicieran una ofrenda, como mujeres vírgenes, niños u otros sacrificios… La familia que accedía, era respetada. Pero si no lo hacía, quedaba marcada la casa, como un maleficio, para que los espíritus pudieran atacar el hogar”. 

Esta tradición fue exportada a Estados Unidos “con la colonización americana por parte de los irlandeses, donde siempre se ha mantenido la cultura celta”. 

De hecho el P. Luzón precisó que Irlanda fue de los pocos países al que los hijos de San Benito no llegaron a exorcizarlo, como sí hicieron con el resto de Europa. 

“Después de que los pueblos bárbaros fueran con sus brujerías, los benedictinos fueron por toda Europa liberándolos de las maldiciones y del mundo oscuro que es tan peligroso”, aseguró.

Esta tradición que llegó a Estados Unidos es, según el P. Luzón, “ya no es el culto al dios de la muerte sino directamente el cumpleaños de Satanás”. 

“Hay quienes han sido líderes de sectas satánicas, que han salido de ellas, y cuentan lo que hacen como sacrificios, también de seres humanos. O dejan embarazadas a mujeres para sacrificar a sus hijos, en esta noche que es la más importante del satanismo. Sigue habiendo grupos druidas y grupos satánicos que roban sagradas formas consagradas para realizar los ritos de esta noche”.

Por eso subraya que esta fiesta “no es una cosa inocua ni inocente, como nos la presentan sino que tiene la misma simbología de los muertos: calaveras, dragones, monstruos… Y significa lo que hacían esos [druidas] que era vestirse de esos seres que iban a atacar durante esa noche para pasar inadvertidos y que no le hicieran daño. Es una teosofía que se inculca en los niños el miedo, el terror o la muerte mal enfocada… No es un tema nada inocuo sino que puede ser grave y que puede tener repercusiones”. 

Sin embargo, precisa que “esto quiere decir que porque un niño se vista de estas cosas, luego le va pasar algo. No necesariamente, pero puede y de hecho hay chavales que comienzan con terrores nocturnos, visiones extrañas, alteraciones del sueño y cuando se ora por ellos pidiendo la sanción se manifiesta que el origen es el haber participado en estas celebraciones”.

Etiquetas: Exorcista, Halloween, satanismo, Satanás, sacerdote exorcista, Exorcista Gabriele Amorth

Halloween es una celebración satanista y es incompatible con la fe católica

 


La realidad sobre Halloween
La cultura de la transgresión, consumismo y disipación aprovecha Halloween como un incentivo... se olvida a los santos y los difuntos

P.J.G./ReL

La noche del 31 de octubre muchos celebran el festival de Halloween, una fiesta de origen norteamericano que se ha extendido por Occidente a través de las películas, la afición al género de terror, los disfraces, una cierta cultura de la transgresión y las clases de inglés en los colegios. Vale la pena entender esta nueva moda, sus orígenes, efectos y alternativas.

1. El origen del nombre

La Solemnidad de todos los Santos es el 1 de noviembre y en la Iglesia se empieza a celebrar desde la noche anterior. Por ello la noche del 31 de octubre, en el inglés antiguo, era llamada “All hallow’s eve” (víspera de todos los santos). Más adelante esta palabra se abrevió a “Halloween”.

2. Las raíces celtas y el trato con muertos

Antropólogos e historiadores consideran que al menos desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del noroeste europeo celebraban el fin de año con la fiesta de “Samhein” (o Samon), festividad del sol que se iniciaba la noche del 31 de octubre y que marcaba el fin del verano y de las cosechas. 

Creían que el dios de los muertos permitía esa noche que los difuntos llegaran a la tierra, cosa preocupante para los vivos, que debían buscar las formas de protegerse, bien con sacrificios (a veces humanos) o, según otros, disfrazándose para no ser reconocidos. 

Como las fronteras con el Otro Mundo se debilitaban, también era un buen momento para practicar adivinación, hablar con ciertos dioses, con los muertos, buscar lo oculto... En este caso la motivación ya no era el respeto a los difuntos y servirlos (o protegerse de ellos) sino la búsqueda de poder, la idea de que con la metodología adecuada (magia, brujería, poder al fin y al cabo) es posible forzar o engañar al Otro Mundo a entregar sus secretos o su fuerza. 

3. La coincidencia con Todos los Santos

Muchos pueblos celtas cristianizados mantuvieron a nivel popular distintas costumbres y festejos de origen pagano. Además, la coincidencia cronológica de la fiesta pagana del “Samhein” con la celebración de Todos los Santos (fiesta luminosa de los que están en el Cielo y ven a Dios) y que el 2 de noviembre se celebre la de los Fieles Difuntos (aquellos que están en proceso de purificación, camino del Cielo, por los que hay que orar), mezcló los festejos en las mismas fechas. Todos coinciden en abordar el trato entre este mundo y el de la Otra Vida.

Icono de todos los santos

Jesús en el Cielo rodeado de los ángeles, santos, mártires, profetas y otros bienaventurados, en un icono de Todos los Santos

En los primeros siglos del cristianismo latino, la fiesta de Todos los Santos se celebraba en la luminosa primavera, en mayo, después de la Resurrección de Cristo, y buscaba conmemorar a todos los mártires sin una fecha propia. En el año 835 la Iglesia Occidental empezó a trasladar al 1 de noviembre la fiesta de Todos los Santos.

La de Fieles Difuntos, colocada en el 2 de noviembre, fue potenciada por San Odilón, abad de Cluny, hacia el año 998. Se trataba, en cualquier caso, de cristianizar el trato de los fieles con los difuntos, recordando que sólo Cristo es Señor de vivos y muertos, vencedor de la Muerte y Camino, Verdad y Vida. 

Frente a las inacabables negociaciones del pagano con las siempre irascibles y peligrosas almas de los muertos, el cristianismo enseña que Cristo y Dios Padre se aseguran del destino de cada difunto y protegen a los vivos. 

Como insiste el canto bizantino: "Cristo resucitó de entre los muertos, y con su muerte venció a la Muerte; a los que estaban en el sepulcro ha dado vida". Eso es mucho más poderoso que la simple gestión pagana o espiritista para evitar que las almas difuntas molesten.

 

Dibujo de Halloween

4.  Las calabazas y el 'truco o trato' eran cristianas y moralizantes
Parece que Halloween entró en Estados Unidos a través de los inmigrantes irlandeses. La famosa calabaza con una vela dentro (Jack O´Lantern) se ha conservado en Irlanda ligada a una leyenda moralizante y cristiana.

El tal Jack creía ser muy listo en vida: no hacía caso a Dios, prometía cosas que nunca cumplía e incluso engañó al diablo tres veces. Pensaba que jurar en vano no tendría consecuencias. Pero cuando llega a la otra vida, ni San Pedro le deja entrar en el Cielo ni el diablo en el infierno. El diablo le castiga a errar por el mundo con una calabaza hueca y una llama en su interior como única iluminación. La enseñanza es clara: "Jack" no es un símbolo de alegría ni luz, sino un castigo por haber tratado de engañar a la Justicia Eterna con promesas incumplidas.

La tradición irlandesa -que los emigrantes llevaron a EEUU- de que los niños pidan caramelos por las casas con la amenaza "truco o trato" en su origen tenía también un elemento de penitencia cristiana.

Con la sensación de año que acaba (el otoño marcaba el fin del año celta) los niños cristianos iban por las casas del vecindario pidiendo perdón por sus pequeñas travesuras; los vecinos, como signo de reconciliación, regalaban un dulce a los chicos y volvía la paz entre familias a las comunidades rurales. Borrón y cuenta nueva. Algo muy cristiano que se fue perdiendo en versiones posteriores. 

5. El Halloween consumista
El Halloween mundano y consumista, por el contrario, olvida por completo al difunto real -puesto que eso obligaría a pensar seriamente en el sentido de la vida- y lo sustituye por el difunto ficticio, o sea, el monstruo, el no muerto, el vampiro o el zombie... y procurando no profundizar demasiado en una narrativa (la novela "Drácula", por ejemplo, es demasiado católica para el gusto moderno), pasando rápidamente a la bebida y la diversión.

Halloween consumista
  Unas calabazas, unas telarañas, y les cobras 10 euros la copa... así el comercio apoya Halloween

Los comercios han apoyado la fiesta porque les hace vender: se vende turismo, alcohol, disfraces, cine, teatro, ocio, fiesta en general. En un país volcado en el ocio, la fiesta y el turismo como España es inevitable que algo asi se fomente desde las patronales. 

Entre los adultos jóvenes, exceptuando aquellos que les guste específicamente el cine o la literatura de terror, es una mera excusa para beber, ir de fiesta y ligar.

Las tiendas de disfraces hace años que tienen comprobado que los disfraces femeninos que se venden o alquilan más en octubre no son estrictamente de miedo, sino "sexis": "diablesa sexy", "bruja sexy", "vampiresa sexy"...

En la tienda de disfraces Maty, de Madrid, explicaban a Europa Press que a sus clientas el miedo les da igual. Ellas quieren gustar. "Nosotras pedimos estar guapas vayamos a donde vayamos y queremos un esqueleto ceñido, provocativo, y que el maquillaje favorezca aunque sea de calavera", argumenta. 

Por su parte, las niñas pequeñas quieren lo que salga en la TV (por ejemplo, las muñecas Monster High) y los únicos de verdad interesados en intentar dar miedo son los niños varones. 

6. El Halloween esotérico o satanista

Un peligro del "Halloween mundano" o "consumista" es que puede llevar al "Halloween esotérico" o demoníaco. El primero anima a "disfrutar al límite en esta noche especial", con un elemento de "arriésgate, asume peligros". El segundo refuerza esa idea: "en esta noche especial, da un paso más, arriésgate a lo sobrenatural y adquirirás poder". 

Grupos satánicos, esotéricos y brujeriles en general han heredado de los celtas la idea de que se trata de una noche "poderosa", en la que los rituales obtienen "poder".

Es evidente que en otras culturas (africanas o asiáticas) las noches "poderosas" para hacer brujería son otras. La lógica señala, por lo tanto, que no hay ninguna noche más poderosa que otra. 

Ex-satanistas explican que en esta noche se realizan los rituales supuestamente de "más poder", para los que algunos grupos intentan conseguir víctimas humanas, que pueden ser voluntarios fanáticos, jóvenes drogados o bebés o niños.

Pero en nuestra sociedad moderna, matar una persona y hacerla desaparecer, sin más, es muy complicado. Los miembros de estas sectas dicen que emplean la fecha como nuevo año satánico y “cumpleaños del diablo”. 

7. ¿Hay verdadero poder mágico?

La Iglesia responderá a los brujos que si obtienen algún poder será de origen demoníaco, sólo por un tiempo, engañoso y a precio muy caro como se revelará más adelante.

Tratar con lo demoníaco es como tratar con la mafia que asegura protegerte: te engancha y te cobra tarifas brutales. La misma leyenda original de Jack O'Lantern enseñaba eso: no sale a cuenta tratar con el demonio y sus engaños.

Con todo, el 99,9% de lo que pueda interesar al demonio en esta noche probablemente es el mero hedonismo, despilfarro o superstición. 

8. Alternativas cristianas 

Un punto débil de Halloween es que, al contrario que la fiesta de los Reyes Magos, por ejemplo, no tiene una historia, un cuento, una leyenda, no hay una narrativa fundacional para contar. En España esta función la cumplió mucho tiempo el "Don Juan Tenorio" de Zorrilla, con su historia de un seductor al que se aparece un difunto explicándole lo que espera en la Otra Vida.

Lo cierto es que incluso las historias de monstruos y zombies terminan haciendo pensar en el bien y el mal, y eso es subversivo en nuestro mundo de relativismo. Cada vez que se repone una película tan ortodoxa como "El exorcista" hay algo que chirría en la sociedad posmoderna hedonista y comodona.

Muchas parroquias y colegios celebran actividades de "Holywins" ("lo santo gana", en inglés) desde hace años, que funcionan bien. Consisten en disfrazar a los niños de santos y animarles a conocer la historia de su santo.

Una figura histórica real, con una historia que contar, es más poderosa que una mera fiesta de disfraces. Ha habido santos guerreros, princesas, decapitados, mutilados... cualquier cosa que guste a un niño o niña puede encontrar su disfraz de santo adecuado. 

La alternativa es Holywins

Hay tradiciones cristianas que se mantienen con fuerza. Mucha gente que no va a misa durante el año sí que va en Todos los Santos. En Fieles Difuntos se visitan los cementerios, se ponen flores y a menudo se celebra misa en el cementerio mismo.

Los sacerdotes deberían ir allí donde están las personas con inquietudes espirituales, y el 2 de noviembre las personas están en los cementerios. 

Los postres tradicionales (buñuelos de viento, huesos de santo y otros tipos de dulces tradicionales) pueden dar ocasión para hablar en casa de la fiesta. Los hijos pueden acompañar a padres y abuelos en la visita a cementerios.

Los fieles difuntos

Pero lo que de verdad puede contrarrestar el Halloween consumista es hablar de los muertos de verdad, de los difuntos, de nuestros seres queridos que ya murieron y de las condiciones en que nos reencontraremos con ellos...

Recordarlos y orar por ellos es un auténtico contacto con la Otra Vida, que gestiona Dios. Eso es algo profundamente instalado en el corazón de cualquier ser humano que ya haya perdido un ser querido. Detenerse un momento y reflexionar sobre eso puede transformar a una persona.

(Artículo publicado originariamente en ReL en 2017)

jueves, 13 de octubre de 2022

Razones para no celebrar Halloween por parte de un católico

 



        Razones para no celebrar Halloween por parte de un católico

         Es una fiesta pagana y sobre todo, anti-cristiana.

         Origen. En el siglo VI A.C., los celtas del norte de Europa celebraban la noche del 31 de octubre la fiesta de “Samhein”, el cual es el dios pagano celta de la muerte y se celebraba de forma brutal y bestial, y era tan brutal y bestial que incluso los romanos la prohibieron[1].

Se celebra en esta festividad el hecho de que el ocultamiento del sol marcaba el fin del verano y de las cosechas. Pero además de estacional, tenía un carácter pseudo-espiritual: los paganos creían que se abría una especie de portal de oscuridad -que confundían con el otoño y el invierno- y de muerte, cuando en realidad era simplemente el fin de la estación del verano. Los celtas creían que aquella noche, en la que finalizaba el verano, el dios de la muerte -Samhain- permitía a los difuntos retornar a la tierra, creando un ambiente de terror.

Según la religión celta, las almas de algunos difuntos se encontraban dentro de animales feroces y podían ser liberadas con sacrificios de toda índole a los dioses, incluyendo sacrificios humanos[2].

Una forma de evitar la maldad de los espíritus malignos, fantasmas, brujas, condenados en el infierno y numerosos monstruos era disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibido ante sus miradas.

Otra razón para no festejarla es porque esta fiesta pagana fue incorporada por el satanismo moderno, de manera que forma parte de las “fiestas” litúrgicas de la Iglesia Satánica.

Esto se sabe por el testimonio de algunas personas que practicaron el satanismo y luego se convirtieron al cristianismo; según estos testimonios, Halloween es la más importante fiesta para los cultos demoníacos porque se inicia el nuevo año satánico, de manera tal que el “festejado” principal es el diablo. Podemos decir también que esta festividad pagana-demoníaca se ha convertido en la antítesis de la Fiesta de Todos los Santos de la Iglesia Católica: así como el Cielo celebra a los santos, a los que están en el Cielo, así el Infierno celebra a los que están en el Infierno, a los condenados.

Esto es muy importante tener en cuenta, porque en esta fecha se produce un aumento significativo de sacrificios de animales y de seres humanos, sobre todo niños y jóvenes -no olvidemos que el aborto es considerado como un ritual religioso en el que los satanistas ofrecen al niño abortado a Satanás como un obsequio espiritual-; además, es la época del año en el que se cometen la mayor cantidad de profanaciones de la Eucaristía en las iglesias católicas.

Todo en esta fiesta es supersticioso y es fruto de la divinización del demonio pero también de la naturaleza: el origen de la calabaza con una vela encendida en su interior es el siguiente: los celtas creían que un hombre llamado Jack O’Lantern, un condenado al infierno, no había sido recibido en el infierno por haber gastado muchas bromas al demonio y entonces estaba destinado a vagar en la tierra con un vegetal que contenía una vela encendida dentro; para ahuyentarlo, la superstición hizo que el vegetal se convirtiera en una calabaza con una luz adentro, que es lo que actualmente simboliza a Halloween. Esto demuestra una divinización de la naturaleza, porque se le atribuye a un vegetal -la calabaza- el hecho de ahuyentar al alma de un condenado, lo cual no tiene sentido en el cristianismo, pues es Cristo quien vence al Infierno y no la naturaleza.

Por último, numerosos exorcistas han advertido repetidamente a los cristianos, que no deben celebrar esta festividad pagana, por los peligros que implica el contacto con el satanismo. Por ejemplo, el Padre Amorth, un célebre exorcista, relataba, entre otros casos, el caso de un niño que quedó poseído al colocarse un disfraz de Halloween. No quiere decir que pase en todos los casos, pero es una advertencia que no hay que dejarla de lado.

Los católicos, además de no festejar esta fiesta pagana, podemos y debemos hacer otra cosa: hay una devoción a la Virgen, bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Eucaristía”[3], mediante la cual podemos y debemos reparar las ofensas y profanaciones a la Eucaristía que se producen en Halloween.

 

 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Santa Faustina y su visión del Infierno

 


POR ALEJANDRO BERMÚDEZ | ACI Prensa

Santa Faustina Kowalska. Créditos: Piotr Drabik (CC BY 2.0)
Santa Faustina Kowalska. Créditos: Piotr Drabik (CC BY 2.0)

Si bien los católicos de todo el mundo están familiarizados con Santa Faustina Kowalska y su conexión con la Divina Misericordia, es posible que muchos no conozcan cómo Jesús la llamó y las cosas que le mostró sobre el Infierno.

En el día que celebramos su fiesta, te presentamos 7 datos importantes que debes saber sobre esta santa, que tuvo la misión de proclamar la misericordia de Dios:

1. Su nombre era Helena

Helena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Polonia y al ingresar a la vida consagrada tomó el nombre de María Faustina Kowalska del Santísimo Sacramento.

Murió el 5 de octubre de 1938, después de ser elegida por Jesús y María para convertirse en la apóstol de la Divina Misericordia. Fue canonizada por su compatriota, el Papa San Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000.

2. No planeaba ingresar a la vida consagrada

La joven Helena no tenía intención de ser religiosa, pero a los 19 años, mientras asistía a un baile en Lodz con su hermana Natalia, tuvo una visión de un Jesús sufriente, quien le preguntó: “¿Cuánto tiempo te deberé soportar aún? ¿Hasta cuándo me engañarás?”.

Después de rezar en la catedral partió hacia Varsovia, donde se unió a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, y el 30 de abril de 1926, a la edad de 20 años, tomó el hábito.

3. Jesús le describió cómo debería verse la Divina Misericordia

Santa Faustina narró que la noche del domingo 22 de febrero de 1931, mientras se encontraba en su celda en Plock (Polonia), después de recuperarse parcialmente de la tuberculosis, Jesús apareció con una prenda blanca con un rayo rojo y uno pálido que emanaban de su corazón.

Según escribió en su diario, Jesús le dijo: “Pinta la imagen de acuerdo con la figura que ves, con la firma: ‘Jesús, en Ti confío’ [en polaco: ‘Jezu, ufam Tobie’]. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá”.

4. Tuvo una visión del Infierno

En octubre de 1936, durante un retiro de ocho días, fue conducida por un ángel a lo que ella llamó los “abismos del Infierno”, que describió en su diario como un lugar de “gran tortura” y “fuego que penetra en el alma sin destruirla –un sufrimiento terrible”.

Este Infierno se llenó de tinieblas, y, a pesar de esa oscuridad, “los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo”.

5. Se le mostraron diferentes niveles del Infierno

Según Paul Kengor, profesor de ciencias políticas en Grove City College y colaborador del National Catholic Register, Santa Faustina “observó secciones del Infierno como Dante reservadas para agonías específicas ganadas en este mundo”.

“Hay cavernas y pozos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra”, anotó Faustina en su diario.

“Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con el tipo de pecado que ha cometido”, agregó.

6. La mayoría de los condenados no creyeron en el Infierno

Santa Faustina señaló que lo que describía era simplemente “una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquellos que se han negado a creer que existe un Infierno”.

Ella testificó en su diario: “Yo, la Hermana Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del Infierno, para poder hablar a las almas sobre esto y para poder dar testimonio de su existencia”.

7. Su visión estaba destinada a salvar almas

Kengor resaltó que “a pesar de lo aterradoras que son, (estas visiones) también reflejan una urgencia positiva de misericordia. A través de estas visiones y sus mensajeros, Dios nos está dando otra oportunidad. Se nos advierte que debemos ponernos en orden, para dejar de pecar y buscar la conversión y la redención, antes de que sea demasiado tarde”.

Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Divina Misericordia, infierno, listas, Santa Faustina Kowalska