San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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martes, 28 de enero de 2025

San Vicente Ferrer: "33.000 personas fallecieron; 2 fueron al Cielo; 3 al Purgatorio y las demás al Infierno"


 

NO ASUMAS QUE ALGUIEN YA ESTA EN EL CIELO

San Vicente Ferrer narra una narrativa sobre un archidiácono de Lyon que renunció a su posición para vivir una vida de penitencia en el desierto. Murió el mismo día y hora que San Bernardo.

Después de su muerte, el archidiácono se apareció ante su obispo y le reveló: "Sepa, Monseñor, que a la misma hora que yo fallecí, treinta y tres mil personas también murieron. De este número, San Bernardo y yo fuimos al cielo sin demora, tres fueron al purgatorio, y todos los demás cayeron en el infierno. "

Este relato subraya la gravedad de la salvación y la importancia de vivir una vida de virtud. Sirve como un conmovedor recordatorio del estrecho camino al cielo y la multitud que puede perderse debido a la falta de arrepentimiento y penitencia.

lunes, 11 de junio de 2018

La duración del Purgatorio

Resultado de imagen para almas del purgatorio

La Beata Anne Catherine Emmerich, gran amiga de las benditas ánimas, menciona a almas estuvieron en el Purgatorio por siglos.
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Al Padre Pio se le preguntó cuánto tiempo permanecería un alma en particular en el purgatorio y respondió: "Por lo menos cien años".
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El padre Rossignoli relata en su Merveilles du Purgatoire. Un pintor de gran habilidad y vida ejemplar alguna vez había hecho una pintura que no se ajustaba a las estrictas reglas de la modestia cristiana. Era una de esas pinturas que, bajo el pretexto de ser una obra de arte, se encuentran en las mejores familias, y que causa la pérdida de tantas almas. Pronto, sin embargo, renunciando a este estilo pernicioso, se limitó a la producción de cuadros religiosos, o al menos de aquellos que eran irreprochables. 

Por último, estaba pintando un cuadro grande en el convento de los Carmelitas descalzos, cuando fue atacado por una enfermedad mortal.
Sintiendo que estaba a punto de morir, le pidió al Prior que le permitiera ser enterrado en la iglesia del monasterio, y legó a la comunidad sus ganancias, que equivalieron a una considerable suma de dinero, y los encargó ofrecer misas para el reposo de su alma. Murió con sentimientos piadosos, y pasaron unos días, cuando un religioso que se había quedado en el coro después de Maitines lo vio aparecer en medio de las llamas y suspirar lastimosamente.

"¡Qué!" dijo el religioso, "¿tienes que soportar ese dolor, después de llevar una vida tan buena y morir tan santo?" "¡Ay!" contestó él, "es a causa de la imagen inmodesta que pinté hace algunos años. Cuando comparecí ante el tribunal del Juez Soberano, una multitud de acusadores vino a declarar contra mí. Decidieron que se habían excitado por pensamientos impuros y malos deseos por la imagen, trabajo de mi mano. Como consecuencia de esos malos pensamientos, algunos estaban en el Purgatorio, otros en el Infierno. Los últimos clamaron venganza, diciendo que, habiendo sido la causa de su eterna perdición, me merecía, al menos, el mismo castigo. Entonces la Santísima Virgen y los santos a quienes había glorificado con mis imágenes tomaron mi defensa.

Le dijeron al Juez que la desafortunada pintura había sido obra de la juventud, y de la cual se había arrepentido; que lo había reparado después con obras religiosas que habían sido una fuente de edificación para las almas. En consideración de estas y otras razones, el Juez Soberano declaró que, a causa de mi arrepentimiento y mis buenas obras, estaría exento de la condenación; pero al mismo tiempo, Él me condenó a estas llamas hasta que esa imagen fuera quemada, de modo que ya no pudiera escandalizar a nadie. "Si tales son las consecuencias de una imagen inmodesta, entonces, ¿cuál será el castigo más grave por escándalos desastrosos resultantes de libros malos, periódicos malos, malas escuelas y malas conversaciones?


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Una monja que había logrado liberar a muchas monjas carmelitas del Purgatorio, dijo ¡que la mayoría de ellas había pasado allí desde 30 hasta 60 años! ¡Monjas carmelitas en el Purgatorio por 40, 50 y 60 años! ¿Qué será para aquellos que viven en medio de las tentaciones del mundo y con todos sus cientos de debilidades?



https://tradcatknight.blogspot.com/

lunes, 11 de septiembre de 2017

La aleccionadora historia del Papa que pidió ayuda desde el purgatorio


Papa Inocencio III, mensaje desde el Purgatorio.

ROMA, 03 Nov. 15 / 03:19 am (ACI).- Inocencio III, que lideró a la Iglesia Católica desde 1198 hasta 1216, fue uno de los Papas más influyentes de su época.

Concedió a San Francisco de Asís y su pequeño grupo de seguidores el permiso para fundar la Orden de los Frailes Menores; él convocó el Cuarto Concilio de Letrán que, entre otras cosas, definió dogmáticamente la doctrina de la transubstanciación. Organizó además los grandes esfuerzos para combatir la herejía en Europa y repeler a las fuerzas invasoras musulmanas.

Tras más de 18 años como Papa, murió repentinamente. Pero eso no fue lo último que se supo de él.


Cuando un cristiano muere, enseña la Iglesia, puede ir directamente al cielo si carece de castigo temporal excepcional por los pecados que ha cometido. Pero muchos cristianos irán al purgatorio antes, donde, por la gracia de Jesucristo, son purificados y preparados para entrar a la presencia de Dios.

La historia cuenta que el día en el que el Papa Inocencio III murió, o poco después, se le apareció a Santa Lutgarda de Aywiers en Bélgica. Santa Lutgarda es considerada como una de las grandes místicas del siglo XIII, conocida por sus milagros, visiones, levitaciones y enseñanza particularmente hábil.

Cuando el Papa Inocencio se le apareció, le agradeció por sus oraciones durante su vida, pero le explicó que estaba en un problema; no había ido directo al cielo sino que estaba en el purgatorio, sufriendo el fuego purificador por tres faltas específicas que había cometido durante su vida.

Y le hizo este desesperado ruego de ayuda: "¡Ay! Es terrible; y durará por siglos si tú no vienes en mi auxilio. En el nombre de María, que ha obtenido para mí el favor de recurrir a usted, ¡ayúdeme!".


Luego se desvaneció.

Con un sentido de urgencia, Santa Lutgarda rápidamente le dijo a sus compañeras religiosas lo que había visto y rezaron por su alma.
(https://www.aciprensa.com/noticias/la-aleccionadora-historia-del-papa-que-pidio-ayuda-desde-el-purgatorio-65127/)

viernes, 6 de noviembre de 2015

La asombrosa historia de un Papa que imploró ayuda desde el Purgatorio


El Papa Inocencio III fue uno de los papas más influyentes e importantes de su época. Fue pontífice desde 1198 hasta 1216.

Él fue quien concedió a San Francisco de Asís y su pequeño grupo de seguidores el permiso para fundar la Orden de los Frailes Menores; convocó el IV Concilio de Letrán que, entre otras cosas, en donde se definió dogmáticamente la doctrina de la transubstanciación; y él organizó grandes esfuerzos para combatir la herejía en Europa y repeler la invasión de las fuerzas musulmanas. Toda la gran energía que mostró, se debió en parte a que era inusualmente joven en el momento de su elección, apenas contaba con 37 años.

Entonces, después de más de 18 años como Papa, murió repentinamente. Pero eso no fue lo último que se supo de él.

Cuando un cristiano muere, los católicos creemos que pueden ir directamente al cielo si no tienen ningún castigo temporal excepcional por los pecados que han cometido. Pero muchos cristianos irán al purgatorio primero, en el que, por la gracia de Jesucristo, son purificados y preparados para entrar en la presencia Santísima de Dios.

La asombrosa historia del difunto Papa y su ruego

La historia cuenta que en el día en el que Papa Inocencio III murió, o poco después, apareció a Santa Lutgarda de Aywieres en Bélgica. Santa Lutgarda es considerada como una de las grandes místicas del siglo 13, conocida por sus milagros, visiones, levitación, y en particular por ser experta en la enseñanza.

Cuando el Papa Inocencio se le apareció, le dio las gracias por sus oraciones durante su vida, pero explicó que él estaba en problemas: no había ido directamente al cielo, estaba en el purgatorio, sufriendo su fuego purificador por tres faltas específicas que había cometido durante su vida.

El difunto Inocencio le preguntó a Santa Lutgarda si podría orar por él, diciendo:

“¡Ay! Es terrible, y mi pena tendrá una duración de siglos si usted no viene en mi ayuda. En el nombre de María, que ha obtenido para mí el favor de poder recurrir a ti, ayúdame!”

Como reflexión a este caso, sabemos que las almas que llegan al Purgatorio, no puede alcanzar, bajos sus propios méritos, o ayudarse a sí mismos, para salir de ese estado, sólo les queda cumplir con la pena impuesta y aceptar la purificación divina. Nosotros, los que quedamos en este mundo, podemos ofrecer oraciones y penitencias para aliviarlos, y de alguna manera, desconocida para nosotros, ellos saben cuándo hacemos eso. ¿Cuánto tiempo debemos orar y sacrificarnos por un alma en particular? ¡No lo sabemos! San Agustín en sus Confesiones, escribió, 10 a 15 años después de la muerte de su madre, Santa Mónica, que aún él pedía oraciones por ella.

El Purgatorio puede durar el equivalente a muchos años – se habla de este modo, porque no hay tiempo en el Purgatorio – hasta que el alma haya reparado las consecuencias que dejaron los errores de sus pecados ya perdonados. Por cierto, es un error, canonizar a nuestros familiares difuntos en un funeral, diciendo: “ya está en el cielo”, “está en la gloria de Dios”, etc… Ya que, esto, solo Dios tiene la certeza del estado de su alma. Además caeríamos en el triste error que cometen los protestantes bajo la influencia del error de Martín Lutero. Tristemente algunos católicos hacen esto en un funeral.

Adaptación, modificación y traducción al español de: PildorasdeFe.net, del artículo publicado originalmente en: ChurchPOP
(http://es.aleteia.org/2015/11/03/la-asombrosa-historia-de-un-papa-que-imploro-ayuda-desde-el-purgatorio/)

miércoles, 22 de julio de 2015

7 Conmovedores Relatos sobre Almas del Purgatorio que Visitan la Tierra

almas encontrandose

El inmenso poder de las misas por las almas del Purgatorio.

Hay consenso entre los cristianos que creen en la base sobrenatural del cristianismo, que muchos muertos van al purgatorio y que las misas ofrecidas por ellos son de vital importancia para conducirlos al cielo

Para los cristianos sólo hay tres posibilidades: que esas visiones sean de ángeles, manifestaciones del maligno o almas del purgatorio a quienes se les ha permitido aparecerse en la tierra.

Pero salvo en el caso que tengamos la convicción de que son ángeles, no deberíamos entablar contacto profundo con ellos, tan solo preguntar que desean y despedirlas.
Presentamos aquí 7 conmovedores testimonios.
Mira aquí las pruebas del Purgatorio en el Museo de Objetos del Purgatorio.
Este material es para tu discernimiento.


FENÓMENO RECONOCIDO POR RELIGIOSOS
“No es raro”, escribió un eminente sacerdote francés del siglo XIX, el padre Charles Arminjon, “que las almas de los difuntos aparezcan en la vida: una y otra vez, Dios ha permitido estas manifestaciones, ya sea para despertar a los vivos de sus omisiones y torpezas, o con el fin de que las almas abandonadas pueden obtener un alivio más rápido“.
Uno de los casos más destacados, nota el Padre Arminjon (autor de El Fin del Mundo Presente, que se centra en el más allá), fue el de Benedicto VII, quien durante mucho tiempo después de su muerte, supuestamente apareció al obispo de Lapree.
Se dice que Santo Tomás de Aquino vio a su hermana fallecida, y que San Padre Pio encontró más almas de difuntos que de vivos. En Francia, una monja difunta apareció a la vida y dio revelaciones que formaron un libro asombroso llamado Manuscrito inédito del purgatorio (que lleva el imprimatur de un cardenal, lo que indica que no es contra doctrina).

almas en pena

¿QUE SON Y QUE QUIEREN?
Los casos son demasiado numerosos para contar. Muchos son los que tienen sus propios ejemplos. Escuchamos informes constantes de “fantasmas”. Algunos creen que son espíritus “terrenales” – almas que no han entrado en la Luz de Dios, ya que permanecen unidos a algún objeto, persona o evento de este mundo.

Hay incluso un show muy popular de la televisión estadounidense, “The Ghost Whisperer”, que se basa en las consultas a una mujer católica, Mary Ann Winkowski, que afirma ver tales espíritus.
En opinión de Winkowski que los espíritus que se quedan es porque tuvieron enormes egos, tienen miedo del juicio, murieron inesperadamente y especialmente de forma violenta, estaban llenos de ira, o estaban excesivamente apegados a sus hogares. 
Afirma que a menudo provocan cambios bruscos del estado de ánimo y lo hacen para alimentarse de la energía de las emociones (miedo o ira) de los vivos.
Otros santos encontraron espíritus de la tierra pero no debemos iniciar el contacto con ellos, por el pecado de la nigromancia.
¿Hay una alteración en tu casa? ¿Hay una sensación repentina en determinadas zonas? Podría ser tu imaginación, o podría ser demoníaco, por supuesto, o podría ser un alma atrapada. En el caso de que parezca esta la última, deberías orar por el alma para dirigirla a la luz.
Fascinantes son los casos espontáneos en los que parece (como Padre Arminjon indica) que el difunto viene a despertar o consolar o a buscar oraciones.
Escuchamos las historias de mucha gente común. Además de pequeñas coincidencias, o la sensación de la presencia de un ser querido, hay sueños.
callejon de las almas perdidas

PRIMER TESTIMONIO: UN ALMA QUE VINO A DECIR ADIÓS
Destaca una mujer llamada Sheila:
“Mi primer marido murió cuando él aún no tenía 38 años estaba enojado y yo no estaba segura de si había hecho una buena confesión, cuando tuvo la extremaunción“. 
“Más tarde, me volví a casar. Ocasionalmente, yo podía ver una figura en movimiento como en una niebla, desde el dormitorio de mis hijos al nuestro, y me engañaba pensando que se trataba de de Dave para ver como estaba. Entonces, dieciséis años después de su muerte, tuve un sueño y vi la figura cruzando el pasillo otra vez lo llamé y le regañé diciendo que esto había ido demasiado lejos… Ven a revelarte tu mismo”.
“La niebla se aclaró y era David.  Dijo que sólo había venido a decir adiós. Yo le dije que lo amaba y él me dijo lo mismo a mí….”

“Entonces él se había ido. Nunca más vi la ‘niebla’ de nuevo. Creo que no estaba preparado para estar con Dios debido a su ira, pero por fin había pasado más allá de ella".


Libro chamuscado de Giuseppe Schitz

SEGUNDO TESTIMONIO: SU MADRE MUERTA LLAMA POR TELÉFONO
“Esta experiencia es personal y no he dicho a los miembros de mi familia (hermanos y hermanas) al respecto”.
“Mi madre murió hace cuarenta años, y poco después de su muerte, tuve un sueño muy vívido y realista acerca de ella. No suelo recordar ninguno de mis sueños durante mucho tiempo. De éste me acuerdo como si fuera ayer”. 
“En mi sueño, oí el timbre del teléfono me levanté y bajé, todo era realista, bajé las escaleras a la cocina donde estaba el teléfono”.
“Cogí el teléfono, le dije hola, y era mi madre, que sonaba feliz (no estaba en los últimos años de su vida). Ella me preguntó si yo sabía quién era, y le dije que sí. Me dijo que ella me había llamado porque sabía que estaba preocupado por ella (ella había muerto por alcohólica). Ella dijo que se sentía mucho mejor y dijo que sabía que su comportamiento en la tierra estuvo equivocado”. 

“Me pareció oír voces en el fondo, y me dijo: ¿Oyes eso? Estamos todos ocupados aquí. Luego me dijo que se le dio sólo un poco de tiempo para hablar conmigo. Quería hablar más, y ella respondió con cierta solidez que no podía. Le pregunté si me volvería a llamar y me dijo ‘no’ – que yo iba a volver a verla algún día, pero no durante mucho tiempo me dijo: Tú tienes que criar a sus hijos“.

almas del purgatorio

Almas del purgatorio

TERCER TESTIMONIO: EL ESPOSO MUERTO VINO A LLEVARSE A LA ESPOSA MORIBUNDA
Recordó Jayni Flories de Las Vegas:
“La semana en que mi madre se estaba muriendo, mi hermana y yo nos turnábamos para permanecer despiertas por las noches con ella”. 
“Una noche, me pareció oír su especie de asfixia, así que fui a su lado para ver. Ella estaba durmiendo pacíficamente. La puerta del dormitorio estaba abierta y por el rabillo del ojo pude ver una especie de figura de pie en el pasillo. No pude ver la cara, sólo el torso y las manos cruzadas. Me pareció que las manos eran las de un hombre. Cuando me volví para mirar no pude ver nada, pero cuando me di la vuelta mirar a mi madre volví a ver la figura con el rabillo de mi ojo”. 
“Al día siguiente, cuando le dije a mi hermano y a mi hermana de él, ambos muy tranquilamente dijeron, Oh, es papá que viene por mamá. Nuestro padre murió en 1966 y esto fue en 1992. Pocos días después murió mi madre”.

¿Alguna vez sintió la presencia de un ser fallecido con tanta fuerza que casi se dio la vuelta para mirar? ¿Cree que se puede manifestar de diversas maneras?
cementerio
 cementerio

CUARTO TESTIMONIO: EN UN ENTIERRO EN EL CEMENTERIO
“Mi cuñada fue encontrada muerta en su apartamento”, escribió una mujer llamada Carolina. “Vivía sola y a varias horas de distancia de nosotros. Ella siempre nos dijo que le encantaría ser enterrada en la parte vieja del cementerio donde estaban sus padres, pero siempre pensó que tendría que ir a la parte nueva ya que no había más espacio”.
“Cuando mi marido y yo luchábamos para organizar su funeral, nos encontramos con pequeñas pistas entre sus cosas y tratamos de satisfacer sus deseos en la medida de nuestras posibilidades. Como había estado muerta un par de días antes de ser encontrada, fue necesario incinerarla de inmediato”.
“Cuando nos acercamos al cementerio para arreglar su enterramiento, nos aconsejaron que podríamos enterrar sus restos con sus padres. Nos alegró muchísimo y sabíamos que esto era exactamente lo que ella hubiera querido. Nosotros habíamos comprado un gran arreglo de rosas con una estatua de Nuestra Señora de Gracia, en el centro del mismo”.
“A medida que el director de la funeraria llevaba las rosas a la tumba, una de las rosas pareció saltar del ramo y cayó a tierra a mis pies. Iba a colocarlo de nuevo en el arreglo, pero el director y mi nuera me dijeron que no, esto es para ti. Hubo una abrumadora sensación de paz. Traje a casa la rosa y la puse a los pies de nuestra estatua del Sagrado Corazón, y parecía que nunca se secaba”. 

Fue Santa Teresa, la pequeña flor, que quería pasar su eternidad haciendo el bien en la tierra y cuyos signos son a menudo encontrar en el camino de rosas. Nos preguntamos si ella no está interviniendo de manera especial en este momento. ¿Cuántos cuentos no son sus signos?


QUINTO TESTIMONIO: UN ALMA VIENE A CONSOLAR
“Cuando tenía 16 años me caí de la parte trasera de una camioneta en Griffin, Georgia”, recuerda Judy Duncan de Ann Arbor, Michigan. “Allí las carreteras son muy difíciles. Digamos que yo estaba en muy mal estado”

De la hermana Margarita del Sagrado Corazón
“Mientras yacía allí en el pavimento caliente con poca ropa, recuerdo esa sensación de paz que es muy difícil de describir. También recuerdo que había gente que había pasado en mi vida, era como si estuvieran de pie en un grupo y yo podía oír: No es tiempo todavía.“
“Miré a los árboles a mi alrededor y todo lo que vi fue una luz muy brillante, como para decir que tengo vida en mí. ¡Fue increíble! En la ambulancia estuve hablando con una chica joven (quien yo supuse era el paramédico) y recuerdo que ella es tan hermosa que no podía apartar mis ojos de ella. Cuando llegué al hospital, le pregunté a mi mamá si ella vio lo bonita que era, y mi mamá dijo que ella no era bonita para nada”.
“Cuando yo estaba durmiendo en mi cuarto de hospital sentí a alguien, al pie de mi cama. No sé si era un hombre o una mujer, sino que él o ella estaba brillando, tan brillante que toda la habitación se iluminó. Esta persona me dijo específicamente a mi tan claro como el día, Judy, ¿sabes que Dios te ama? Yo dije ‘sí, y caí de nuevo a dormir. Por supuesto, mamá insiste hasta hoy que nadie estaba en esa habitación esa noche. Pero nunca olvidaré esta experiencia en toda mi vida”.

¿Un difunto, o un ángel?
Vamos a ser capaces de responder a estas preguntas sólo cuando lleguemos al otro lado y miremos hacia atrás los misterios de este lugar llamado Tierra, donde un buen Dios nos da buenas pruebas y donde su misericordia se extiende hasta la eternidad.

 almas del purgatorio
Almas del purgatorio

SEXTO TESTIMONIO: EL DINERO PARA PAGAR UNA MISA
El siguiente es un testimonio de una persona que experimentó varias visitas de un alma en el purgatorio, y por lo tanto ella provee un detallado y franco testimonio ocular con respecto a los hechos que cuenta.
El 13 de octubre de 1849, murió a la edad de cincuenta y dos años, en la parroquia de Ardoye, en Flandes, una mujer llamada Eugenie Van de Kerckove, cuyo esposo, John Wybo, era un agricultor. Ella era una mujer piadosa y caritativa que generosamente le daba la caridad en proporción a sus medios. Tenía, al final de su vida, una gran devoción a la Santísima Virgen María, y se abstenía de comer carne en su honor el viernes y sábado de cada semana. Aunque su conducta no estuvo exenta de ciertas fallas, en otras cosas ella llevó una vida ejemplar y edificante.
Eugenia tenía una sirvienta llamada Bárbara Vennecke, de veintiocho años, que era conocida como una joven virtuosa y devota, y que había ayudado a su ama en su última enfermedad, y después de la muerte de Eugenia, ella continuó sirviendo a su amo, John Wybo, el viudo de Eugenia.
Unas tres semanas después de su muerte, la fallecida apareció a su sirvienta en circunstancias que ahora se relatan. Fue en medio de la noche, Bárbara dormía profundamente, cuando oyó llamarla tres veces por su nombre. Ella se despertó sobresaltada, y vio a Eugenia frente a ella, sentada al lado de su cama, vestida con un traje de trabajo, que consiste en una falda y una chaqueta corta.  Bárbara quedó asombrada por este espectáculo notable. La aparición le habló:
“Bárbara”, dijo, simplemente pronunciando su nombre
“¿Qué deseas, Eugenia?” -respondió la criada.
“Por favor, tome “, dijo la señora, “el pequeño rastrillo que he dicho muchas veces se ponga en su lugar, revuelve el montículo de arena en la pequeña habitación, ya sabes a que me refiero. Encontrarás que hay 500 francos; úsalos para que tenga misas, dos francos por cada misa, por mi intención, porque yo todavía estoy sufriendo“.

“Así lo haré, Eugenia”, respondió Bárbara, y en el mismo momento desapareció la aparición. Después de un rato se quedó dormida de nuevo, y reposó en silencio hasta la mañana.
Al despertar, Bárbara pensó que tal vez fue sólo un sueño, pero sin embargo ella se había sentido tan profundamente impresionada, tan despierta, había visto a su antigua ama de una forma tan distinta, tan llena de vida y había recibido de sus labios tales instrucciones precisas, que no pudo evitar decir:
“Esto no puede haber sido un sueño. Vi a mi señora en persona, ella se presentó a mis ojos, y ella seguramente me habló. No es un sueño, sino una realidad.”
Por lo tanto, de inmediato fue y tomó el rastrillo como le indicó, agitó la arena, y sacó una bolsa que contenía la suma de quinientos francos.
En tales circunstancias extrañas y extraordinarias la buena chica pensó que su deber era buscar el consejo de su pastor antes de usar los 500 francos en tener misas, y se fue a contarle a él todo lo que había sucedido.
El venerable abad R., entonces párroco de Ardoye, respondió que las misas planteadas por el alma del muerto eran absolutamente necesario que sean celebradas, pero, para disponer de la suma de dinero, era necesario el consentimiento del marido, John Wybo, ya que el dinero fue encontrado en su casa. La última voluntad de que el dinero se empleara para tan santo fin se consintió, y las misas se celebraron, dándose dos francos por cada misa
Llamamos la atención sobre la circunstancia de las donaciones para la misa, ya que se correspondía con la piadosa costumbre de la persona fallecida. El costo de una misa fijada por la diócesis en aquel momento era un franco y medio, pero durante su vida Eugenia -a través de la consideración y la caridad para el clero, muchos de los cuales eran muy pobres-, siempre dio dos francos por cada misa. Así, el extra de medio franco de ofrenda para una Misa ella lo hacía normalmente como un acto de caridad y apoyo financiero adicional para los sacerdotes que las celebraban.
Dos meses después de la primera aparición, mientras que las misas se seguían dando por las intenciones de Eugenia, Bárbara se despertó de nuevo durante la noche. Esta vez su cámara se ilumina con una luz brillante, y su señora se presentó ante ella con una sonrisa radiante, hermosa y de aspecto fresco como en los días de su juventud, y estaba vestida con una túnica de deslumbrante blancura.
“Bárbara”, ella dijo con una voz clara, “Te doy gracias, porque yo ahora estoy liberada del el lugar de purificación”.

Al decir estas palabras, desapareció, y la cámara se convirtió en oscura como antes.
La sirvienta, se sorprendido por lo que acababa de ver, quedó lleno de alegría, y ella pronto extendió la extraordinaria historia en la ciudad.
Esta es sólo una de las muchas historias en cuanto a la potencia y la eficacia de la Santa Misa en la que el mismo Hijo de Dios se ofrece sobre el altar para el perdón de nuestros pecados, porque es un hecho que de todo lo que podemos hacer en a favor de las almas del purgatorio.
No hay nada más poderoso y valioso que el ofrecimiento de la inmolación de nuestro Divino Salvador en el altar.

Además de ser la doctrina expresa de la Iglesia tal como se manifiesta en sus Concilios, hay muchos hechos milagrosos, debidamente autenticados, que no dejan lugar a dudas en lo que respecta a este punto.

purgatorio

Purgatorio

SÉPTIMO TESTIMONIO: RELATO DE UN HISTORIADOR
Podemos ofrecer otro incidente, relatado por el historiador Fernando de Castilla.
Entre 1324-1327 había en Colonia dos religiosos Dominicanos de talento distinguido, uno de los cuales fue el beato Enrique Suso (1295-1366). Compartían los mismos estudios, la misma clase de vida, y sobre todo el mismo deseo de santidad, que les había hecho formar una estrecha amistad.
Cuando terminaron sus estudios, al ver que estaban a punto de separarse para volver cada uno a su propio convento, estuvieron de acuerdo y prometieron uno al otro que el primero de los dos que muriera debía asistir al otro durante todo un año con la celebración de dos misas cada semana – el lunes una misa de Réquiem, como era costumbre, y el viernes la de la Pasión, en la medida en que las Rúbricas se lo permitieran. Prometieron entre ellos que iban a hacer esto, se dieron el beso de la paz, y salieron de Colonia.

Durante varios años, ambos continuaron sirviendo a Dios con el fervor más edificante. El sacerdote religioso, cuyo nombre no se menciona fue el primero en ser llamado, y el Padre Suso recibió la noticia con sentimientos de resignación a la voluntad divina. En cuanto al contrato que habían hecho, el tiempo le había hecho olvidar. Sin embargo, él oró mucho por su amigo, imponiendo penitencias nuevas sobre sí mismo y muchas otras buenas obras, pero él no pensaba en ofrecer las Misas que se había comprometido una serie de años antes.
Una mañana, mientras estaba meditando en su retiro en la capilla, de repente vio aparecer ante él el alma de su difunto amigo, que, mirándolo con ternura, le reprochó el haber sido infiel a su palabra en la que él había hecho confianza.

El Bendito Suso, sorprendido, se disculpó por su olvido diciendo de las muchas oraciones y mortificaciones que había ofrecido, y aún así siguió ofreciendo, a su amigo, cuya salvación era tan querida para él como la suya.
“¿Es posible, mi querido hermano”, agregó, “¿las tantas oraciones y buenas obras que ofrecí a Dios no fueron suficientes para ti?”
“Oh, no, querido hermano”, respondió el alma sufriente “esas no son todavía suficientes. Es la Sangre de Jesucristo la que se necesita para extinguir las llamas que me abrasan, es el Santo Sacrificio, que también me librará de estos tormentos espantosos. Te suplico que mantengas tu palabra, y no me niegues, lo que en justicia que me debes”.

El Bendito Suso se apresuró a responder al llamamiento del alma sufriente, se puso en contacto como muchos sacerdotes como le fue posible y les instó a decir misas por las intenciones de su amigo, para reparar su falta; el celebró, e hizo que se celebraran, un gran número de Misas.
Al día siguiente varios sacerdotes, a petición del padre Suso, se unieron con él en ofrecer el Santo Sacrificio por la persona fallecida, y él continuó su acto de caridad por varios días.
Después de un breve periodo el cura amigo de Suso apareció de nuevo a él, pero ahora en una condición muy diferente, su rostro era alegre, y se vio rodeado de una hermosa luz.
“Gracias a usted, mi querido amigo”, dijo “he aquí, por la sangre de mi Salvador yo fui liberado de todos mis sufrimientos. Ahora voy al cielo para contemplar lo que hemos adorado juntos tan a menudo bajo el velo eucarístico”.

Posteriormente, el beato Suso se postró a “dar las gracias al Dios de infinita misericordia, porque ahora entendió más que nunca el valor inestimable de la Misa”
Fuentes:
http://www.mediafire.com/download/hav9maapgiic2nt/El+interior+del+Purgatorio.pdf
http://www.spiritdaily.net/purgatory2.htm
http://www.spiritdaily.net/sistermg.htm

(Fuente: http://forosdelavirgen.org/48996/conmovedores-relatos-sobre-almas-del-purgatorio-que-visitan-la-tierra-12-08-25/)

sábado, 14 de marzo de 2015

Qué dice la Iglesia sobre los Novísimos 2


(Homilía para una Misa por un difunto)

Cuando pedimos una Misa por un ser querido, es conveniente recordar lo que enseña el Catecismo acerca de Dios, de la muerte y de lo que sucede más allá de la muerte. El Catecismo nos enseña que “Dios es Amor” (1 Jn 4, 8), un Amor infinito, eterno, inagotable, misericordioso  y porque Dios es Amor, esperamos que nuestros seres queridos difuntos, a quienes recordamos en la Santa Misa, estén ya con Él, que Él ya les haya perdonado sus muchos o pocos pecados que puedan haber tenido. 
Pero el Catecismo nos recuerda que Dios es también un Dios de infinita Justicia , porque de lo contrario, no  sería Dios, sería un Dios injusto, y porque Dios es un Dios de infinita Justicia, es que nosotros, que todavía estamos en esta tierra y debemos atravesar el umbral de la muerte, debemos poner mucha atención a nuestras acciones, para no ofender a su Divina Justicia con malas acciones, con pecados. El Catecismo enseña que, inmediatamente después de la muerte, el alma va a enfrentar lo que se llama el “juicio particular” , en donde toda su vida pasa ante sus ojos, con sus obras buenas y sus obras malas, y de acuerdo a ellas, recibe el veredicto de su destino definitivo: o el Cielo –el Purgatorio como antesala del Cielo- o el Infierno. Es por eso que nosotros, que todavía no hemos atravesado el umbral de la muerte, debemos obrar siempre el bien, para que nuestras buenas obras nos granjeen el paso al Cielo.
Hemos dicho que esperamos que, por la Misericordia de Dios, que nuestros seres queridos estén ya con Él; ahora bien, no debemos pensar que nunca más los veremos: por Jesucristo, gracias a Él y a su sacrificio en cruz, y a su Muerte y Resurrección, tenemos la certeza de volver a encontrarlos, de volver a verlos, de volver a abrazarlos, para esta vez, no separarnos ya nunca más. Dice el Apocalipsis que en el cielo no hay dolor, no hay tristeza, no hay llanto ; solo hay felicidad, alegría, amor, porque todos están en Dios, que es Amor, Alegría y Paz. Pero para reencontrarnos con nuestros seres queridos, tenemos que tener en cuenta que nosotros en esta vida, es como si camináramos por una cornisa, con un abismo a cada lado, porque a cada paso, podemos caer en el Abismo del que no se sale; a cada caso podemos caer en el pecado, que nos hace perder la gracia y la posibilidad de acceder al Cielo. Lo único que nos puede unir a nuestros seres queridos en el Cielo, es Jesús crucificado y Jesús en la Eucaristía. Entonces, si mantenemos fijos los ojos en Jesús crucificado y en Jesús Eucaristía, si vivimos en gracia, si detestamos el pecado, si obramos la misericordia, estaremos seguros, segurísimos, de que, por la Misericordia de Jesucristo, nos reencontraremos en Cristo, el día de nuestra propia muerte y luego de nuestro juicio particular con nuestros seres queridos en el Reino de los cielos y nunca más nos separaremos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Doce pasos para evitar el Purgatorio o estar el menos tiempo posible


Aquí presentamos doce puntos a tener en cuenta para evitar un pasaje prolongado por el Purgatorio. Lea también aquí y aquí los artículos.

PASO 1: PEDIR A DIOS

En cada oración que dice, cada Misa que oye, cada Comunión que recibe, toda buena obra que realice debe tener la intención expresar y de implorar a Dios que le conceda una muerte santa y feliz y no haya purgatorio. Seguramente Dios escuchará una oración dicha con tanta confianza y perseverancia. Vea aquí.

PASO 2: HACER LA VOLUTAD DE DIOS

Siempre desear hacer la voluntad de Dios. Es en todos los sentidos lo mejor para usted. Cuando haga o busque cualquier cosa que no es la voluntad de Dios, esté seguro que va a sufrir. Decir, por lo tanto, con fervor cada vez que se recita el Padre Nuestro: Hágase tu voluntad.  Ver aquí.

PASO 3: SOPORTAR

Acepte todos los sufrimientos, penas, dolores y decepciones de la vida, ya sean grandes o pequeñas, la mala salud, pérdida de bienes, la muerte de sus seres queridos, el calor o el frío, la lluvia o el sol como proveniente de Dios. Soportarlas con calma y paciencia por amor a Él y en penitencia por sus pecados. Por supuesto, puede utilizar todos sus esfuerzos para protegerse de problemas y el dolor, pero cuando uno no puede evitarlos, sopórtelos con paciencia. La impaciencia y la revuelta hacen los sufrimientos mucho mayores y más difíciles de soportar.


PASO 4: ACEPTAR NUESTRA PASIÓN

El acto más grande en la vida de Cristo era su pasión.  Él tenía una pasión como cada uno de nosotros tiene una pasión. Nuestra pasión consiste en los sufrimientos y trabajos de cada día. Por lo tanto, vamos a hacer nuestro trabajo, aceptar sus decepciones y dificultades y llevar nuestros dolores en unión con la Pasión de Cristo. Ganamos más mérito por un poco de dolor que por años de placer.

PASO 5: PERDONAR

Perdona todas las injurias y las ofensas en proporción; como también nosotros perdonamos a los demás, Dios nos perdona. Ir a la confesión. Este sacramento hace más que “sólo” librarnos de nuestros pecados; nos da un enorme aumento en la gracia santificante. Gana para nosotros un lugar más alto en el cielo, con un aumento de la unión con Dios. Cada vez que vamos a la confesión, somos preservados de muchos peligros y desgracias que de otra manera nos habrían sobrevenido. Una confesión devota nos ayuda a escuchar las inspiraciones del Espíritu Santo, y de escuchar y seguir el consejo de nuestros ángeles de la guarda.  

PASO 6: EVITAR LAS SITUACIONES DE PECADO

Evite los pecados mortales, pecados veniales deliberados y rompa los malos hábitos. Entonces será relativamente fácil satisfacer la justicia de Dios por los pecados de la fragilidad. Por encima de todo evite los pecados contra la caridad y la castidad en pensamiento, palabra y acción, porque estos pecados son la razón por los que muchas almas se encuentran detenidos en el Purgatorio por un largo tiempo.

PASO 7: CUÍDESE Y AYUDE

Si tiene miedo de hacer demasiado trabajo, haga muchas pequeñas cosas, actos de bondad y caridad, dar la limosna, no murmurar o quejarse cuando las cosas no son como usted desea, no se queje de los demás, nunca se niegue a hacer un favor a los demás cuando sea posible. Estos actos son una espléndida penitencia.

PASO 8: SU PODER DIRIGIDO A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Ponga todo en su poder para las Santas Almas del Purgatorio. Ore por ellas constantemente, consiga que otros lo hagan, únase a asociaciones de amigos de las pobres almas y piden a todos que hagan lo mismo. Las Santas Almas se lo pagarán generosamente. Vea aquí.



Exposición del Santísimo Sacramento



PASO 9: VISITE LOS SACRAMENTOS

No existe manera más poderosa de obtener de Dios una muerte más santa y feliz que la confesión semanal, la misa diaria y la comunión diaria. Las misas pueden ayudar, antes o después de la muerte, que alguien acelere su tiempo en el Purgatorio.

PASO 10: VAYA A HABLAR CON JESÚS SACRAMENTADO

Una visita diaria al Santísimo Sacramento – aunque sólo sea por tres o cuatro minutos – es una manera fácil de obtener la misma gracia. Arrodillarse en la presencia de Jesús con los ojos fijos en el Tabernáculo o Custodia, seguro de que él le está mirando, a continuación, repita pequeñas oraciones como estas: Mi Jesús, Misericordia; Mi Jesús, ten piedad de mí, pecador; Mi Jesús, te amo. Mi Jesús, dame una muerte feliz. 

PASO 11: EL ESCAPULARIO CARMELITA

Inscribirse y lleve el Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. “Todo aquel que muere vestido de este escapulario no sufrirá el fuego eterno.” Esta es la Promesa de la Santísima Virgen María, hecha 16 de julio 1251 a San Simón Stock. El Privilegio Sabatino es la promesa de María para liberar del Purgatorio poco después de la muerte a todos aquellos que:
1) lleven el Escapulario de Nuestra Señora del Carmén
2) observen la castidad según su estado de vida y
3) digan el Pequeño Oficio de la Santísima Virgen María todos los días.
Para tener derecho a esta promesa escapular, uno debe estar inscrito en la familia del Carmelo. Esta es una ceremonia simple que toma sólo un momento y puede ser realizada por cualquier carmelita o debidamente autorizada sacerdote. La maternidad de María no se limita a los católicos. Se extiende a todos los hombres. Muchos milagros de conversión se han obrado en favor de los no católicos que han practicado la devoción al escapulario.  Vea aquí.

PASO 12: USE AGUA BENDITA

Uso el agua bendita. El agua bendita es un sacramental que remite el pecado venial. A causa de la bendición que se le atribuye, la Santa Iglesia alienta encarecidamente su uso a sus hijos, especialmente cuando el peligro amenaza, tales como incendios, tormentas, enfermedades y otras calamidades. Cada hogar católico debe tener un suministro de agua bendita. Mantenga su alma maravillosamente pura a los ojos de Dios al hacer la señal de la cruz con cuidado mientras diga:
“Por esta agua bendita y por Tu Sangre Preciosa, lava todos mis pecados y los pecados de los Pobres Almas del Purgatorio, Señor.”

Fuentes: Spirit Daily, Signos de estos Tiempos
(artículo extraído de: http://forosdelavirgen.org/83842/doce-pasos-para-zafar-del-purgatorio-o-estar-el-menos-tiempo-posible-14-11-06/)

miércoles, 29 de octubre de 2014

El Purgatorio de San Patricio para expiar los pecados en la tierra


Una peregrinación a la entrada del purgatorio.

Irlanda es una nación que fue muy católica, pero que está en crisis espiritual con el debilitamiento de la fe, disminución de la asistencia a la iglesia, escándalos de abusos sexuales de sacerdotes y vocaciones escasas.

Tuvo un gran santo como San Patricio y uno de sus legados fue el hoy peregrinaje “Purgatorio de San Patricio”, anclado en la leyenda de que la penitencia allí puede acortar los días del Purgatorio luego de la muerte.      



El purgatorio de San Patricio



Aún podemos pensar que Irlanda tiene un sustrato católico que permanece.

Está el santuario de Knock, uno de los más famosos lugares de apariciones. A la entrada de muchos pueblos de Irlanda hay una gruta de Lourdes. Hay una estatua de María en los aeropuertos. Hay también espléndidas catedrales.

EL PURGATORIO DE SAN PATRICIO EN LOUGH DERG

Poco conocida es la conexión entre Irlanda – y San Patricio – con el profundo misticismo de purgatorio.

En el condado de Donegal, al noroeste de Irlanda está uno de los más misteriosos de estos enlaces. Esto está en el “lago sagrado” de Lough Derg, un paisaje sombrío de  bosques de coníferas y lleno de ciénagas – donde, según la leyenda, el santo se quedó como testimonio de la verdad de su fe.

Fue aquí, según las historias, que Patricio tuvo visiones del cielo, el infierno y el purgatorio.

Lough Derg está rodeado de montañas y puede llegarse por una sola ruta. El lago es grande y cubre una superficie de 2200 acres, posee 13 millas de perímetro y está situado a 450 pies sobre el nivel del mar. En este lago se encuentran muchas islas – más de doscientas – pero una tiene una característica particular.

Se trata de una isla muy pequeña (solo dos acres) llamada Station Island y en ella se alza un lugar de peregrinación y de penitencia, que lleva el nombre de “El Purgatorio de San Patricio” (Saint Patrick´s Purgatory).

En esta Isla, hace más de 1500 años San Patricio hizo penitencia por el pueblo irlandés, lucho y venció a los druidas paganos de la zona, expulsó a las serpientes de la isla y se le concedió la gracia de ver el purgatorio.

Desde aquel momento, de manera interrumpida aquí han acudido y aún acuden los fieles irlandeses, especialmente los jóvenes, con el solo fin, a ejemplo del Santo Patrono, de hacer penitencia.

UNA ENTRADA AL INFRAMUNDO

Hay tres grandes leyendas. Una conectada a San Patricio sostiene que la Estación de la Isla (o simplemente “Lough Derg”, como se le conoce comúnmente) es un lugar donde el “valiente y virtuoso” puede descender a la cueva y experimentar los secretos de la región más allá de la tumba.

En esta pequeña isla, se dijo, había una entrada al inframundo.

Uno de los relatos más antiguos que sobreviven data de 1186.

“Giraldus Cambrensis escribió en Topografía de Irlanda que la Isla de los Santos era visitada tanto por espíritus buenos y por espíritus malignos. Cada uno estaba presente en una parte de la isla. Describió la parte mala de la isla, cubierta de peñascos escarpados. Contenía nueve hoyos y los que se quedaban durante la noche eran atormentados en uno de ellos“.

La parte noroeste se llama Kernagh y significa “Isla de Clamor”. Aquí, se dijo, en la época medieval, era la residencia de satanás y sus satélites.

Vemos, pues, que de hecho es un lugar no sólo de penitencia, sino de guerra espiritual que a menudo la acompaña.

En la parte suroeste del islote hay un área llamada “Regles” que se dedica a los ángeles.

LA PURGACIÓN EN LA TIERRA

La leyenda dice que el purgatorio puede ser probado e incluso visitado aquí y que con la penitencia adecuada el alma de un individuo puede ser purgada de las manchas del pecado.

“El peregrino podría volver a la vida otra vez, pero no tendría que revisitar el purgatorio después de la muerte“, es la creencia de los muchos penitentes – tantos como 32.000 al año – que visitan la fría isla azotada por el viento.

Tan intensa es la penitencia, de hecho, que los peregrinos deben ser mayores de 14 años de edad, y sin discapacidad. “La naturaleza de las penitencias excluye a los que estan bajo cuidado del médico y a los ancianos”, dice un letrero. Los turistas no son bienvenidos y las cámaras están en realidad prohibidas.

La penitencia no es para los débiles de corazón, hay fuerte mortificación física como caminar descalzo y privarse de comida y sueño.

EL PEREGRINAJE

Hay una de un día de ayuno en el que se permite comida ligera y calzado, pero la isla es famosa por la de tres días de ayuno a pan duro y té con azúcar, café o sopa Lough Derg (agua caliente con sal o pimienta para añadir el gusto). Algunos han hecho esto tanto tiempo como 9 o 15 días.

Los cristianos llegan a Lough Derg a rezar, a ayunar, a hacer una noche de vigilia, a repetir oraciones que se remontan a los tiempos de San Patricio y que desde el siglo XV han quedado ya establecidas, a recibir los sacramentos, a confesarse y a renovar su vida cristiana.

“Al llegar a la isla, los peregrinos se quitan los zapatos y las medias y no se los ponen de nuevo hasta la mañana del tercer día, justo antes de salir”, dice un historiador, John Cunnigham.

“La grava y arena se pega a los pies de los peregrinos y los agudos peñascos del macizo penitencial pueden producir agonía en los blandos y suaves del pies de la persona moderna, pero es todo parte de la penitencia. Hay una gran nivelación de ricos y pobres, de sofisticados y campesinos”.

El macizo penitencial de la isla está en los restos circulares de celdas de monjes de un metro de alto, que tiene una entrada y una cruz en el centro. El peregrino rodea el macizo rezando, entonces se arrodilla en la entrada, pasea por el interior y se arrodilla en el centro repitiendo las mismas oraciones. Hay seis de estos macizos, cada uno de los cuales constituye una estación de Lough Derg.

Para “hacer” una estación, se reza en los macizos, en los alrededores de la basílica, a la orilla del lago y en dos cruces antiguas. El peregrino completa tres de ellos en el primer día, cuatro en una noche de larga vigilia, cuando está prohibido dormir, uno al día siguiente y una más en la mañana antes de salir.

¿ESTUVO SAN PATRICIO REALMENTE AQUÍ?

La presencia de San Patricio en este lugar está apoyada no solamente en una sólida tradición sino también en evidencias históricas.

El santuario fue conocido en la época medieval como Termon Dabheoc, en conmemoración a San Dabheoc, discípulo de San Patricio que presidió el lugar después de la muerte del santo a comienzos del siglo VI.

San Dabheoc fundó un monasterio en la Isla después dedicado totalmente a la oración y a la penitencia.

De esta época son las existentes “penitential beds”, que no son otra cosa que los restos de las celdas monásticas u oratorios donde los monjes pasaban tiempo de oración apartados de la comunidad.

Estas seis beds están dedicadas desde época inmemorial a los santos Brígida, Brenda, Catalina de Alejandría, Columbano, Patricio y Dabheoc.

A este período pertenece también una de las piedras esculpidas más antiguas que se conservan en la Isla, conocida como la Cruz de San Patricio y está ubicada en la pared de la basílica de San Patricio. Ver y besar esta cruz es el primer paso del peregrinaje.

El lugar fue visitado por peregrinos ininterrumpidamente desde la época del mismo santo. Muchos personajes ilustres y famosos han pasado por aquí a realizar los tres días de penitencia. 

jueves, 9 de octubre de 2014

Los primeros cristianos creían en el Purgatorio y oraban por los muertos


Patena con la imagen de Cristo en majestad
(Catacumbas)

octubre 7, 2014
Apariciones y fantasmas pedían la intercesión de los vivos en los primeros siglos.

Los padres de la iglesia estaban familiarizados con los fantasmas, visiones fantasmales y apariciones. Dos ejemplos notables en la literatura de la iglesia primitiva muestran cómo tendían a funcionar y como eran considerados. Lamentablemente, estas enseñazas y evidencias no son compartidos por otros cristianos como los evangélicos.

 Es importante en este punto señalar que las visiones de los muertos en sueños (apariciones oníricas) y apariciones en vigilia de figuras fantasmales, eran consideradas encuentros espectrales. El significado profundo unido a las figuras oníricas, sobre todo de gente real que entrega mensajes importantes, se consideraba no meramente un subproducto psicológico del sueño profundo, sino un evento sobrenatural. 

EL CASO DE SANTA PERPETUA

Nuestro primer fantasma aparece en  La Pasión de las Santas Perpetua y Felicidad, un importante cuento sobre el martirio temprano.

Antes de su ejecución en Cartago el 7 de marzo 203, Perpetua experimenta algo inusual. Mientras que está en espera en la cárcel, el nombre de su pequeño hermano muerto Dinocrates viene a su mente de forma espontánea durante la oración, y ella piensa que esto es significativo. Esa noche, ella tiene una visión de él:

Yo veía à Dinocrates saliendo de un lugar oscuro, donde estaban otros muchos; intiendo a la vez calor y sed, con falta vestido, y color pálido; y la herida en su cara que él tenía cuando murió. Este Dinocrates habían sido mi hermano en la carne, de siete años de edad, quien estaba enfermo de úlceras de la cara, había tenido una muerte horrible, por lo que su muerte fue abominada por todos los hombres. Por él, por tanto, yo había hecho mi oración; y entre él y yo había un gran abismo, de manera que ninguno podía ir de un lugar a otro. Había además, en el mismo lugar donde estaba Dinocrates, una fuente llena de agua, cuyo borde más alto era de la estatura del niño; y Dinocrates se estiraba como si quisiera beber. Me lamentaba de que la fuente tenía agua, pero sin embargo la altura del borde le impedía beber.

Ella reza por su hermano cada día y noche, para que pueda ser liberado de este tormento. Es interesante que el lenguaje evoca claramente la historia del Rico y Lázaro, lo que sugiere la imposibilidad de Dinocrates de obtener ningún alivio en el más allá. No obstante, Perpetua sigue rezando por él.

Días más tarde, ella tiene otra visión:

Vi ese lugar que antes había visto, y Dinocrates limpio del cuerpo, bien vestido, con comodidad; y la fuente que había visto antes, tenía el borde a la altura del ombligo del niño; y había allí agua que fluía sin cesar. Y en el borde había un cáliz de oro lleno de agua; y Dinocrates se acercó y comenzó a beber de él. Y quedando satisfecho partió lejos del agua y empezó a jugar como un niño lo haría, con alegría.

Y me desperté. Entonces entendí que fue relevado de sus dolores.

Esta es una poderosa escena para un importante texto cristiano temprano. Aquí tenemos una visión de los muertos que sugiere el destino de los difuntos en el otro mundo, con una imagen del agua viva que “fluía sin cesar”. El estado de Dinocrates, y la capacidad de las oraciones intercesoras de Perpetua para liberarlo, son un poderoso testimonio temprano del purgatorio y de las oraciones por los muertos.

Estas apariciones de los muertos en sueños – casi siempre llenas de significado y simbolismo cristianos – se repiten en la literatura fantasmagórica y visionaria en los próximos mil años y más allá.

EL CASO DE SANTA TECLA

Hay otra visión de sueño fantasmal en los apócrifos Hechos de Pablo y Tecla, compuesto en el siglo segundo.

Santa Tecla, inspirada en Pablo para seguir una vida de virginidad, sobrevive varios intentos de ejecutarla por su fe.

Después de su sentencia de muerte, se le da al cuidado de una “rica reina” de nombre Tryphaena a fin de preservar su virginidad hasta la ejecución. Las autoridades tratan de alimentar con Tecla a los leones, pero éstos se niegan a atacar, en sun lugar lamen sus pies.

Después de este primer intento de matarla, Tecla retorna al cuidado de Tryphaena, quien había perdido una hija llamada Falconilla. La hija viene a Tryphaena en sueños diciendo:

“Madre, tú hablarás con Tecla la extranjera que está desolada, ella puede orar por mí y ser trasladada al lugar de los justos”.

Cuando Tryphaena la recibió después de la procesión, que por igual hacían lamentandose por ella porque ella iba a combatir a las bestias en la mañana, y amando  a su propia hija Falconilla le dijo: Tecla, mi segunda hija, ven, ruega tú por mi hija para que ella pueda vivir para siempre;  esto lo he visto en un sueño. Y ella sin demora levantó la voz y dijo: ¡Oh, mi Dios, Hijo del Altísimo que estás en los cielos, concede a ella su deseo, que su hija Faleonilla pueda vivir para siempre. Y después de haber dicho esto, Tryphaena se lamentó por ella, teniendo en cuenta que tan gran belleza debía ser arrojada a las bestias.

Tryphaena se había encariñado con Tecla como una segunda hija. Cuando Tecla sobrevive a un segundo intento de matarla, la reina llega a creer en el Dios de Tecla y cree que el alma de su hija ha sido redimida por las oraciones de Tecla. Todo su hogar se convierte.

Así vemos la oración de intercesión por los difuntos y una sugerencia del purgatorio en otra pieza de la literatura cristiana primitiva. En estos dos cuentos, los fantasmas actúan como testigos del estado de los muertos en el más allá, ya que abogan por oraciones para moverlos a la salvación.

Es un motivo que veremos repetido durante siglos, desde fantasmas a sueños fantasmales. Aún más interesante es que tenemos claro los primeros indicios del purgatorio y las oraciones por los muertos un milenio antes de que algunos estudiosos (como le Goff) sostienen que el purgatorio fuera “inventado”.

Fuentes: Thomas Mc Donald, Signos de estos Tiempos

martes, 7 de octubre de 2014

Nueve historias sobre el Purgatorio


Benditas almas del Purgatorio

octubre 6, 2014
Relatos piadosos.

Siempre es bueno reavivar nuestra creencia en el purgatorio, porque seguramente habrá allí en este momento parientes, amigos y conocidos a la espera de nuestra oraciones le hagan más corto su período de purgación, y porque quizás nos toque estar allí un tiempo, y estaremos también anhelando que oren por nosotros.

Ofrecemos nueve relatos antiguos sobre almas del purgatorio.  

PRIMER RELATO 

Refiere Tomás de Cantimprato que a un hombre muy virtuoso, pero que, a causa de una larga y terrible enfermedad, estaba muy deseoso de morir, se le apareció el Ángel del Señor y le dijo:

“Dios ha aceptado tus deseos, escoge, pues: o pasar tres días en el purgatorio y después ir al cielo, o ir al cielo sin pasar por el purgatorio, pero sufriendo todavía un año de esa enfermedad”.

Eligio lo primero: murió y fue al purgatorio. No había aun pasado un día, cuando el ángel se le presento de nuevo. Apenas le hubo visto aquella pobre alma, “no es posible, exclama, que tú seas el Ángel bueno, pues me has engañado así. Me decías que solo estaría tres días en este lugar, ¡y hace ya tantos años que estoy sufriendo aquí las más horribles penas!

-Tú eres quien te engañas, contesto el Ángel: todavía no ha pasado un día, tu cuerpo esta aun por enterrar, si prefieres sufrir un año más esta enfermedad Dios te permite aun salir del Purgatorio y volver al mundo.

- Si, Ángel santo, replico, no solo esta enfermedad durante un año, sino cuantas penas, dolores y males haya en el mundo sufriré gustoso, antes que padecer una sola hora las penas del Purgatorio”.

Volvió, pues, a la vida y sufrió con admirable alegría un año más aquella enfermedad, publicando a todos lo terrible que son las penas del Purgatorio.

SEGUNDO RELATO

Refieren varios autores que estando un religioso carmelita descalzo en oración, se le apareció un difunto con semblante muy triste y todo el cuerpo rodeado de llamas.

- ¿Quién eres tú? ¿Qué es lo que quieres?, pregunto el religioso.

- Soy, respondió, el pintor que murió días pasados, y deje cuanto había ganado para obras piadosas.

-¿Y cómo padeces tanto, habiendo llevado una vida tan ejemplar?, volvió a decirle al religioso.

-¡Ay!, contesto el difunto, en el tribunal del supremo Juez se levantaron contra mi muchas almas, unas que padecían terribles penas en el purgatorio, y otras que ardían en el infierno, a causa de una pintura obscena que hice a instancias de un caballero.

Por fortuna mía se presentaron también  muchos santos, cuyas imágenes pinte, y dijeron para defenderme que había hecho aquella pintura inmodesta en la juventud, que después me había arrepentido y cooperado a la salvación de muchas almas, pintando imágenes de Santos, y por último que había empleado lo que había ganado a fuerza de muchos sudores, en limosnas y obras de piedad.

Oyendo el Juez soberano estas disculpas, y viendo que los santos interponían sus meritos, me perdono las penas del infierno pero me condeno a estar en el purgatorio mientras dure aquella pintura.

Avisa pues, al caballero N.N. que la eche al fuego, y ¡ay! de él si no lo hace. Y en prueba de que es verdad lo que te digo, sepa que dentro de poco tiempo morirán dos de sus hijos. Creyó, en efecto, el caballero la visión y arrojo al fuego la imagen escandalosa. Antes de los dos meses se le murieron los dos hijos, y el reparó con rigurosa penitencia los daños ocasionados a las almas.

TERCER RELATO

Estaba santa Brígida en altísima contemplación, cuando fue llevada en espíritu al purgatorio. Allí vio, entre otras, a una noble doncella, y holló que se quejaba amargamente de su madre, por el demasiado que le había tenido: “!AH! decía, en vez de reprenderme y sujetarme, ella me proporcionaba modas, novios, me incitaba a ir a los bailes, saraos, teatros, y hasta me engalanaba ella misma. Es verdad que me enseñaba alguna devociones, pero que gusto podían dar estas a Dios llendo mezcladas con tanto galanteo y profanidad?.

No obstante, como la misericordia del señor es tan grande, por aquellas devociones que hacía, Dios me concedió tiempo para confesarme bien y librarme del infierno.

Pero ¡ay!, ¡que penas estoy padeciendo, si lo supieran mis amigas!!, ¡que vidas tan distintas llevarían!!. La cabeza que antes ataviaba con dijes y vanidades esta ahora ardiendo entre llamas vivísimas, las espaldas y brazos que llevaba descubiertos los tengo ahora cubiertos y apretados con hierros de fuego ardentísimo, las piernas y pies, que adornaba para el baile ahora son atormentados horriblemente, todo mi cuerpo, en otro tiempo tan pulido y ajustado ahora se halla sumergido en toda clase de tormentos.”

Conto la santa esta visión a una prima de la difunta, muy entregada también a la vanidad, y esta cambio de vida en términos que, entrando a un convento de muy rigurosa observancia procuro con rigidísimas penitencias reparar los desordenes pasados, y auxiliar a su parienta que estaba padeciendo tanto en el purgatorio.

CUARTO RELATO

Había en Bolonia una viuda noble, que tenía un hijo único muy querido. Estando divirtiéndose un día con otros jóvenes, paso un forastero y les interrumpió el juego. Reprendiéndole ásperamente el hijo de la viuda, y resentido el forastero, saco un puñal, se lo clavo en el pecho y dejándole palpitando en el suelo, echo a huir calle abajo con el puñal ensangrentado en la mano, y se metió en la primera casa que encontró abierta.

Allí suplicó a la señora que por amor de Dios le ocultase, y ella, que era precisamente la madre del joven asesinado, le escondió en efecto. Entre tanto llego la justicia buscando al asesino, y no hallándole allí,

“sin duda, dijo uno de los que les buscaba, no sabe esta señora que el muerto es su hijo, pues si lo supiera, ella misma nos entregaría al reo, que indudablemente debe estar aquí”.

Poco falto, para que muriese la madre de sentimiento al oír estas palabras. Mas luego, cobrando animo y conformándose con la voluntad Divina, no solo perdono al que había matado a su único y tan estimado hijo, sino que le entrego todavía una cantidad de dinero y el caballo del difunto para que huyese con más prontitud, y después le adopto como su hijo.

Pero, ¡cuán agradable fue a Dios esta generosa conducta! Pocos días después estaba la buena  señora, haciendo oración, por el alama del difunto, cuando de pronto se le apareció su hijo, todo resplandeciente y glorioso, diciéndole:

“Enjuagad madre mía, vuestras lagrimas y alegraos, que me he salvado. Muchos años tenía que estar en el purgatorio, pero vos me habéis sacado de él, con las virtudes heroicas que practicasteis perdonando y haciendo bien al que me quito la vida. Más os debo por haberme librado de tan terribles penas, que por haberme dado a luz. Os doy las gracias por uno y otro favor, ¡adiós, madre mía, adiós, me voy al cielo donde seré dichoso por toda la eternidad”.

QUINTO RELATO

Derrotado por Cayano, el ejército de Mauricio y hechos prisioneros gran número de soldados, Cayano pidió al emperador una moneda y no de valor muy subido, por el rescate de cada prisionero. Mauricio se negó a darla. Cayano pidió entonces una de menos valor, y habiéndosela también rehusado, exigió por ultimo una ínfima cantidad, la que no habiendo podido lograr tampoco, irritado el bárbaro, mando cortar la cabeza a todos los soldados imperiales que tenía en su poder. Mas ¿Qué sucedió?

Pocos días después Mauricio tuvo una espantosa visión. Citado al tribunal de Dios, veía gran multitud de esclavos que arrastraban pesadas cadenas, y con horrendos gritos pedían venganza contra él. Oyendo el Juez supremo, tan justas quejas, se vuelve a Mauricio y le pregunta:

¿Dónde quieres ser más castigado: en esta o en la otra vida?

-¡Ah! Benignísimo Señor, responde el prudente emperador, prefiero ser castigado en este mundo. Pues bien, dijo el juez, en pena de tu crueldad con aquellos pobres soldados, cuya vida no quisiste salvar a tan poco precio, uno de tus soldados te quitara la corona, fama y vida acabando con toda tu familia”.

En efecto, pocos días después se le insurrecciono el ejército, proclamando a Focas por emperador. Mauricio fugitivo se embarco en una pequeña nave con algunos pocos que le seguían, más en vano, furiosas las olas lo arrojan a la playa, y llegando los partidarios de Focas, le atan a él y a cuantos le seguían y los llevan a Eutropia, en donde, ¡oh, padre infeliz!

Después de haber visto con sus propios ojos la cruel carnicería que hicieron de cinco hijos suyos, fue muerto ignominiosamente, y no paso mucho tiempo sin que el resto de su familia sufriese la misma desgracia.

¡Ah! Cristianos que oís esto, no son unos pobres soldados, son vuestros propios hermanos y vuestros propios padres los que han caído prisioneros de la Justicia divina.

Este Dios misericordioso pide por su rescate una muy pequeña moneda, de gran valor, es verdad, pero muy fácil de dar. “¿Y seréis tan duros que se le neguéis? ¿Tan insensibles seréis a la felicidad de las ánimas y a vuestros propios intereses?

SEXTO RELATO

Tenía una pobre mujer napolitana una numerosa familia que mantener, y a su marido en la cárcel, encerrado por deudas. Reducida a la ultima miseria, presento un memorial un gran señor, manifestándole su infeliz estado y aflicción, pero con todas las suplicas no logro más que unas monedas.

Entra desconsolada a una Iglesia, y encomendándose a Dios, siente una fuerte inspiración de hacer decir con aquellas monedas una Misa por las Ánimas, y pone toda su confianza en Dios, único consuelo de los afligidos. ¡Caso extraño!

Oída la Misa, se volvía a casa, cuando encuentra a un venerable anciano, que llegándose a ella le dice: “¿Qué tenéis, mujer? ¿Qué os sucede?” La pobre le explico sus trabajos y miserias. El anciano consolándola le entrega una carta, diciéndole que la lleve al mismo señor que le ha dado las monedas. Este abre la carta, y ¿Cuál no es su sorpresa cuando ve la letra y firma de su amantísimo padre ya difunto? ¿Quién os ha dado esta carta?

-No lo conozco, respondió la mujer, pero era un anciano muy parecido a aquel retrato, solo que tenía la cara más alegre. Lee de nuevo la carta, y observa que le dicen: “Hijo mío muy querido, tu padre ha pasado del purgatorio al cielo por medio de la Misa que ha mandado celebrar esa pobre mujer.Con todas veras la encomiendo a tu piedad y agradecimiento, dale una buena paga, porque está en grave necesidad”.

El caballero, después de haber leído y besado muchas veces la carta, regándola con copiosas lagrimas de ternura: “Vos, dice a la afligida mujer, vos con la limosna que os hice, habéis labrado la felicidad de mi estimado padre, yo ahora hare la vuestra, la de vuestro marido y familia”.

En efecto, pago las deudas, saco al marido de la cárcel, y tuvieron siempre de allí en adelante cuanto necesitaban y con mucha abundancia. Así recompensa Dios, aun en este mundo, q los devotos de las benditas Animas.

SÉPTIMO RELATO

Cómo, diciendo misa el hermano Juan de Alverna el día de Difuntos,vio que muchas almas eran liberadas del purgatorio.
Celebraba una vez la misa el hermano Juan el día siguiente a la fiesta de Todos los Santos por todas las almas de los difuntos, como lo tiene dispuesto la Iglesia, y ofreció con tanto afecto de caridad y con tal piedad de compasión este altísimo sacramento, el mayor bien que se puede hacer a las almas de los difuntos por razón de su eficacia, que le parecía derretirse del todo con la dulzura de la piedad y de la caridad fraterna.

Al alzar devotamente el cuerpo de Cristo y ofrecerlo a Dios Padre, rogándole que, por amor de su bendito Hijo Jesucristo, puesto en cruz por el rescate de las almas, tuviese a bien liberar de las penas del purgatorio a las almas de los difuntos creadas y rescatadas por Él, en aquel momento vio salir del purgatorio un número casi infinito de almas, como chispas innumerables que salieran de un horno encendido, y las vio subir al cielo por los méritos de la pasión de Cristo, el cual es ofrecido cada día por los vivos y por los difuntos en esa sacratísima hostia, digna de ser adorada por los siglos de los siglos. Amén.

OCTAVO RELATO

Cómo, por los méritos de fray Gil,fue librada del purgatorio el alma de un fraile Predicador, amigo suyo.

Estaba ya fray Gil con la enfermedad de la que a pocos días murió, y enfermó también de muerte un fraile dominico. Otro religioso amigo de éste, viéndole próximo a morir, díjole:

– Hermano mío, si te lo permitiese el Señor, quisiera que después de tu muerte vinieses a decirme en qué estado te encuentras.

El enfermo prometió complacerle, caso de que le fuese posible.

Ambos enfermos murieron el mismo día, y el de la Orden de Predicadores se apareció a su hermano superviviente, y le dijo:

– Voluntad es de Dios que te cumpla la promesa.

– ¿Qué es de ti? -le preguntó el fraile.

– Estoy bien -respondió el muerto-, porque aquel mismo día murió un santo fraile Menor, llamado fray Gil, al cual, por su grande santidad, concedió Jesucristo que llevase al cielo todas las almas que había en el purgatorio. Con ellas estaba yo en grandes tormentos, y por los méritos del santo fray Gil me veo libre.

Dicho esto, desapareció, y el fraile que tuvo esta visión no la reveló a nadie; pero ya enfermo, temeroso del castigo de Dios por no haber manifestado la virtud y gloria de fray Gil, hizo llamar a los frailes Menores. Se presentaron diez, y, reunidos con los frailes Predicadores, reveló el enfermo devotamente la visión ya referida. Investigaron con diligencia, y supieron que los dos habían muerto en un mismo día.

En alabanza de Jesucristo y del pobrecillo Francisco. Amén.

NOVENO RELATO

Santa Gertrudis, aquella esposa tan regalada del Señor, había hecho donación de todos sus meritos y obras buenas a las pobres Animas del purgatorio, y para que los sufragios tuviesen más eficacia y fuesen más adeptos a Dios, suplicaba a su Divino Esposo le manifestase porque alma quería que satisfaciese. Se lo otorgaba su Divina Majestad, y la santa multiplicaba, oraciones, ayunos, cilicios, disciplinas y otras penitencias, hasta que aquella alma hubiese salido del purgatorio. Sacada una, pedía al Señor le señalara otra, y así logro liberar a muchas de aquel horrible fuego.

Siendo ya la santa de edad avanzada, le sobrevino una fuerte tentación del enemigo que le decía: “¡Infeliz de ti! ¡Todo lo has aplicado a las Animas del Purgatorio, y no has satisfecho todavía tus pecados! Cuando mueras, ¡que penas y tormentos te esperan!”

No dejaba de acongojarla este pensamiento, cuando se le apareció Cristo Señor Nuestro, y la consoló diciendo: “Gertrudis, hija mía muy amada, no temas, los sufragios que tu ofreciste a las Animas del Purgatorio, me fueron muy agradables, tu no perdiste nada, pues en recompensa no solo te perdono las penas que allí habías de padecer, sino que aun aumentare tu gloria de muchísimos grados. ¿No había prometido yo dar el ciento por uno, pagando a mis fieles servidores con medida buena, abundante y apretada? Pues mira, yo hare que todas las almas libertadas con tus oraciones y penitencias te salgan a recibir con muchos Ángeles a la hora de la muerte, y que, acompañada de este numeroso y brillante cortejo de bienaventurados, entres en el triunfo de la gloria”.

Fuentes: Jesús te busca, Signos de estos Tiempos