San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
Mostrando entradas con la etiqueta carne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carne. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de marzo de 2018

Tres grandes enemigos han formado alianza para condenar su alma al infierno después de su muerte, los cuales son: el mundo, el demonio y la carne.



Tres grandes enemigos han formado alianza para condenar su alma al infierno después de su muerte, los cuales son: el mundo, el demonio y la carne.

Usted vive en la tierra por un motivo muy claro: amar y servir a Dios Nuestro Señor en esta vida para verle y gozarle en la eternidad.

Después de la muerte hay dos caminos para Usted: el cielo o el infierno; Usted después de su muerte será un santo o un demonio para siempre.

El fin de su vida, sus tres grandes enemigo, lo que pasará con Usted después de la muerte; no esta sujeto a su elección, no se trata si Usted gusta o no gusta, sencillamente es una realidad, Usted esta en una guerra ineludible.

Querer vivir en paz, tranquilo, sin problemas es una ilusión e ignorancia: 'Vita hominum militia est', la vida del hombre es milicia sobre la tierra, escribe el santo Job.

ANOTACIONES

1º ¿QUÉ ES USTED? ¿POR QUÉ VIVE AQUÍ Y AHORA?
Usted por el santo bautismo, por la fe verdadera y por la gracia de Dios es hijo adoptivo de Dios; por lo cual debe consagrar su vida a salvar su alma amando a Dios por sobre todas las cosas, incluso sobre Usted mismo, renunciando a todo lo que le aparta de Dios.

Usted vive para hacerse santo o demonio; el camino para el cielo es la cruz, la tribulación, la abnegación, la lucha del día a día.

La multitud de las personas, incluso de los malos católicos, están infestados de las ideas del mundo, del demonio y de la carne, que les dicen: Dios es tan bueno que todos se van a salvar sin hacer nada, hay que vivir a gusto, tranquilos, cada quien su vida y al morir todos al cielo aunque no se confiesen y no recen.

2º SE DEBE TRABAJAR EN USTED.
Un error generalizado es querer dirigir el mundo, corregir a los demás, señalar, criticar, olvidándose de lo más importante: su santificación de Usted. "Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti, y, sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti." Imitación de Cristo, Libro I, capítulo 25.

El cielo o el infierno no es un juego de azar, un deseo, una ilusión; aquí las cosas cuestan y se debe trabajar con inteligencia, con voluntad y con muchísima fe en la palabra de Dios.

El trabajo se materializa en oración de la mañana y de la noche, santo Rosario, confesión bien hecha, santa misa verdadera, estudio de la doctrina católica, apartarse de lo que le aparta de Dios.

Importante: con echarle la culpa a los demás, con gritos, enojos, tristezas, llanto u olvido de la realidad, las cosas del alma se empeoran; ocupa ubicarse en la realidad y empezar por Usted, olvídese del mundo entero, Usted arregle su vida, nunca será mucho o exageración.

3º EL SANTO ROSARIO.
Debe pensar en serio, tomar decisiones como persona madura, dejar las ilusiones piadosas, las fantasías o ilusiones, y ubicarse 'hic et nunc' aquí y ahora; Usted si no trabaja y si no le echa ganas puede ser un demonio después de su muerte.

Le aconsejo piadosamente, rezar todos los días el Santo Rosario, busque la mejor hora del día, donde Usted este tranquilo, mente fría, y pueda elevar su alma a Dios sin prisas, con atención y devoción.

Con tan sólo el rezo del Santo Rosario bien hecho todos los días, Usted puede salvar su alma, ser un santo después de su muerte por el poder de la Bienaventurada Siempre Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario.

Ánimo hermano pecador, a trabajar en bien de nuestra salvación eterna con el Santo Rosario, no se desanime por sus pecados involuntarios, poco a poco las cosas se van a componer mientras no abandone el Santo Rosario. 
Dios le bendiga.

jueves, 30 de octubre de 2014

Papa Francisco: el diablo no es un mito, se combate con el arma de la verdad



La vida cristiana es “un combate” contra el demonio, el mundo y las pasiones de la carne. Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en Santa Marta. El Pontífice, comentando una cita de la Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, afirmó que el diablo existe y nosotros “debemos luchar contra él” con “la armadura” de la verdad.

“Fuerza y valentía”. Papa Francisco ha centrado su homilía en las palabras de San Pablo que, dirigiéndose a los Efesios, “desarrolla en un lenguaje militar la vida cristiana”. El Pontífice ha destacado que “la vida en Dios se debe defender, se debe luchar para llevarla adelante”. Se necesitan fuerza y valentía “para resistir y anunciar”. Para “ir adelante en la vida espiritual”, afirmó, se debe combatir. No es un simple desencuentro, no, es un “combate continuo”. Francisco ha recordado que son tres “los enemigos de la vida cristiana”: “el demonio, el mundo y la carne”, es decir nuestras pasiones, “que son las heridas del pecado original”. Cierto, observó, “la salvación que nos da Jesús es gratuita”, pero estamos llamados a defenderla:

“¿De qué debo defenderme?¿qué debo hacer? ‘ponerme la armadura de Dios’, nos dice Pablo, es decir lo que es de Dios nos defiende, para resistir las insidias del diablo. ¿Esta claro? Claro. No se puede pensar en una vida espiritual, en una vida cristiana, sin resistir las tentaciones, sin luchar contra el diablo, sin vestir esta armadura de Dios, que nos da la fuerza y nos defiende”.

San Pablo, prosiguió el Papa, destaca “que nuestra batalla” no es contra las cosas pequeñas, “si no contra los principados y las potencias, es decir contra el diablo y los suyos”.

“Pero a esta generación, y a muchas otras, se les ha hecho creer que el diablo es un mito, una figura, una idea, la idea del mal. El diablo existe y nosotros debemos luchar contra é. Lo dice Pablo ¡no lo digo yo! La Palabra de Dios lo dice. Pero no nos convencemos. Y después Pablo explica cómo es esta armadura de Dios, que son varias armaduras que componen esta gran armadura de Dios. Y él dice: ‘Permaneced firmes, por tanto, permaneced firmes al lado de la verdad’. Esta es una armadura de Dios: la verdad”.

“El diablo, dijo, es el mentiroso, el padre de los mentirosos, el padre de la mentira”. Y como San Pablo, afirmó que es necesario tener “a los flancos la verdad, vistiendo la coraza de la justicia”. Por tanto, afirmó que “no se puede ser cristiano, sin trabajar continuamente para ser justos. No se puede”. Una cosa que “nos ayudaría mucho”, dijo, “sería preguntarnos” si creo o no creo. “Si creo un poco sí y un poco no”. ¿Soy un poco mundano y un poco creyente? Y destacó que “sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defenderla salvación de Jesús”. Necesitamos “el escudo de la fe”, porque “el diablo no nos lanza flores”, sino “flechas incendiarias”, para matarnos. Francisco exhortó, por tanto, a tomar el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios”. E invitó a rezar constantemente, a velar “con oraciones y súplicas”.

“La vida es una milicia. La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima. Porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría porque el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero sí, somos un poco vagos, no, en la lucha, y nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones. ¡Y porque ¡todos somos pecadores! Pero no os desaniméis, Valentía y fuerza porque ¡el Señor está con nosotros!”.
sources: RADIO VATICANO