San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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sábado, 25 de octubre de 2014

Cómo contrarrestar las maldiciones que nos hacen


Brujos abominables

Consejos prácticos.

Con el crecimiento del lado oscuro en el mundo, nos enfrentamos cada vez más a maldiciones, o sea a operaciones de maldición sobre nuestra persona, sobre nuestras familias y amigos, sobre lo que poseemos.


Los exorcistas y los expertos en Liberación ofrecen una serie de consejos para evitar y contrarrestar las maldiciones que nos llegan.

¿QUÉ ES UNA MALDICIÓN?

Según el exorcista de España, el P. José Antonio Fortea,

“Una maldición es una acción que se hace para dañar a otro con la ayuda de demonios. Hay maldiciones específicas para matar, para causar que uno sea poseído, para que las cosas vayan mal en los negocios, y para hacer que alguien se enferme, etc… Las maldiciones son eficaces sólo si Dios permite que tengan efecto. Cuanto más se reza más se estará protegido contra estas cosas“.

La maldición es muy simplemente la ausencia de Dios o de la corrupción de la creación.

“La corrupción de la procreación” define una maldición en su forma simple más operativa. Las Maldiciones son la ausencia de Dios. En la medida en que Dios está ausente es igual a la aflicción de la maldición. (Papa León XIII Institute).

¿SON LAS MALDICIONES REALMENTE EFICACES?

El P. Fortea explica:

… Lo primero que hay que decir es que quien hace la maldición-, así como la persona que pudo haber pedido que la maldición se haga – serán los primeros afectados por lo demoníaca. Sin lugar a dudas, ellos sufren algún tipo de influencia demoníaca, posesión, o enfermedad. El mal que desean sobrevendrá de nuevo a ellos. Un demonio nunca se invoca en vano. 

¿Pero es una maldición eficaz contra la persona a quien va dirigido? Esto depende de la voluntad de Dios. Es decir, es lo misma que con los accidentes, enfermedades o males. Durante nuestro tiempo en la tierra, Dios nos permite experimentar el bien y el mal, porque esta vida es un período de prueba, de purificación. Por supuesto, la persona que ora y vive en gracia de Dios está protegida. Mientras más uno reza y vive una vida espiritual, más se encuentra protegido (el padre Fortea, Entrevista con un exorcista).

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA CONTRARRESTAR UNA MALDICIÓN?

Fortea aconseja:

Si una persona está realmente bajo una maldición, la única forma de eliminarla es hacer justo lo contrario. Es decir, si una persona ha invocado un demonio para hacer el mal, entonces uno tiene que invocar a Dios para protegerla, ayudarla y bendecirla. El bien siempre es más fuerte que el mal.

El consejo de Fortea se hace eco de la enseñanza de Cristo,

“Pero a vosotros los que oís digo Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que les odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan”, (Lucas 6, 27-28).

El Señor nos ha dado la oportunidad de bendecir o maldecir por el poder de nuestra lengua, así que la vigilancia es necesaria.

El P. Fortea sugiere que sus feligreses utilicen las siguientes armas muy eficaces si se cree que es víctima de una maldición. Uno no puede ir mal con ellas.

Rezar el Rosario

Leer la Biblia

Hablar con Dios cada día

Asistir a misa con frecuencia, incluso a diario

Colocar un crucifijo bendecido y una imagen de la Santísima Virgen en la casa de uno.

Hacer la señal de la cruz con agua bendita todos los días.

Eliminar objetos maldecidos

La mayoría de los exorcistas están de acuerdo en que los objetos pueden ser maldecidos por algún trabajo de magia, vudú, ritos satánicos o brujería. Los objetos malditos a veces sin saberlo, se ingieren o pueden estar con la persona causando daño a través del tacto o por mantener el objeto maldito en el hogar. Los objetos malditos deben ser encontrados y destruidos, y por lo tanto la maldición se rompe.

Una cosa es dejar de comprar artefactos procedentes de países donde el vudú y la brujería son rampantes.

PROTECCIÓN ESPIRITUAL

Es importante subrayar que la vida sacramental es la protección más potente y que Dios no quiere que tengamos miedo sino que seamos sólo vigilantes, prudentes y sabios sobre la batalla espiritual. 

La carta de Pablo a los Efesios nos instruye a “ponerse al armadura de Dios” y luego confiar. En verdad, el diablo teme al cristiano que conocen su identidad en Cristo, y están llenos de su Espíritu.

El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y nos hace espiritualmente sensibles para discernir nuestra circunstancia espiritual y cómo protegerse o ser liberados. Dios ha dado a la Iglesia toda provisión para la guerra espiritual.

Un exorcista de Roma enseña:

“Incluso la posesión demoníaca puede convertirse en una escuela de santidad, no sólo para el alma atormentada, sino también para los amigos, que rezan, sufren y se sacrifican por la curación y la familia”.

Muchas veces Dios nos está enseñando cómo proclamar su victoria en medio de la oscuridad. Dios saca el bien de situaciones malas, pero pide nuestra cooperación en la fe, la esperanza y el amor. Él nos enseña a rezar su bendición unos sobre los otros.

Fuentes: Foundation For Priests, Signos de estos Tiempos

domingo, 12 de octubre de 2014

El demonio quiere sangre de inocentes, quiere violencia y miedo…


El exorcista de la diócesis de Rancagua (Chile) advierte contra los peligros del esoterismo
Acudir a supuestos brujos o brujas y la práctica de ritos esotéricos son conductas que han  ido en aumento en Iberoamérica, con consecuencias nefastas y mortales en algunos casos. La superstición, la sugestión, el miedo y la ignorancia juegan un rol esencial en esta tendencia que muchos medios de comunicación difunden con morbo u ofertan en su sección de avisos pagados.

“La confusión, necesidades e ignorancia es aprovechada por los promotores de esta nueva corriente ecléctica para sacar suculentas ganancias en desmedro de los bolsillos de sus ingenuos  clientes”, señala el sacerdote chileno Luis Escobar Torrealba.

Escobar, exorcista de la diócesis de Rancagua en Chile, agrega que la gente acostumbrada al consumismo y satisfacción inmediata de sus necesidades busca en brujos y magia soluciones rápidas. “Se trata de no hacer otro esfuerzo que no sea poner el dinero para… separar o unir parejas, amarrar el amor, comprar la buena suerte, sanarse sin ir al médico, anular enemigos, encontrar trabajo, alejar las malas vibras, etcétera. Hay para todo y es impresionante cómo incluso cristianos  le dan la espalda al evangelio cayendo en la idolatría construyéndose un dios a su medida”.

El sacerdote Escobar, por su labor, tiene información de primera fuente sobre las consecuencias que estos actos acarrean para las personas y recordó que en días recientes en su región una niña de siete años “falleció víctima de un ritual con características esotéricas impulsado por la superstición, la sugestión, el miedo y la ignorancia” (
pulse para leer la noticia).

¿Cuántos casos más ocurren a diario, que permanecen impunes?, se pregunta el sacerdote, y cita entre las posibilidades: “Consagración de bebes al demonio. Brujos que entregan a sus  parientes al enemigo para hacerles heredar sus poderes. Sacrificios humanos que  quedan en la oscuridad… estructuras sociales de muerte que surgen como  espejismos de bienestar en un mundo que se sumerge en las tinieblas del error”.

En este contexto del diálogo, Portaluz preguntó también a Escobar…

- ¿Cómo sugiere prevenir estos riesgos que señala?

Jesús es el sol que viene de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, quien lo ve a Él ve al Padre, quien va de la mano  de Cristo no se confunde, sino que sana y es liberado hasta de la misma muerte.

- ¿Algún consejo práctico para enfrentar lo esotérico?

Hoy urge con más fuerza anunciar el Evangelio, para que quienes han perdido la  esperanza la recuperen, los que están enfermos se sanen y los oprimidos sean liberados. La  superstición es un pecado y con el abrimos la puerta al enemigo  en nuestra vida y nos hacemos esclavos  del miedo y de quienes administran las fuentes que alimentan la idolatría de la creatura.  Un cristiano ama y el amor es el único antídoto contra Satanás, no lo soporta. El que ama nunca le hará daño al otro, siempre buscará defender la vida, y procurará salvar en el amor al otro, porque Dios es amor. Mientras que la superstición nos hace perder lo esencial de la vida: el gozo de vivirla y además nos hace ciegos  ante la belleza  de Dios que se manifiesta en lo cotidiano de la existencia.

- ¿Quién gana con la acción de brujos y esotéricos?

El demonio quiere sangre de inocentes, quiere violencia y miedo…

- ¿Es una urgencia eclesial enfrentar esta realidad?

Como Iglesia tenemos la responsabilidad de disponer todo lo bueno para  estos nuevos paralíticos, ciegos y leprosos que necesitan ser sanados por Jesús; necesitamos la fe  de la mujer cananea que cruza fronteras para llegar a rogar por su hija, aquella que no escatima  arriesgarse socialmente para estar en la presencia  del Señor, aquella que no  teme la  descalificación social por acercarse a Cristo, pues ella sabe que  es el único que puede sanar a su hija.

Una Iglesia que cruza fronteras, que no tema a  la descalificación social que hace el mundo, una iglesia que  no le teme al poder político, una iglesia que no le teme a la muerte ni a la persecución porque se siente amada… Una iglesia que no teme perder puestos de privilegio por salvar a sus hijos e hijas. 

Todos los bautizados somos la Iglesia y a todos nos toca renovarnos y ser de aquellos que se aman y que le  dan una buena noticia al mundo y que por esa noticia y por esa  experiencia, se convierten. Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en Él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia  la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes.

Artículo publicado originalmente por Portaluz
(extraído de: http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/el-demonio-quiere-sangre-de-inocentes-quiere-violencia-y-miedo-5859226773618688)