San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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lunes, 30 de abril de 2018

Rich Mauro, cineasta de Hollywood, pasó por la New Age, y el tarot: «En un sueño vi mi lugar en el infierno, y entonces la Virgen dijo "él es mío"; ella me salvó»


Rich Mauro cuenta su historia de conversión gracias a la intervención de la Virgen María


J.Lozano/CariFilii/HMTV
28 abril 2018


Rich Mauro tenía una vida envidiable a los ojos del mundo, con un gran trabajo en Hollywood, preparando producciones propias y ganando bastante dinero.

Pero la infelicidad que arrastraba desde niño, por la soledad con la que creció en una familia desestructurada y los excesos en la universidad, le impedían ser feliz. Y fue en Medjugorje, en un viaje que nunca pensó que haría, donde su vida empezó a dar un giro de 180 grados, y donde ahora sí que ha encontrado esa plenitud.

Este estadounidense, actualmente padre de tres hijos, cuenta en una entrevista en el pr Cambio de Agujas de Euk Mamie que sus padres y sus abuelos estaban divorciados por lo que no sabía lo que era la familia. 

“Me crié en bastante soledad”, recuerda él, que no tenía amigos y que fue realmente educado por la televisión, y más concretamente por la cadena MTV.

“Mi vida familiar estaba en ruinas”
“En el colegio público, la gente estaba obsesionada con tener éxito. Como mi vida familiar estaba en ruinas yo quería forjarme una vida exitosa. Y no había sitio para Dios”, prosigue Rich.




Contra la opinión de sus padres, decidió estudiar cine en la Universidad de Nueva York. “En el ámbito creativo era estimulante pero en el ámbito espiritual era mucho peor, me hundí más en el pecado y llegué a pensar que la Iglesia era bastante intolerante”.

Su experiencia con la New Age
En este tiempo de universidad se fue introduciendo en la New Age, “bastante influyente en aquella época”. Relata que en ese momento “participé en muchas cosas como el tarot, iba a tiendas New Age y leía sus libros. Esto se convirtió en una religión para mí, porque uno podía hacer lo que le apeteciera y no pasaba nada”.

Además, se vio involucrado –agrega Rich- en “cosas como la droga, violencia y relaciones que no eran buenas para mí. No conseguía mantener relaciones estables con las novias que tuve porque ni siquiera llegaba a entender qué era una relación”.



Empezó a recibir premios e incluso fue contratado por la MTV, “el santo grial” para él. Su vida era “hacer vídeos para raperos, vivir una vida de opulencia, sexo y drogas”. Y aunque tenía éxito no era feliz. “Iba de fiesta en fiesta, en el colegio nunca había sido de los populares y ahora hacía amigos pero no me llenaba”.

La peregrinación a Medjugorje, un punto de inflexión
Y entonces llegó el cambio. Acababa de terminar su primera película cuando su madre y su padrastro le invitaron a ir a Medjugorje, porque para aquel entonces su madre había encontrado a Dios.

Sorprendentemente accedió a ir y una vez allí pensaba que le habían “timado” hasta que subió a la colina de las apariciones. “Una vez allí se me cayó una venda de los ojos. Era algo en mi interior que se revolvía. Y entonces tuve la necesidad de ir a confesar. No me había confesado desde que se había confirmado”, explica Rich.

Fue a confesar y cuando dijo sus pecados y “tuve la certeza de que era Dios quien me hablaba” a través de ese sacerdote, llamándole a cambiar de vida. Además, otro hecho le marcó profundamente pues asegura haber sido testigo del milagro del baile del sol.

Volvió a Estados Unidos y siguió en la industria audiovisual, con sus proyectos. Y aunque pretendía ser el mismo de siempre, algo había cambiado en su interior en aquella peregrinación a Medjugorje.

Su dilema en su vuelta al trabajo
“Era cada vez más consciente de que tenía que cambiar de vida así como la necesidad de vivir en gracia”, explica. El sacerdote con el que se confesó le había hablado de San Maximiliano Kolbe y quedó tan impresionado que propuso hacer una película de este santo, pero fue tildado de loco.


Medjugorje –agrega- “había cambiado mi forma en la que veía las cosas. Y fue trabajando en un rodaje me advirtieron de que no podía hablar de Dios a los actores. Y entonces vi que tenía que tomar ciertas decisiones”.

Empezó a sentir la hostilidad de la industria del cine y aunque había cambiado algo en su interior ni siquiera sabía rezar así que un día decidió entrar en una iglesia y pedir ayuda a un sacerdote.

El sueño en el que la Virgen le rescata del infierno
Se resistía a dejar atrás su vida, y su carrera, pero Dios quería otra cosa. 

Además, le diagnosticaron un cáncer. Y se acababa de casar. Aun así, no quería renunciar a este trabajo. Entonces tuvo un sueño.

“En el sueño vi mi lugar en el infierno”, asegura este hombre. Con todo detalle. Y cuando le iban a cortar la cabeza “la Madre intervino por mí. Ella dijo: ‘él es mío’. Oí el estruendo de la caída de las cadenas. Se desplomaron y se hicieron mil pedazos. Y entonces me desperté. Supe que había sido la voz de nuestra Madre”.

Con el Rosario todo fue a mejor
Rich estaba convencido de que la Virgen había salvado su alma y por ello tenía que cambiar su vida de verdad, y además de manera urgente. Y justo le dijeron que una gran productora quería producir su película. Hasta un millón de dólares le daban pero renunció al proyecto.

“A partir de entonces empecé a conocer a nuestra Madre, a rezar el Rosario, y cuando practicaba estas cosas con mayor frecuencia los cambios fueron a mejor”, recuerda.

A partir de este cambio de vida, adoptando una vida de oración, las cosas cambiaron: consiguieron una casa, tuvo más hijos y se recuperó del cáncer. Es una vida reencauzada por la Virgen.

(Publicado originariamente en el portal de noticias marianas www.carifilii.es, a partir del vídeo de HM Televisión)
(https://www.religionenlibertad.com/sueno-lugar-infierno-entonces-63943.htm)

domingo, 11 de enero de 2015

Cuando se deja la conversión para la muerte. Revelaciones a Santa Brígida



Muchos hay en el día de hoy, dijo santa Inés a santa Brígida, que tienen estos pensamientos, de caminar gozando del mundo, para volverse a Dios a la hora de la muerte, y dicen: Cosa dura es meternos por camino tan estrecho, y dejar las honras y nuestra propia voluntad. Y se apoyan en una esperanza falsa y peligrosa, diciendo: Larga es nuestra vida, y grandísima la misericordia de Dios. El mundo está lleno de goces, y para ellos fuí creado; así, no importa que por algún tiempo use yo del mundo según mi voluntad, que al fin de mi vida quiero seguir a Dios, pues en este camino del mundo hay cierto atajo o vereda, que es la contrición y confesión, y si me acogiere a ella, me salvaré.
Este deseo de pecar hasta el fin y pensar confesarse entonces, es una esperanza muy flaca, porque cuando ellos menos piensen, ya están en manos de la muerte, y suele ser tal el dolor y tan arrebatado el fin, que no pueden hacer confesión ni tener contrición que les sea de provecho. Y con muchísima razón se les niega eso, pues no quisieron prevenirse cuando pudieron, sino que quisieron atar la misericordia de Dios y guardarla para cuando ellos quisiesen aprovecharla, y no cuando Dios se la ofrecía; ni tenían pensamiento de dejar de pecar, sino hacerlo hasta más no poder, y se volvían a Dios porque el pecado los dejaba a ellos, y no podían ya gozar de sus deleites. La justicia, hace su oficio en juzgar, y la misericordia el suyo en atraer a sí y convidar.

Y la Madre de Dios dijo a santa Brígida: Aun cuando Dios puede hacer todas las cosas, no obstante,el hombre debe cooperar para salir del pecado y alcanzar el amor de Dios. Porque tres cosas hay para que el hombre salga del pecado, que son: perfecta penitencia, intención de no volver a pecar, y la enmienda, según consejo de los que han despreciado el mundo por Dios, y están autorizados para darlo. Otras tres cosas hay para alcanzar la gracia, que son: humildad, misericordia y deseo grande de amar mucho a Dios; pues cualquiera que con estas condiciones dijere aunque sea solamente un Padre nuestro por alcanzar la gracia de Dios, muy pronto sentirá los efectos de esta misma gracia.

Hasta que está el hombre debajo de la tierra, no me aparto de él; y si se anima a romper las cerraduras, le salgo al encuentro como su sierva para servirle, y como Madre para ayudarle. Y debo decirte, que como ves que la tierra produce plantas y flores de diverso género y especie, del mismo modo si desde el principio del mundo todos los hombres hubiesen permanecido en su justicia original, todos habrían obtenido excelente recompensa; porque todo el que está gozando de Dios pasa de una alegría a otra, no porque en ninguna haya hastío, sino porque se va aumentando el placer, y continuamente se renueva un gozo a otro, y todos tan grandes, que no se puede explicar.

martes, 6 de mayo de 2014

La realidad del Infierno según las enseñanzas de la Iglesia Católica


Tomado de Manual de Teología Dogmática 
por Ludwig Ott

I. La Realidad del infierno

Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal van al infierno (de fe).

El infierno es un lugar y estado de eterna desdicha en que se hallan las almas de los réprobos. La existencia del infierno fue impugnada por diversas sectas, que suponían la total aniquilación de los impíos después de su muerte o del juicio universal. También la negaron todos los adversarios de la inmortalidad personal (materialismo).

El símbolo Quicumque confiesa: «Y los que (obraron) mal irán al fuego eterno»; Dz 40. El Papa Benedicto XII declaró en su constitución dogmática Benedictus Deus: «Según la común ordenación de Dios, las almas de los que mueren en pecado mortal, inmediatamente después de la muerte, bajan al infierno, donde son atormentadas con suplicios infernales»; Dz 531 ; cf. Dz 429, 464, 693, 835, 840.

El Antiguo Testamento no habla con claridad sobre el castigo de los impíos, sino en sus libros más recientes. Según Dan 12, 2, los impíos resucitarán para «eterna vergüenza y oprobio». Según Judith 16, 20s, el Señor, el Omnipotente, tomará venganza de los enemigos de Israel y los afligirá en el día del juicio: «El Señor omnipotente los castigará en el día del juicio, dando al fuego y a los gusanos sus carnes, para que se abrasen y lo sientan para siempre»; cf. Is 66, 24. Según Sap 4, 19, los impíos «serán entre los muertos en el oprobio sempiterno», «serán sumergidos en el dolor y perecerá su memoria»cf. 3, 10; 6, 5 ss.

Jesús amenaza a los pecadores con el castigo del infierno. Le llama gehenna (Mt 5, 29 s; 10, 28; 23, 15 y 33; Mc 9, 43, 45 y 47), gehenna de fuego (Mt 5, 22; 18, 9), gehenna donde el gusano no muere ni el fuego se extingue (Mc 9, 46 s), fuego eterno (Mt 25, 41), fuego inextinguible (Mt 3, 12; Mc 9, 42), horno de fuego (Mt 13,42 y 50), suplicio eterno (Mt 25, 46). Allí hay tinieblas (Mt 8, 12; 22, 13; 25, 30), aullidos y rechinar de dientes (Mt 13, 42 y 50;24, 51 ; Lc 13, 28).

San Pablo da el siguiente testimonio: «Esos [los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio] serán castigados a eterna ruina, lejos de la faz del Señor y de la gloria de su poder» (2 Tes 1, 9; cf. Rom 2, 6-9; Heb 10, 26-31). Según Ap 21, 8, los impíos «tendrán su parte en el estanque que arde con fuego y azufre»; allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (20, 10; cf. 2 Pe 2, 6; 7).

Los Padres dan testimonio unánime de la realidad del infierno.

Según SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, todo aquel que «por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y los que le escuchan» (Ef 16, 2).

SAN JUSTINO fundamenta el castigo del infierno en la idea de la justicia divina, la cual no deja impune a los transgresores de la ley (Apol. II 9); cf. Apol. I 8, 4; 21, 6; 28, 1; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. iv, 28, 2.



II. Naturaleza del suplicio del infierno

La escolástica distingue dos elementos en el suplicio del infierno: la pena de daño (suplicio de privación) y la pena de sentido (suplicio para los sentidos). La primera corresponde al apartamiento voluntario de Dios que se realiza por el pecado mortal; la otra, a la conversión desordenada a la criatura.

La pena de daño, que constituye propiamente la esencia del castigo del infierno, consiste en verse privado de la visión beatífica de Dios; cf. Mt 25, 41 : «¡Apartaos de mí, malditos!»; Mt 25, 12: «No os conozco»; 1 Cor 6, 9: «¿ No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios?»; Lc 13, 27; 14, 24; Ap 22, 15; (San Agustín, Enchir, 112).

La pena de sentido consiste en los tormentos causados externamente por medios sensibles (es llamada también pena positiva del infierno). La Sagrada Escritura habla con frecuencia del fuego del infierno, al que son arrojados los condenados; designa al infierno como un lugar donde reinan los alaridos y el crujir de dientes... imagen del dolor y la desesperación.

El fuego del infierno fue entendido en sentido metafórico por algunos padres (como Orígenes y San Gregorio Niseno) y algunos teólogos posteriores, los cuales interpretaban la expresión «fuego» como imagen de los dolores puramente espirituales, -sobre todo, del remordimiento de la conciencia- que experimentan los condenados. El magisterio de la Iglesia no ha condenado esta sentencia, pero la mayor parte de los padres, los escolásticos y casi todos los teólogos modernos suponen la existencia de un fuego físico o agente de orden material, aunque insisten en que su naturaleza es distinta de la del fuego actual.

La acción del fuego físico sobre seres puramente espirituales la explica SANTO TOMÁS -siguiendo el ejemplo de San Agustín y San Gregorio Magno - como sujeción de los espíritus al fuego material, que es instrumento de la justicia divina. Los espíritus quedan sujetos de esta manera a la materia, no disponiendo de libre movimiento; Suppl. 70, 3.


III. Propiedades del infierno

A. Eternidad

Las penas del infierno duran toda la eternidad (dogma de fe).

El Concilio IV de Letrán (1215) declaró: «Aquellos [los réprobos] recibirán con el diablo suplicio eterno» Dz 429; cf. Dz 40, 835, 840.

La Sagrada Escritura pone a menudo de relieve la eterna duración de las penas del infierno, pues nos habla de «eterna vergüenza y confusión» (Dan 12, 2; cf. Sap. 4, 19), de «fuego eterno> (Judith 16, 21; Mt 18, 8; 25, 41;), de «suplicio eterno» (Mt 25, 46), de «ruina eterna» (2 Tes 1, 9). El epíteto «eterno» no puede entenderse en el sentido de una duración muy prolongada, pero a fin de cuentas limitada. Así lo prueban los lugares paralelos en que se habla de «fuego inextinguible» (Mt: 3, 12; Mc 9, 42) o de la «gehenna, donde el gusano no muere ni el fuego se extingue» (Mc 9,46 s), e igualmente lo evidencia la antítesis «suplicio eterno - vida eterna» en Mt 25, 46. Según Ap 14, 11 (19, 3), «el humo de su tormento [de los condenados] subirá por los siglos de los siglos», es decir, sin fin; (cf. Ap 20, 10).

La «restauración de todas las cosas», de la que se nos habla en Hechos 3, 21, no se refiere a la suerte de los condenados, sino a la renovación del mundo que tendrá lugar con la segunda venida de Cristo.

Los padres, antes de Orígenes, testimoniaron con unanimidad la eterna duración de las penas del infierno: cf. San Ignacio de Antioquía, Eph. 16, 2, San Justino, Apol. 1 28, 1 ; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. IV 28, 2; Tertuliano, De poenit. 12.

La negación de Orígenes tuvo su punto de partida en la doctrina platónica de que el fin de todo castigo es la enmienda del castigado. SAN AGUSTíN sale en defensa de la infinita duración de las penas del infierno, contra los origenistas y los «misericordiosos» que en atención a la misericordia divina enseñaban la restauración de los cristianos fallecidos en pecado mortal; cf. De civ. Dei xxi 23; Ad Orosium 6, 7; Enchir. 112.

La verdad revelada nos obliga a suponer que la voluntad de los condenados está obstinada inconmovíblemente en el mal y que por eso es incapaz de verdadera penitencia. Tal obstinación se explica por rehusar Dios, a los condenados, toda gracia para convertirse.

[¿Por qué razón las penas del infierno son eternas? 
Dice Santo Tomás: “La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita” (45).]

B. Desigualdad

La cuantía de la pena de cada uno de los condenados es diversa según el diverso grado de su culpa (de sentido común).

Los concilios de Lyón y Florencia declararon que las almas de los condenados son afligidas con penas desiguales, Dz 464, 693. Probablemente esto no se refiere únicamente a la diferencia específica entre el castigo del solo pecado original y el castigo por pecados personales, sino que también quiere darnos a entender la diferencia gradual que hay entre los castigos que se dan por los distintos pecados personales.

Jesús amenaza a los habitantes de Corozaín y Betsaida asegurando, que por su impenitencia, han de tener un castigo mucho más severo que los habitantes de Tiro y Sidón; Mt 11, 22. Los escribas tendrán un juicio más severo; Lc 20, 47.

SAN AGUSTÍN nos enseña: «La desdicha será más soportable a unos condenados que a otros» (Enchir. III). La justicia exige que la magnitud del castigo corresponda a la gravedad de la culpa.

Visión del infierno de Santa Faustina Kowalska, según lo escribió en su diario:

"Hoy, fui llevada por un ángel a las profundidades del infierno. Es un lugar de gran tortura; ¡qué imponentemente grande y extenso es! Los tipos de torturas que vi: la primera que constituye el infierno es la pérdida de Dios; la segunda es el eterno remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; (160) la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla; es un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por el enojo de Dios; la quinta tortura es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante y, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros y ven todo el mal, el propio y el del resto; la sexta tortura es la compañía constante de Satanás; la séptima es la horrible desesperación, el odio de Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias. Éstas son las torturas sufridas por todos los condenado juntos, pero ése no es el extremo de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas particulares. Éstos son los tormentos de los sentidos. Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la forma en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra. Yo me habría muerto ante la visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. 

Debe el pecador saber que será torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que suele usar para pecar. (161) Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay ningún infierno, o que nadie ha estado allí, y que por lo tanto nadie puede decir cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del infierno para que pudiera hablar a las almas sobre él y para testificar sobre su existencia. No puedo hablar ahora sobre él; pero he recibido una orden de Dios de dejarlo por escrito. Los demonios estaban llenos de odio hacia mí, pero tuvieron que obedecerme por orden de Dios. Lo que he escrito es una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquéllos que descreyeron que hay un infierno. Cuando regresé, apenas podía recuperarme del miedo. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí! Por consiguiente, oro aun más fervorosamente por la conversión de los pecadores. Suplico continuamente por la misericordia de Dios sobre ellos.

Oh mi Jesús, preferiría estar en agonía hasta el fin del mundo, entre los mayores sufrimientos, antes que ofenderte con el menor de los pecados".

¿COMO SE ENTIENDE LA AUSENCIA DE DIOS EN EL INFIERNO SI DIOS ESTA EN TODAS  PARTES?

El infierno no ocurre por la ausencia de Dios sino porque el hombre se autoexcluye definitivamente de la comunión con Dios. 

Dios sostiene en vida a todos los condenados. Sin Dios nada puede existir. 

Dios está en todas partes pero no es amado en todas partes. El infierno no es por ausencia de Dios sino por la falta de comunión con El.

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El Catecismo de la Iglesia Católica

1033 Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra El, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: "Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él" (1 Jn 3,15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de El si omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".

1034 Jesús habla con frecuencia de la "gehenna" y del "fuego que nunca se apaga" (cf. Mt 5, 22.29; 13, 42.50; Mc 9, 43-48) reservado a los que, hasta el fin de su vida rehúsan creer y convertirse, y donde se puede perder a la vez el alma y el cuerpo (cf Mt 10, 28). Jesús anuncia en términos graves que "enviará a sus ángeles que recogerán a todos los autores de iniquidad..., y los arrojarán al horno ardiendo" (Mt 13, 41-42), y que pronunciará la condenación:" ¡Alejaos de mí, malditos al fuego eterno!" (Mt 25, 41).

1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno" (cf DS 76; 409; 411; 80 1; 858; 1002; 135 1; 1575; SPF 12). La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

1036 Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran" (Mt 7, 13-14) :

Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con El en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde "habrá llanto y rechinar de dientes" (LG 48).

1037 Dios no predestina a nadie a ir al infierno (cf DS 397; 1567); para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final. En la liturgia eucarística y en las plegarias diarias de los fieles, la Iglesia implora la misericordia de Dios, que "quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen a la conversión" (2 P 3:9).


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¿Por que hablar del infierno?  

Porque nos lo piden los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI

Si hay un peligro mortal ante nosotros, el amor exige que quienes lo saben alerten a todos cuanto antes. El infierno es no solo un peligro mortal sino también eterno. Es en realidad la desgracia total y definitiva que nos puede ocurrir. “El que desprecia el infierno o lo olvida, no escapará de él.”  -San Juan Crisóstomo. 

Dios es amor.  "(Dios) quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen a la conversión" ( 2 P. 3,9). Por ese amor infinito envió a su único Hijo, Quien se hizo hombre y murió por nuestra salvación. Pero si no nos convertimos a El en el tiempo limitado que tenemos en la tierra, si nos obstinamos en seguir viviendo en pecado mortal, entonces iremos al infierno.  No podremos culpar a Dios. El ya lo hizo nos abrió las puertas del cielo. Pero no nos forzará a entrar.

Los que niegan el infierno no conocen la Palabra de Dios. Se dejan llevar por un mundo que se burla u opta por ignorar las realidades más importantes. Pero les ocurrirá como a los compatriotas de Noé que se reían mientras el construía el arca para sobrevivir el diluvio. Todos los que se burlan también morirán y no podrán escapar la realidad.

El temor al infierno. Los cristianos no debemos basar nuestra buena conducta en miedo del infierno sino en el amor a Dios. Pero es saludable recordar que hay un justo castigo. El temor nos ayuda a evitar aquello que nos causa daño. En momentos de ceguera y debilidad, cuando la tempestad de la tentación es recia, pensar en el infierno es saludable y provechoso, como también debemos pensar en el amor de Dios. El cristiano debe reconocer la realidad. El temor es parte de la realidad humana que debemos saber integrar sanamente en nuestra persona. Ignorar una realidad que tememos solo logra postergarla hasta que esta ya no se pueda esconder y entonces nos invade y domina. 

Jesucristo habló claramente del infierno. 
En el Nuevo Testamento se le llama "gehenna":




Mateo 5:22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Mateo 5:29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

Mateo 10:28 «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 

Mateo 23:33  «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?

Santiago 3:6 Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos. 

Von Balthasar y Addrienne Von Speyr describieron el infierno como el estado del hombre que experimenta una terrible e infinita soledad y falta de felicidad por haberse separado de Dios.

lunes, 24 de junio de 2013

Testimonio de la conversión de un famoso escritor y luchador ateo contra el cristianismo.

John C Wright

  
John C. Wright siendo un filósofo y escritor abanderado del ateísmo militante contra el cristianismo tuvo una experiencia sobrenatural en el 2008 que lo convirtió, y al igual que San Pablo, pasó de utilizar sus talentos para perseguir a los cristianos, para proclamar la existencia de Dios.



Dice que habitualmente recibe emails de sus lectores como estas: 
Déjeme ver si entiendo: ¿usted, un individuo presuntamente racional que escribe historias de ciencia ficción para ganarse la vida, cree sinceramente que el creador de nuestro universo de 13700000000 años de edad, de 70 trillones estrellas, mágicamente embarazó a una hembra humana alrededor de 2000 años atrás, una mujer que luego dio a luz a un hijo llamado Jesús, que hizo milagros, resucitó de entre los muertos, y se desempeñó como mensajero del creador de la humanidad? 
ESTA ES SU RESPUESTA
Yo soy persona presuntamente muy racional. Yo era un campeón del ateísmo que daba argumentos a favor del ateísmo tan convincentes que mis tres amigos abandonaron su creencia religiosa, debido a mi capacidad de razonamiento persuasivo, y mi padre dejó de ir a la iglesia.
Pero concluí el proceso tortuoso y de décadas de implacable lógica, y vi de que todos mis compañeros ateos estaban terriblemente y cómicamente equivocados acerca de todos los puntos básicos de la filosofía, la ética y la lógica, y mis enemigos odiados, los cristianos, tenían razón; y me maravillé sobre cómo pudo pasar esto. Los datos no coinciden con el modelo.
Al ser un filósofo y no un farsante, puse el asunto a una prueba empírica. Por primera vez en mi vida, yo oré, y dije: 
“Dios. No hay forma lógica de lo que puedas existir, y aunque aparezcas en la carne, yo diría que es una alucinación. Así que no puedo pensar en ninguna forma posible, sin importar cuan clara sea la evidencia, de que puedas probarme tu existencia. Pero los cristianos afirman que eres benevolente, y que mi falta en no creer en ti, inevitablemente me maldecirá. Si, como dicen, te importa si estoy o no estoy condenado, y si, como dicen todos, eres sabio y todopoderoso, puedes probarme que existes a pesar de que estoy seguro de que tal cosa es lógicamente imposible. Agradeciendo de antemano tu colaboración en este asunto, John C. Wright”.
Y entonces mi mente estaba en reposo. Había hecho todo lo que tenía que hacer honestamente para mantener mi posición como alguien con lógica, objetiva, y de mente abierta.
LA RESPUESTA DIVINA
Tres días más tarde, sin previo aviso, tuve un ataque al corazón, y estaba tirado en el suelo, gritando y muriendo.
Entonces fui salvado de una muerte segura por la fe de curación, después de lo cual:
1) sentí al Espíritu Santo entrar en mi cuerpo;
2) me convertí inmediatamente consciente de mi alma, una parte de mí mismo que, hasta ese momento, pensé que no existía;
3) recibí la visita de la Virgen María, su hijo y su Padre;
4) por no hablar de otros espíritus y fantasmas en un período de varios días;
5) incluyendo períodos de éxtasis divino, y una conciencia de la unidad mística del universo;
6) una semana después de que tuve una experiencia religiosa entré en la mente de Dios y vi su simplicidad y su complejidad indescriptible, su amor, humor, y la majestad de su pensamiento, y entendí la alegría más allá de la comprensión y comprendí la unidad subyacente de todas las cosas; y la paradoja del determinismo y el libre albedrío se hizo clara para mí, al igual que la naturaleza sinfónica de la profecía. Se me mostró la estructura del tiempo y el espacio;
7) y entonces Cristo en una visión me dijo que Él sería mi juez, y que Dios no juzga a nadie. Mencioné este evento a mi esposa. Luego, alrededor de un mes más tarde, cuando estaba leyendo la Biblia por primera vez, más allá del mínimo inevitable asignado en la escuela, me encontré con el pasaje en el libro de Juan, un pasaje que nunca había visto antes, y que ningún cristiano en mi audiencia había hecho referencia, que decía lo mismo con las mismas palabras:
“Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, también el Hijo da la vida a los que quiere. Del mismo modo, el Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo la responsabilidad de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que lo ha enviado”. (Juan 5:21-23)
8) y entonces he tenido tal vez un par de docenas de oraciones milagrosamente contestadas, tanto es así que ahora lo considero como una rutina normal en lugar de algún acto de fe extraordinario.
Así que yo diría que mi pequeña oración sarcástica fue respondida con mucho más de lo que yo había pedido, y me dieron no sólo la evidencia, y no sólo abrumadora evidencia, sino un gozo inefable y la vida eterna.
UNA AVALANCHA DE PRUEBAS
Yo también considero que esta abrumadora avalancha de pruebas es una vergüenza delante de mis hermanos en la fe, ya que le dijo a Tomás el incrédulo: “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron” – es una bendición que me negó.
En retrospectiva, ojalá no hubiera sido tan arrogante, y haber echado un vistazo alrededor en la tierra y el cielo, y visto la complejidad, la maravilla y la belleza de la naturaleza, considerado la autoridad incontestable de la conciencia dentro de mí, y saber que yo era un ser creado dentro de la creación del cosmos, no un evento al azar. Cualquier niño puede verlo, y todos los niños los hacen.
Para mí, el universo era corredor a la muerte, y yo era un preso condenado a muerte que creía que todo fuera del corredor de la muerte era ilusión y sentido por los deseos. Pero luego recibí una llamada del gobernador del universo conmutando mi sentencia. Voy a vivir para siempre, al igual que todos nosotros. Este fue mi reembolso de una vida gastada en la blasfemia, odio y calumnias en contra de Dios. En lugar de golpearme violentamente como yo bien lo merecía, él me salvó, me alegró y me colmó de gracia.
Me convertí.
Entonces descubrí que la cosmovisión cristiana da sentido a muchas cosas que la cosmovisión atea o agnóstica no puede dar sentido. Me di cuenta de que incluso en sus propios términos filosóficos, el cristianismo es la explicación más sólida del cosmos y el lugar del hombre en él, respondiendo a muchas preguntas éxitosamente que los ateos reclaman no pueden ser contestadas, y luego, sin admitirlo, actuan en sus vidas como si respondieran a la pregunta, como la forma de dar cuenta de las facultades racionales del hombre, la universalidad de los principios morales, el orden de la cosmos, la mejor manera de vivir, etc
LA DISCUSIÓN CON LOS ATEOS
En cuanto a mis amigos ateos, luego descubrí que ninguno de ellos, ni uno solo, me pudieron dar un argumento razonable.
Ellos razonaban así:
“Dios no puede existir. Por lo tanto, cualquier evidencia que te has encontrado con la existencia de Dios debe ser alucinación, mala percepción, memoria defectuosa, autoengaño, coincidencia, o cualquier otra cosa, por lo tanto, ninguna de tus pruebas demuestra la existencia de Dios”.
No importa lo que vieron, no importa lo que escucharon, no importa cómo el mundo estaba en contra de ellos, irían a los leones en lugar de mirar la evidencia, para que su fe en su falta de fe se mantuviera inconmovible.
Cuando señalé que se trataba de un razonamiento circular, me dijeron malas palabras.
Yo solía ser uno de ustedes, mis queridos ateos, y yo era bueno en mi trabajo. ¡Pero basta!
Mi pregunta para usted es la siguiente: si la ciencia descubre mañana que el universo tenía la mitad de su edad aparente, y estima las estrellas como la mitad de su número actual, ¿tendría la creencia en Dios de alguna manera el doble de credibilidad a sus ojos?
Si es así, ¿por qué?
Si no, entonces, lógicamente, la edad del universo y el número de estrellas no tiene ninguna incidencia en la credibilidad de la creencia en Dios o en la Encarnación.
Una vez más, si usted está tratando de convencerme de que no debería creer en los acontecimientos inusuales o eventos inauditos o difíciles de creer, sobre la base de que no es raro ni insólito ni difícil creer en acontecimientos que siempre suceden, la simple lógica indica que este no puede ser el caso:
Lógicamente, cada acontecimiento ordinario es inaudito antes de oír de él. Incluso el primer ejemplo de eventos repetidos es inusual hasta que se produzca el segundo ejemplo, y los eventos son difíciles de creer cuando, y sólo cuando, nuestras expectativas y nuestra experiencia no coinciden: por lo tanto, toda novedad es tan increíble como el ornitorrinco, cuando lo encontró por primera vez. Por lo tanto no sólo suceden acontecimientos increíbles, tienen que suceder, porque si no fuera así, el concepto de credibilidad no podría existir.
Si, por el contrario, el argumento de que no debo creer los informes de los milagros por el motivo de que no existen los milagros, y que como sabemos que los milagros no existen por lo tanto no oímos informes creíbles de ellos, se está discutiendo en un círculo.
Fuentes: John C. Wright (*) para Strange Notions, Signos de estos Tiempos
(*) John C. Wright es un escritor estadounidense de ciencia ficción y novelas de fantasía, y finalista del Premio Nebula por su novela de fantasía Huérfanos del Caos (Tor, 2006). Publishers Weekly dijo que “puede ser el más importante de los nuevos talentos de Ciencia Ficción de este incipiente siglo”, en la revisión de su primera novela, La edad de oro (Tor, 2003). En 2008, a la edad de 42 años, John se convirtió del ateísmo al catolicismo.

martes, 2 de abril de 2013

Ex-satanista revela su conversión al catolicismo


 
Hizo un pacto con el demonio, pero la visión de un ángel la trajo a la iglesia.
Cuando decimos que el satanismo es algo grave y destructivo puede ser sólo una frase, que sólo se puede comprender, cuando alguien que llegó hasta las más altas prácticas satánicas vuelve a Dios y nos revela como es realmente adentro. Lean el reportaje.



En  la imagen que acompaña este artículo se ven mensajes satánicos pintados en una estatua de Cristo el 6 de junio 2006 en el Santuario Nacional de María Auxiliadora de Erin, Wisconsin. 
INDULGENCIA DE APETITOS Y ANTICRISTIANISMO
El mundo del satanismo es un secreto, a menudo vulgar y a veces peligroso dice la ex satanista y católica “revertida” Deborah, de cincuenta y un años, que agregó, que aunque las creencias de los satanistas varían enormemente, se centran en la indulgencia de los apetitos y la burla del cristianismo. 
Además, usted se sorprenderá al descubrir que aparentemente respetables ciudadanos de su comunidad son miembros de cofradías satánicas. Según explicó, “son personas que Ud. encuentra en la calle.”
Desde que las membresías a los aquelarres son muy secretas – con la amenaza de muerte para los miembros que compartan los detalles de su participación, de acuerdo con Deborah -, es raro encontrar a ex satanistas dispuestos a compartir sus experiencias.
Deborah nació en 1961 y creció en Salem, Massachusetts. Asistió a escuelas católicas y públicas. Como adolescente, ella se involucró en el satanismo. Volvió a la Iglesia Católica en 2009. Hoy, ella está casada y vive en una granja en Maine.
Deborah compartió detalles de sus experiencias en su libro “Un mensaje de esperanza, Confesiones de una ex satanista: cómo protegerse del mal“. Ella será también una de las oradoras en la Conferencia sobre la Guerra Espiritual, que se celebrará en el Hotel Doubletree en Ontario, California, el 4 y 5 de mayo de 2013.
EL REPORTAJE
P: Cuénteme un poco acerca de sus antecedentes y cómo se involucró en el satanismo.
Deborah: En primer lugar, como adulta, me diagnosticaron un alto funcionamiento autista. [El Autismo es un trastorno neurológico que puede afectar negativamente la capacidad de una persona para comunicarse y establecer amistades con sus compañeros. A menudo se manifiesta en los niños a través de una variedad de comportamientos atípicos] Cuando yo era niña, estaba sin diagnosticar, y mostraba una gran cantidad de síntomas autistas. Entre ellas el balanceo, el aleteo de manos, y el tarareo. También discutía con mis maestros, y no quería socializar con mis compañeros. Hoy en día, sigo siendo incapaz de vivir de forma independiente.
Además, mi mamá era una alemana en un barrio judío anti-alemán.  Mi padre abandonó a la familia cuando yo era joven. Los otros niños en la escuela se burlaban de mí, robaban mis juguetes, y me ‘llamaban “retrasada”. También me golpeaban físicamente todos los días. Le rogué a mi madre que no me dejara ir a la escuela. Me sentía herida, enojada y quería estar sola. Me aislé de los demás.
Asistí a una escuela católica en los grados 7-10. Fui a las monjas que dirigían la escuela para pedir ayuda. A causa de mi comportamiento, yo era impopular con ellas y me sugerían que merecía el trato que recibía. Yo estaba enojada con las monjas, así, como una broma y para vengarme, empecé a ir a la escuela con el pentagrama. También lo dibujaba en mis tareas. Entonces me pidieron que dejara la escuela.
Ahora bien, estos eran días pre-Internet, por lo que empecé a leer sobre el satanismo en libros, y luego me puse a hablar con satanistas.
P: ¿Ha asistido a misas negras?
Deborah: Sí. Ellas eran absolutamente asquerosas… la Eucaristía se contaminaba… estatuas y crucifijos se ponían al revés, cualquier cosa para burlarse de la cristiandad. Es la depravación en su peor momento. El satanismo se trata de indulgencia, y destrucción de la Iglesia y la moral tradicional.
Dejé de asistir a las misas negras, me fui y formé mi propio grupo. Tenga en cuenta que hay diferentes tipos de satanismo, y varían en nivel [de] la intensidad. Es todo muy secreto y peligroso, Ud. está en peligro de muerte si intenta dejar un aquelarre [un grupo satánico de 13 miembros]. El mundo del satanismo es muy secreto. Si usted está involucrado, usted no quiere que sus miembros divulguen este secreto. Si eres un bocazas, vendrán a por ti. Algo de lo que hacen es tan horrible que no quieren exponerlo.
P: ¿Has visto a gente herida?
Deborah: Sí.
P: ¿Niños?
Deborah: No, ellos eran adultos que consienten.
P: ¿Hasta dónde fuiste como Satanista?
Deborah: Yo no podía ir más profundo. Hice un pacto de sangre con Satanás.
P: ¿Muchos Satanistas dejan sus aquelarres y encuentran a Cristo?
Deborah: No. La mayoría termina suicidándose.
P: Si le hubiera conocido cuando era satanista, ¿que habría observado en Ud?
Deborah: Si usted fuera amable conmigo, yo habría sido agradable con usted. Si usted fuera antipático para mí, me habría vuelto antipática y le podría haber enviado un demonio.
Usted podría haber estado incómodo conmigo, porque podría haberle dado algunas miradas de odio; me encontraría muy manipuladora y se habría sorprendido que a una edad joven yo hubiera acumulado una enorme riqueza, aunque sólo trabajaba a tiempo parcial.
P: ¿Satanás recompensa por seguirlo?
Deborah: Sí. Parecía que dondequiera que estuviese, las cosas materiales sólo caían en mi regazo.
P: ¿Y cuánto tiempo estuvo involucrada en el satanismo?
Deborah: Estuve involucrada siete años, y 30 años en el ocultismo. Mientras estuve en el ocultismo, me involucré en la evocación de demonios, y experimenté todas las cosas que se ven en las películas de terror de Hollywood, incluyendo manifestaciones físicas y apariciones. No me gustaría compartir detalles específicos. En mi libro, “Mensaje de esperanza…” , me centro en cómo operan los demonios y cómo podemos efectivamente combatirlos.
P: ¿Y cómo entran los demonios en nuestras vidas?
Deborah: La forma más común es que les invitemos a entrar. Abrimos los portales. Usted puede hacer uso de tablas de Ouija, ir a una psíquica, asistir a una sesión de espiritismo, o tratar de comunicarse con los fantasmas. También podemos invitarlos cuando nos dejamos consumir por la rabia y nos negamos a perdonar.
Los demonios tienen la capacidad de alterar nuestros pensamientos, y nos llevan a las adicciones.
P: Deme un ejemplo de donde se ve el trabajo de lo demoníaco en nuestra sociedad.
Deborah: Lo veo en la violencia manifestada en los videojuegos y en las películas sobre asesinatos.
P: ¿Qué pasa con la masacre de inocentes en la Escuela Primaria Sandy Hook en Connecticut?
Deborah: Sí, yo creo que el tirador fue influenciado por demonios. Sin embargo, los demonios no nos pueden obligar. Tenemos libre albedrío. Nosotros tenemos que optar por seguir sus sugerencias.
P: ¿Qué le hizo decidirse a abandonar el satanismo?
Deborah: Fue difícil. Los demonios me estaban aterrorizando. Ellos vinieron a recoger mi alma o querían plena posesión (a pesar que la plena posesión es poco frecuente en nuestra sociedad). Tuve un sueño en el que un ángel vino a rescatarme. Me levanté a la mañana siguiente y decidí: “Yo voy a ser católica de nuevo.”
Fui a ver a un sacerdote católico, y él me echó de la iglesia. No me creyó. Terminé uniéndome a un culto religioso durante 18 años. Estuve a la deriva de la práctica oculta en práctica oculta. Un día, oré, “Dios, yo no sé si existes, pero si existes, envíame una monja que me lleve de vuelta a la Iglesia Católica.” Unos meses más tarde, lo hizo. Ella me presentó a algunos sacerdotes con experiencia en el trato con el demonio, entre ellos uno que vive en Maine. Volví a la Iglesia Católica en 2009.
P: ¿Y cómo están las cosas ahora?
Deborah: Amo a la Iglesia, y he dedicado mi vida a Ella. Quiero servir a la Iglesia, y estoy en el proceso de convertirse en una Terciaria de la Orden Dominicana.
Nuestra Señora ha tenido un papel increíble en mi vida, también. He visto grandes milagros que suceden a través de María.
P: ¿Qué le aconsejaría a los fieles para mantener al diablo fuera de sus vidas?
Deborah: En primer lugar, en esta vida siempre va a estar en su vida y cerca. Por lo tanto, usted tiene que protegerse yendo a misa y recibiendo la Eucaristía. Es una protección de gran alcance. El agua bendita es extremadamente eficaz. Yo lo llamo la “potencia limpiadora espiritual”. La guardo en mi casa y regularmente me bendigo.
El sacramento de la confesión es importante. Una de las maneras más rápidas para que el demonio entre en nuestras vidas, es por el pecado no confesado. Yo digo a la gente libremente, católicos o no, la Iglesia Católica es la única iglesia que tiene las herramientas para hacer frente eficazmente a lo demoníaco. Eso incluye la devoción a la Santísima Virgen.
Además, tenga cuidado acerca de sus hobbies y entretenimiento. La bebida, fiestas, estilo de vida de parrandas puede crear una apertura para que el diablo entre, yo también recomiendo a la gente evitar las películas de miedo.
P: Cuéntanos acerca de Nuestra Señora del Ministerio de la Luz.
Deborah: Es un ministerio que fundé para ayudar a liberarse a las personas involucradas en el ocultismo. Como parte del ministerio, yo también investigo las denuncias de apariciones demoníacas y ofrezco ayuda espiritual. No expulso demonios, mi papel es el de evaluar y ayudar a las personas a encontrar los recursos que necesitan. Yo siempre hago mi trabajo en consulta con un sacerdote.
Yo introduzco a la gente a la oración, los sacramentos y a la Virgen, aunque la mayoría de las personas que ayudo son protestantes o paganos. A pesar de que no hago publicidad de mis servicios, la gente se pone en contacto conmigo a través de mi sitio web y tengo de 10 a 15 clientes a la vez. Nunca cobro por mis servicios.
Ya sea en el ministerio o en mi charla en público sobre este tema, mi objetivo es compartir con la gente un mensaje de esperanza (el título de mi libro). Quiero que la gente sepa la gran misericordia de Dios. Si te avergüenzas de tus pecados, les digo que realmente no has pecado hasta que hayas adorado al diablo. He dedicado mi vida a Cristo y a su Iglesia, y quiero colaborar en la obra de salvar almas.
Fuentes: Catholic World Report, Signos de estos Tiempos

viernes, 22 de marzo de 2013

Recemos para aliviar los dolores de las almas del Purgatorio, y ellas se mostrarán agradecidas con nosotros cuando lleguen al cielo



La beata Ana Catalina Emmerick decía:
“Veo a los santos derramar siempre beneficios sobre los lugares donde reposan sus huesos. Los cuales brillan con la misma luz y los mismos colores que ellos y siempre parecen como una parte de ellos, pero más especialmente donde son invocados”. Pidamos a Jesús que nos una a todos los santos del cielo para que lleven nuestro nombre en su corazón y amen y adoren a Dios también en nuestro nombre.

Las almas del purgatorio

Nuestra unión espiritual llega también al purgatorio. Estas almas pueden ayudarnos, y nosotros podemos y debemos ayudarlas con nuestras oraciones y sufrimientos, y, en especial, con misas. Pensemos que hay una común unión extraordinaria entre los familiares vivos y los difuntos.

¡Cuánto bien hacen a sus familiares los difuntos buenos, ya desde el purgatorio! Se dan casos de la conversión y acercamiento a Dios de familias enteras a la muerte de la madre. Una buena madre es una bendición de Dios para todos sus descendientes hasta el final de los siglos. Recuerdo que un obispo contaba que tenía mucha devoción a su madre difunta y siempre la invocaba en sus problemas y sentía su protección especial. Santa Teresita, hablando de la muerte de su padre, dice: “Después de seis años de ausencia, lo siento en torno a mí, mirándome y protegiéndome” (Carta a Leonia, 24-8-1894).
Nuestra común unión también se da estrechamente entre los hombres que vivimos en la tierra. Por eso, es muy importante pedir ayuda espiritual a otras personas y rezar por ellos. La oración, decía San Agustín, es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios. ¡Cuántas gracias habremos obtenido de otros que han orado por nosotros, incluso en siglos pasados o que rezarán en siglos venideros, y Dios nos ha dado las bendiciones de sus oraciones! Decía Santa Teresita: “Cuántas veces he pensado que, muchas de las gracias extraordinarias con las que Dios me ha colmado, se las debo a algún alma humilde a la que sólo conoceré en el cielo”.

Santa Faustina Kowalska dice en su Diario: “Siento muchas veces, cuando otras personas rezan por mí. Lo siento de repente en mi alma. Pero no siempre sé quién es la persona que intercede por mí” (15-3-1937).

Tú también habrás recibido muchas gracias a través de tus antepasados o de personas desconocidas, sin mérito alguno de tu parte. ¿Qué sabemos de los misterios inescrutables de Dios? Los padres de Santa Teresita pedían a Dios un hijo misionero y Dios les di una hija patrona de las misiones. ¡Cuántos milagros se pueden conseguir con la oración por los demás! Por eso, procura aprovechar el tiempo. Si eres anciano, enfermo, desempleado, aprovecha tu tiempo en cosas útiles y en hacer más oración por los demás. Cada oración, cada acto de amor, cada obra buena o sacrificio, tiene un gran valor para la eternidad. No los desperdicies, ora mucho y acepta tus sufrimientos en unión con los sufrimientos de Cristo por la salvación de los demás.

A veces, he pensado: Muchas almas se habrán condenado eternamente por su propia culpa, por supuesto; pero también, porque aquellos que debían ayudarlas no lo hicieron, comenzando por sus familiares. Si nosotros fuéramos más generosos y oráramos más, muchos otros podrían obtener gracias extraordinarias con las cuales podrían salvarse. María Simma, la gran mística austríaca, cuenta que un día un alma del purgatorio le dijo: “Hoy morirán en Voralberg dos personas que están en gran peligro de condenación. No se salvarán, si no se reza mucho por ellas”.
Según lo que dijeron las almas del purgatorio, muchos se van al infierno porque se reza poco por ellas. Se podrían salvar del Infierno muchas almas si por la mañana y por la tarde se recitase esta oración indulguenciada por aquellos que murieron ese día.
"Oh Jesús que ardes de amor por las almas, os suplico por la agonía de Vuestro Sacratísimo Corazón y por el dolor de Vuestra Madre Inmaculada que purifiques con Vuestra Sangre a todos los
pecadores de la tierra que están en agonía y que van a morir hoy mismo. Corazón agonizante de Jesús ten piedad de los moribundos". María, ayudada por otras personas, rezó todo el día. A la noche siguiente, otra alma le dijo que los dos se habían salvado, gracias a sus oraciones, a pesar de que una de ellas no había recibido los últimos sacramentos.

Personalmente, todos los días en la misa encomiendo a todos los hombres, especialmente a mis familiares, a mis hermanas espirituales y a todos los que Dios ha puesto en mi camino y que forman parte de la gran familia espiritual, que Dios me ha encomendado. También en la misa diaria encomiendo a todos mis antepasados, a todos los que han hecho posible que yo exista físicamente y también a quienes me transmitieron la fe. ¡Cuántas gracias habrán recibido en siglos pasados, porque Dios los bendijo, sabiendo que un sacerdote iba rezar por ellos, después de cientos de años! También encomiendo a mis familiares de los siglos futuros, porque la oración no tiene fronteras, abarca a todos los tiempos y lugares, ya que para Dios todo es presente.
del libro " Hacia la santidad " P. ÁNGEL PEÑA O.A.R. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

La Virgen María muestra el infierno a tres niños en Fátima y pide rezar el Rosario por la conversión de los pecadores




LAS APARICIONES DE FÁTIMA
-Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: «¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!»
Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que di un «ay» que dicen haber oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:
-Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz".