San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
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domingo, 20 de octubre de 2013

Qué es Halloween y el Día de todos los Santos



1. Orígenes de Halloween

¿Qué significa Halloween?

Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.

Historia breve de Halloween

La celebración del Halloween se inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.

El año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años juntamente con la adoración a su dios el “señor de la muerte”, o “Samagin”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad, muerte, entre otros.

Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que se mezclara. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.

Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folclor popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde ahí, se ha propagado por todo el mundo.

El 31 de octubre por la noche, en los países de cultura anglosajona o de herencia celta, se celebra la víspera de la fiesta de Todos los Santos, con toda una escenografía que antes recordaba a los muertos, luego con la llegada del Cristianismo a las ánimas del Purgatorio, y que ahora se han convertido en una ensalada mental en la que no faltan creencias en brujas, fantasmas y cosas similares.

En cambio, en los países de cultura mediterránea, el recuerdo de los difuntos y la atención a la muerte se centra en el 2 de noviembre, el día siguiente a la celebración de la resurrección y la alegría del paraíso que espera a la comunidad cristiana, una familia de “santos” como la entendía San Pablo.
Diversas tradiciones se unen, se mezclan y se influyen mutuamente en este comienzo de noviembre en las culturas de los países occidentales. En Asia y Africa, el culto a los antepasados y a los muertos tiene fuertes raíces pero no está tan ligado a una fecha concreta como en nuestra cultura.

2. Halloween: ¿Por qué la calabaza, las golosinas y los disfraces?

En Hallowe’en (de All hallow’s eve), literalmente la Víspera de Todos los Santos, la leyenda anglosajona dice que es fácil ver brujas y fantasmas. Los niños se disfrazan y van -con una vela introducida en una calabaza vaciada en la que se hacen incisiones para formar una calavera- de casa en casa. Cuando se abre la puerta gritan: “trick or treat” (broma o regalo) para indicar que gastarán una broma a quien no les de una especie de propina o aguinaldo en golosinas o dinero.

Una antigua leyenda irlandesa narra que la calabaza iluminada sería la cara de un tal Jack O’Lantern que, en la noche de Todos los Santos, invitó al diablo a beber en su casa, fingiéndose un buen cristiano. Como era un hombre disoluto, acabó en el infierno.

Los Disfraces

Europa sufrió durante un largo período de tiempo la plaga bubónica o “peste bubónica” (también conocida como la “muerte negra”) la cual aniquiló a casi la mitad de la población. Esto creó un gran temor a la muerte y una enorme preocupación por ésta. Se multiplicaron las misas en la fiesta de los Fieles Difuntos y nacieron muchas representaciones satíricas que le recordaban a la gente su propia mortalidad.

Estas representaciones eran conocidas como la Danza de la Muerte. Dado el espíritu burlesco de los franceses, en la víspera de la fiesta de los Fieles Difuntos, se adornaban los muros de los cementerios con imágenes en las que se representaba al diablo guiando una cadena de gente: Papas, reyes, damas, caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc…, y los conducía hacia la tumba. Estas representaciones eran hechas también a base de cuadros plásticos, con gente disfrazada de personalidades famosas y en distintas etapas de la vida, incluida la muerte a la que todos debían de llegar.

De estas representaciones con disfraces, se fue estableciendo la costumbre de caracterizarse durante estas fechas.

Obsequio o Truco

La tradición del “obsequio o truco” (Trick or Treat) tiene su origen en la persecución que hicieron los protestantes en Inglaterra (1500-1700) contra los católicos. En este período, los católicos no tenían derechos legales. No podían ejercer ningún puesto público y eran acosados con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados.

Un incidente producto de esta persecución y de la defensa del catolicismo fue el intento de asesinar al rey protestante Jaime I utilizando pólvora de cañón. Era un levantamiento católico contra los opresores. Sin embargo el “Gunpowder Plot” fue descubierto cuando el que cuidaba la pólvora fue capturado y, tras hacerle confesar, terminó en la horca. Esto muy pronto se convirtió en una gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Muchas bandas de protestantes, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha (los primeros días de noviembre) visitando a los católicos de la localidad y exigiéndoles cerveza y comida para su celebración amenazándolos. Con el tiempo, llegó a las colonias de norteamérica esta tradición que se fue uniendo al halloween.

Podemos entonces darnos cuenta de que el halloween también conforma una combinación de tradiciones, particularmente negativas, que los inmigrantes llevaron a los Estados Unidos; tradiciones que fueron atenuándose poco a poco en Europa pero que se preservaron por la cultura anglosajona establecida en América.

3. ¿Qué se celebra en la fiesta de Todos los Santos?

Sin embargo, para los creyentes es la fiesta de todos los Santos la que verdaderamente tiene relevancia y refleja la fe en el futuro para quienes esperan y viven según el Evangelio predicado por Jesús. El respeto a los restos mortales de quienes murieron en la fe y su recuerdo, se inscribe en la veneración de quienes han sido “templos del Espíritu Santo”.

Como asegura Bruno Forte, profesor de la Facultad teológica de Nápoles, al contrario de quienes no creen en la dignidad personal y desvalorizan la vida presente creyendo en futuras reencarnaciones, el cristiano tiene “una visión en las antípodas” ya que “el valor de la persona humana es absoluto”. Es ajena también al dualismo heredero de Platón que separa el cuerpo y el alma. “Este dualismo y el consiguiente desprecio del cuerpo y de la sexualidad no forma parte del Nuevo Testamento para el que la persona después de la muerte sigue viviendo en tanto en cuanto es amada por Dios”. Dios, añade el teólogo, “no tiene necesidad de los huesos y de un poco de polvo para hacernos resucitar. Quiero subrayar que en una época de “pensamiento débil” en la que se mantiene que todo cae siempre en la nada, es significativo afirmar la dignidad del fragmento que es cada vida humana y su destino eterno”.

La fiesta de Todos los Fieles Difuntos fue instituido por San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de Cluny en Francia el 31 de octubre del año 998. Al cumplirse el milenario de esta festividad, el Papa Juan Pablo II recordó que “San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal”.

“Al rezar por los muertos -dice el Santo Padre-, la Iglesia contempla sobre todo el misterio de la Resurrección de Cristo que por su Cruz nos obtiene la salvación y la vida eterna. La Iglesia espera en la salvación eterna de todos sus hijos y de todos los hombres”.

Tras subrayar la importancia de las oraciones por los difuntos, el Pontífice afirma que las “oraciones de intercesión y de súplica que la Iglesia no cesa de dirigir a Dios tienen un gran valor. El Señor siempre se conmueve por las súplicas de sus hijos, porque es Dios de vivos. La Iglesia cree que las almas del purgatorio “son ayudadas por la intercesión de los fieles, y sobre todo, por el sacrificio propiciatorio del altar”, así como “por la caridad y otras obras de piedad”.

En razón a ello, el Papa a los católicos “a rezar con fervor por los difuntos, por sus familias y por todos nuestros hermanos y hermanas que han fallecido, para que reciban la remisión de las penas debidas a sus pecados y escuchen la llamada del Señor”.

4. Halloween como negocio

Una cultura de consumo que propicia y aprovecha las oportunidades para hacer negocios, sin importar cómo. Hollywood ha contribuido a la difusión del Halloween con una serie de películas en las cuales la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de angustia y ansiedad. Estas películas son vistas por adultos y niños, creando en estos últimos miedo y una idea errónea de la realidad. El Halloween hoy es, sobre todo, un gran negocio. Máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que algunos empresarios fomenten el “consumo del terror”. Se busca además favorecer la imitación de las costumbres norteamericanas por considerarse que esto está bien porque este país tiene chapa de “superior”.

5. Los católicos y Halloween

Ante todos estos elementos que componen hoy el Halloween, vale la pena reflexionar y hacerse las siguientes preguntas:

¿Es que, con tal que se diviertan, podemos aceptar que los niños al visitar las casas de los vecinos, exijan dulces a cambio de no hacerles un daño (estropear muros, romper huevos en las puertas, etc.)? Respecto de la conducta de los demás se puede leer el criterio de Nuestro Señor Jesucristo en Lc 6,31.

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para “divertirse” ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral, a la fe y a los valores del Evangelio.? Veamos qué dice Nuestro Señor Jesucristo del mal y lo malo en Mt. 7,17. Mt. 6,13. La Palabra de Dios nos habla de esto también en 1ª Pe. 3, 8-12.

¿Cómo podemos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos, el día de Halloween hagan daño a las propiedades ajenas? ¿No seríamos totalmente incongruentes con la educación que hemos venido proponiendo en la cual se debe respetar a los demás y que las travesuras o maldades no son buenas? ¿No sería esto aceptar que, por lo menos, una vez al año se puede hacer el mal al prójimo? ¡Qué nos enseña Nuestro Señor Jesucristo sobre el prójimo? Leamos Mt. 22, 37-40

Con los disfraces y la identificación que existe con los personajes del cine … ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son solo fantasías,  un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan? La Palabra de Dios afirma la existencia del diablo, del enemigo de Dios en St. 4,7  1ª Pe 5,18  Ef. 6,11  Lc. 4,2  Lc. 25, 41

¿Qué experiencia religiosa o moral queda después de la fiesta del halloween?

¿No es Halloween otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristianas se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas y las tomamos a la ligera en “aras de la diversión de los niños” ¿Qué diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al Halloween) cuando acudan a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la Biblia?

Es que nosotros, como cristianos, mensajeros de la paz, el amor, la justicia, portadores de la luz para el mundo ¿podemos identificarnos con una actividad en donde todos sus elementos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad? Sobre el tema de la paz podemos leer Fil. 4,9  Gál. 5,22. Ver qué dice Jesús sobre esto en Mt. 5,14  Jn. 8,12

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a los valores de la Iglesia Católica, llegaremos a la conclusión de que el Halloween no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Fieles Difuntos, y que todas sus connotaciones son nocivas y contrarias a los principios elementales de nuestra fe.

6. Sugerencias para los padres de familia en Halloween

¿Cómo darle a los hijos una enseñanza auténtica de la fe católica en estas fechas? ¿Cómo hacer que se diviertan con un propósito verdaderamente católico y cristiano? ¿Qué podemos enseñarles a los niños sobre esta fiesta?

Ante la realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo nos preguntamos ¿qué hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia a este “juego”? ¿Debemos prohibirles a nuestros hijos participar en el halloween mientras que sus vecinos y amigos se “divierten”? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y por qué de nuestra negativa a participar en esto?

La respuesta no es sencilla, sin embargo creemos que sí hay algunas cosas que podemos hacer:

Lo primero es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores al Halloween, con el objeto de enseñarles el por qué de la festividad católica de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, haciéndoles ver la importancia de celebrar nuestros Santos, como modelos de la fe, como verdaderos seguidores de Cristo.

En las catequesis y actividades previas a estas fechas, es buena idea que nuestros hijos inviten a sus amigos, para que se atenúe el impacto de rechazo social y sus compañeros entiendan por qué no participan de la misma forma que todo el mundo.

Debemos explicarles de manera sencilla y clara, pero firme, lo negativo que hay en el Halloween y la manera en que se festeja. Es necesario explicarles que Dios quiere que seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos, pues nosotros somos hijos de Dios.

Proponemos a los padres de familia una opción para sus hijos, pues seguramente los niños querrán salir con sus amigos en la noche del Halloween: Los niños pueden disfrazarse de ángeles y preparar pequeñas bolsas con dulces, regalos o tarjetitas con mensajes y pasar de casa en casa, y en lugar de hacer el “obsequio o truco” o de pedir dulces, regalarlos a los hogares que visiten y que expliquen que entregan dulces porque la Iglesia Católica tendrá muy pronto una fiesta muy importante en la que se celebra a todos aquellos que fueron como nosotros deberíamos ser: los Santos.

Aunque este cambio no será sencillo para los niños, es necesario vivir congruentemente con nuestra fe, y no permitir que los más pequeños tomen como algo natural la connotación negativa del halloween. Con valor y sentido cristiano, los católicos podemos dar a estas fechas, el significado que tienen en el marco de nuestra fe.



7. Alternativas a Halloween

Los cristianos debemos no solo desenmascarar el mal sino ser además luz en las tinieblas. Debemos abogar por el retorno a la verdadera celebración de la Fiesta de Todos los Santos que comienza en la noche del 31 de octubre. En la liturgia de esa noche, San Pablo nos enseña que los santos están con nosotros:

Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación.
-Hebreos 12,22-24

Debemos celebrar gozosamente esta realidad. Se pueden hacer muchas celebraciones en torno a los santos. Los niños se pueden disfrazar de un santo favorito y aprenderse su vida, especialmente sus virtudes, con el fin de imitarlas.  Los mayores pueden leer sobre los santos, tener una fiesta en honor a un santo favorito de la comunidad o de la familia.

Tradicionalmente en España y en algunas comunidadse de Latino América, solía irse de puerta en puerta cantando, tocando instrumentos musicales y pidiendo dinero para celebrar misas para las ánimas del Purgatorio.

La Fiesta de Todos los Santos es una invitación a ser nosotros también santos. Las vidas maravillosas de los santos nos ayudan a vivir más perfectamente el Evangelio. Encontramos en ellos grandes amigos que intercederán desde el cielo por nuestra salvación.

jueves, 3 de enero de 2013

Cómo deshacerse de los malos espíritus, demonios y fantasmas


 [2012-12-26] 


Este artículo está escrito especialmente para aquellos que están oprimidos o abiertamente atacados por demonios y espíritus malignos, y están tratando de librar sus hogares de la influencia o la presencia de espíritus malignos; lo cual tiene interés especial en este período navideño.

Después de haber pasado años estudiando la vida de decenas de santos y místicos, uno descubre rápidamente el papel que Dios permite a los demonios, de jugar, por ejemplo, en las vidas de los santos místicos. Dios mismo lo explica cuando le dijo a San Gemma Galgani:
“Tu serás pisoteada por los demonios. Prepárate, hija mía, el demonio a Mi pedido será el que sumará el último toque a mi plan que llevaré a cabo en ti, es decir, tu santificación”.
¡Y fue una guerra increíblemente infernal del diablo emprendida contra Gemma! Los interesados ??pueden leer más sobre esto aquí.
Pero el punto es que, literalmente, todos los místicos que he leído han sido atacados por los espíritus malignos a través de la autorización expresa de Dios. Pero entonces, ¿por qué permite Dios que los demonios ataquen a los místicos o a cualquier persona de esa forma? Es para acercarnos más a Él. Dios permite, a veces, que los demonios nos asalten, para que podamos volvernos a Él en la oración, con una renovada confianza en su amor y preocupación por nosotros. Al extraordinario sacerdote San Juan María Vianney, que dormía en cama de paja, el diablo trató de quemarlo cuando se encontraba durmiendo en ella, y una vez comentó que “el diablo es como un perro en una cadena. Él sólo puede ir tan lejos como lo permita Dios.”
Así que la primera regla a recordar es que Dios siempre tiene el control absoluto, y el diablo no puede hacer nada sin el permiso de Dios.
Dios siempre busca sacar bien de todo, y Él sabe sacar el bien incluso del mal, si se lo permitimos. Un excelente ejemplo de cómo Dios saca bien del mal es la Pasión y Muerte de Jesús. El Evangelio de Juan dice que en la última cena entró Satanás en Judas, y luego traicionó a Jesús. -Seguro que conoces la historia- Jesús fue capturado, torturado, fue clavado a una cruz, y murió de una muerte tortuosa. ¿Pero fue la muerte del Hijo de Dios, en este acto de pura maldad, una victoria para Satanás y los demonios? ¡No!. De hecho fue la derrota de satanás, porque a través de la muerte de Jesús en la cruz, podemos ser perdonados de nuestros pecados, si deseamos serlo. Por lo que fácilmente se puede ver cómo Dios puede y transforma el mal en bien.

UNA BATALLA ESPIRITUAL DEBE SER COMBATIDA CON LAS ARMAS ESPIRITUALES

Entonces, ¿cómo todo esto se correlaciona con aquellos que están luchando con los demonios, y quieren librarse de los malos espíritus? En primer lugar tenemos que buscar la forma en que Jesús luchó y echó fuera a los demonios. Entre otros leer Marcos 5:1, Marcos 1:23, y quizás el más revelador es el de Marcos 9:29, en el que los apóstoles no tuvieron éxito en el manejo de un demonio en un muchacho. Así que después le preguntaron a Jesús por qué no pudieron manejar al demonio, y Jesús responde: “Este tipo sólo puede ser expulsado ??con oración y ayuno.”

¡ORACIÓN Y EL AYUNO!

Ahí está la principal arma espiritual a ser usada para librarse de los demonios y espíritus malignos. Jesús dijo que la oración en primer lugar, porque laoración es el arma primera y más importante para ser utilizada contra el diablo. ¡Esto no puede enfatizarse lo suficiente! La oración nos une a Dios, y nos acerca a Él, y sólo Dios puede liberarnos de las presencias demoníacas. ¡No podemos hacer nada sin Él, quien nos sostiene!
La otra arma contra el diablo que Jesús menciona es el ayuno. Esto se explica por sí, pero lo que a veces olvidamos es el espíritu que debe acompañar al ayuno. Hemos de ayunar de comida con un espíritu de sacrificio en reparación por nuestros pecados. Nuestros pecados son los que nos separan de Dios, por lo que debemos ayunar en un espíritu de penitenciay reparación por los pecados, los cuales nos pusieron en la disposición adecuada para que Dios nos perdone por estos pecados. Así, en primer lugar la oración, y luego hacer ayuno en un espíritu de reparación por nuestros pecados, es el principal recurso contra los malos espíritus. Los demonios no tienen poder sobre aquellos que están íntimamente unidos a Dios en oración, y que se encuentran en un estado de gracia.

EL DIABLO NO TIENE TRATADOS DE PAZ

Dios nos ama. Y porque Dios nos ama, el diablo y los demonios nos odian, porque odian a Dios. “Descansen todas sus preocupaciones sobre él, porque él cuida de vosotros. Sed sobrios y vigilantes. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.” 1 Pedro 5:7
Satanás y los demonios no hacen ningún tratado de paz. Sólo conocen la guerra. Ellos vagan por el mundo buscando constantemente la ruina nuestras almas, y nos arrastran al infierno. Por lo tanto, tenemos que hacer frente a los malos espíritus, con valentía. Tenemos que luchar y pelear la buena batalla. No podemos escapar, porque como el Padre John Corapi siempre dice “¡la rendición no es una opción!”

LOS PUNTOS CLAVE PARA LOS CATÓLICOS EN LA LUCHA CONTRA EL DEMONIO

EUCARISTÍA / CONFESIÓN / ROSARIO / SACRAMENTALES
Los católicos están en una posición privilegiada en la lucha contra los malos espíritus, porque la Iglesia Católica ha estado luchando contra los poderes del infierno desde que Jesús instituyó la Iglesia sobre Pedro, el primer Papa, y los apóstoles (los obispos) hace unos 2000 años. En el Santo Evangelio Jesús dice: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” (Mateo 3:16)
Junto con la oración y el ayuno, los católicos tienen armas poderosas para utilizar en la lucha contra la presencia del mal. La más importante de ellos es la confesión sacramental (también conocida como el sacramento de la Reconciliación), donde los pecados son confesados ??a Dios, y se obtiene el perdón de pecados. Un alma libre de pecado se encuentra en un estado de gracia y no tiene nada que temer del diablo.
Junto con la confesión, la misa y la recepción frecuente de la Eucaristía son el medio más eficaz de luchar contra el mal. También la oración ante el Santísimo Sacramento (la adoración eucarística) es muy poderosa, porque entonces uno está rezando a los pies del Señor.
CRUCIFIJOS
El diablo huye de Jesús en la cruz, así que si usted no tiene uno, obtenga un crucifijo y hagalo bendecir por un sacerdote, y coloquelo en un lugar adecuado y digno en su casa – y sobre todo, ore a Jesús ante él cada día. Además, si usted no tiene uno, consiga un crucifijo en un collar, hágalo bendecir y llevelo con devoción y en oración.
ORACIONES A LA VIRGEN MARÍA, LOS SANTOS Y LOS ÁNGELES
Por expreso poder y voluntad de Dios, la Santísima Virgen María, los ángeles y los santos nos ayudan en nuestra lucha contra el mal. Jesús nos dio a su madre mientras él se estaba muriendo, suspendido entre el cielo y la tierra en la cruz (Juan 19:26). Y al lado de Jesús, nuestra Madre del cielo es nuestra mayor ayuda y defensora contra el demonio y sus secuaces. Y la gran oración pidiendo ayuda Santísima Madre es el Santísimo Rosario. El Rosario es una cadena que defiende de los malos espíritus.
Junto con Santísima Virgen María, los Santos y los Ángeles son especialmente poderosos en contra de la maldad del diablo. San Miguel Arcángel, por ejemplo — la oración a él ha sido recitada desde hace más de un siglo y es extremadamente poderosa — “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sea nuestra amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímele Dios, pedimos suplicantes, y tú, Oh Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás, y a todos los espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”
A lo largo de los siglos, las reliquias de los santos han demostrado también ser muy eficaces contra los demonios. Rece a los santos, y si es posible mantenga una reliquia en su persona.
SACRAMENTALES CATOLICOS
Los Sacramentales, especialmente el agua bendita y la sal exorcizada deben ser rociadas en las zonas afectadas de la casa, y el agua bendita y la sal exorcizada deben ser rociadas sobre la propia comida y bebida para proteger desde dentro. (* Ver nota sobre el agua y la sal exorcizada más abajo).
Junto con las reliquias de los santos, están las medallas bendecidas y estampas con la bendición de la Iglesia Católica, y la protección del santo cuya imagen está en la medalla o estampa llevadas consigo. Además, la quema develas bendecidas e incienso bendito son reconocidos como un arma muy poderosa contra los demonios.
Por lo tanto, para resumir las armas espirituales que se necesitan para librarse uno mismo o la casa de los malos espíritus:
la oración, el ayuno en un espíritu de reparación por los pecados, la confesión, la comunión, la adoración eucarística, las oraciones a los ángeles y santos para pedir su ayuda celestial y la intercesión, y el uso de sacramentales (agua bendita, sal exorcizada, estampas, medallas, la quema de incienso y velas bendecidas).
Por último, si su casa parece ser la fuente de la infestación demoníaca, busque obtener la bendición del sacerdote.
*Nota: Hay un ritual especial de oración llamada “bendición de exorcismo” que cualquier sacerdote puede recitar para dar a la sal y al agua bendita una bendición especial. Esta sal exorcizada o el agua bendita son especialmente eficaces contra los malos espíritus.
Fuentes: Glenn Dallaire para Mistics of the Church, Signos de estos Tiempos