San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Faustina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Faustina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de octubre de 2022

Santa Faustina y su visión del Infierno

 


POR ALEJANDRO BERMÚDEZ | ACI Prensa

Santa Faustina Kowalska. Créditos: Piotr Drabik (CC BY 2.0)
Santa Faustina Kowalska. Créditos: Piotr Drabik (CC BY 2.0)

Si bien los católicos de todo el mundo están familiarizados con Santa Faustina Kowalska y su conexión con la Divina Misericordia, es posible que muchos no conozcan cómo Jesús la llamó y las cosas que le mostró sobre el Infierno.

En el día que celebramos su fiesta, te presentamos 7 datos importantes que debes saber sobre esta santa, que tuvo la misión de proclamar la misericordia de Dios:

1. Su nombre era Helena

Helena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Polonia y al ingresar a la vida consagrada tomó el nombre de María Faustina Kowalska del Santísimo Sacramento.

Murió el 5 de octubre de 1938, después de ser elegida por Jesús y María para convertirse en la apóstol de la Divina Misericordia. Fue canonizada por su compatriota, el Papa San Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000.

2. No planeaba ingresar a la vida consagrada

La joven Helena no tenía intención de ser religiosa, pero a los 19 años, mientras asistía a un baile en Lodz con su hermana Natalia, tuvo una visión de un Jesús sufriente, quien le preguntó: “¿Cuánto tiempo te deberé soportar aún? ¿Hasta cuándo me engañarás?”.

Después de rezar en la catedral partió hacia Varsovia, donde se unió a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, y el 30 de abril de 1926, a la edad de 20 años, tomó el hábito.

3. Jesús le describió cómo debería verse la Divina Misericordia

Santa Faustina narró que la noche del domingo 22 de febrero de 1931, mientras se encontraba en su celda en Plock (Polonia), después de recuperarse parcialmente de la tuberculosis, Jesús apareció con una prenda blanca con un rayo rojo y uno pálido que emanaban de su corazón.

Según escribió en su diario, Jesús le dijo: “Pinta la imagen de acuerdo con la figura que ves, con la firma: ‘Jesús, en Ti confío’ [en polaco: ‘Jezu, ufam Tobie’]. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá”.

4. Tuvo una visión del Infierno

En octubre de 1936, durante un retiro de ocho días, fue conducida por un ángel a lo que ella llamó los “abismos del Infierno”, que describió en su diario como un lugar de “gran tortura” y “fuego que penetra en el alma sin destruirla –un sufrimiento terrible”.

Este Infierno se llenó de tinieblas, y, a pesar de esa oscuridad, “los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo”.

5. Se le mostraron diferentes niveles del Infierno

Según Paul Kengor, profesor de ciencias políticas en Grove City College y colaborador del National Catholic Register, Santa Faustina “observó secciones del Infierno como Dante reservadas para agonías específicas ganadas en este mundo”.

“Hay cavernas y pozos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra”, anotó Faustina en su diario.

“Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con el tipo de pecado que ha cometido”, agregó.

6. La mayoría de los condenados no creyeron en el Infierno

Santa Faustina señaló que lo que describía era simplemente “una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquellos que se han negado a creer que existe un Infierno”.

Ella testificó en su diario: “Yo, la Hermana Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del Infierno, para poder hablar a las almas sobre esto y para poder dar testimonio de su existencia”.

7. Su visión estaba destinada a salvar almas

Kengor resaltó que “a pesar de lo aterradoras que son, (estas visiones) también reflejan una urgencia positiva de misericordia. A través de estas visiones y sus mensajeros, Dios nos está dando otra oportunidad. Se nos advierte que debemos ponernos en orden, para dejar de pecar y buscar la conversión y la redención, antes de que sea demasiado tarde”.

Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Divina MisericordiainfiernolistasSanta Faustina Kowalska

lunes, 24 de marzo de 2014

Las siete penas del infierno reveladas a Santa Faustina Kowalska


Dios le ordenó divulgarlo, aunque hoy no se habla de ello.

Hoy en día existe un supuesto tácito de que “todos” van al cielo, y quizás alguno al purgatorio. La teología del fuego y el azufre no está ciertamente de moda, y nunca ha sido confortable. La afirmación, ya de por si atrevida, de que “esperamos que todos los hombres se salven”, ha dado paso a “¿cómo te atreves a sugerir que no todos los hombres serán salvos?”. Veamos lo que le fue revelado a Santa Faustina Kowalska.

¿Cuándo fue la última vez que sintió a un sacerdote católico predicar sobre el infierno? Si le pasa como a la mayoría, tal vez nunca. Y si se acerca a alguno para preguntarle por qué no lo hace, obtendrá dos respuestas directas y tal vez haya otra que nunca se la dará.
Una respuesta directa está relacionada con que el infierno es una alegoría, que es un tema a discusión, etc., aunque dira paralelamente que el infierno forma parte de la doctrina de la Iglesia. Y si se topa con un modernista y tiene un poco más de confianza con él, le dirá que el infierno no existe, y si existe, que está siempre vacío por la infinita misericordia de Dios.
Otra respuesta es que no predica sobre el infierno porque hay gente que se asusta, y San pablo insiste en no escandalizar a los pequeños.
Y otra razón por la cual no lo predica, pero que no se la dirá, es porque está mal visto en la jerarquía hablar sobre el infierno. Aunque quizás las cosas pueden comenzar a cambiar a partir del papa Francisco.
Pero lo importante de esto es que, según Faustina, Dios le pidió que divulgara las penas del infierno a sus habitantes.
LAS 7 TRATAMIENTOS COLECTIVOS QUE LE REVELARON
A pesar de que no se predique sobre el infierno, las dos revelaciones más importantes del siglo XX (a los niños de Fátima y a Santa Faustina) enfatizan que el infierno existe y que el infierno está habitado por demonios y seres humanos.
A continuación se muestra la visión de Santa Faustina del infierno que Cristo le reveló. Es tan vívida como producida por Dante. Lo que sigue es tomado de la revista de Santa Faustina:
Hoy, fui llevada por un ángel a los abismos del infierno. ¡Es un lugar de gran tortura, cómo asombrosamente grande y extenso!
Los tipos de torturas que vi:
-la primer tortura del infierno es la pérdida de Dios;
-la segunda es el remordimiento perpetuo de la conciencia;
-la tercera es que la condición de uno nunca cambiará;
-la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla, un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por la ira de Dios;
-la quinta es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante, pero a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros, su propia alma y la de los demás;
-la sexta es la compañía constante de satanás;
-la séptima es la horrible desesperación, el odio a Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias.
TAMBIÉN HAY TRATAMIENTOS ESPECIALES
Las mencionadas antes son las torturas sufridas por todos los condenados juntos, pero que no es el fin de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos.
Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la manera en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra.
Me habría muerto con la simple visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Que el pecador sepa que va a ser torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que fueron usados para pecar.
DIOS LE ORDENÓ DIVULGARLO
Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay infierno, o que nadie ha estado allí, y por lo tanto nadie puede decir que no sabe.  (Esto es similar a la visión del infierno y la advertencia de Nuestra Señora en Fátima.)

Lo que he escrito no es más que una pálida sombra de las cosas que vi. Pero me di cuenta de una cosa: que la mayoría de las almas que hay no creen que haya un infierno. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí!  En consecuencia, pido aún más fervientemente por la conversión de los pecadores. (Diario de Santa Faustina, 741)
Vamos a confiar en Cristo, orar, arrepentirnos de nuestros pecados, amar a Dios y al prójimo y adherir a la fe verdadera “sin la cual es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).
Santa Faustina, ruega por nosotros.
Jesús, nuestra Divina Misericordia, ten piedad de nosotros.
Fuente: Canterbury Tales, Signos de estos Tiempos

lunes, 5 de agosto de 2013

Existencia del infierno



El fraile dominico francés P. Moliné, escribía…, Si se ha hecho casi imposible hablar del infierno a los cristianos, no es porque tienen miedo, sino porque no quieren tener miedo. Ya que no pueden soportar este dogma, porque no tienen confianza. Abrid el evangelio: encontraréis que habla del infierno, unas sesenta veces, veinte veces explícitamente, cuarenta veces indirectamente. Así tenemos que el señor profetizó: “Y dirá a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y para sus ángeles”. (Mt 25,42).

“La Iglesia católica viene manteniendo íntegramente, durante veinte siglos, el dogma del terrible  infierno. La Iglesia no puede suprimir un solo dogma, como tampoco puede crear otros nuevos. Cuando el Papa define una verdad como dogma de fe, no crea un nuevo dogma. Simplemente se limita a garantizarnos, con su autoridad infalible, que no puede sufrir el más pequeño error, porque está regida y gobernada por el Espíritu Santo, que esa verdad ha sido revelada por Dios”. Y el Catecismo de la Iglesia católica, en su parágrafo 1033, nos dice: “Este estado de autoexclusión definitivamente de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno”

            En el análisis de la existencia del infierno, nos pasa lo mismo que con el demonio y la no aceptación de la existencia de este. Satanás, aquí también le conviene la ocultación, para facilitar mejor su labor, pero el infierno existe, está ahí y es dogma de fe su existencia para nosotros. Existencia esta, que cada vez que rezamos el Credo la estamos aceptando y proclamando. El Señor, nos ha dejado clara constancia de la existencia del  infierno, tal como ya hemos visto. Si del Cielo se habla poco, del Infierno se habla aún menos. Y al respecto hay errores muy difundidos: unos creen que el Infierno no existe. Otros creen que sí existe, pero que allí no va nadie, aduciendo que Dios es infinitamente bueno, pero olvidándose de que también es infinitamente justo y de que el mismo Jesucristo nos habló en varias ocasiones sobre la posibilidad que tenemos de condenarnos.

            De hecho, la existencia del infierno, es de los dogmas de nuestra fe que presenta mayor número citas que lo sustentan, en los textos de la Sagrada Escritura está reseñado el infierno, por cierto que aparece con diferentes nombres, tales como abismo, horno de fuego, fuego eterno, lugar de tormentos, lugar de tinieblas, gehena, muerte segunda, fuego inextinguible… y varios más.

            El Infierno forma parte, junto con el Cielo y el Purgatorio, de las opciones que nos esperan para la otra vida, aunque como sabemos del Purgatorio, se sale para ir al cielo, pero del infierno, jamás se sale es eterna su permanencia en el. Decía San Agustín que: Todo lo que tiene fin, es siempre breve. Pero el infierno carece de fin. Dante Alighieri, si obra “La divina comedia”, decía que en el infierno, había un reloj que no marcaba las horas y solo tenía un péndulo que constantemente decía: Nunca, Jamás.

            Entre los secretos que reveló la Santísima Virgen María a los pastorcitos de Fátima, está una visión del Infierno, que les dio en una de sus apariciones.  Decía Lucía, la vidente de Fátima que murió ya anciana en 2005: "Algunas personas, también piadosas, no quieren hablar a los niños pequeños sobre el Infierno, para no asustarlos. Sin embargo, Dios no dudó en mostrar el Infierno a tres menores y una de ellas contando apenas seis años". Por más que Lucía describe lo que ella y los otros dos videntes vieron, nos dice en sus memorias que: no es posible imaginar cómo es el Infierno. El Infierno es un lugar de dolor y horror, más de lo que podemos pensar y suponer, al que son arrojadas las almas que en la tierra desperdician las gracias de salvación que Dios en Su infinita Bondad, nos otorga a todos.

            Hay Santos que han tenido visiones o vivencias del Infierno: Santa Teresa de Jesús, San Juan Bosco y Santa Faustina Kowalska. En Cracovia el 20 de octubre de 1936, escribe la Santa Faustina, lo siguiente sobre el infierno: “Hoy, un Ángel me llevó a los precipicios del Infierno. Es un lugar de grandes torturas. ¡Es impresionante el tamaño y la extensión del sitio!

            “He aquí los tipos de torturas que vi: La primera tortura en que consiste el Infierno es la pérdida de Dios. La segunda es el remordimiento de conciencia perpetuo. La tercera es saber que esa condición nunca va a cambiar. La cuarta es el fuego que penetrará el alma sin destruirla, un sufrimiento terrible, ya que es un fuego puramente espiritual, encendido por la ira de Dios. La quinta tortura es la permanente oscuridad y un terrible hedor que sofoca, y que, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven y ven toda la malignidad, tanto propia como de los demás. La sexta tortura es la compañía constante de satanás. La séptima tortura es la horrible desesperación, el odio a Dios, las palabras horrendas, las maldiciones y las blasfemias”.
         “Estas son las torturas que sufren en general todos los condenados, pero éste no es el fin del sufrimiento. Hay torturas especiales destinadas a las almas en particular. Son los tormentos de sus sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la manera en que han pecado”.
         “Hay cavernas y fosos de tortura en la que cada tipo de agonía es diferente. Yo hubiera muerto con la simple visión de esas torturas, si no hubiera sido porque la omnipotencia de Dios me sostenía”.
          “Que sepa el pecador que será torturado por toda la eternidad en aquellos sentidos que utilizó para pecar”. “Estoy escribiendo esto por mandato de Dios, para que ninguna alma pueda excusarse diciendo que no existe el Infierno, o que nadie ha estado allí, y que por tanto no puede saberse cómo es”.
        “Yo, la Hermana Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del Infierno, para poder hablar a las almas sobre esto y para poder dar testimonio de su existencia. He recibido el mandato de Dios de dejarlo por escrito. “Los demonios están llenos de odio hacia mí, por esto. Lo que he escrito es sólo una sombra pálida de las cosas que vi allí. Pero sí noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son las que se han negado a creer en el Infierno.”

            Coinciden los Teólogos en que la más horrenda de las penas del Infierno es la pérdida definitiva y para siempre del fin para el cual hemos sido creados los seres humanos: la posesión y el gozo de Dios, viéndolo "cara a cara". Ya que sólo Dios puede satisfacer el ilimitado deseo de felicidad que El mismo ha puesto en nuestra alma para ser satisfecho sólo por El, puede comprenderse cuán grande puede ser la pena de no poder disfrutar de lo que se denomina la Visión Beatífica. Para resumir esta pena en palabras de San Agustín, "es tan grande como grande es Dios". Jesucristo también nos da algunas descripciones del Infierno, en el que otro de los tormentos es el sentido de eternidad. Es un sitio de fuego, pero es un fuego que no se extingue, sino que es eterno, sin descanso, sin tregua, sin fin... para siempre... "Los malvados... los arrojará en el horno ardiente. Allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Mt 13,42)."Y a ese servidor inútil échenlo en la oscuridad de allá afuera: allí habrá llanto y desesperación" (Mt 25,30). "Malditos: aléjense de Mí, al fuego eterno" (Mt 25,41).

            Nos decía el Papa Juan Pablo II, sobre el Infierno y la condenación eterna, que: "quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a una ruina: “…ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2Ts 1,9)

            Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

viernes, 4 de enero de 2013

Santa Faustina y la visión del cielo: inconcebibles bellezas y felicidad que nos esperan después de la muerte


"Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte.

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo:

Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al
corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman.


Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez mas amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse.

Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya
aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes."
(D. 777 -778)

jueves, 15 de noviembre de 2012

Santa Faustina es llevada al Purgatorio, al Infierno y al Cielo, para dar testimonio de los novísimos




Visión del Purgatorio

Mientras estaba en Skolimow, casi al final de su Postulantado, Santa Faustina le preguntó al Señor por quién mas debía orar y la noche siguiente tuvo esta visión. "Esa noche vi a mi ángel de la Guarda, quien me pidió que lo siguiera. En un momento me vi en un lugar lleno de fuego y de almas sufrientes. Estaban orando fervientemente por si mismas pero no era válido, solamente nosotros podemos ayudarlas. 



Las llamas que las quemaban no podían tocarme. Mi ángel de la guarda no me dejó sola ni un momento. Yo pregunté a las almas que es lo que mas las hacía sufrir. Ellas me contestaron que era el sentirse abandonadas por Dios... 



Vi a Nuestra Señora visitando a las almas del Purgatorio, la llamaban Estrella del Mar. Luego mi ángel guardián me pidió que regresáramos, al salir de esta prisión de sufrimiento, escuché la voz interior del Señor que decía: 



"Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia". 



Visión del Infierno 



Durante un retiro de ocho días en octubre de 1936, se le mostró a Sor Faustina el abismo del infierno con sus varios tormentos, y por pedido de Jesús ella dejó una descripción de lo que se le permitió ver: 


"Hoy día fui llevada por un Ángel al abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y, extenso es!. Las clases de torturas que vi: La primera es la privación de Dios; la segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; la cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla -un sufrimiento terrible, ya que es puramente fuego espiritual,-prendido por la ira de Dios. La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos; la sexta es la compañía constante de Satanás; la séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y blasfemia. Estos son los tormentos que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionado con el tipo de pecado que ha cometido. Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra. Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie a estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo." El Señor fue preparando de esta forma el corazón de Santa Faustina para que por medio de su intercesión se salvaran muchas almas. 


Visión del Cielo 



El 27 de noviembre de 1936, cuando la debilidad la llevó a la cama, escribió la siguiente visión del cielo: "Hoy día, estuve en el cielo en espíritu, y vi sus bellezas incomparables y la felicidad que nos espera para después de la muerte. Cómo todas las criaturas alaban y dan gracias a Dios sin cesar...Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero es siempre nueva, derramando felicidad para todas las criaturas. Dios me ha hecho entender que hay una cosa de un valor infinito a Sus ojos, y eso es, el amor a Dios; amor, amor y nuevamente amor, y nada puede compararse a un solo acto de amor a Dios. Dios en su gran majestad, es adorado por los espíritus celestiales, de acuerdo a sus grados de gracias y jerarquías en que son divididas, no me causó temor ni susto; mi alma estaba llena de paz y amor; y mientras más conozco la grandeza de Dios, más me alegro de que El sea El que es. Me regocijo inmensamente en Su grandeza y me alegro de que soy tan pequeña, ya que siendo tan pequeña, El me carga en Sus brazos y me aprieta a Su corazón"

lunes, 22 de octubre de 2012

Santa Faustina y el infierno





Durante un retiro de ocho días en octubre de 1936, la santa fue conducida por Jesucristo al infierno, para que diera testimonio al mundo de su existencia, y para que nadie pudiera decir que el infierno no existe, o que está vacío. Éste es el testimonio de Sor Faustina, acerca de lo que vio:

“Hoy día fui llevada por un Ángel al abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y, extenso es! 
Las clases de torturas que vi:
La primera es la privación de Dios;
la segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia;
la tercera es que la condición de uno nunca cambiará;
la cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla -un sufrimiento terrible, ya que es puramente fuego espiritual,-prendido por la ira de Dios.
La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos;
la sexta es la compañía constante de Satanás;
la séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y blasfemia.
Estos son los tormentos que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionado con el tipo de pecado que ha cometido.

Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra. Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie a estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo”.

El Señor fue preparando de esta forma el corazón de Santa Faustina para que por medio de su intercesión se salvaran muchas almas, puesto que la meditación en las postrimerías es garantía de salvación: “Piensa en las postrimerías y no pecarás” (Prov 7, 40).