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Fabienne Guerrero, francesa nacida en 1964, se mantuvo alejada de la vida de fe y era una entusiasta de las enseñanzas del esoterismo, la Nueva Era, el kundalini yoga y una logia rosacruz
(una rama especialmente esotérica de la masonería) hasta que en 1996
tuvo una experiencia mística en Medjugorje (Bosnia-Hercegovina).
A partir de esa experiencia empezó su cambio de vida, que implicó dejar de convivir con un divorciado, confesarse, desarrollar una intensa vida de oración, vivir en pobreza voluntaria y viajar predicando su testimonio, animando siempre a todos a confesarse y recibir el perdón de Dios. También desde ese momento Fabienne asegura que tiene visiones frecuentes de Cristo, la Virgen, el cielo, el infierno, los demonios, y algunos santos, especialmente Santa Faustina Kowalska, la promotora de la devoción a la Divina Misericordia (bajo estas líneas, Fabianne con una imagen del Cristo de esta devoción). Una web-testimonio
Fabienne tiene publicado lo principal de su mensaje en su web, en francés, español y otros idiomas (en Fabienne.guerrero.free.fr/indexespanolnouveau.htm
) incluyendo una entrevista que le hizo el mariólogo y promotor de
Medjugorje René Laurentin, sacerdote que ostenta un título honorífico de
"Prelado de Su Santidad".
Ella asegura que sus textos (ha publicado cinco libritos) cuentan siempre con el "imprimátur" de la diócesis de París y que se somete al discernimiento de un sacerdote que es su director espiritual, que también pastorea otras almas "sensibles". Ella se considera una simple laica, que vive con sus padres y va a misa diaria con su madre. Puntualiza que se ha consagrado al Corazón Inmaculado de María y que desde 1998 está comprometida en "pacto de alianza con María Reina Inmaculada del Universo en la Fraternidad Bois le Roi". Compartiendo su vivencia en España Recientemente, Fabienne está visitando España y contando su testimonio. El pasado 3 de septiembre habló en la parroquia de los carmelitas de Plaza España, en Madrid, ante unas 50 personas, la mitad veinteañeros y treintañeros, sólo media docena de "personas mayores", bajo la mirada de una enorme foto de Santa Teresita de Lisieux. Fabienne llegó invitada por el movimiento provida católico Apóstoles de la Vida (www.apostolesdelavida.es) y su promotora, Pilar Gutiérrez, la presentó como una “apóstol de la vida”, que habla de los peligros de la Nueva Era y de “la masonería en la que estuvo, específicamente en los rosacruces”. Su testimonio impactó a los asistentes, entre los que había un alto porcentaje de conversos, gente retornada a la fe, algunos en Medjugorje, y algunos más en Padro Nuevo de El Escorial, un lugar de supuestas apariciones marianas que Fabienne también recomienda. Visión del Más Allá Fabienne suele empezar hablando de su experiencia sobrenatural en Medjugorje en 1996, cuando ella tenía 33 años y llevaba desde la adolescencia en una vida de transgresión, vanidad y esoterismo. Allí fue donde, después de una misa, tuvo una visión especial. "Me encontré ante un Mar de Fuego, que llamamos el infierno, un agujero con un fuego crepitante y muchas llamas, los condenados estaban encolerizados, me miraban amenazadoramente. Estaban llenos del odio de Satanás, privados del amor de Dios", explica Fabienne. La predicación y el testimonio de Fabienne siempre insisten en el poder de la confesión y el arrepentimiento. Así, afirma, "estaban en un lugar de tinieblas porque no se reconciliaron con Dios en la hora de su muerte. Aunque Jesús se les presentó con todo el amor de padre en el momento de la hora de su muerte, fueron al infierno porque no se arrepintieron. Algunos habían rechazado confesarse con un sacerdote católico. Jesús llora cuando no le damos los pecados en la confesión". Sacar almas del Purgatorio En esa misma visión, Fabienne vio también el Purgatorio. Los describe como "un lugar de llamas muy altas, con unas escaleras blancas". Para ella, la devoción por las almas del Purgatorio es hoy muy importante. Asegura que orar por estas almas es una fuente de gracia importante, ya que "intercederán por nosotros cuando lleguen al Cielo y en el momento de nuestro Juicio". Por eso enseña una melodía pegadiza con una frase de la monja clarisa capuchina Sor María Consolata Betrone (1903-1946) en proceso de beatificación: "Jesús, María, os amo: salvad almas”, una frase que según las revelaciones místicas de esta religiosa "saca un alma del Purgatorio cada vez que se reza", detalla Fabienne. El Cielo: "Jesús es muy dulce" Por último, al subir las escaleras, "un hombre me abrió la puerta y se retiró". Así vio el Cielo, "un oceáno de paz". "Sentí muy fuerte la presencia de Dios Padre, que era la Fuente, un Ser de Amor… Inundaba con su presencia ese océano de paz. Vi a Jesús rodeado de una hermosa luz dorada. Tuve una experiencia del corazón de Cristo, muy dulce. Jesús es muy dulce, el padre también es muy dulce, y el Espíritu Santo es un espíritu de amor. Dios hace las delicias de los santos en el paraíso. Muchas veces, tras luchar yo con el Maligno, Jesús me ha hecho reposar en su corazón. Es como estar sobre una nube con una dulzura extrema, como una delicia para el almaque en la tierra no encontremos". Conciencia de pecado Así fue como cobró conciencia de su estado de gran pecadora: "Jesús me mostró mis experiencias pasadas que aseguraban mi condenación si este Ser de Amor no se hubiera manifestado". "Desde 1986 reparo mis pecados con penitencia: dar amor a Jesús es penitencia. Sin amor en nuestro corazón, nuestras acciones no serán suficientemente hermosas para Él". Pero, ¿qué pecados fueron estos? Fabienne los detalla, para prevenir a otras personas. Fue bautizada al nacer y confirmada después. De los 15 a los 18 años dejó el hogar familiar e hizo algunos estudios de turismo. Todos los miércoles por la tarde, recuerda, se iba en autostop con unas amigas a la playa para hacer topless, robar un poco en tiendas y mantener relaciones sexuales con chicos. Empezó a frecuentar bares y discotecas cada vez más sórdidas, especialmente "las de homosexuales, con espectáculos malsanos". Fumaba 2 paquetes de tabaco al día, luego se pasó al hachís y a esnifar “aceite”, "una droga que hace reir". Adivinación, y luego espiritismo A través de una prima conoció gente implicada en la advinación, cartomancia, numerología, y a un astrólogo que era miembro de una logia rosacruz. Los rosacruces son una rama masónica abiertamente esotérica que defiende la reencarnación y un dios-energía panteísta, un dios sin personalidad ni ética. "Mi prima me llevó a un centro de espiritismo: su gurú hablaba de karma y de reencarnación". Allí empezó a leer un libro clásico del esoterismo: ´El Evangelio según el espiritismo´, de Allan Kardec". Fabianne a veces acompaña su descripción de aquella época con comentarios que dan el contexto posterior. Por ejemplo, años después de su conversión, y teniendo visiones de santos y cosas celestiales, Fabianne asegura que "un día Santa Faustina me vino a decir que este gurú estaba muerto y en el infierno; y una amiga me lo confirmó después". Y como cada vez que habla del infierno o de la condenación de alguien, añade cómo prevenirlo: "Dios no rechazará a nadie que se haya unido a su Pasión con el rezo del Rosario o la Corona de la Divina Misericordia [oración repetitiva propuesta por Santa Faustina que dice: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, por tu dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero"]. ¿Mediums con mensajes de santos? Más detalles de aquellos ambientes esotéricos: "Los miércoles por la tarde organizaban sesiones de espiritismo. Yo estaba con médiums que entraban en trance, daban mensajes que decían que eran del padre Pío, de Santa Teresita de Lisieux, de la Virgen, Cristo, del Santo Cura de Ars ¡y de extraterrestres! Eran mensajes falsos. Sus mensajes eran como los que recibían Madama Blavatsky y otros fundadores de la Nueva Era. Satanás busca perder a las personas suscitando en ellos el orgullo espiritual. Puede hacerlo con el yoga, el reiki, ciertas técnicas de meditación, etc…" Un responsable del centro propuso hacer una “limpieza de alma”. "Yo tenía un gran dolor interior. Pensaba que era por vidas anteriores que me dañaron, pensé que esa ´limpieza´ liberaría mis ataduras, ayudaría a mi karma. Yo no sabía que lo que me dolía era el pecado. Yo estaba infestada por espíritus inmundos a causa de la cartomancia, espiritismo, péndulo, astrologias, horóscopo, lecturas de manos, iniciación al yoga, aberturas de chakras, reikis, etc…" "El gurú me impuso sus manos (con el poder de la bestia) en el chakra del tercer ojo –la frente- y el del corazón. Hay 7 chakras, puntos en el cuerpo que los yoguis usan buscando la iluminación, tocar el Nirvana, etc… pero Dios me ha dicho que no le gustan estas técnicas, porque no trabaja en ellas el Espíritu Santo sino el Espíritu del mal. Al usar estas técnicas, el demonio empieza a vampirizar nuestra alma, con infestación, obsesión, etc… y es necesario encontrar un sacerdote para la liberación. Primero con una buena confesión, y luego con oraciones de liberación. El Cielo me dijo que obtendría la liberación tras muchas misas. Encargué veintenas de misas. El Cielo me decía que todo el Cielo sufría conmigo, porque todo el Cielo sufre para salvar cada alma de la tierra". Fabianne asegura que en aquella sesión el gurú "me transmitió la luz de Lucifer, el Portador-de-la-Luz, expulsado por Dios. "Empecé a sentirme muy mal". Un yoga espiritista: la energía kundalini Su siguiente sesión de espiritismo mezclado con yoga con ese gurú fue más radical. Consistió en despertar la "kundalini", una corriente de "energía" -según el kundalini-yoga- que sube por la columna vertebral y trabaja o activa los chakras. "Era una energía muy fuerte, que me destruyó interiormente. Creí que me iba a morir, tan fuerte era. Yo no sabía que era un poder de Satanás que había entrado en mí". Para Fabianne, estos dos momento (la apertura de chakras y el despertar de la kundalini, dos momentos de poder y conciencia según el yoga) fueron momentos de apertura a lo satánico, y el origen de daños espirituales y físicos que tardarían años en irse, y solo después de muchas misas, oración, ofrecimientos e incluso Unción de los Enfermos, en momentos que ella, ya convertida, se sentía morir. Folletos de la logia rosacruz La otra rama de su interés esotérico era la AMORC (Antigua y Mística Orden de la Rosa Cruz). "Recibía cada mes cuatro de sus folletos con sus enseñanzas. Llegué al “séptimo grado”. Me afilié a una logia rosacruz con varias iniciaciones esotéricas". En su entrevista con Laurentin detalla que "fui iniciada en la logia de Haroeris en Marsella desde abril de 1995 hasta marzo de 1997". En la AMORC se estudiaban autores esotéricos y de la Nueva Era, como los fundadores de la teosofía: Madame Blavatsky y Rudolph Stainer. Y todo el arsenal "new age": viajes astrales, los chakras, los mantras, tantras, magnetismo, channeling, depuración con seres de luz, telequinesias, pédulos, simbolismos, magias, hipnosis, fuerzas psíquicas, lecturas de auras, sanaciones con piedras y cristales, meditación trascedental, el reiki, etc... "Me metí en todo eso con ingenuidad", asegura. ¿Relación personal con un dios-energía? Años después, al descubrir al Dios-Amor del cristianismo, a Jesucristo, con su personalidad, su relación personal, se dio cuenta de algo que ya había percibido antes: "En mis estudios esotéricos buscaba entender a ese dios-energía, dios-cosmos, pero lo cierto es que no lo conocí, no se puede tener una relación corazón a corazón con una energía, pero sí con Jesús, verdadero dios y verdadero hombre; si estamos muy unidos con Jesús podemos sentir en nuestro corazón su fuego divino y su ternura exquisita. ¡Yo no conocí esa ternura en la Nueva Era!" En la logia de la AMORC "conocí a un hombre y nos fuimos a vivir juntos. El ya se había casado por la Iglesia 14 años antes... pero su esposa 7 años antes le abandonó para irse con un amigo de él". En autobús a Medjugorje Fue entonces cuando "una amiga me habló de Medjugorje. Fui en autobús. Fui a la misa allí: había una lucha en mi alma entre Satanás y la Virgen. En Medjugorje encontré personas con mucha fe, que caminaban descalzas hacia la cruz… les seguí y me dije: si hay tantos locos, ¿porque no yo?" Ese fue el momento de su experiencia mística que le cambió. "Desde ese momento decidí seguir a Jesús. Volví a Francia, con mi novio. Me miró de forma rara, porque vio que yo ya no iba con escotes y minifalda, sino de blanco y azul hasta los pies, los colores de la Virgen. Y le dije: ¿sabes? como ya no estás casado y tu mujer se ha ido, tú y yo nos podemos unir. Voy a hablar con un sacerdote". ¿Vivir "como hermano y hermana"? Fabienne sabía que no era cristiano acostarse con alguien que no es tu cónyuge ante Dios. Lo que no sabía es que a ojos de Dios y la Iglesia, su novio seguía estando casado con su esposa anterior. Fabienne convenció a su pareja para que dejase la casa, aunque dos días después volvió. Entonces le convenció para vivir un tiempo "como hermano y hermana", sin relaciones sexuales. Para colmo, el cura joven que la atendió la confundió: les animó a casarse por lo civil y les dijo que él haría una bendición a su unión para "caminar juntos" (como casados). Y cuando estaban allí, en la parroquia, recibiendo la bendición del sacerdote, Fabienne sintió que Dios le hablaba y le decía "esto es una mentira". - Señor cura, Dios no está de acuerdo con lo que usted nos da -le dijo ella. - ¿Por qué? Si no pasa nada... -decía él. - Espere, que hablaré con otro sacerdote... -dijo ella. De hecho, de vuelta en casa, tuvo una experiencia espiritual en la que sentía que Jesús le sacaba de la ama que compartían y le enviaba a otro cuarto. Cuando encontró a otro cura que le explicó la realidad (que el matrimonio verdadero de su novio era con su primera esposa) lloró."Yo quería tener hijos", recuerda. - Tenéis que vivir como hermano y hermana en habitaciones separadas y, de hecho, ya que no tenéis hijos, hay que pensar en separaros. Ante Dios él es marido de otra -les dijo el nuevo cura, fiel al Magisterio. - Pero esa otra está con otro hombre -respondió ella. - Ya, pero el divorcio no existe para Dios: la unión ante Dios es hasta que la muerte los separe. "Cumple mis mandamientos" Un mandamiento exigente, pero Fabienne sintió que Dios le decía: “una hipócrita no puede avanzar”. Más aún: empezó a escuchar un llamado de Jesús: ¡“escucha mi palabra y cumple mis mandamientos!”, le oyó decir. "Yo no leía la Biblia, y de los mandamientos sólo sabia que eran diez", recuerda ella. Al repasarlos, vio que le faltaba mucho para entrar en serio en la vida cristiana. Su novio aceptó esa vida casta en comunidad durante dos años. No más. "Yo le quise mucho y le sigo queriendo, pero ya no mantengo contacto con él, porque creo que haría daño a mi vida espiritual", señala hoy Fabienne, casi 15 años después. Pecador arrodillado, es perdonado En esta época de su vida empezó a notar que "Dios me instruía desde el tabernáculo, en el sagrario, me hablaba de Su Misericordia, y del infierno, que es su justicia. Dios no envía a nadie al infierno: es el alma la que al desplegarse sus pecados tiembla de terror ante el Amor de Dios. Él vivio su dolorosa pasión para salvar a masones, espiritistas, abortistas, etc… El salvará a los homosexuales que vivan en castidad; a las que han abortado si se arrepienten; perdonará a pedófilos, criminales, etc… si se ponen de rodillas y reconocen sus pecados". "Empecé a destruir todos mis libros de esoterismo, Nueva Era, etc… los rompí y después los quemé. Si alguien los encuentra en mi casa y los estudia yo tendré que dar cuenta a Dios por los riesgos de su alma, pensé". Una confesión muy larga Fue a su primera confesión con "páginas y páginas de pecados: llevaba desde mi confirmación sin confesarme. Hablé de todos mis examantes, que me casé con un casado, de droga, alcohol, anticoncepción. Yo lo contaba todo, porque si no los demonios no se iban. Hablé de mis sesiones de sexo en clubs nocturnos, de gastos exagerados en ropa, de que animé a abortar a una amiga, de la adivinación, glotonería, que mentí a jefes, olvidé a los pobres, consumí porno. De envidias, celos, etc…" "Y hablé de falta de perdón. Si no perdonamos en la tierra no recibiremos perdón en el Cielo. Dios permitio que yo viviese esto para poder decir a la gente que se acerque a los sacerdotes a confesarse: es Jesús quien está presente en el sacerdote, nos abraza en cada confesión. Cuando nos confesamos, nuestros pecados, que están como espinas en el corazón de Jesús, caen, y así ya no le duelen". Un compromiso con la Virgen Tras su divorcio civil pensó: "ya puedo casarme. Pero no con un hombre: lo hice con la Virgen María, me impuse el escapulario de la Virgen del Carmen, y ella me mostró que gracias al escapulario ella me ha librado del martirio". Durante algo más de un año probó una posible vocación como novicia en las clarisas, donde aprendió el Catecismo, doctrina, el Concilio Vaticano II, sobre la Biblia, etc... pero entendió que Dios la quería evangelizando en el mundo, como laica. Prado Nuevo, y unión con el Papa Al estar en España, Fabienne recomienda visitar la capilla de Prado Nuevo de El Escorial: “es un lugar terrible para los demonios”. "En Prado Nuevo se recibe un sello espiritual, un sello de la cruz en nuestra frente, para que Satanás no se apodere de nuestra alma a través de estos pecados y la nueva era", asegura. Ella pide "estar muy cerca del catecismo y la Biblia, estar unidos a los sacerdotes y obispos fieles al Santo Padre. Dios está reuniendo a los suyos de todo el mundo. Jesús fundó una sola Iglesia y no hay salvación fuera de la Iglesia católica: quien ha sido bautizado en la Iglesia católica y la abandona, como yo la abandoné… Hay que ser fiel, pero no es fácil", concluye. | ||||||||||||||||
"El infierno consiste en la condenación eterna de quienes, por libre elección, mueren en pecado mortal" (Catecismo de la Iglesia Católica, Compendio, 212)
San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final
miércoles, 1 de enero de 2014
Fabienne era esotérica en los rosacruces: una visión del Mas Allá la transformó en evangelizadora
martes, 31 de diciembre de 2013
lunes, 30 de diciembre de 2013
Los que practican la Wicca, la brujería, la magia, el ocultismo, conocerán la ira de Dios por la eternidad si no se arrepienten
"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de
los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen" (Mt 7, 6).
Debo reconocer que siempre me pareció un poco excesiva esta frase del Mesías; (Mt. 7:6) pero, como
siempre sucede, este parecer ha resultado infundado y la realidad se ha encargado de
hacerme apreciar la infinita sabiduría que, una vez más, fluye de las palabras de Dios hecho
Hombre. Y para corroborarlo, basta con leerse algunas de las páginas de la red. Pornografía,
blasfemias, insultos, imprecaciones, maldiciones, falsedades manifiestas e hipocresías sin
límites, son algunas de las "lindezas" con que nos agasajan algunos internautas de filiación
satánica. Y es que esta gente, sin duda alguna, no pertenece a la raza humana. Actúan como
cerdos, hablan como cerdos, piensan como cerdos... en resumen, son cerdos. Porque escrito
está: POR SUS OBRAS LOS CONOCERÉIS. Como no quiero acabar este comentario sin
aportar una pizca de positivismo y de esperanza, recuerdo a esta piara de marranos que las
perlas aludidas más arriba son también asequibles para ellos. Sólo tienen que poner un
mínimo de esfuerzo en abandonar su miserable condición cerdícola y elevarse a la dignidad
de hijos de Dios, condición sine qua non para poder optar a las perlas de la redención.
Presiento que será una advertencia inútil. La Escritura nos advierte que el perro vuelve a su
propio vómito y la cerda bañada a revolcarse en el fango. Y esto es aplicable a las personas
que conocen los mandatos de Dios, los aplican un tiempo en sus vidas y como no les gusta
que los disciplinen sino mas bien hacer lo que quieren, entonces empiezan a hablar mal de
Dios y de su Palabra la Biblia. La inmensa mayoría de estos pobres inconscientes serán
incapaces de abandonar la pocilga en la que tan plácidamente viven revolcándose en sus
propios excrementos. Cuando les llegue la inexorable hora del matadero, bajarán de cabeza
al abismo, donde serán convertidos en churrasco suculento para el mayor deleite del gran
cerdo y su porcina legión de lacayos. Y no será esto por que no los hayan avisado
sobradamente, no. Será porque, aunque humanos en apariencia, son gorrinos de corazón.
Animalitos de la especie guarra que se regodean en su propia indignidad y en la degradación
ajena. Cerditos que se niegan a sobreponerse a su miserable condición animal y convierten
este mundo en un gigantesco estercolero para mayor gloria de sus más bajos e inconfesables
instintos.
Mt. 7 13
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a
la Perdición, y son muchos los que entran por ella. 14 Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué
angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan. 15 "Guardaos de los
falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos
rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de
los abrojos? 17 Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos
frutos. 18 El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar
buenos frutos.
Transcribo este pasaje para ilustrar el título del mensaje. Y el título del mensaje es diáfano.
Tan diáfano que mucha gente no se lo cree.
El propio Jesús hablaba hace dos milenios de los
falsos profetas que nos rodean, tratando de conducirnos por el camino de la maldad que lleva
inexorablemente al infierno. Sin embargo, es mucha la buena gente que no puede dar crédito
ni a estas palabras del Mesías, ni al título de este mensaje. Simplemente no se lo creen. Son
víctimas de una simplicidad mental que les induce a pensar que todo el mundo piensa igual
que ellos. Si ellos piensan en hacer el bien, cómo puede haber gente que no actúe así
-piensan ingenuamente.
Y no puedo dejar de comprenderlos, porque no es fácil descubrir las
motivaciones que inducen a la carroña humana a actuar como lo hace.
A algunos puede
parecerles excesivo el calificativo, pero creo que me quedo corto. Esta escoria humana es
pura carroña, un cúmulo de podredumbre y maldad que parece estar en el mundo sólo para
extender a su alrededor todo el estiércol imaginable. Árboles podridos hasta la raíz que
engendran frutos podridos hasta la médula, pero que, sin embargo, aparecen ante nuestros
ojos como frutos relucientes y apetitosos. Esta gentuza queda bien definida en la parábola
del sepulcro reluciente por fuera, pero que por dentro no es más que un cúmulo de gusanos,
hedor y carne podrida.
Así es la carroña humana. Sé que muchos no me creen, les resulta
increíble que alguien pueda hablar así del prójimo, y esto ocurre porque no reconocen la
maldad. Están deslumbrados por el fulgor del ataúd, e imaginan que por dentro son tan
deslumbrantes como por fuera, pero se equivocan. No culpo a nadie por este error. La
carroña humana, todo falso profeta que nos rodea, utiliza toda clase de artimañas para poder
extender su podredumbre con más eficacia. Es mejor, más efectivo y más profundo el daño
causado cuanto más desprevenida cojan a la víctima.
La carroña se disfraza, simula,
tergiversa, suplanta personalidades, actúa en la sombra, a traición, esperando la ocasión de
inyectar su carga de podredumbre en el sitio donde más duela. Percibo la perplejidad en
muchos lectores, la incredulidad más manifiesta, pero sé que todo esto que expongo es
cierto. No es fácil convencerlos de lo contrario, porque la incredulidad es una de las armas
preferida de la carroña, la explotan al máximo, la fomentan con toda clase de argucias a fin
de desviar el camino de los justos hacia senderos espinosos que sólo conducen a la mayor de
las miserias.
Pero vayamos al meollo del asunto. Cuáles son las motivaciones de la carroña para actuar de
forma tan perversa.
La respuesta no es simple, y muchos no la creerán por parecerles
demasiado irracional, sin embargo es estrictamente lógica. La motivación profunda está en
la complacencia en el mal ajeno. Esta escoria humana adolece de una mente mezquina y
perversa que siente un irreprimible placer en las miserias del mundo. Si ven un pobre
hombre muerto de hambre, un niño enfermo y moribundo, si ven a su propia madre
atropellada y despanzurrada por un camión sus neuronas entran en un proceso de excitación
morbosa que, en algunos casos, alcanza el paroxismo.
Y que nadie piense que hablo de casos
extraordinarios. Es en las situaciones especiales cuando se dejan traslucir este tipo de
sentimientos profundos, y generalmente ocultos. Durante las guerras no resultan extrañas
las conductas más sádicas. Incluso hay testimonios recientes sobre soldados que
participaron en las guerras mundiales que reconocían explícitamente "excitarse sexualmente
cuando abayoneteaban a un enemigo". Y en casos aún más recientes, resultan ilustrativas
las descripciones de torturas masivas e indiscriminadas efectuadas durante las guerras del
Vietnam y las dictaduras latinoamericanas.
Un caso espectacular es el del antiguo
emperador de la república Centroafricana, Bokassa, que hace unos cuarenta años fue
acusado de canibalismo infantil. Incluso en nuestras sociedades "modernas" no son
infrecuentes las noticias sobre dantescas torturas ejercidas contra niños a manos de sectas
satánicas... Esta excitación morbosa en la podredumbre del mundo es lo que incita a la
carroña humana a expandir la maldad por donde quiera que pasan. Todos estos casos
aludidos son hechos históricos que cualquiera puede comprobar. No son invenciones, sino la realidad pura y dura.
Pero nuevamente nos tropezamos con el muro de la incredulidad. Parece como si estas
realidades resultasen demasiado duras para que la mente pudiese asimilarlas sin más, y se
defendiese negando la evidencia. Otra de las razones de la incredulidad es la acción de la
carroña. Ante estos testimonios, los malvados actúan negando la evidencia. No les conviene
que la gente salga de su letargo. Es mejor que piensen que todo es mentira, que los
malvados no existen, que todos son buenas personas... y así poder pillarlos desprevenidos en
la próxima ocasión.
Es esta actitud la que explica, por ejemplo, la negación de una evidencia
tan constatada como es el genocidio practicado por los nazis sobre los judíos. Las evidencias
son abrumadoras, pero sembrando la duda sobre la autenticidad de estos hechos se consigue
que alguna gente pueda seguir cómodamente aletargada con las prédicas de los falsos
profetas, para la mayor gloria de Satanás. Porque, como ya dije, todo forma parte del engaño
de la carroña. Las menos veces actúan a cara descubierta, pocas: no es rentable, se les
descubre fácilmente y se les acaba rápidamente el plan maléfico. Es mejor, más productivo,
actuar bajo subterfugios diversos. Lo que mejor resultado les da es fomentar la parte animal
del hombre. Hacer que los instintos más primarios y brutales dominen sobre las voluntades.
Esto explica el porqué de tantísima pornografía en internet, en cualquier librería, incluso en
libros de texto escolares. La táctica es simple: cuanto más estimulemos el animalismo, más
retrotraemos la voluntad y más almas acaban prisioneras de los instintos carnales. Otras
veces es más conveniente disfrazarse de protector de los pretendidos "débiles" de la
sociedad: las prostitutas, los homosexuales, los abortistas, los enfermos que piden la
eutanasia, los suicidas, etc. Es una "ayuda" interesada la que se presta y siempre con las
intenciones más perversas actuando en la sombra.
Cuando se defiende a las prostitutas, a
los homosexuales, a los suicidas, a los eutanásicos, no se les está prestando realmente
ayuda. Lo que hacen -con intenciones claras en sus mentes, pero trasmudadas en buenas
palabras cuando las recitan de sus labios- es perjudicarlos. No los ayudan a salir de su
lamentable situación, ni a solucionar su problema por la vía de la caridad hacia el prójimo. Su
"solución" consiste en estimular a seguir a toda esta gente en sus errores. A la prostituta la
defienden tratando de "dignificar" un oficio intrínsecamente indigno. Al homosexual lo
"ayudan" animándolo a que continúe con su desviación, e incluso la expanda todo lo que
pueda por la sociedad, con actitudes cada vez más ostentosas, e incluso fomentando la
aberración de la adopción de niños.
A las madres solteras se las "anima" facilitándoles la
labor de asesinar a sus hijos, en lugar de procurarles a ambos la posibilidad de vivir con
dignidad. Todo esto no es casual. Forma parte de la estrategia de estos falsos profetas a fin
de convertir el mundo en un gigantesco estercolero donde lo que prima es el egoísmo, el
desamor y la muerte. Para finalizar, sólo puedo lamentarme de que lo están consiguiendo. El
propio Jesús advertía que: (Mt. 7:13) amplias son las puertas de la perdición Y SON MUCHOS LOS
QUE ENTRAN POR ELLAS.
TODO AQUEL QUE ADORE A LA BESTIA CONOCERÁ LA IRA DE DIOS (Apoc. 14:9)
Este mensaje va dirigido a todos aquellos inconscientes que se dedican a adorar al maligno, a ofrecerle sacrificios y solicitarle toda clase de maldades para el prójimo. Me consta que hay innumerables pululando por la red. En general no se identifican como tales, prefieren mantenerse ocultos bajo pseudónimos diversos para ir minando los argumentos de los creyentes que tratan de difundir la fe.
TODO AQUEL QUE ADORE A LA BESTIA CONOCERÁ LA IRA DE DIOS (Apoc. 14:9)
Este mensaje va dirigido a todos aquellos inconscientes que se dedican a adorar al maligno, a ofrecerle sacrificios y solicitarle toda clase de maldades para el prójimo. Me consta que hay innumerables pululando por la red. En general no se identifican como tales, prefieren mantenerse ocultos bajo pseudónimos diversos para ir minando los argumentos de los creyentes que tratan de difundir la fe.
Me consta que son gentuza, ratas de alcantarilla
podridos por la maldad más extrema y los deseos más impuros que nadie podría siquiera
imaginar. De todas formas, incluso estos seres gangrenados por el mal tienen derecho a ser
advertidos. Las palabras que dan título a este mensaje son muy explícitas. Los ritos
satánicos son una opción clara e inequívoca por el mal y un rechazo explícito a todo lo que
Dios representa.
El destino de esta pobre gente también resulta inequívoco. El infierno les
espera. Dudo que sirva para nada este mensaje; esta gente está tan plagada por la
podredumbre del mal que ya ni siquiera son capaces de discernir lo que les conviene; de
todas formas tenía que decirlo para dejar mi conciencia tranquila.
LA LUZ Y LAS TINIEBLAS
Quería clarificar una cuestión, un error que está muy extendido cuando se trata de temas religiosos.
Dios es el Absoluto, el diablo no es más que un espíritu del mal, un ángel caído; es decir, no es más que un ángel y, si bien para nosotros es un ser con mucho poder, porque la naturaleza angélica es muy superior a la humana, delante de Dios es un ser insignificante, un ser que, frente a la Omnipotencia divina, no puede ni siquiera moverse si Dios no se lo permite.
Dios no es lo contrario de Satán,
como mucha gente piensa. Dios es la Luz, pero Satán no es la tiniebla. La tiniebla es la AUSENCIA
de Luz, no es lo contrario de la Luz. Satán en lengua hebraica significa el enemigo, y de eso se trata.
Satanás y sus cómplices, los ángeles caídos, son el peor enemigo del hombre, porque están tratando
de impedir que el hombre alcance la Luz. Dios es la Luz, y Satán no es más que una sombra que se
pone entre nosotros y la Luz para impedirnos alcanzar a Dios.
La razón es la maldad, la envidia y la ausencia total de caridad entre las criaturas que habitan el
infierno. Satanás es como esas personas que nos encontramos a veces a nuestro alrededor, que
parecen disfrutar con el mal ajeno. Cuanto peor está el prójimo, cuanto más dolorido, enfermo,
hambriento y miserable, tanto más disfrutan y se regodean. Por otro lado, la envidia corroe a estos
ángeles caídos. Son como el perro del hortelano, que, una vez que ven que han perdido su
oportunidad de disfrutar de las maravillas celestiales, desean que nadie pueda hacerlo tampoco.
Algunos dirán, pero entonces porque Dios, que tanto ama al hombre, no elimina a Satanás y hace que
todos los hombres se salven? En esto, actúa también siguiendo un principio de Justicia. Dios no desea
interferir en nuestra libertad. Y la libertad implica que haya posibilidad de elegir. La elección que
tenemos está entre la salvación que nos ofrece Jesús, y los engaños y el abismo de la muerte eterna
que nos ofrece -de forma escondida, pero muy violenta- Satán. La libertad es una cualidad esencial en
el hombre, y esta libertad es la que hace que el hombre pueda elegir entre la Luz, o dejarse llevar por
los encantos engañosos del mundo y de la carne que conducen al abismo tenebroso.
Por último, una sóla acotación más. De la misma forma que tenemos un ángel guardian que nos
protege, también tenemos un sinfín de demonios que nos tientan. Ahora mismo, en este momento que
lees este mensaje, ten la seguridad de que a tu alrededor existen espíritus malignos que están tratando
de confundirte. Pueden leerte el pensamiento y sugerirte toda clase de ideas, como la de que este
mensaje que estás leyendo es puro engaño. De la misma forma, el ángel de la guarda te indicará lo
contrario. Tú, y tu libertad sois las que debeis optar. O te guias por la Justicia y la Verdad, aunque sea
dura de sobrellevar, o te dejas arrastrar por los placeres del vicio y de la vida en falsedad. Este último
es el camino ancho del que habla la Escritura, el camino que te aleja para siempre de la Luz.
Jesús lo advirtió: Seguid el camino estrecho que lleva a la vida. Anchas son las puertas de la perdición,
y son MUCHOS los que entran por ellas.
(extraído de: http://iesvs.tripod.com/NOTIREISLASPERLASALOSCERDOS.htm)
viernes, 27 de diciembre de 2013
Experiencias del Infierno (III)
Las siguientes son
experiencias del Infierno vividas por un alma en oración, en nuestros días,
transcriptas literalmente.
No despreciemos los
llamados de atención que nos hace el Cielo, porque son para nuestro bien.
Recordemos lo que nos dice la Sagrada Escritura: "Medita en las
postrimerías y no pecarás jamás" (Ecl 7, 40).
(Continuación)
Experiencia g.
"Estaba en casa de papá. Conversábamos. Quedé en mí sin mí. Estuve en lo que considero es: el Infierno. La profundidad del abismo. El silencio más silenciado. Veo la roca grande, como la vez anterior y otras rocas que están superpuestas en distintos niveles; veo el fuego azulino, que nos consume sin consumirnos, y una luz que viene de arriba, iluminando desde la roca grande. Todo es oscuro, excepto por este rayo de luz. Hay una especie de niebla o humo oscuro o algo así.
Incluso me veo o estoy, con el mismo vestido que llevo en esos instantes.
No puedo precisar si estoy apoyada en algo o si sólo (estoy) suspendida. Luego regresé en mí como si nada hubiese pasado.
¡Jesús, José y María, tened Misericordia de todos nosotros, pecadores!".
Experiencia h.
"Noche del jueves 4 al viernes 5, en el Oratorio de Yerba Buena. Cumplía con mi turno de adoración. Ya estando en Santo Domingo me sentía muy mal. Luego me compuse. En el Oratorio de Yerba Buena, considero me dormité, estando en la oración. Quedé en mí sin mí.
En ese estado digo: "¿Dónde estoy?". Considero es como una cueva. El fuego, que fuego no es, es el mismo al de anteriores experiencias. El mismo color. Todo igual. En ese estado, veo frente a mí un hueco cuya entrada es redonda. Adentro se ve oscuro. Parece (o sé), es profundo. Luego, no sé qué pasó.
Al volver en mí luego de esta experiencia, fue como si hubiera dormido mucho, mucho. No puedo medir el tiempo en esos estados".
miércoles, 18 de diciembre de 2013
El infierno existe porque Dios, en su infinita justicia, no puede dejar de dar a los impenitentes lo que libremente eligieron
"Algunos piensan que por no creer en el infierno son más libres. Pero no es así. Lo que son es más inconscientes. Cerrar los ojos ante la verdad no enriquece al hombre, lo empobrece. La prudencia no está en ignorar un riesgo, sino en estudiarlo y prevenirlo. Cerrar los ojos ante un riesgo es señal de inconsciencia. " (3.8)
"Tenemos alma inmortal. Nos guste o no nos guste. Esto es una verdad indudable. Y además, dogma de fe. Y el que no lo crea, se va a enterar, porque se va a morir. Negar que tenemos alma es como el que niega que tiene hígado porque no lo ve o no lo siente. Somos como somos, independientemente de cómo quisiéramos ser.
Dentro de mil millones de años estaremos todavía vivos: felices en el cielo, o sufriendo en el infierno; pero vivos. Y vivos para siempre. Y para siempre felices, o para siempre sufriendo. Y esta felicidad o este tormento, depende de los años de vida en este mundo. Por otra parte, ante la afirmación de Cristo-Dios, de que el hombre sigue vivo más allá de la muerte, es lógico y prudente tener esto en cuenta.
Si voy por la carretera y me encuentro un letrero que dice «Carretera cortada después de la curva: puente hundido», lo lógico es frenar. Tomar esa curva a toda velocidad es suicida. Quien vive en esta vida sin preocuparse de la otra es un loco. Lo lógico, lo racional, lo inteligente, es vivir aquí pensando en lo que ciertamente ha de venir después de la muerte.
Nos preocupamos mucho de nuestro futuro inmediato: seguro de accidentes, de enfermedad, de vejez. Y nos olvidamos de nuestro futuro definitivo: la vida eterna. La póliza de este seguro son las buenas obras.
Nos preocupamos de mantener la salud, la buena presencia física, el capital, etc. Por conservar o mejorar todo esto hacemos esfuerzos, sacrificios y gastamos dinero. ¿Y abandonamos la salvación del alma? Si la perdemos, lo hemos perdido todo y para siempre. Si la salvamos, nos hemos salvado para siempre.
La preocupación por nuestra salvación nos impedirá vivir en pecado mortal, pues una muerte repentina nos llevaría a una condenación eterna. Son frecuentísimas las muertes repentinas: accidentes, enfermedades inesperadas y fulminantes, etc.
¿Quién dormiría tranquilo con una víbora en su cama? Muchos habrá en el infierno que dejaron su conversión para después, y ese después no llegó nunca porque ellos murieron antes. Jesucristo nos lo avisa repetidas veces en el Evangelio: «No sabéis el día ni la hora»1.
Y nos lo jugamos todo a una sola carta, pues sólo se muere una vez. No hay segunda oportunidad. Y todo a cara y cruz. No hay término medio entre salvarse y condenarse. O cielo o infierno. Y esto para toda la eternidad.
El equivocado en el momento de morir, jamás podrá rectificar su yerro". (10.10)
"Esta vida es el camino para la eternidad. Y la eternidad, para nosotros, será el cielo o el infierno. Sigue el camino del cielo el que vive en gracia de Dios. Sigue el camino del infierno el que vive en pecado mortal. Si queremos ir al cielo, debemos seguir el camino del cielo. Querer ir al cielo y seguir el camino del infierno, es una necedad." (42.1)
"Antes de pecar, el demonio dijo a nuestros primeros padres que si pecaban serían como dioses. Ellos pecaron y se dieron cuenta del engaño del demonio. Con esto el demonio logró lo que pretendía: derribar a Adán de su estado de privilegio.
El demonio es el «padre de la mentira» . Eva fue seducida por él. El que peca se entrega al espíritu de la mentira. En la medida que somos pecadores somos «mentirosos» , pues el pecado es el abandono de la verdad, que es Dios, por la mentira.
El demonio también nos engaña a nosotros en las tentaciones presentándonos el pecado muy atractivo, y luego siempre quedamos desilusionados, con el alma vacía y con ganas de más. Porque el pecado nunca sacia. Pero el demonio logra lo suyo: encadenarnos al infierno. El demonio nos tienta induciéndonos al mal, porque nos tiene envidia , porque podemos alcanzar el cielo que él perdió por su culpa .
Todas las tentaciones del demonio se pueden vencer con la ayuda de Dios. (43.3)
"Hay, además otros pecados llamados pecados de omisión: «los pecados cometidos por los que no hicieron ningún mal..., más que el mal de no atreverse a hacer el bien, que estaba a su alcance»2 . Jesucristo condena al infierno a los que dejaron de hacer el bien: «Lo que con éstos no hicisteis»3 . A veces hay obligación de hacer el bien, y el no hacerlo es pecado de omisión. " (56.4)
"Los efectos del pecado mortal son: perder la amistad con Dios, matar la vida sobrenatural del alma, y condenarnos al infierno, si morimos con ese pecado "(59).
"EL QUE PECA MORTALMENTE Y MUERE SIN ARREPENTIRSE DE SUS PECADOS MORTALES SE VA AL INFIERNO.(98)
«Vive siempre como quien ha de morir», pues es certísimo que, antes o después, todos moriremos. En la puerta de entrada al cementerio de El Puerto de Santa María se lee: Hodie mihi, cras tibi que significa: «Hoy me ha tocado a mí, mañana te tocará a ti».
Esto es evidente. Aunque no sabemos cómo, ni cuándo, ni dónde; pero quien se equivoca en este trance no podrá rectificar en toda la eternidad. Por eso tiene tanta importancia el morir en gracia de Dios. Y como la vida, así será la muerte: vida mala, muerte mala; vida buena, muerte buena. Aunque a veces se dan conversiones a última hora, éstas son pocas; y no siempre ofrecen garantías. Lo normal es que cada cual muera conforme ha vivido."(98.1)
"EL INFIERNO ES EL TORMENTO ETERNO DE LOS QUE MUEREN SIN ARREPENTIRSE DE SUS PECADOS MORTALES" (99)
99,1. "El infierno es el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno. La existencia del infierno eterno es dogma de fe. Está definido en el Concilio lV de Letrán1 .
«Siguiendo las enseñanzas de Cristo, la Iglesia advierte a los fieles de la triste y lamentable realidad de la muerte eterna, llamada también infierno»
«Dios quiere que todos los hombres se salven» Pero el hombre puede decir «no» al plan salvador de Dios, y elegir el infierno viviendo de espaldas a Él. El pecado es obra del hombre, y el infierno es fruto del pecado.
El infierno es la consecuencia de que un pecador ha muerto sin pedir perdón de sus pecados. Lo mismo que el suspenso de una asignatura es la consecuencia de que el estudiante no sabe. Jesucristo habla en el Evangelio quince veces del infierno, y catorce veces dice que en el infierno hay fuego.
Y en el Nuevo Testamento se dice veintitrés veces que hay fuego. Aunque este fuego es de características distintas del de la Tierra, pues atormenta los espíritus6 , Jesucristo no ha encontrado otra palabra que exprese mejor ese tormento del infierno, y por eso la repite.
La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe dijo, el 17 de mayo de 1979, que «aunque la palabra “fuego” es sólo una “imagen”, debe ser tratada con todo respeto» . En el infierno hay otro tormento que «es el más terrible de todas las penas del infierno». Según San Juan Crisóstomo, es mil veces peor que el fuego.
San Agustín dice que no conocemos un tormento que se le pueda comparar Los teólogos lo llaman «pena de daño». Es una angustia terrible, una especie de desesperación suprema que tortura al condenado, al ver que por su culpa perdió el cielo, no gozará de Dios y se ha condenado para siempre. Ahora, como no entendemos bien ni el cielo ni el infierno, no comprendemos esta pena, pero entonces veremos todo su horror.
La Biblia pone en boca del condenado un grito terrible: «Me he equivocado»
Como el que va volando sobre el Atlántico en un «Jumbo» 747, y al ver en la pantalla la ruta del viaje, se da cuenta de que se ha equivocado de avión, pues su deseo es ir a Australia. Y en el viaje a la eternidad no es posible rectificar: no hay retorno. … Si un condenado, después de haber probado el infierno, pudiera volver a la Tierra para hacer méritos y así librarse del infierno, ¿qué haría? ¿Cómo atesoraría méritos? Pues nosotros podemos todavía hacerlo, sin haber probado el infierno" (99.1)
" «El infierno es la negación del amor y el fracaso de nuestra libertad»
El infierno es la condenación eterna. Es el fracaso definitivo del hombre. «Aquel que, con plena conciencia de lo que hace, rechaza la palabra de Cristo y la salvación que le ofrece; o quien , luego de aceptarla, se comporta obstinadamente en contra de su ley; o aquel que vive en oposición con su conciencia: éstos tales no llegarán a su destino de bienaventuranza y quedarán, por desgracia suya, alejados de Dios para siempre».
A algunos, que no han estudiado a fondo la Religión, les parece que siendo Dios misericordioso no va a mandarnos a un castigo eterno. Sin embargo, que el infierno es eterno es dogma de fe .
Pero hemos de tener en cuenta que Dios no nos manda al infierno ; somos nosotros los que libremente lo elegimos. Él ve con pena que nosotros le rechazamos a Él por el pecado; pero nos ha hecho libres y no quiere privarnos de la libertad que es consecuencia de la inteligencia que nos ha dado.
Por el pecado he renunciado a Dios y he elegido a Satanás. Dice San Juan que el que peca se hace hijo del diablo10. Dios lo acepta con pena, pero me respeta. Como los padres apenados por el hijo que se ha ido de casa.
Jesucristo nos enseñó clarísimamente la gran misericordia de Dios. Pero también nos dice que el infierno es eterno.
Cristo afirmó la existencia de una pena eterna: «... DONDE EL GUSANO NO MUERE Y EL FUEGO NO SE APAGA»
«Dirá a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo» Y después añade que los malos «irán al suplicio eterno y los justos a la vida eterna»
«Es preciso subrayar que la verdad más veces enunciada en el mensaje moral del Nuevo Testamento es la existencia de un “castigo eterno” para quienes no obran correctamente. (...) Negar que la conducta humana merece “premio” o “castigo” no sólo se opone a la fe, sino que es carecer de un mínimo de rigor intelectual en la lectura e interpretación del Nuevo Testamento».
El infierno eterno es una pena tremenda. Pero hay que caer en la cuenta que es para ofensas graves y deliberadas (no con atenuantes) al SER SUPREMO = DIOS. Es dogma de fe que existe un infierno eterno para los pecadores que mueran sin arrepentirse. Aunque Dios es misericordioso, también es justo.
Dice la Sagrada Escritura: «Tan grande como ha sido mi misericordia, será también mi justicia». Y su misericordia no puede oponerse a su justicia. Aunque la justicia de Dios no es inexorable, sino que está dulcificada por su misericordia, y siempre inclinada a tener en cuenta todos los atenuantes.
Como Dios es misericordioso, perdona siempre al que se arrepiente de su pecado; pero como es justo, no puede perdonar al que no se arrepiente. «Dios no nos perdona si no estamos arrepentidos».
La justicia exige reparación del orden violado. Por lo tanto, el que libre y voluntariamente pecó y muere sin arrepentirse de su pecado, merece un castigo. Y este castigo ha de durar mientras no se repare la falta por el arrepentimiento; pues las faltas morales no se pueden reparar sin arrepentimiento. Sería una monstruosidad perdonar al que no quiere arrepentirse. Dice Santo Tomás que Dios no puede perdonar al pecador sin que éste se arrepienta previamente.
El mismo Jesucristo pone el arrepentimiento como condición previa al perdón. Ahora bien, como la muerte pone fin a la vida, el arrepentimiento se hace ya imposible, porque después de la muerte ya no habrá posibilidad de arrepentirse.
Después de la muerte no se puede rectificar. La muerte fija irrevocablemente a las almas.
Después de la muerte no se puede merecer nada: con la muerte se acaba el tiempo de merecer. «La muerte aparece como punto final del estado durante el cual el hombre puede hacer opciones en las que se abra o cierre a Dios». La falta del pecador que murió sin arrepentirse queda irreparada para siempre, luego para siempre ha de durar también el castigo.
En el infierno no es posible el arrepentimiento, lo mismo que en el cielo no es posible pecar . Los bienaventurados del cielo se sienten tan atraídos por el amor de Dios, que el atractivo del pecado les deja indiferentes . «El hombre que disfruta de la visión del Creador, ya no puede dejarse arrastrar por un bien creado».
Dios es infinitamente justo y no puede quedar indiferente ante las maldades que se hacen en este mundo. ¿Cómo van a estar lo mismo en la otra vida, el asesino, el ladrón, el egoísta y el vicioso, que el honrado y caritativo con todo el mundo? Evidentemente tiene que haber un castigo para tanta injusticia, tanto crimen y tanta maldad como queda en este mundo sin castigo.
El temor al infierno no es el mejor motivo para servir a Dios. Es mucho mejor servirle por amor, como a un Padre nuestro que es. Pero somos tan miserables que a veces no nos bastará el amor de Dios, y conviene que tengamos en cuenta el castigo eterno, porque es una realidad.
Cristo nos lo avisa para que nos libremos de él. Se oye decir de labios irresponsables: «Hoy a la juventud no le interesa la religión del miedo o de las seguridades». Depende: tener miedo a cosas irreales es de idiotas; pero cerrar los ojos a los peligros reales es de imbéciles. Lo mismo: buscar seguridades ficticias es de idiotas; pero despreciar seguridades reales y preferir inseguridades, es de imbéciles.
«La doctrina sobre el infierno podríamos sintetizarla así:
a) El Nuevo Testamento afirma que el destino de los justos y el destino de los impíos, en el estado escatológico, son diversos.
b) El elemento más característico del estado escatológico de los justos es “estar con Cristo”. De modo paralelo, la nota más esencial del estado escatológico que corresponde al impío es el rechazo del Señor.
c) La situación de condenación se describe como un estado de sufrimiento.
d) Se insiste en la eternidad del sufrimiento del condenado» .
El concepto de eternidad se opone al concepto de tiempo, que supone un antes y un después. La eternidad supone una duración ilimitada, una permanencia interminable.
Una imagen que puede ayudar a entender la eternidad es un reloj pintado a las nueve en punto. Por mucho que esperemos, nunca señalará las nueve y cinco.
La idea de que al final todos se salvan por aquello de San Pablo «Dios quiere que todos los hombres se salven» , requiere explicación. Hay que distinguir entre el deseo de Dios y su decisión absoluta.
El verbo utilizado aquí por San Pablo no implica eficacia absoluta, sino una voluntad que respeta la libertad de los hombres ." (99.2)
Fuente: (La numeración del) Libro Para Salvarte. Autor: Padre Jorge Loring SJ.
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