San Miguel Arcángel pesando las almas en el Juicio Final

jueves, 21 de febrero de 2019

Bailes modernos, fuentes de graves pecados


Por Hemos Visto -  3 febrero, 2019

Cosa ingrata es tener que escribir sobre bailes modernos, aunque no sea sino para responder a un sencillo caso de conciencia. Porque aun en este caso, si se ha de decir algo sustancial que ayude a formar un criterio moral realista y objetivo, hay que descender a ciertas explicaciones que disgustarán a muchos y satisfarán a pocos.

Y desde luego, la primera pregunta del caso nos mete de lleno en el tema más escabroso: «¿Qué bailes se pueden considerar como prohibidos?».

Naturalmente tenemos que responder dándonos cuenta de que vivimos a principios del siglo XXI, cuando la calidad de los bailes y las circunstancias que los acompañan difieren enormemente de los que vio San Alfonso María de Ligorio y muchos de sus comentadores.

Claro esta que no me pondré a citar nombrecitos de bailes, con su clarificación. Bastara fijarse en ciertos caracteres generales de los bailes modernos, tomando los datos de autores profanos conocedores de la materia, con toda la sobriedad y delicadeza posible; creo se pueden resumir de esta manera:

«Una unión sumamente estrecha del cuerpo del varón y el cuerpo de la mujer, con una intimidad excesiva y diversas actitudes voluptuosas, dominadas por una especie de abandono languido de la mujer en los brazos del varón. La música en general lúgubre, sumamente monótona, semejante a un martilleo que impone tiránico ritmo de las acometidas o de entregas».

Por lo que se refiere a las variantes de un baile a otro bastara copiar a la letra las siguientes frases del cronista de la «Vida Parisiense» en «Le Temps». Mr. Abel Hermant: «En cada danza, cada uno de los gestos es un signo. El estado de civilizacion se muestra en el hecho de que los signos no se parezcan demasiado a las cosas significadas».

Esto quiere decir que ese civilizado velo no es sino un cómplice de la malicia o picardía semi-revelada que le hace más picante a los iniciados. En cuanto al objeto significado en todas esas señas dice el mismo autor: «Todos los bailes, desde los más castos hasta los más indecentes, desde los más modestos hasta los más extravagantes, son variaciones de un solo tema, el amor».

Hay que comprender que el termino amor no significa aquí ese sentimiento elevado, espiritual, que une las almas; sino todo lo contrario, la baja pasión pariente de la concupiscencia de la carne. Por tanto bailar ahora, es jugar con fuego.

Ahora bien, de estos bailes, qué debemos pensar respecto a estas tres cosas:
Asechanzas a la castidad,
Cooperación al pecado ajeno,
Escándalo.

La respuesta no la daré yo, sacerdote; se me tendría por mal informado, exagerado, misántropo, qué sé yo. Que respondan hombres del mundo, maestros de baile, artistas de teatro, novelistas, escritores de revistas mundanas, de periódicos profanos, médicos de celebridad mundial, etc.

En París se realizó una «encuesta» sobre los bailes. Su título es: «¿Bailarán Ellas?». Su autor el Sr. José Germán se dirigió de preferencia a mundanos bien conocidos, pidiéndoles su parecer sobre el baile moderno. En dichas respuestas hay algunas -bien pocas- indulgentes; pero la inmensa mayoría hablan con una severidad tan rigurosa que dejan atrás a los mas estrechos moralistas. Entresacaré algunas respuestas de las menos crudas, para nuestra edificacion:

«Después de todo, esos bailes no conservan del baile sino el nombre. La verdad es que dentro de este término se encierra, bien disimulada, una muy baja y fea realidad». (Abel Hermant).

«Un torbellino de sexos» (Victor Margueritte).

«Un peligro constante para los jóvenes» (M. Teneo, Bibliotecario de la ópera).

«Un delito, un verdadero crimen para los padres y madres cuando no echan mano de su autoridad para defender a sus hijas» (Tancredo Martel, publicista).

«Indigna la grosería inconveniente de las actitudes que imponen esos bailes importados de los peores suburbios de la Argentina» (Paul Bourget, el gran novelista).

«Me ha bastado ver ejecutar el inmundo tango y el cínico foxtrot -dice el citado Martel- para afirmar sin vacilación la grosería, la brutalidad, la falta de estética de los pretendidos bailes. Tomemoslo por lo que son…» (Aquí se multiplican las expresiones fuertes, fortísimas, semejantes a las que estampan otros escritores como el, que serán lo que se quiera, menos moralistas rígidos, ni gente escandalizable).

«Ese carácter de intimidad enteramente excesiva que tanto choca en los bailes modernos prepara y explica todos sus funestos resultados…» (Sra. Regina de la «Ópera cómica»).

«Esta es la respuesta que me dio uno de mis jóvenes discípulos: Si yo viese a mi hermana así enlazada con su compañero de baile, aunque este fuera mi mejor amigo, recibiría de mi mano la mejor bofetada de toda la vida». (Srta. Enriqueta Regnier de la «Ópera»). Y enseguida ella añade por su cuenta: «Yo concluyo que tiene que haber algo allí; pero ese algo no tiene que ver nada con la danza».

«Es un peligro que hay que combatir a todo trance. Esas danzas, no tienen éxito sino porque son una serie de actitudes… abominables» (Dr. Bernard, uno de los grandes ginecólogos de París). El mismo Dr. Bernard dice a los reporteros de la dicha encuesta: «Yo os puedo referir un conjunto de hechos controlados, observados imparcialmente; y yo estimo que por mi vocación profesional debo trabajar por remediar los errores patológicos del dominio psíquico; es mi deber denunciar la extrema gravedad que tiene para el porvenir de la raza y para la salud física y moral de nuestros semejantes la deplorable practica de los bailes que no son nuestros…».

Otro celebre ginecólogo, el Dr. Pinard, entre otras cosas dice: «Esos bailes llamados modernos producen en un gran numero de jovencitas una excitacion deplorable… Son perjudiciales a la perpetuidad de la especie». Y el Dr. Pages precisa la explicacion diciendo: «Parece que allí esta todo previsto para producir una excitacion…».

Ante esas frases -hemos escogido las menos crudas- nos parecen débiles los anatemas de personas eclesiásticas: «Bailes exóticos y bárbaros, todos ellos chocantes, propios para desterrar todo resto de pudor» (Benedicto XV, Encíclica «Sacra propédiem»).

De todo esto concluimos lo siguiente: Si quedan aún algunos bailes «tolerables», que no se los tolere sino con reservas, con precauciones muy sinceras y solícitas.

La moda del día, «lo moderno», seduce a muchas, sobre todo a muchas mamás; es cosa sutil, se infiltra por donde quiera, y aun en esos bailes «tolerables», pueden producirse, por modernos, los intolerables, los detestables, los abominales, los que serán lo que se quiera, menos bailes, los que hay que condenar sin reservas.

P. MANUEL MARTÍNEZ HERNÁNDEZ

(https://www.hispanidadcatolica.com/2019/02/bailes-modernos-fuente-de-graves-pecados/?fbclid=IwAR2fErpQ3-SitvRiHKi5H5DUm8SdhONPH2cMec-cALqrLFSaV0F6crrP7oU)

El Infierno es dogma de fe y no desaparece por creer que no existe






Por Hispanidad Católica -  3 febrero, 2019

(https://www.hispanidadcatolica.com/2019/02/jesus-muestra-a-un-alma-los-pecados-que-llevan-al-infierno/?fbclid=IwAR0frO2ugq-cHSz5LuhvXuvkusIVU13Pxk69xxqCV19GkPpRHCwzfj32WDc)

El águila y la serpiente

La imagen puede contener: texto

La Medalla de San Benito: el arma poderosa para el combate espiritual

medalla de san benito plateada jubileo arma espiritual

Si usted no aún no tiene una medalla de San Benito, le recomiendo conseguir una, es como el chaleco a prueba de balas de los sacramentales  
En la Escritura, San Pedro nos dice que seamos sobrios y vigilantes, porque, "su adversario el demonio ronda como león rugiente, buscando a quien devorar" (1 Pedro 5,8).

El demonio es real, y él quiere destruirte a ti y a mí a través de cualquier medio posible. Es por eso que es tan importante luchar con las armas espirituales de la oración y la fe.

Una de las armas de gran alcance en el combate espiritual es la medalla de San Benito. Venerada y empleada desde hace siglos, esta medalla se ha asociado con muchos milagros, así como con poderes de exorcismo.

Orígen de la medalla de San Benito
Los orígenes exactos de la medalla de San Benito son algo inciertos, aunque se dice que la primera medalla fue usada por el Papa León IX en el siglo 11, quien atribuyó su milagrosa recuperación de una mordedura de serpiente a la misma.

Diversos tipos de medallas de San Benito han estado en uso desde entonces, pero la medalla en su forma actual, las más conocida es la medalla del jubileo, no fue construida sino hasta 1880, cuando fue creada en honor al aniversario número 1.400 del nacimiento de San Benito

medalla de san benito frontal y reverso

medalla de san benito frontal y reverso

Significado de la medalla de San Benito
La medalla de San Benito es rica en significado. La parte frontal contiene una imagen de San Benito con una cruz y su famosa regla monástica. A su izquierda y la derecha son palabras que significan, "Cruz del Santo Padre Benito" El borde exterior contiene las palabras en latín que significan: "Que en nuestra muerte seamos fortalecidos por su presencia"

La parte posterior de la medalla es aún más interesante. Contiene una serie de iniciales que representan una oración de exorcismo en Latín, así como una oración para guiarse

Dentro de la cruz están colocadas las letras C.S.S.L.M (vertical) – N.D.S.M.D (horizontal), que representan la oración en Latín:

Vertical: Crux sacra sit mihi lux!
Horizontal: Numquam draco sit mihi dux!

Traducido, esto significa:

La Santa Cruz sea mi luz;
Que el demonio no sea mi guía

Rodeando el borde exterior de la parte trasera se encuentran las letras V.I.S.N.S.M.V – S.M.L.Q.V.B. Estas letras corresponden a una oración de exorcismo basado en un incidente de la vida de San Benito. El incidente ocurrió así:

Después de que San Benito había sido un ermitaño durante tres años, y su fama de santidad se había extendido por todas partes, un grupo de monjes llegaron a preguntarles para que fuese su abad. San Benito estuvo de acuerdo, pero algunos monjes rebeldes de esa comunidad realmente no les agradaba esta idea, y decidieron matar a San Benito envenenando su pan y su vino. En la medida que San Benito hizo la señal de la cruz sobre su comida, como era su costumbre, inmediatamente la copa se rompió y supo entonces que sus alimentos habían sido envenenados. Arrojó el vino en el suelo, diciendo:

Vade retro Satana!
Numquam suade mihi vana!
Sunt quae mala Libas.
Ipse venena bibas!

Esto significa:

¡Aléjate Satanás!
No me sugieras tus vanidades
cosas malas son las que tú ofreces,
¡Bebe tú mismo tu veneno!

Es esta oración de San Benito la que está representada por las iniciales en torno a la parte posterior de la medalla.

Uso de la medalla de San Benito
Muchas medallas de San Benito se utilizan de muchas maneras, pero siempre como protección contra el mal. Algunas personas las entierran en los cimientos de los edificios nuevos para mantenerlos libres de las influencias malignas, mientras que otros las colocan en sus rosarios o los cuelgan en la pared de sus hogares.

Pero la forma más común del uso de la medalla de San Benito es usándola. La medalla se puede llevar por sí misma o incrustada en un crucifijo

Independientemente de cómo se utiliza, la medalla de San Benito siempre debe ser bendecida con el rezo encontrado aquí. Antiguamente, sólo los benedictinos podían bendecir la medalla, ahora cualquier sacerdote puede hacerlo.

Si usted no tiene una medalla de San Benito, puede obtener en cualquier lugar donde vendan artículos religiosos católicos. Personalmente, me gusta como la de la foto a continuación, ya que es asequible y robusta.

crucifijo con medalla de san benito

Además, también están los asombrosos rosarios de combate, creado por el Padre Richard Heilman, siendo las armas espirituales finales, vienen con una medalla de San Benito adjunta (estos rosarios deben estar en el arsenal de cada uno).

Si usted no aún no tiene una medalla de San Benito, le recomiendo conseguir una. Es una protección básica, es como el ¡chaleco a prueba de balas de los sacramentales!



Adaptación y traducción por Qriswell Quero, del artículo publicado en: Catholic Gentleman, autor: Sam Guzman
pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
(https://www.pildorasdefe.net/aprender/fe/medalla-san-benito-asombrosa-arma-para-combate-espiritual-aprender-uso?fbclid=IwAR2o6oTYEooB8Rv5lkRdfy8Nl52KsptgGr_d_uy9Fqsqu9hbk1URjmc6iQI)

miércoles, 20 de febrero de 2019

La cantante que invocó al Demonio en la televisión italiana no se disculpa y encima hace burla: "Estoy poseida"


Alguien debería avisarle a esta satanista confesa que 
"con Dios no se juega" (Gál 6, 7).

Virginia Raffaele: “Sono posseduta” non si scusa e prende in giro tutti
in data febbraio 18, 2019

Virginia Raffaele e Marco Travaglio del Fatto Quotidiano. Una bella coppia, in quanto ad ironia. Ironia in tutte le declinazioni possibili, fino a farla diventare sarcasmo. Cosa è successo? E’ successo che il narcisismo di Virginia Raffaele ha avuto la meglio sul silenzio e l’umiltà di saper chiedere scusa almeno a quelle persone che sono rimaste toccate dalla sua infelice ed illogica esternazione.
Ed alla fine lei ha deciso di parlare. Alle sue condizioni, tuttavia, con l’aiuto di un presunto ed inaspettato complice.
Ha parlato del suo siparietto sul palco di Sanremo, Virginia. Quello in cui mima un disco rotto e pronuncia il nome di satana per ben 5 volte nitidamente.











Parliamo di “siparietto” e non di sketch perchè questi ultimi sono divertenti, di solito, mentre il suo scioglilingua grottesco era solo la rappresentazione di qualcosa chiusa in sè stessa, fine a sè stessa, povera ed ottusa.
Ecco, la stupidità è il filo conduttore di questa storia: è la trama su cui s’intesse la strategia di Virginia. E allora, diciamo da subito, ironia per ironia: tra le caratteristiche del nemico c’è sicuramente quella di essere astuto ma ottuso, canzonatorio e orgoglioso. Tra i suoi fini c’è l’ostinata volontà di far credere che non esiste.
Il problema è, che essendo stupido, per quanto possa tentare di nascondersi, si tradisce e non potrebbe fare altrimenti in quanto tutto è stato scritto sulla sua fine. Perchè? Perchè è nella sua superbia che si dimostra un irrealizzato perenne.
Irrimediabilmente. Sentendo parlare Virginia, si ha come l’impressione che non parli lei – è troppo intelligente, troppo spiritosa ed anche il partner di scena Travaglio lo è, tanto – ma a parlare sia uno stolto antico come il Mondo.
Una vecchia conoscenza, insomma. Lo abbiamo visto cadere come folgore, rotolare, nascondersi. E’ sempre lui, non cambia mai.
Come e con quale trucco hanno risolto l’impasse Virginia Raffaele e Marco Travaglio? Con una presunta intervista a tavolino, come se fosse stata concordate fra i due ad ogni passaggio. Scritta insieme ridacchiando, limando le parole, cercando la domanda più adatta alla replica più pungente. Lo scopo? Rispondere con una risata alle persone che chiedevano a Virginia di spiegare il senso di quel triste e inspiegabile siparietto. Perchè Virginia non può dire: “ho sbagliato, volevo essere divertente non ci sono riuscita. Mi scuso con chi si sente offeso“. No, lei molto probabilmente questo non può dirlo. Il punto è questo. Perchè dire una frase di quel tenore presuppone un rispetto verso i destinatari delle scuse e il male non è minimamente rispettoso del prossimo.
Ed è quello che Virginia probabilmente non può o non vuole concedere, facendo acrobazie su sè stessa, contorcendosi e rotolando nel vuoto di affermazioni che non fanno che confermare ancor di più la sua totale e forse voluta e obbligatoria mancanza di rispetto verso i tanti cristiani che erano spettatori del festival di Sanremo che sono rimasti feriti e toccati dalle sue parole.
L’inizio “dell’ intervista” rivela subito il presunto e continuato teatro tra i due. Virginia che sembra essere rimasta sul quel palco con l’intento di darci una seconda parte delle sua rappresentazione penosa e Travaglio lì, a credersi intelligente, moderno, ironico, sagace quasi e a suggerire le battute.













“Pronto, Virginia Raffaele?” Esordisce Travaglio, fingendo la telefonata nell’incipit de libello grottesco scritto a quattro mani fra i due. La risposta di Virginia spiega tutto: “Sì, un attimo soltanto ché c’ho una vergine sul fuoco e non vorrei si scuocesse“. Ma che trovata fenomenale. Bastava fermarsi qui perchè si era capito subito dove volevano andare a parare, i due.
Fantasiosi ma prevedibili. In altre parole: scontati. Niente è più puerile del pronunciare parole vuote e credersi intelligenti.
E intelligente crede di esserlo, assai, Marco Travaglio, che continua così: “Ecco, proprio di questo volevo parlarle. Con lo sketch di Sanremo in cui nomina per ben cinque volte satana fingendosi un grammofono inceppato sulla canzone Mamma di Beniamino Gigli, lei ha gettato la maschera con queste parole “In effetti, ora che ci penso, da piccola riuscivo a girare i piedi all’incontrario. Tant’è che ho ancora le rotule allentate. Avrei pure delle foto, ma non gliele do, sennò sono spacciata” che confermano tutte le preoccupazioni espresse da diversi e noti esorcisti lei non può e forse non deve chiedere scusa o ritrattare in alcun modo.
La risposta molto probabilmente concordata dai due parla subito il linguaggio della burla, dell’ironia cialtrona, facile, senza contraddittorio. 
No, Virginia, non sei spacciata, viene da dire, ma sembri una persona senza anima e sopratutto rispetto verso il prossimo che di sicuro hai ferito, ma forse non ti interessa e allora va bene cosi, gli strani e i fuori luogo sono gli altri, bene.

“Sarebbe importante averle quelle foto: è la prova documentale – continua Travaglio –  la pistola fumante della sua possessione fin da tempi non sospetti“. Marco ancora non si è annoiato di questa manfrina da bambini che si credono intelligenti. E non è stanca Virginia, che risponde a tono: “Impossibile. Le ha mia madre in soffitta. E quella è veramente l’inferno, quarto girone: quello dei disordinati. Però se dovessi ritrovarle all’improvviso qui in casa da me, vorrebbe dire che c’entra satana. Nel qual caso, sarà mia cura mandargliele”. E figurati se non si divertiva a pronunciare ancora una volta quel nome, Virginia, per gioco e per sfregio forse le piace nominarlo davvero??? 

“Vedendola coi piedi girati, i suoi genitori hanno mai pensato di portarla dall’esorcista?”. Domanda ancora Travaglio, che si sta divertendo un mondo. Virginia risponde: “Non proprio, che io ricordi. Però mi mandarono a scuola dalle suore. Come vede, sono in pieno conflitto d’interessi: ex allieva delle monache e satanista“. “Non faccia la furba – finge d’incalzarla Marco Travaglio –  L’Associazione Nazionale Esorcisti l’ha sgamata: lei ha “trasformato il palco di Sanremo in un inquietante pulpito da cui per ben cinque volte si invoca il nome di satana e si ridicolizzano le persone che soffrono a causa del demonio”.














E qui Virginia finge una frase seria e dignitosa. Forse la frase che le era venuta in mente prima che l’idea di ridere, deridere e sbeffeggiare avesse il sopravvento:
“A me dispiace sempre, quando qualcuno soffre, o si offende, o ci rimane male. Ma sono troppo ironica per lasciarmi trascinare in una polemica così tetra e lugubre, oltreché surreale. Io preferisco farmi una risata, ovviamente satanica…’. No, non ti dispiace, Virginia, altrimenti avresti chiesto scusa. E invece continui con questa scontata r triste intervista, con Travaglio che continua: “Lei ha usato l’incolpevole Beniamino Gigli e la sua innocente Mamma per evocare belzebù“.

E qui la risposta di Virginia è sconvolgente davvero. Cosa dice la Raffaele: “E questo rende tutto molto rock and roll. Non solo era rock il mio sketch, che ironizzava con un back musking, un’illusione uditiva, sugli esperimenti anni 70 di chi ascoltava certi brani a rovescio, dai Beatles ai Rolling Stones, dagli Eagles agli AC/DC, dai Pink Floyd ai Led Zeppelin, ad Alice Cooper a Ozzy Osbourne, e vi trovava tracce di invocazioni demoniache e incitamenti a strani riti...” puntualizza Virginia come a voler finalmente spiegare il motivo della sua trovata sul palco di Sanremo e chiudere una “polemica surreale”. Perchè qui Virginia riesce ad imitare perfettamente una persona che non sa affrontare le conseguenze di quel che ha fatto in piena consapevolezza.

Perchè il satanismo nel rock è stato tutt’altro che una “polemica surreale”. E l’ironia di cui parla non contempla la declamazione di quel nome cinque volte. Sarebbe stata ironica se avesse declamato con voce distorta il nome di “Salvini“, per esempio, per deridere lui e chì l’ha definito un demonio per aver chiuso i porti. Ecco, poteva essere un sarcasmo bipartisan verso il nemico politico di Sanremo e verso i “bigotti” che ancora usano parole degne del Medioevo. E invece no: lei ha declamato 5 volte quel nome. Così, per “ironia” verso i rocker degli anni ’70, dice. Una scusa contorta, verrebbe da dire a noi. Se una delle qualità di un artista che vuole far ridere è quella di essere immediatamente comprensibile, perchè Virginia ha usato un’ironia così oscura tetra e malevola? Non ha avuto l’intuito, da donna dello spettacolo, di non essere compresa o di essere fuori luogo? O ha corso il rischio di essere fraintesa, per il gusto della sfida, e dopo correre a rifugiarsi nel sarcasmo e nelle scuse contorte?
E’ il turno di Travaglio ora, che deve fare l’elenco di quei “bigotti” che avrebbero dato peso allo sketch della conduttrice: “Illusione uditiva un corno (senza offesa). È intervenuto anche il vicepremier Salvini. Dice che “condivide le preoccupazioni” degli esorcisti e che “non bisogna sottovalutare il problema”. L’ex ministro del Pd Beppe Fioroni e il senatore forzista Maurizio Gasparri si attendono da lei una risposta chiarificatrice. Dica la verità: lei mi sottovaluta il problema“. Qui è Virginia che regge il gioco a Travaglio. Afferma e non troppo velatamente che non può rispondere a domande anormali, evidentemente poste da persone degne di quelle domande:“Chi, io? Ma nemmeno per sogno. Solo che ho un problema: non ho proprio capito qual è il problema…non ho capito la domanda. Se me ne fanno una normale, magari la capisco e rispondo. Lei l’ha capita?”











E qui Travaglio la segue e lei segue Travaglio. perchè devono finire di declamare la lista dei “bigotti”. “E comunque Gasparri dice che è lei che “deve chiarire il mistero” afferma il buon Marco, con lei che risponde: “Ma i misteri non si svelano, sennò che misteri sarebbero“. La lista è quasi finita, ci pensa Travaglio a non trascurare nessuno: “Il senatore leghista Pillon trova grave che lei invochi satana “davanti a tanti minori”. Virginia risponde: “A me, più che i minorenni, preoccupano certi maggiorenni in circolazione. Roba che i minori non dovrebbero più uscire di casa. Ma poi che vogliamo fare: vietare ai minori pure L’Esorciccio? O Il marchese del Grillo per l’esorcismo a Gasperino il carbonaro? O Amici miei atto III con il Adolfo Celi travestito da diavolaccio che spaventa a morte il Bernard Blier? Io mi ammazzo dal ridere”. Virginia la butta in caciara, insomma, e invoca in sua difesa la commedia italiana. Peccato che negli esempi citati contesto, linguaggio e scopo fossero in tutto diversi.

“Tutta qui, la sua autodifesa?” continua Travaglio e lei batte sullo stesso tasto: “Sì, perché non capisco l’accusa!” Ma ad un tratto Virginia crede di aver trovato da dove provengono le perplessità su di lei. E ricorda la sua imitazione delle criminolga Bruzzione: “… Ora che ci penso, nei miei vecchi sketch, la mia Bruzzone parlava spesso di diavoli. La fiammiferaia di satana, la maestra di belzebù, la lavandaia del demonio che smacchia male le camicie… Dev’essere partito tutto di lì“.

Qualche altra battuta tra i due, per non buttare nulla delle cose divertenti che credono di aver trovato cianciando nel trovare modi e maniere del loro capolavoro comico: “Dica la verità: quando si riunisce con le sue colleghe streghe per i sabba?” chiede Travaglio e la Raffaele risponde: “Solo di sabbato“. E ancora: “Avrà in casa il kit delle messe nere, spero. Tipo le candele nere”. Risponde ancora Vriginia: “No, solo rosa: sarà grave?“. “Divertente” tutto questo al punto che sembrano due quindicenni.

La molto probabile finta intervista si conclude come era iniziata, con Travaglio che apparecchia la frase concordata: “Sul palco dell’Ariston lei era posseduta“. E Virginia risponde: “Forse lo spiritello ne ha approfittato per entrarmi dentro in quell’istante lì. Sa come sono fatti: sono tremendi. È inutile che insista, tanto neanche lei riuscirà a farmi perdere l’ironia e il buonumore. Io spero di essere posseduta – e su questo participio non accetto battute – soltanto dal sacro fuoco del mio lavoro. Ora vado, perché ho belze a cena. Quello mangia tutto alla griglia, sennò poi chi lo sente… Tremate, tremate, le streghe son tornate!”.

Il cerchio si chiude, dunque, con Virginia dentro quel cerchio. Piena di ambizione, di talento ma a nostro modo di vedere sembra proprio voler confermare il tipico atteggiamento del male, superbo e incapace di chiedere a scusa anche sapendo di averlo fatto, a dirla tutta sembra quasi si trattasse di una vera “amica del male”: una povera creatura che ha negato l’evidenza, si è contorta ed è fuggita senza preoccuparsi di nessuno. Ma forse è un’imitazione anche questa, no…?

Preghiamo per Virginia Raffaele e la sua conversione.
(https://lafedecattolicacristiana.blogspot.com/2019/02/virginia-raffaele-sono-posseduta-non-si.html?fbclid=IwAR15xdDd-ADisGWLZ_nYoBeg-zBoVMN-gm2VH39iVZg1PLhhGHEdVLZ6Q8s)

Los consejos del exorcista P. Amorth sobre diversos temas